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Voto de Palomitas Rancias :
5
Voto de Palomitas Rancias :
5
6.2
3,070
Fantástico. Romance. Drama. Comedia
En un más allá donde las almas tienen una semana para decidir dónde pasarán la eternidad, Joan se enfrenta a la diabólica disyuntiva de elegir entre el hombre con el que ha compartido su vida y su primer amor, que murió joven y ha estado décadas esperando a que ella llegara.
5 de diciembre de 2025
5 de diciembre de 2025
17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
David Freyne nos presenta en Eternity una premisa tan jugosa como diabólica: en un más allá burocratizado, las almas disponen de una semana para elegir dónde (y con quién) pasarán el resto de los tiempos. Joan (Elizabeth Olsen) se ve atrapada en el dilema definitivo: elegir entre Larry (Miles Teller), el marido con el que compartió 65 años de vida, rutinas y vejez, o Luke (Callum Turner), el primer amor que murió joven y lleva décadas esperándola en un limbo de idealización juvenil. Lo que arranca como una comedia de concepto brillante, ágil y visualmente imaginativa, acaba convirtiéndose en una víctima de su propia ambición, empantanándose en un melodrama que confunde la profundidad emocional con la indecisión repetitiva.
El primer acto de la película es, sin duda, su mayor virtud. Freyne despliega un ingenio afilado para construir ese "más allá" de diseño, repleto de mundos temáticos y opciones de catálogo que invitan a soñar con un optimismo visual refrescante. Durante la primera mitad, el guion dispara frases brillantes y situaciones cómicas que funcionan. Sin embargo, en el momento en que la película agota su premisa inicial y debe desarrollar el conflicto, cae en todas las trampas del género. Lo que debería ser una exploración sobre la naturaleza del amor se transforma en un bucle narrativo donde Joan va y viene entre dos hombres sin avanzar, estirando el metraje hasta que la frescura inicial se torna fatiga.
El primer acto de la película es, sin duda, su mayor virtud. Freyne despliega un ingenio afilado para construir ese "más allá" de diseño, repleto de mundos temáticos y opciones de catálogo que invitan a soñar con un optimismo visual refrescante. Durante la primera mitad, el guion dispara frases brillantes y situaciones cómicas que funcionan. Sin embargo, en el momento en que la película agota su premisa inicial y debe desarrollar el conflicto, cae en todas las trampas del género. Lo que debería ser una exploración sobre la naturaleza del amor se transforma en un bucle narrativo donde Joan va y viene entre dos hombres sin avanzar, estirando el metraje hasta que la frescura inicial se torna fatiga.

Miles Teller & Elizabeth Olsen
El problema central, más allá del ritmo, reside en la química del trío protagonista, que resulta decepcionantemente débil. Para que un triángulo amoroso sostenga una película de estas características, la tensión debe ser palpable, pero aquí las chispas son escasas. Olsen hace lo que puede para dotar de gravedad a su personaje, pero la dinámica con Teller y Turner nunca termina de explotar. Curiosamente, el verdadero corazón cómico del film reside en los secundarios, Anna y Ryan, cuyas lealtades enfrentadas y su propia subtrama ofrecen el único respiro constante frente a la solemnidad impostada de la trama principal.
Desde un punto de vista lógico y emocional, la película se dispara en el pie con su propio dilema. Aunque se agradece que Eternity intente ser una "comedia romántica de las de antes" y plantee reflexiones sobre la madurez frente a la pasión, la base del conflicto resulta inverosímil, rozando lo demencial. Pedir al espectador que acepte como una duda razonable la elección entre 65 años de una vida compartida y plena frente a un recuerdo de juventud idealizado es un salto de fe demasiado grande. Como bien podría pensarse, si dudas entre una vida entera y un fantasma del pasado, es que quizá nunca amaste realmente a tu compañero de vida. Esa disonancia cognitiva lastra la empatía hacia la protagonista y hace que el drama se sienta forzado.
Desde un punto de vista lógico y emocional, la película se dispara en el pie con su propio dilema. Aunque se agradece que Eternity intente ser una "comedia romántica de las de antes" y plantee reflexiones sobre la madurez frente a la pasión, la base del conflicto resulta inverosímil, rozando lo demencial. Pedir al espectador que acepte como una duda razonable la elección entre 65 años de una vida compartida y plena frente a un recuerdo de juventud idealizado es un salto de fe demasiado grande. Como bien podría pensarse, si dudas entre una vida entera y un fantasma del pasado, es que quizá nunca amaste realmente a tu compañero de vida. Esa disonancia cognitiva lastra la empatía hacia la protagonista y hace que el drama se sienta forzado.

Callum Turner & Elizabeth Olsen
No obstante, sería injusto negar sus aciertos. En una época saturada de cinismo y relaciones tóxicas en pantalla, Eternity ofrece una visión amable, luminosa y clásica del romance. Su diseño de producción y su tono ligero la convierten en un producto fácil de ver, una "feel-good movie" que, aunque no resiste un análisis racional profundo, funciona como entretenimiento escapista para quien busque optimismo sin complicaciones.
En definitiva, Eternity es una película de dos mitades: una comedia inteligente que se diluye en un drama indeciso. Tiene una idea genial, pero no sabe cómo aterrizarla. Se queda en un terreno medio, demasiado sentimental para ser una sátira mordaz y demasiado ilógica para ser un gran drama romántico. Un pasatiempo agradable que, irónicamente para su título, se olvida poco después de los créditos.
En definitiva, Eternity es una película de dos mitades: una comedia inteligente que se diluye en un drama indeciso. Tiene una idea genial, pero no sabe cómo aterrizarla. Se queda en un terreno medio, demasiado sentimental para ser una sátira mordaz y demasiado ilógica para ser un gran drama romántico. Un pasatiempo agradable que, irónicamente para su título, se olvida poco después de los créditos.
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