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España España · El Puerto de Santa María
Voto de Enrique P:
4
Thriller. Intriga. Comedia Después de pasar 20 años en la cárcel, el célebre ladrón de chalets Juan "el Candela", sale en libertad y se reúne con su hijo Juan “el Chispa” y su amigo Cristo. Mientras que "el Candela" intenta adaptarse al nuevo mundo con el que se encuentra, su hijo planea conseguir dinero para cumplir su sueño musical, utilizando a su padre como referencia. (FILMAFFINITY)
10 de abril de 2014
5 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
No tengo más que palabras de profunda decepción y desanimo ante esta "Obra 67". Quizás debido a las altas expectativas que tenía puestas sobre ella. Pero es que me han decepcionado por elementos básicos en los que han fallado y que voy ir analizando. Aunque por supuesto tiene grandes aciertos, entre los que se encuentra la escena de la discoteca o el propio argumento.

En primer lugar, las actuaciones son pésimas, pero es comprensible teniendo en cuenta el ínfimo presupuesto. Los dos protagonistas no tenían ni la capacidad ni la mentalidad para asumir sus roles. Tan solo la actuación de Antonio Dechent, con algunos altibajos; y eso siendo actor de oficio, y una buena actuación (la mejor de este largometraje) de Daniel Mantero dan algo de sentido a la acción de esta obra. Sin embargo, en la escena del monologo, en la que mejor pudo presentar la mentalidad enferma y el alma de su personaje, se vio obligado a hablar en inglés lo que resto magistralidad al momento, aunque su inglés era bastante fluido; incluso a veces con cierto acento semejante al de un oriundo del continente americano. No fueron creíbles las actuaciones de Alvaro Pérez; el peor sin duda, que estuvo demasiado exaltado en sus diálogos, Jacinto Lobo; que lo intentaba, pero no conseguía adaptarse a un papel tan dramático, aunque se adapta bien al humor como se observa en la serie-web Malviviendo, y Ken Appledorn; de quien me esperaba mucho más y no consiguió transmitir la esencia de su personaje, su pesar y aturdimiento en aquella secuencia clave.

Pero quizás la culpa no fue tanto de los interpretes, que, repetimos, no son profesionales, sino del director, David Sainz. La trama prometía, pero él no supo explotarla. No obstante, como guionista y escritor se lleva el merito por ese gran acierto que es su creación. En primer lugar, el filme es excesivamente largo, sobretodo la introducción, que dura cerca de 45 minutos, pudiendo reducirse a 20. Además, acelera las etapas más sobrecogedoras, por lo que el espectador no puede absorber los detalles. El largometraje se percibe a cámara lenta cuando no debe y desfasado en otras ocasiones poco apropiadas. Si se hubiera temporalizado de otro modo habría conseguido crear escenas que pusieran el vello como escarpias, que encogiera el corazón y recorriera en forma de escalofrío la espina dorsal de cualquiera.

Pero lo que más me decepciona es que David no ha mejorado en el único aspecto en el que, como era evidente, debía trabajar más. Este es el contenido real de su arte, lo que subyace bajo ella. Lo intento transmitir con la expresión de sus personajes, la acción y la sorpresa (que son sus fuertes), pero no le resulto del todo bien por un desajuste de tiempo y por el presupuesto reducido. Sin embargo, tuvo una gran oportunidad de aprovechar los diálogos, que predominan a lo largo de 108 minutos. Pero no pudo, simplemente adultero la cinta con montones de conversaciones sin sentido, sin mensaje o información útil.

Para concluir, debo repetir que estoy profundamente decepcionado con un película y, sobretodo, un director que prometían mucho y apuntaban alto. Pero no han podido romper las barreras y los limites que se habían impuesto a sí mismos.
Enrique P
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