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España España · Zaragoza
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Voto de el chulucu:
8
Voto de el chulucu:
8
Drama Drama histórico que se desarrolla en la Corte de Felipe II (1559-1598), donde se cruzan intrigas políticas y policíacas. No menos importante es el litigio que enfrenta a la Casa de Alba y con la Casa de los Mendoza, en la que Antonio Pérez y la Princesa de Éboli desempeñan un papel determinante. La noche del lunes de Pascua de 1578, tras tenderle una emboscada, unos asesinos a sueldo matan a Juan de Escobedo. (FILMAFFINITY)
6 de mayo de 2024
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por una equivocación (soy un zote de la tecnología y confundí los días de proyección) acabé sentado frente a la pantalla en el día de clausura de la cuarta edición del Saraqusta Film Festival. Y, antes de la entrega de galardones, emitieron la película "La Conjura de El Escorial" del director Antonio del Real. Bendita equivocación.

Al llegar a casa leí escandalizado las primeras reseñas de Filmaffinity, algo que siempre hago tras el visionado de cualquier película. Prefiero, además, leer las opiniones de los usuarios. Me fío más de ellos que de los llamados "críticos de verdad". En esta ocasión, sin embargo, quedé estupefacto por las venenosas dosis de saña, odio y tal vez envidia, vertidas sin pudor hacia la cinta de Antonio del Real. Lo malo, lo perverso y lo cruel es que toda esta abyecta inquina iba directa al corazón de Antonio. Ni idea del porqué, ni comprensión por tanta maldad. Pero lo que me queda bastante claro es que esta cobarde "carga de la Brigada Grosera" ni responde a la casualidad ni a la calidad de la obra. Afortunadamente (y, ¡qué cosillas tiene la vida!) en las reseñas avanzadas en el tiempo no sólo se alaba el enorme trabajo realizado sino que en muchas de ellas se ofecen minuciosas y certeras explicaciones sobre la dificultad de la empresa.
"La Conjura de El Escorial" es una excelente película histórica. No haré más hincapié en el merecido elogio a la ambientación, vestuario, música o puesta en escena, ya que algunos de los críticos que me preceden (incluso los envidiosetes) lo han explicado y enaltecido mucho mejor de lo que pudiera hacerlo yo. Para mí (que las películas son, por encima de todo, emociones) el verdadero triunfo de Antonio del Real es introducir un bello poema de amor dentro de una trama histórica absolutamente rigurosa que, no olvidemos, tiene que suponer un ceñidísimo corsé a la libertad creativa del director; esto es, a la capacidad de emocionar. Y esta capacidad de emocionar dentro del cine eminentemente histórico es harto complicado (veánse los "Hamlet", "Enrique VIII", "Machbet"...). Puedes hacerlo si tergiversas, o dulcificas, o simpatizas la historia. Si la respetas al pie de la letra pocos ejemplos dento de este género consiguen emocionar de veras (me vienen ahora a la cabeza "El tormento y el éxtasis", "El árbitro de la elegancia" o "Éxodo").
Blanca Jara Fernández
Pero volviendo a esa oda al amor insertada por el director jiennense en el costreñido contexto histórico creo que es, en el desarrollo de la misma, donde del Real da rienda suelta a su talento. Aparece entonces el creador libre de ataduras y dibuja un periplo amoroso casto, divertido y, cómo no, romántico. Y cuando digo "que dibuja" no lo hago como una metáfora ampulosa y cursi. No, porque del Real dibuja cuadros en lugar de escenas. Y no son naturalezas muertas sino vivas y llenas de color (por lo tanto de emoción). Hay fantasía, delicadeza, inocencia, en cada una de las secuencias a la orilla del río. Es, sin duda, la obra de un artista que mira con asombro por el objetivo de la cámara y es, a partir de esa emoción, de ese descubrimiento místico de que la naturaleza no ofrece dos visiones idénticas jamás, cuando capta, selecciona (y entonces sí) pincela paisajes de ensueño llenos de árboles, de soles y de agua. Añádase la pasión de los enamorados y nos situamos frente a la vida misma: la vida plena. Cuando el director se ha sentido liberado ha compuesto una danza suprema en la que la sensibilidad, la belleza y la armonía bailan ligeras y vaporosas en un escenario de fantasía, de dibujos animados, de Brigadoon.

No puedo finalizar esta crítica sin dejar de loar las excelentes interpretaciones de Julia Ormond, Jason Isaacs, Jordi Mollá, Joaquim de Almeida, Juanjo Puigcorbé y Fabio Testi. Lo que pedía la historia (nunca mejor dicho) se lo han devuelto a la historia. ¿Y Jürgen Prochnow y Blanca Jara, protagonistas absolutos del episodio amoroso y romántico? Prochnow, actor que desconocía por completo, realiza una interpretación sublime del alguacil; cambiando de registro con desenvoltura y eficacia. Tarea, por cierto, nada sencilla: de un ser duro, firme, iracundo, honesto y fuerte, ha de evolucionar a otro, tierno, inocentón, apasionado, delicado, sensible y vengativo. Blanca Jara interpreta a su enamorada "La morisca". Crea un personaje pícaro, inocente, enamoradizo, valiente. "La morisca" siempre tiene una sonrisa en su rostro. Representa la alegría de vivir. Es claramente un oasis, un remanso de paz y belleza insertado en la cruda historia. Del Real, con unos prodigiosos primeros planos de la actriz, deja clara sus intenciones: poesía, hermosura e inocencia frente a la brutalidad de la sinrazón. Más adelante nos mostrará otros de "La morisca" igual de prodigiosos pero llenos de desesperanza y de dolor. Las bestias pisotearán las flores.

He leído muy duros e injustos ataques a Antonio del Real y a la interpretación de su hija Blanca. Ataques crueles y cobardes. Como dije antes, directos al corazón de Antonio. ¡Qué pena y qué asco! Inhumana conjura no de El Escorial sino de cierta escoria resentida.
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