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Voto de claquetabitacora:
5
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Drama El Dr. Bennet Omalu (Will Smith) es un neuropatólogo forense que descubrió el síndrome postconmoción cerebral, que tanto daño causó a numerosos jugadores de fútbol americano, provocando incluso el suicidio de muchas estrellas de la liga NFL afectadas por el síndrome, como Dave Duerson y Junior Seau. (FILMAFFINITY)
15 de marzo de 2016 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Uno de los títulos que más revuelo a causado en 2015 y parte del 2016 ha sido, sin lugar a dudas, “La verdad duele (Concussion)” y no por el material en cuestión sino por la crítica a verse ninguneada en la lista de nominaciones para los Óscar de este año. Dejando a un lado la impotencia por parte del equipo (y Will Smith en cabeza) al verse relegados a no recibir premio alguno, el tema en cuestión es comprobar hasta qué punto estamos ante un producto de primera orden o de lo contrario podemos quedarnos con la sensación de un “mucho ruido y pocas nueces”. Bajo la producción de Ridley Scott, Scott Free, Peter Landesman rueda un caso real que conmocionó a toda una nación. El doctor Omalu, forense, puso contra las cuerdas al imperio (millonario) de la NFL, institución del deporte reconvertida en pilar fundamental de la sociedad americana que está por encima de la política y religión. Las investigaciones y descubrimientos del buen doctor dieron con un problema de proporciones letales al sacar a la luz que los jugadores, a diferencia de ciertos animales, no estaban preparados para recibir tantos impactos seguidos en la cabeza pues según su tesis nuestro cuello, nuestro cerebro y nuestra constitución carece de resistencia y protección. Lógicamente, la situación es más que grave pues si eliminamos el deporte rey en los Estados Unidos erradicamos uno de los negocios más lucrativos de la historia, quizás el que más. Está claro que Omalu no sabe hasta qué punto ha metido el dedo en la llaga. Es lógico pues admitir que hasta la misma verdad nunca es blanca o negra cuando está implícito el poderoso caballero don dinero.
Hasta aquí podemos comprender que estamos ante un filme de corte académico, sin altibajos, sin espavientos, sin querer ofender a nadie, dirigida con el piloto activado de mostrar el problema, exponer ciertos casos donde el dolor y la enfermedad causan estragos pero sin hacer sangre con ello. Incluso a la hora de mostrar, sin tapujos, las decisiones y actuaciones por parte de la NFL Landesman no quiere ahondar en críticas ni discursos morales. Está todo enfocado para que nadie salga excesivamente perjudicado y nadie pueda sentirse ofendido por, precisamente, mostrar la verdad de algo que se intenta ocultar sea como sea. “La verdad duele (Concussion)” es un producto apto para todos los públicos. Y eso conlleva un pequeño gran problema y es que al ser tan blanca, tan serena, tan blanda, tan correcta se acaba quedando en un terreno de nadie. Al no ser un drama excesivamente duro cuesta empatizar con los protagonistas de la historia, ya sea con el personaje interpretado por Will Smith o los jugadores afectados por la enfermedad. Es más, no es un drama el cual provoque que al espectador le afloren sus emociones más primigenias por sentir tristeza por el devenir de los acontecimientos.
Will Smith
El suspense tampoco está expuesto de forma que consiga hacer sufrir pues todo cuanto sucede lo hace sin ápice de intriga o tensión (si acaso el instante en el cual la mujer del doctor tiene la sensación de estar siendo perseguida pero apenas roza el género). En sí tampoco es el objetivo primordial del filme. Incluso ni tan siquiera se acerca al thriller moderado (algo que de haber querido podría haberlo hecho perfectamente). Como biopic no acaba de convencer al cien por cien pues siendo el Dr. Omalu el auténtico protagonista de la historia el guión no indaga en la vida del doctor más allá de lo imprescindible. Podríamos decir que la película es una especie de documental circunscrito a una serie de episodios concretos donde se descubre la enfermedad, el seguimiento de la misma, los efectos de ésta en las personas que la padecen, la negativa de la NFL ante la incredulidad de los efectos en los jugadores y el calvario que sufre Omalu (y su familia) ante las difamaciones, humillaciones y puesta en duda constante de su descubrimiento. Añadiéndole el problema racial pues al ser senegalés no se le considera un americano al cual escuchar y obedecer.

Will Smith intenta demostrar desde cualquier prisma posible y con todos los esfuerzos habidos y por haber que su actuación como el Dr. Omalu es digna de encomio y merecedora de aplausos, críticas positivas y una nominación (ganadora) al premio a la mejor interpretación masculina. Todos y cada uno de sus diálogos junto con todas y cada una de sus interpretaciones gritan a voz en cuello el ansía desmedida de querer la estatuilla dorada sea como fuere. Entiendo que las ganas de querer lograrla son superiores a cualquier deseo. Pero a pesar de ser una actuación moderadamente aceptable no significa eso que estemos ante la actuación de su vida, ni tan siquiera la mejor del año. Es cierto que hay una mimetización con el personaje real, que hay un sobre esfuerzo por conseguir la dicción de Omalu e incluso se puede ver una actuación física por parte de Will que intenta demostrar que tiene las dotes necesarias para el drama pero eso no significa que obligatoriamente la Academia tenga un deber fidedigno para la votación a favor de Smith. No seré yo el que niegue las bondades del actor ni tan siquiera me atrevería a decir que esté mal, todo lo contrario. Demuestra tener el temple necesario para ofrecer un rol tanto contenido como altamente dramático cuando se requiere. Es más, puedo llegar a ver incluso un papel agradecido que intenta bajo cualquier medio que son roles necesarios para conseguir la amalgama de registros que demuestran la valía y calidad de un actor que se toma en serio a sí mismo (sin ir más lejos Smith ya ha demostrado en varias ocasiones varios papeles de corte dramático con resultados satisfactorios).

- continúa en spoiler -
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Desde luego la película es aceptable pues no desentona ni resulta aburrida, incluso podría decirse que en más de una ocasión logra mantener el ritmo ante la posibilidad de parecer anodina, pero para su desgracia el cómputo de elementos no cuajan del todo. Adjetivos que siempre se han utilizado como “insulto” logran tener su razón de ser aquí pues en su visión global podríamos decir que estamos ante un telefilme de lujo, con un diseño de producción más o menos solvente, elegante para más señas pero que no consigue despegarse de lo estipulado, de lo manido, de lo siempre visto, sin ofrecer nada novedoso y mucho menos atractivo más allá de cierta pericia a la hora de exponer algunos episodios como aquellos que están relacionados con el personaje interpretado por David Morse haciendo aquí de Mike Webster, el jugador que convirtiéndose en un referente del deporte acabó sufriendo todo tipo de calvarios por culpa de la enfermedad y que acabaría siendo una víctima más. Su presencia en la película es agradecida y su actuación es mucho más llamativa que de costumbre. Es más, sus escenas son siempre las más acertadas.

“La verdad duele (Concussion)” es un título que contiene más ínfulas que resultados. Es un título que intenta abarcar más de lo que puede, promete más de lo que ofrece y desde luego no cuenta con un beneplácito unánime como pudiera parecer. Incluso llegados a cierto punto parece como si no supiera como enfocar del todo la historia. Y a pesar de lo bienintencionada que pueda ser la película al tratar un tema tan controvertido, duro y serio no se compromete con la crítica. Aún conteniendo algún que otro momento efectista (las imágenes reales de jugadores chocando sus cabezas y recibiendo golpes de extrema crudeza) no ahonda mucho más, no profundiza más allá de lo obvio y lo conocido. Cierto, se esfuerza en intentar contar una verdad, incómoda a fin de cuentas. Pero siendo una película, Hollywoodiense para más señas, el quid de éxito se encuentra no en lo que expones sino cómo lo expones. Y ahí radica el error. Porque todo está contado sin el esfuerzo necesario para quedar en la memoria y, como mínimo, merecer del aplauso unánime. Así que en este caso, y con razón, el ninguneo está más que merecido. Porque no por hacer un personaje dramático en unas circunstancias duras y exponer una historia basada en hechos reales automáticamente se está obligado a dar el premio inmediato. Así no debería funcionar. La negativa es más una lección que un castigo.

https://claquetadebitacora.wordpress.com/2016/03/15/critica-la-verdad-duele-concussion-peter-landesman-2015-la-cruda-y-letal-realidad/
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