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Voto de El Golo Cine:
6
Voto de El Golo Cine:
6
Drama Mientras su marido está en un viaje de negocios, Gamhee queda con tres mujeres a las afueras de Seúl. Primero visita a dos amigas en sus casas y después se encuentra de casualidad a una vieja amiga en un cine. Pero ¿quién es la mujer que huye? ¿De qué huye y por qué? (FILMAFFINITY)
5 de enero de 2021
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Woman Who Ran (2020), del director coreano Sang-soo Hong, presenta, en una puesta casi teatral, diferentes diálogos entre amigas en los que se dejan entrever sutiles maltratos y desprecios por parte de los hombres. Ganadora del Oso de Plata en la Berlinale.

Por Nicolás Bianchi

El prolífico director Sang-soo Hong, que desde 1996 a hoy ha estrenado 24 películas, dispone de una puesta sumamente austera para la realización de The Woman Who Ran, que presenta a Gam-hee (Kim Min-hee) como su personaje principal. Se trata de una mujer que en un recreo de su vida marital visita a dos amigas y se encuentra con otra por casualidad cuando se dispone a ver una película en un pequeño cine de Seúl.

Prácticamente dividida en partes iguales, cada encuentro ocupa unos 25 minutos que dan como resultado los 75 minutos totales de película. A pesar de dar la impresión de haber sido filmada en un par de jornadas en tres locaciones distintas, y con cierta celeridad, la película logra a través de sus cuatro personajes femeninos exponer algunos temas y sensaciones en común.
Gam-hee les cuenta a todas, a quienes no ve desde hace un tiempo, que por primera vez en cinco años de matrimonio su marido está de viaje. Es el primer día que no comparten desde que se unieron. Ella repite una y otra vez que su marido dice que las personas que se aman deben estar juntas todo el tiempo. En esa reiteración, más que un convencimiento, lo que se nota es una suerte de discurso armado y pensado para salir del paso. Evidentemente hay una molestia con esa relación que el personaje no explicita pero que deja entrever en esa lejanía con la que la describe.

A su vez sus interlocutoras también tienen algo para contar de alguna relación pasada o presente con un hombre y aquí también hay un patrón que se repite. Las mujeres de The Woman Who Ran están mejor entre ellas. La compañía masculina es de alguna manera un grillete. La primera está divorciada y vive ahora con una amiga (¿nada más que eso?), la segunda viene de un accidentado amorío con un vecino y la tercera mujer que Gam-hee se cruza es ex pareja de un ex novio suyo.
Además, los hombres irrumpen con una presencia molesta no solo en los diálogos sino también en la realidad ya que los encuentros son interrumpidos de distintas maneras por varones fastidiosos. Un solo ejemplo: el encuentro en la casa de su primera amiga finaliza cuando un vecino recién mudado toca el timbre para quejarse porque las mujeres que viven en esa casa alimentan gatos callejeros. Todo transcurre en un tono educado y cordial, ya que el tono de la película es ese, aunque no por eso deje de existir la molestia, la impertinencia de esas intervenciones.

En contrapartida a las situaciones que más las disgustan, lo que en parte es una proceso de interpretación por parte del espectador de la película, las mujeres mejoran su semblante cuando hablan de lo que les gusta, toman una copa de vino, se cocinan algo casero y rico o conversan sobre los bares y restaurantes que están de moda. En esas pequeñas fugas de lo cotidiano todas se sienten un poco menos grises.
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