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Voto de Cimmerio:
10
Voto de Cimmerio:
10
Aventuras. Acción. Fantástico Un niño que pertenece a una tribu primitiva graba en su memoria los rostros de los guerreros que han exterminado a su familia y a él lo han vendido a unos mercaderes de esclavos. Años después, el joven se ha convertido en un forzudo y valiente guerrero. (FILMAFFINITY)
19 de enero de 2009
56 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil
Personalísima adaptación de las andanzas del personaje creado por Robert E. Howard, esta película de John Milius es una joya incomprendida e infravalorada, seguramente, por encuadrarse en el maltratado subgénero de la fantasía heróica, del que es posiblemente su mejor exponente. En ella se narra la trayectoria vital de Conan, un habitante de Cimmeria durante la remota Era Hyboria, desde la aniquilación de su pueblo por parte de la secta del Culto de la Serpiente cuando es tan sólo un niño, hasta su etapa adulta, cuando la sed de venganza guía sus pasos.

Si por algo esta película merece un sitio de honor en la estantería de cualquier cinéfilo desprejuiciado es porque, además de ser un producto de aventuras perfectamente cuidado estética y técnicamente, se trata de una obra sumamente compleja bajo su aparente sencillez. Con un guión pasado por el prisma nietzscheano desde el primer minuto de metraje, la vida de Conan es un canto constante a la individualidad bien entendida, al pensamiento propio alejado de dogmas, representados aquí por el autoritario Thulsa Doom, semidios líder del Culto de la Serpiente y artífice de las penurias del cimmerio, e incluso por la figura del padre de Conan, que le transmite las enseñanzas propias de su gente (ver spoiler, si se ha visto la película).
Mención especial merece la inolvidable banda sonora creada en estado de gracia por el fallecido Basil Poledouris. Una obra magistral poderosa, contundente, emotiva y épica, que se fusiona con las imágenes del film en una simbiosis audiovisual pocas veces concebida.

Si a ello sumamos la impagable actuación de James Earl Jones como el malvado y retorcido Thulsa Doom, la elección de Schwarzenegger como protagonista principal, cuyo portentoso físico y pobres dotes actorales casan a la perfección con el personaje del bárbaro, y la dirección sólida y sin concesiones de John Milius, tenemos una película de obligado visionado, cargada de significado para el que sepa leer entre líneas, pero que funciona también como mero y salvaje entretenimiento. Imprescindible.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La película está trufada de detalles que ponen en cuestión la rigidez impuesta por los dogmas y formas de pensamiento preestablecidas. Algunos de los más importantes están patentes en escenas como aquella en la que el padre de Conan le transmite el Enigma del Acero, según el cuál no se puede confiar en ningún hombre, mujer o animal. Tan sólo en su espada. Más adelante veremos que esta misma espada se rompe en una batalla y cómo son su amigo Subotai y su amada Valeria quienes le salvan de una muerte segura, esta última regresando fugazmente del otro mundo, cumpliendo así la promesa que le hiciera en vida. O en aquella otra en la que Thulsa Doom le asegura que la carne es más fuerte que el acero, haciendo que una de sus adeptas se quite la vida sin rechistar ante la sola petición del Maestro. En el tramo final comprobaremos como es la carne de Conan la que, empuñando la espada rota de su padre, se sustrae del influjo de Thulsa Doom, cercenándole la cabeza y poniendo fin a su mandato de horror.
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