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6.6
68,727
Aventuras. Acción. Fantástico
Un niño que pertenece a una tribu primitiva graba en su memoria los rostros de los guerreros que han exterminado a su familia y a él lo han vendido a unos mercaderes de esclavos. Años después, el joven se ha convertido en un forzudo y valiente guerrero. (FILMAFFINITY)
8 de agosto de 2010
8 de agosto de 2010
16 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Robert E. Howard se pasa la mayor parte de su vida escribiendo relatos y novelas de Conan que coloca como puede en revistas "pulp". Le va mal, pero consigue hacerse amigo y discípulo de Lovecraft. Gana poco. Su madre muere. Harto de malvivir y solo en el mundo porque era un freak absoluto y depresivo al que nadie comprendía, un tipo que escribia estas cosas -o historias de Solomon Kane y Red Sonja- para hacerse la vida más llevadera, y porque el mundo le parecía un completo asco, se termina suicidando en torno a la treintena.
Y entonces van Oliver Stone y John Milius, cogen a un personaje maravilloso que supone la redención moral de un hombre débil, el mito brutal de los desclasados, el centro de un mundo que no existe ni puede existir... Y lo convierten en una parodia ridícula del superhombre de Nietzsche (filosofía tan racial, salvaje y juvenil, por cierto, que no hay más que ver la película para comprender que no la han entendido en ningún momento). Pero no sólo. Encima llegan los del "casting" y ponen a hacer de pastiche de superhombre y remedo cutre de Conan -Howard siempre describió al bárbaro como un norteño montañes de cabello negro, ojos azules y agilidad felina, ¡ja!- al inaguantable musculitos torpón y robotizado de Arnold Schwarzenagger. Despropósito total... El hombre que "nació para hacer este papel" es, con toda probabilidad, el último tipo de la tierra al que Howard hubiera coronado rey de Aquilonia.
Y entonces van Oliver Stone y John Milius, cogen a un personaje maravilloso que supone la redención moral de un hombre débil, el mito brutal de los desclasados, el centro de un mundo que no existe ni puede existir... Y lo convierten en una parodia ridícula del superhombre de Nietzsche (filosofía tan racial, salvaje y juvenil, por cierto, que no hay más que ver la película para comprender que no la han entendido en ningún momento). Pero no sólo. Encima llegan los del "casting" y ponen a hacer de pastiche de superhombre y remedo cutre de Conan -Howard siempre describió al bárbaro como un norteño montañes de cabello negro, ojos azules y agilidad felina, ¡ja!- al inaguantable musculitos torpón y robotizado de Arnold Schwarzenagger. Despropósito total... El hombre que "nació para hacer este papel" es, con toda probabilidad, el último tipo de la tierra al que Howard hubiera coronado rey de Aquilonia.

Con estas premisas la cosa va mal. Luego sigue: reinvención absoluta de la historia del personaje que no se ajusta a nada de cuanto se relata en las novelas -o en los fieles cómics que Roy Thomas escribió- y un Thulsa-Doom (estigio) que nos sale negro... Toma jeroma. Salvaremos a Valeria, que al menos la Sandalh Bergman en esto cumple decentemente. Menos mal que se gastaron la pasta, John Milius muestra oficio en la dirección, la música de Basil Poledouris es extraordinaria y, en conjunto, les salió una película de aventuras cara, de buena estética y apañadita, que se deja ver si cambias el chip y te olvidas de que aquello se parece a lo que escribió Howard lo mismo que un huevo a una castaña.
Podían haberla titulado "El rompepelotas rubio", porque Conan, lo que se dice Conan, no es. No es que se permitan licencias cinematográficas, es que es otro asunto completamente diferente. Eso sí, comparada con su nefasta secuela -"Conan el Destructor"- ésta es una completa obra maestra del cine.
Podían haberla titulado "El rompepelotas rubio", porque Conan, lo que se dice Conan, no es. No es que se permitan licencias cinematográficas, es que es otro asunto completamente diferente. Eso sí, comparada con su nefasta secuela -"Conan el Destructor"- ésta es una completa obra maestra del cine.
(Por cierto, amigos de Filmaffinity, a ver si pudiéramos corregir lo de "Comic: Robert E. Howard", porque este señor no hizo un comic en su vida. Gracias).
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