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Voto de Sergio Berbel:
6
Voto de Sergio Berbel:
6
Drama Una noche de otoño del año 2003, Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), alumno de Harvard y genio de la programación, se sienta delante de su ordenador y empieza a desarrollar una nueva idea: TheFacebook. Lo que comenzó en la habitación de un colegio mayor pronto se convirtió en una revolucionaria red social. Seis años y 500 millones de amigos después, Zuckerberg es el billonario más joven de la historia. Pero a este joven emprendedor el ... [+]
15 de septiembre de 2020 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque estemos ante la película más floja en forma y contenido de su filmografía, estamos ante una película de David Fincher. Y eso es más que suficiente para prestarle toda nuestra atención. Un Fincher, además, que atempera sus ansias de estilo para dejar que brille el guión del archipremiado (y puede que un poquito sobrevalorado) Aaron Sorkin, zambullido en los orígenes de Facebook y en la compleja figura de Mark Zuckerberg, ni más ni menos.

Sin grandes planos secuencia ni virtuosismos visuales (que sinceramente echo en falta en una cinta de Fincher), de una manera bastante comercial y convencional, nos asomamos a dos procedimientos judiciales distintos contra el fundador de Facebook y, mediante una cadena continua de flashbacks, vamos conociendo cómo nació la red social más universalizada e importante del planeta. Desde una forma de relacionarse para ligar entre universitarios de la elitista Universidad de Harvard hasta dominar el mundo e influir en nuestras vidas de forma directa y absoluta. La vida virtual venciendo a la real.
Max Minghella & Armie Hammer
Para ello, Fincher tira de ortodoxia de estilo y de ritmo de montaje comercial para introducirnos en una historia de emprendedores, listillos, pijos, traidores, amantes del pelotazo, horteras, niñatas y… una Rooney Mara que se hace con la película con tan sólo dos escenas en las que participa (la que principia la película es antológica) y que sostiene en su virtuosismo interpretativo al único personaje de la película con el que no dan ganas de vomitar. Una película sin buenos, donde todos (menos el personaje de Rooney Mara) son malos, antipáticos y desgradablemente horteras, pijos, snobs e imbéciles. Sin duda, el gran acierto de la cinta de Fincher.

Eso sí, para mí la película pierde muchos enteros en un error de casting flagrante, entregando un personaje apasionadamente radical y un tanto autista como Mark Zuckerberg al pavisoso y mediocre actor Jesse Einsenberg, que tira por la borda la oportunidad de su vida de haber entrado en los anales del cine por culpa de un trabajo plano, anodino y previsible. Debió ser otro actor de más carácter el elegido.
Eso sí, la película de Fincher ofrece una moraleja perfecta y totalmente actual: ser conocido y popular no significa tener amigos, sino más bien todo lo contrario.
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