arrow
You must be a loged user to know your affinity with Natxo Borràs
/
Voto de Natxo Borràs:
8
Voto de Natxo Borràs:
8
Drama Un matrimonio con tres hijos vive en una mansión en las afueras de una ciudad. Los chicos, que nunca han salido de casa, son educados según los métodos que sus padres juzgan más apropiados y sin recibir ninguna influencia del exterior. Creen que los aviones son juguetes o que el mar es un tipo de silla forrada de cuero. La única persona que puede entrar en la casa es Christine, guardia de seguridad en la fábrica del padre. (FILMAFFINITY) [+]
2 de diciembre de 2012 1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una familia blindada en el relajante escenario de una finca con jardín con césped y con piscina es el escenario que planteó Giorgos Lanthimos en su inesperada ópera prima: una metáfora en forma de patada a las clases burguesas conservadoras y la insistencia en seguir sus directrices internas.

La familia bien aposentada de Lanthimos, y no sorprende, se acerca a los perversos y salvajes dogmas conservadores establecidos en comunidades como los retenidos en la Villa de “Salò” (1975) de Pier Paolo Pasolini sin exceder de limitaciones materiales pero si morales aunque para ello crean que no se sujetan a malas tentaciones. Aunque eso sí por motivos distintos…

Lanthimos nos presenta a una acogedora familia en su esencia, pero en su cruda piel muestra las vísceras de lo perfectamente increíble por lo horrendo que llega a mostrar. Pero con la finura exquisita del sabor del yogur griego aunque a momentos se recrudece con una insistente concesión al incesto o a la autolesión. Todo lo exterior es impío y los hijos condicionados por un nuevo vocabulario (los coños son lámpara, el sofá del salón es un mar, y los lindos gatitos curiosos son peligrosos depredadores que merodean los muros de la enorme casa). Ese condicionamiento convierte a los hijos, y a la madre sumida en la recia doctrina de su marido, en zombis (que curiosamente aquí son sinónimo de las flores).
Y esas flores o se marchitan o se hacen silvestres. La jaula que ha creado éste director griego se estrenó, y todavía es adecuado hoy en su visionado, en el seno de un país que está en la más total de las bancarrotas y resalta el sofocante desasosiego de una nueva clase burguesa surgida en las últimas décadas incapaz de sobrevivir a los factores externos que supone una intervención que lleva a la ruina.
arrow