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España España · Barcelona
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Voto de scarball:
8
Voto de scarball:
8
Serie de TV. Comedia. Romance Una historia audaz de dos compañeros de cuarto, uno gay y otra mujer heterosexual. A través de los ojos de Mi Ae comienza la torpe historia de amor de Go Yeong. Historias de risas, lágrimas y heridas entre una madre que niega la sexualidad de su hijo y su incapacidad para escapar del juicio social. Go Yeong finalmente conoce a un amor puro como ningún otro, Gyu Ho, pero no tiene más remedio que dejarlo ir. Sin Gyu Ho, Go Yeong sigue a ... [+]
16 de junio de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
La traslación a la pantalla de la aclamada novela homónima de Park Sang-young —un auténtico hito literario que en 2019 conquistó las librerías en muchos paises, se tradujo a quince idiomas y alcanzó la candidatura al prestigioso premio Booker Internacional en 2022— no llegó a las pantallas desprovista de cicatrices. Su viaje estuvo marcado por la resistencia: dificultades de financiación nacidas del recelo de las plataformas hacia las minorías sexuales, problemas en la selección del reparto y un boicot conservador en Corea del Sur que logró retirar temporalmente su avance oficial. Sin embargo, lo que estas organizaciones calificaron como una afrenta financiada con fondos públicos es, en realidad, un testimonio audiovisual complejo, valiente y profundamente humano.

Estructurada de forma inusual para los cánones de la televisión coreana, la producción confía sus ocho episodios a un comité de cuatro directores (Hur Jin-ho, Hong Ji-young, Son Tae-gyum y Kim Se-iny), encargados de retratar cuatro etapas distintas en la vida del protagonista, Go Young. Este relevo en la dirección otorga a la serie una textura cambiante, que transita de un costumbrismo descarnado a una atmósfera casi onírica, capturando la esencia de una Seúl hermosa pero a menudo asfixiante.

El mayor triunfo de la serie reside en su honestidad emocional y en el descomunal compromiso de su elenco. En una sociedad donde la representación de la diversidad sexual sigue caminando sobre cristales rotos, el trabajo de Nam Yoon-su es un acto de valentía artística. Su interpretación desborda autenticidad; no hay timidez ni artificio en la entrega física o emocional. Cada muestra de afecto, cada beso y cada espacio de vulnerabilidad compartida se siente como un pacto de confianza absoluta entre los actores, logrando conmover por su belleza y su falta de complejos.

Amor en la gran ciudad no funciona como un panfleto educativo sobre la homofobia, sino como el retrato íntimo, egocéntrico y a veces sofocante de un escritor que intenta encontrarse a sí mismo. Como una suerte de Retrato del artista adolescente, pero sustituyendo la pedantería por la disidencia sexual en el siglo XXI.

Con una calificación más que merecida de 8 sobre 10, esta producción se consolida como una de las aproximaciones más maduras, imperfectas y necesarias al romance homosexual en la televisión contemporánea. No busca la complacencia del final feliz idílico ni el refugio de la fantasía edulcorada; es un relato amargo, salpicado de humor sutil, que duele tanto como la vida misma.

Esperemos que alguna plataforma esté dispuesta a ofrecerla en España. La novela ha partir de mayo de 2026 se puede conseguir en español.
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spoiler:
El devenir sentimental del protagonista se articula a través de tres figuras masculinas que representan distintas etapas de su madurez:

Kim Nam-gyu: Representa el amor intenso y emocionalmente exigente para el cual Go Young no estaba preparado. Fue la oportunidad de una estabilidad que el protagonista dejó escapar debido a sus propias dudas e inmadurez.

Young-so: El reverso de la moneda. Aquí encontramos a un Go Young maduro, dispuesto a comprometerse y a entregarlo todo, solo para encontrarse con un receptor incapaz de ponerse a su mismo nivel emocional. Un doloroso ejercicio de desamor no correspondido que se vuelve aún más trágico con la prematura muerte del fotógrafo, un golpe que rompe el corazón del espectador.

Gyu-ho: Considerado unánimemente como su auténtico primer amor. Gyu-ho es el anclaje, el puerto seguro donde Go Young se sintió verdaderamente aceptado y protegido en un mundo hostil. La escena de la ruptura en el restaurante de pasta destaca como uno de los momentos mejor escritos de la televisión reciente.

Uno de los puntos más críticos de los episodios finales es la revelación implícita de que Go Young ha estado viviendo con el VIH desde el primer minuto de la serie, una línea temporal confusa que sugiere que mantuvo relaciones con múltiples parejas sin revelar su estado. Esto ensombrece la ética del personaje, transformándolo por momentos en alguien egoísta debido al miedo al estigma social.

Sin embargo, el cierre de la serie ofrece una lectura metanarrativa brillante que justifica la atmósfera casi delirante y caprichosa de los dos últimos episodios (donde Young vive un idilio en hoteles de lujo con un hombre casado mientras evoca con melancolía su amor perdido). El epílogo sugiere que lo que hemos presenciado no es la realidad literal, sino la versión ficcionalizada que el propio Go Young ha escrito para procesar su pasado. La escena de las linternas simboliza ese intento desesperado de reescribir sus errores y recuperar los destellos de felicidad que el tiempo y sus propias decisiones le terminaron arrebatando.
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