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Voto de Chris Jiménez:
7
Voto de Chris Jiménez:
7
Intriga. Thriller. Drama. Romance En su primer viaje a Philadelphia, el pequeño Samuel Lap (Lukas Haas), un niño de una comunidad amish, presencia por casualidad el brutal asesinato de un hombre. John Book (Harrison Ford) es el policía encargado de proteger al chico y a su madre Rachel de quienes quieren eliminar a Samuel, unico testigo del homicidio. (FILMAFFINITY)
7 de septiembre de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un soplo de aire fresco llega tanto para el "thriller" como para el melodrama, tanto para la carrera de un actor como de un director. Y es gracias a éste, Peter Weir, que hoy "Único Testigo" puede presumir de ser diferente al típico drama policíaco del Hollywood de los '80.
"El reto residía en abordar la historia con la mayor gracia y estilo posible. Ahí es donde Ed Feldman y yo formamos un buen equipo. Él me recordaba el valor del espectáculo, pero la estética proviene de la pintura, reduje la violencia, insinué la historia de amor y le añadí más ambiente", recuerda el australiano.

Gracias a Dios el productor tuvo buen ojo para elegirle, que en ese momento aceptaría al estancarse su ambicioso proyecto de adaptar "The Mosquito Coast" de Paul Edward Theroux. Cuando él llegó habían pasado varios años desde que la idea de Earl Wallace y William Kelley empezara a tomar forma y convertirse en guión, hasta acabar en sus manos y verse obligado a reescribirlo casi por entero; ni el estudio ni los escritores estaban de acuerdo, todos querían algo más comercial y típico. Él sabía lo que tenía. "Peter tiene una visión" es algo que solía decir Harrison Ford, en defensa del hombre que iba a empezar su despegue en Hollywood.
Harrison Ford & Kelly McGillis
El comienzo, sin embargo, no ejemplifica el ingenio de Weir. Sí, la comunidad amish es retratada desde la cercanía, el maestro de la luz John Seale parece inspirar sus imágenes en la pintura naturalista, cuya belleza es realzada por la música del gran Maurice Jarre. Kelly McGillis y el pequeño Lukas Haas son creíbles como los amish Rachel y Sam, no es sólo la vestimenta. Pero la acción se desplaza rápidamente a la ciudad y el niño presencia un crimen en los lavabos de una estación de autobuses, impulsor de la trama. Es cuanto menos "interesante" la idea de que un niño amish, cuyos viajes al "mundo moderno" podrían ser dos al año, como mucho, sea testigo de un asesinato nada más poner un pie en la ciudad...

Asesinato filmado con mucho oficio pero dado que la idea ya es inverosímil la secuencia se debate entre lo absurdo y lo cruento. Ford, carismático, como siempre, no tarda mucho en ganarse a la madre, al niño y al espectador, y esta parte de la historia sabe reflejar el choque de culturas entre los que viven en la brutal jungla urbana y los pacíficos y tradicionales amish; lo que no refleja es el impacto de la violencia sobre un niño inocente, porque Sam no parece muy traumatizado por el suceso (yo presencio tal cosa a su edad y pierdo el habla). Y a todo esto siguen la tremendísima metedura de pata del guión: revelar quién es el culpable al cuarto de hora.
Kelly McGillis & Harrison Ford
Tal vez el director dejó todo esto en manos de la 2.ª unidad mientras él filmaba en otro sitio, porque nada de lo que ocurre tiene sentido (¿un policía condecorado de repente se arriesga a enfrentarse a un compañero cual matón de la mafia, así por las buenas?). Por suerte la catarata de subnormalidades concluye y la historia cambia por completo: no son Rachel y Sam quienes se refugian en la ciudad, sino el policía quien se refugia en el poblado amish. El modificado guión de Weir desplaza la violencia, casi se olvida del "thriller", es una amenaza, pero lejana, y entra de lleno en ese mundo de otra época, observado con los ojos de Book como la ciudad era observada por Sam, con una mirada inocente, curiosa y asombrada.

Aquí está el corazón de la historia. El policía es testigo de lo que le rodea, nosotros lo somos de su metamorfosis, de cómo a través del ambiente rural y pacífico de esa comunidad va recuperando algo de la humanidad que el entorno urbano y su trabajo le habían arrebatado. Rachel también es testigo, su relación con él (de nuevo gracias a los cambios de Weir) no va más allá del deseo, no hay nada explícito, el romanticismo mudo sustituye a innecesarias conversaciones o secuencias de sexo muy vistas. Ford pone mucho de sí mismo; él también es carpintero, ayuda a construir el granero junto a los amish, que también son testigos de su acomodamiento en su comunidad, aunque no visto con buenos ojos.
La observación, la mirada del testigo es el alma y el arma de los amish: no rechazan frontalmente a Book, pero sus miradas y la atmósfera que éstas crean son suficientes para forzarle a no sobrepasar sus normas. Y nada se consuma, lo que es un acierto. La representación de estas gentes es digna y limpia: Alexander Godunov podría haber hecho de gañán de turno obsesionado con la protagonista y vengándose del intruso que planea quitársela, pero esto no sucedería realmente. Y no sucede. Cómo todo el asunto de la persecución a Book se introduce en el melodrama rural es lo de menos, sino cómo consigue resolverse.

A Haas, sin embargo, le faltan escenas, porque gracias a él se creó el argumento pero termina relegado a un segundo o tercer plano. McGillis es simplemente cautivadora. Jan Rubes maravilloso. Y Ford deja de ser un héroe de acción para meterse de lleno en un papel más sensible y complejo.
Todas estas cosas hicieron de "Único Testigo" un exitazo de taquilla y firme candidata a llevarse el Premio de la Academia a Mejor Película (de no haber sido porque también estaban ahí "El Color Púrpura" y "Memorias de África", la ganadora); mientras tanto, durante dicha ceremonia, Weir y Ford ya estaban inmersos en el difícil rodaje de "La Costa de los Mosquitos"...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
En una escena memorable los amish harán uso del poder de esa mirada participando en los hechos de manera distante y "forzando" a uno de los oficiales corruptos a rendirse...

Lo que podría haber acabado como el clásico gran tiroteo, igual que en cualquier "western", es tratado por Weir con mayor profundidad y uso del sentido de la moral y el pacifismo mudo sobreponiéndose a la violencia física, además de filmar todo este clímax de forma poderosamente dramática e intensa.
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