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Estados Unidos Estados Unidos · Los Angeles
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Voto de samgual:
10
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10
Drama Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los soldados supervivientes, algunos con taras físicas, regresan a los Estados Unidos. Aunque al principio se les trata como héroes, poco tiempo después comienzan a verse marginados. (FILMAFFINITY)
24 de abril de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Preguntas sin hacer tenemos muchas, y el cine, en su esencia más fina, nos pone a realizarnos preguntas. La fascinante pregunta que nos hace William Wyler con The Best Years of Our Lives es: ¿qué pasa con aquellos que dieron su honor por defender a la nación después de una guerra? Una pregunta a la que nos responde aquí con una historia de tres hombres, de diferentes clases sociales, diferentes estilos de vida, y que cada uno quedó marcado por la guerra a su manera, y ahora nuestros héroes se enfrentan al sinsabor de regresar a casa, de enfrentar sus mayores temores y de recomponer su vida ya lejos de la guerra. En la cinta no vemos ni una sola bomba caer, no vemos un solo rastro de sangre en escena, no vemos vendas; vemos cómo es la vida en su forma más fina y real.

Esta cinta arrasó como Mejor Película en 1946, un año en el que se enfrentaba con It's a Wonderful Life, una propuesta totalmente diferente y que tenía mucho mérito también; pero la propuesta que nos trajo Wyler, y que le dio su Oscar como Mejor Director, es darnos una dosis de realidad en cada aspecto del film, desde las locaciones hasta los actores, como Harold Russell, de quien hablo más adelante. Nos plantea una historia donde nos muestra cómo es ese regreso a la vida, porque la guerra es un universo casi completamente diferente al que vivimos.
Dana Andrews & Virginia Mayo
La composición de Wyler en todas sus escenas es algo fantástico porque, aunque no tiene una firma propia como directores contemporáneos como Ernst Lubitsch o Alfred Hitchcock, en todas sus películas siempre anteponía un toque personal, por una composición de escenas en torno a sus actores y a los recursos que tenía en su momento. No hay en el catálogo de Wyler otra cinta que se parezca, ni siquiera Mrs Miniver. El uso de escenarios reales dota a la película de un toque interesante; para el momento en que se estrenó, la historia era un ambiente contemporáneo; ahora, ante nuestros ojos, es un ambiente aún más interesante porque es histórico.

El guion, escrito por Robert E. Sherwood, está enriquecido por detalles de las gentes de ese momento y sus vidas cotidianas, pero donde la esencia de mostrarnos la reincorporación de nuestros protagonistas a la sociedad es el núcleo.

Como en toda película de Wyler, las interpretaciones son maravillosas. Aquí destaco a Harold Russell, que sin ser actor de vocación nos dio un personaje fascinante. Dana Andrews es un protagonista perfecto porque nos muestra ese hombre que, al terminar la guerra, pierde todo el interés del que alguna vez su sueldo, su uniforme y su rango le dotaron, y que cautivaba mujeres, como lo hizo con la fría Virginia Mayo, que es otra que está en su punto y cuyo personaje da esa tensión necesaria para completar las casi tres horas de filme. Lo único que no me cuadra es cómo a Fredric March le dieron el premio como Mejor Actor Principal; si realmente, de los tres personajes masculinos, creo que es el menos interesante, y a su vez James Stewart hizo una interpretación maravillosa en It's a Wonderful Life. Es el único Oscar de la cinta con el que no estoy de acuerdo; por lo demás, es una cinta perfecta, icónica y, a su vez, enriquecedora de la historia de los Oscar.
The Best Years of Our Lives nos da una lección de que el cine se puede transformar; solo se necesita visión y plantear una pregunta para desencadenar un buen film.

The Best Years of Our Lives se quedó con el oro de los Oscar en el contexto histórico de aquel 1946; la plata era para It’s a Wonderful Life y el bronce para The Razor’s Edge.
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