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Voto de Ramsés:
8
Voto de Ramsés:
8
7.6
2,864
Romance. Drama
Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un soldado alemán que combate en el frente ruso obtiene un permiso para volver a Alemania. Tras comprobar que su casa ha sido bombardeada, emprende la búsqueda de sus padres desaparecidos; al mismo tiempo, conoce a la hija de un preso político y se enamora de ella.
1 de septiembre de 2008
1 de septiembre de 2008
20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Erich Maria Remarque fue un prolífico autor, de los que pasarán a la historia por una única novela: La primera que escribió -que también se ha llevado al cine en un par de ocasiones - titulada "Sin novedad en el frente". En ella, Remarque, vació sus vivencias de la Gran Guerra e inauguró un estilo en el que los protagonistas son los combatientes y no las batallas y sus hechos, jugando más con los efectos del horror que con sus causas.
El hombre, que metido en la sinrazón del horror de la guerra y la fragilidad de la vida humana, bajo el huracán del fuego y el hierro, establece lazos de amistad y gasta su precaria vida en sueños de paz y en buscar abrigo y sustento, es el discurso universal que Remarque inauguró con su "Sin novedad..." y que se ha repetido hasta la saciedad, especialmente para ilustrar trabajos de discurso antibelicista.
Este esquema, simple y plano, con fuerte carga humana, que repite a lo largo de su obra y reaparece a menudo, lo hace con peor fortuna a la de su opera prima, en el guión de "Tiempo de amar, tiempo de morir".
El hombre, que metido en la sinrazón del horror de la guerra y la fragilidad de la vida humana, bajo el huracán del fuego y el hierro, establece lazos de amistad y gasta su precaria vida en sueños de paz y en buscar abrigo y sustento, es el discurso universal que Remarque inauguró con su "Sin novedad..." y que se ha repetido hasta la saciedad, especialmente para ilustrar trabajos de discurso antibelicista.
Este esquema, simple y plano, con fuerte carga humana, que repite a lo largo de su obra y reaparece a menudo, lo hace con peor fortuna a la de su opera prima, en el guión de "Tiempo de amar, tiempo de morir".

Sin embargo, tan simple y a estas alturas, poco original relato, adquiere caracteres de obra maestra, en manos de Douglas Sirk. La facilidad del director de dar dimensión humana a los gestos sencillos y de alternar los detalles del horror de los frentes de combate con los sentimientos de las personas, establecen un relato, cargado de fuerza y de vigor, que -sin distinción de bandos ni de realidades históricas- produce en el espectador un fuerte sentimiento de rechazo de todo aquello que conlleva a la sinrazón de los hombres y mujeres metidos en el sangrante torbellino de las guerras. El mago del melodrama, que ha sido Douglas Sirk no ahorra mordacidad, humanidad y patetismo a un relato antibelicista, al que le saca todo el partido y más, para llevar al espectador a sentir la desazón de los combatientes y a las de las castigadas retaguardias de la Alemania en guerra, en un desgarrador film en el que el amar y el morir son los auténticos protagonistas.
Un último atisbo de esperanza para un futuro de paz, en forma de almendro en flor, rubrica este film espléndido, magnífico, inteligentemente realizado y correctamente interpretado, a partir de un guión que no hubiera sobrevivido a manos menos expertas que las del maestro Douglas Sirk.
Un último atisbo de esperanza para un futuro de paz, en forma de almendro en flor, rubrica este film espléndido, magnífico, inteligentemente realizado y correctamente interpretado, a partir de un guión que no hubiera sobrevivido a manos menos expertas que las del maestro Douglas Sirk.
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