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Voto de Jinete nocturno:
7
Voto de Jinete nocturno:
7
Intriga. Thriller. Drama Precuela de la famosa serie televisiva "Twin Peaks" en la que recorremos los últimos siete días de Laura Palmer. Durante el día, Laura es una popular estudiante modelo en el instituto. Por la noche se asfixia entre drogas y sexo hasta la adicción. Su carrera hacia la autodestrucción viene provocada por los continuos abusos del malvado ente conocido como Bob, que habita los bosques de Twin Peaks desde tiempos inmemoriales. Pero en un ... [+]
30 de mayo de 2012
33 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes que nada, conviene aclarar dos cosas:

La primera es un aviso a navegantes: aquel que no haya visto la serie o que no la tenga mínimamente fresca que ni se moleste: se le antojará incomprensible. Y es que se trata de una obra totalmente autorreferencial en la que todo nos remite a Twin Peaks. Y no precisamente a lo más evidente, no, sino al puro “hardcore” onírico/simbólico lynchiano. Tras la absolutamente impenetrable Inland Empire (que me hizo perderme desde los títulos de crédito), “Fuego camina conmigo” es seguramente la obra más críptica de Lynch.

La segunda cosa que conviene tener en cuenta es los graves problemas a los que se enfrentó Lynch a la hora de llevar a cabo el proyecto y que explican buena parte de las fallas del film.

Uno de los más importantes fue la negativa de última hora de Kyle MacLachlan a volver a interpretar al agente Cooper (sólo aceptó hacer una aparición testimonial), lo que obligó a Lynch a rehacer el guion e introducir con fórceps un nuevo personaje, el agente Desmond, que se llevó la mayor parte de los diálogos dirigidos a Cooper. Otro no menos trascendente fue la imposición por parte de la productora de un metraje máximo de 140 minutos, forzando a Lynch a desechar (al parecer, por el método de la tijera loca) casi una hora de metraje ya rodado.
Dana Ashbrook
Sea por esto o porque Lynch no estaba inspirado, el caso es que la película empieza francamente mal. Los veinte primeros minutos, que narran el descubrimiento del cadáver de Teresa Banks, son lo más calamitoso, autoparódico y olvidable que el Montana haya rodado en su puñetera vida. Memorable (para mal) la esperpéntica mujer de rojo y sus infame galería de muecas. Y tres cuartos de lo mismo puede decirse de la “aparición estelar” de David Bowie. Para más inri, y como cabe esperar en un film al que se le ha amputado un tercio del metraje, no faltan las discontinuidades argumentales y personajes a los que se traga la tierra (literalmente).

Afortunadamente, y cuando uno está a punto de mandar al bueno de David a la mierda, la historia se centra en la última semana en la vida de Laura Palmer, y ahí la mejora es evidente: en mi modestísima opinión, y a pesar aún hay grandes altibajos, aquí podemos encontrar algunos de los momentos más ominosos, terroríficos, sugerentes e hipnóticos de toda su filmografía. Es más, gran parte de lo que muchos esperábamos de Twin Peaks (y luego nunca llegó) está aquí. Porque Twin Peaks, que empezaba prometiendo ser una cosa, acabó convertida en otra absolutamente distinta. Al final, el exceso de humor absurdo y las subtramas de culebrón ochentero acabaron por lastrar el resultado. Tanto quel, irónicamente, lo único verdaderamente interesante, que era la indagación en la personalidad de la torturada Laura Palmer y en las oscuras circunstancias de su muerte, quedó apenas hilvanado y resuelto en cuatro retazos.
(Sigue en el spoiler sin revelar nada).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Pues bien, Lynch, usando un estilo infinitamente más oscuro y lúgubre que la serie, ata la mayor parte de los cabos sueltos. Eso sí, lo hace como el Fred Madison de ‘Carretera perdida’: “a su manera”, mezclando sin el menor miramiento lo simbólico, lo onírico, los pensamientos y los recuerdos y haciendo de la película un infernal rompecabezas poco apto para los amantes de la basura predigerida hollywoodiense. Y sin embargo, y a pesar del aparente caos (o quizás por ello), es uno de los mejores films de terror jamás realizados: cada fotograma exuda la ominosa presencia del mal y nos remite a los infiernos de la locura. Por otro lado, hay que decir que a partir de cierto punto las cosas empiezan a tomar un cierto sentido y es posible entender (o, al menos, intuir) con bastante claridad lo que Lynch quiere contarnos. De hecho, el final -sin duda, y a pesar de su extrema bizarrez, lo mejor de la película- es uno de los más emotivos y sugerentes de su cine: lleno de misterio y de una extraña mezcla de profunda melancolía y esperanza, no dejará a nadie indiferente.
Sheryl Lee
-Lo mejor: el poder evocador de alguna de las imágenes y su apocalíptico final. Que responde a gran parte de las dudas que nos deja la serie (y nos regala otras nuevas).

-Lo peor: un principio torpe, inconexo, confuso y, por momentos, casi ridículo. Un tratamiento demasiado frío y críptico que resta emotividad a la historia.
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