Añadir a mi grupo de amigos/usuarios favoritos
Puedes añadirle por nombre de usuario o por email (si él/ella ha accedido a ser encontrado por correo)
También puedes añadir usuarios favoritos desde su perfil o desde sus críticas
Nombre
Crear nuevo grupo
Crear nuevo grupo
Modificar información del grupo
Aviso
Aviso
Aviso
Aviso
El siguiente(s) usuario(s):
Group actions
- Recomendaciones
- Estadísticas
- Sus votaciones a categorías
- Contacto
-
Compartir su perfil
Voto de Sergio Berbel:
8
Voto de Sergio Berbel:
8
7.2
12,330
Thriller. Drama
El policía Stéphane Ruiz acaba de unirse a la BAC, la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de París. Allí conoce a sus nuevos compañeros, Chris y Gwada, dos agentes experimentados en las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados que operan por el control del problemático barrio.
29 de noviembre de 2020
29 de noviembre de 2020
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Solemos incurrir en sobrevaloración respecto al cine francés. Más comercial y menos de autor de lo que se nos suele vender por estos lares, suelo tener mucho cuidado con él, excepción hecha de una de mis referencias cinéfilas fundamentales, Jacques Audiard (autor de películas fundamentales en mi vida como "De óxido y hueso", "Un profeta" o "De latir mi corazón ha parado"). Pero cuando el cine francés dice de presentar una obra maestra, la cosa siempre es seria. Y se acerca muchísimo a ello con “Los miserables” de Ladj Ly.
Una película a la que le cuesta arrancar en toda su intensidad. Durante su primera mitad, estaba convencido de estar ante un episodio de The Wire en francés (lo cual no es nada menor, menudo elogio), una cinta sobre policías reales (o sea, nada más lejos de la habitual ficción palomitera, con toda su cochambre y cosas para ocultar) en un barrio muy marginal de París, tratando de no ser menos delincuentes que todos los habitantes de un barrio de color que son carne de cañón, nacidos para el talego, hijos de las familias desestructuradas, la droga y la miseria. Gentes que nacen delincuentes porque el sistema jamás les va a permitir otra cosa. No hay salida posible.
Una película a la que le cuesta arrancar en toda su intensidad. Durante su primera mitad, estaba convencido de estar ante un episodio de The Wire en francés (lo cual no es nada menor, menudo elogio), una cinta sobre policías reales (o sea, nada más lejos de la habitual ficción palomitera, con toda su cochambre y cosas para ocultar) en un barrio muy marginal de París, tratando de no ser menos delincuentes que todos los habitantes de un barrio de color que son carne de cañón, nacidos para el talego, hijos de las familias desestructuradas, la droga y la miseria. Gentes que nacen delincuentes porque el sistema jamás les va a permitir otra cosa. No hay salida posible.

Y hasta ahí, logra imbuirse del espíritu de David Simon y hacer que parezca un episodio más de The Wire. Lo cual dice mucho de ella. Pero la película se va cociendo a fuego lento y, cuando se desata la violencia, desde todas las trincheras, y el difícil equilibrio social creado entre policías, matones que controlan el barrio y que a su vez son controlados por los policías y los miserables salta por las costuras, cuando la película explota (literalmente) entonces es cuando entiendes la carga social que lleva dentro, la profunda denuncia política que oculta, la necesidad de la rebelión cuando no quedan ni se permiten otras salidas.
Frente a la violencia policial y la injusticia del sistema, la película narra de forma valiente y literal la respuesta de los oprimidos, y entonces en cuando entiendes todo lo que vimos en los informativos sobre las revueltas callejeras en Francia y, de paso, el valor de la película como testimonio de ese desastre social injusto y suicida al que neoliberalismo salvaje que nos domina por la fuerza ha conducido a nuestra sociedad a través de la pobreza de los más débiles, de los miserables. Y en eso la película es un espejo perfecto de nuestro momento histórico. E imprescindible.
Frente a la violencia policial y la injusticia del sistema, la película narra de forma valiente y literal la respuesta de los oprimidos, y entonces en cuando entiendes todo lo que vimos en los informativos sobre las revueltas callejeras en Francia y, de paso, el valor de la película como testimonio de ese desastre social injusto y suicida al que neoliberalismo salvaje que nos domina por la fuerza ha conducido a nuestra sociedad a través de la pobreza de los más débiles, de los miserables. Y en eso la película es un espejo perfecto de nuestro momento histórico. E imprescindible.
Todo ello con un montaje frenético e hiriente, para incomodar y tensar al espectador en todo momento.
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana
