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Voto de El Golo Cine:
4
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4
Ciencia ficción. Aventuras En el año 2020 el comandante Luke Graham es seleccionado para dirigir la primera misión tripulada de la NASA a Marte. Una vez en el planeta rojo, descubre una antigua estructura con forma de domo que parece ser una especie de baliza. El domo mata a la tripulación y deja herido a Luc. El coronel Jim McConnell, recientemente enviudado, encabezará la segunda misión de rescate.
12 de diciembre de 2020 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mission to Mars (2000) registra la incursión del director Brian De Palma en la ciencia ficción en una historia de viajes en el espacio que abunda en sentimentalismos y parece buscar la lágrima del público en sus momentos álgidos mientras discurre lánguidamente durante gran parte de la película.

Por Nicolás Bianchi

La primera secuencia que se combina con los títulos y presenta a los personajes es muestra de que De Palma es capaz de filmar a lo grande. En un jardín una serie de personas comparten unas cervezas y una barbacoa. Son integrantes de la NASA, muchos de ellos astronautas, que partirán al día siguiente a una misión a Marte, en búsqueda de condiciones favorables para que el hombre pueda colonizar el planeta.

Nicholas (Kavan Smith) está desesperado por tener una buena última noche en la Tierra e intenta seducir, con éxito esquivo, a las mujeres que se cruzan por su camino. Woody (Tim Robbins) y Terri (Connie Nielsen), marido y mujer y astronautas los dos, bromean sobre los rangos que tienen en la misión mientras se muestran completamente enamorados uno del otro. Luke (Don Cheadle) es un hombre apegado a su familia que espera la llegada de su amigo, quizás retrasado, a quien quiere despedir.
Se trata de Jim (Gary Sinise), de mirada melancólica por haber enviudado recientemente. Al final de la noche los tres amigos Jim, Woody y Luke comparten una última cerveza antes de que todo se ponga en marcha. Hasta aquí, con la fluidez que le da a la acción la música compuesta por Ennio Morricone, parece estar todo servido para una gran película de ciencia ficción, con personajes sólidos y un director talentoso.

Pero lo que falla, principalmente, es la misión, el objetivo de los personajes. Al llegar a Marte el primer grupo comandado por Luke se encuentra con una extraña fuerza que pone a todos en peligro. Por ello es que el resto de los personajes, hasta entonces ubicados en una estación espacial, deberá emprender una arriesgada e imprevista misión de rescate, tomando una cantidad de riesgos muy importante.

En las que se supone que son las secuencias clave de la película todo se vuelca al sentimentalismo y se torna previsible, o incluso, más adelante, ridículo. Los que se aman con todas sus fuerzas serán anunciadamente separados. El galán melancólico Jim seguirá en búsqueda de un camino alternativo para su vida mientras que los demás parecen conformarse con llegar al final del día y sobrevivir.
Al final de cuentas, Mission to Mars es demasiado ridícula para ser tomada en serio y carece de guiños humorísticos como para ser leída en clave de humor. También podría haber sido una película de terror, más en el sentido de Alien y otras, pero De Palma carga de emociones las acciones para confeccionar lo que es una suerte de melodrama espacial. Tampoco tiene esas pretensiones metafísicas de un film posterior como Interstellar, ni el interés puesto en la resolución de una situación de encierro como Gravity.

Los que presenta la película son conflictos emocionales terrenales en otro rincón del espacio. Los mejores momentos son los que se despegan de la trama, cuando los personajes consumen algún tiempo muerto, bromean y todo, la narración y la cámara incluidas, es más suelto. Los efectos especiales digitales de la época, que envejecieron peor que los analógicos de los 80, tampoco ayudan. Mission to Mars podría haber sido una buena idea si el camino elegido llevaba más al juego que al llanto, más a la bien entendida liviandad que a una solemnidad vacía y efectista.
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