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Voto de Sergio Berbel:
8
Voto de Sergio Berbel:
8
Drama. Thriller Años 80. Rory es un ambicioso empresario que lleva a su esposa e hijos estadounidenses a su país natal, Reino Unido, para explorar nuevas oportunidades de negocios. La familia se encontrará con una nueva y difícil vida en una casa de campo inglesa, bajo una nueva presión social y económica.
15 de enero de 2022 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sean Durkin lo ha vuelto a hacer en su segundo largometraje, aunque en un nivel un poco inferior al que logró con la excelsa “Martha Marcy May Marlene”, su inquietantemente magistral ópera prima. “The nest” no está a ese nivel, pero vuelve a ser un drama psicológico familiar con (mera) apariencia de thriller, es decir, vuelve el inteligente Durkin a usar las texturas del noir para contar una tragedia familiar, todo un acierto que ya parece ser marca de la casa.

En “Martha Marcy May Marlene” fijaba su mirada en las secuelas psicológicas y psiquiátricas que deja haber pertenecido a una secta en una joven; en “The nest”, sobre la funestas consecuencias de pertenecer a un núcleo familiar cuyo padre vive en mundos imaginarios de éxito y pelotazos varios en la cultura que comenzó a imperar en los años 80, década en la que está ambientada la cinta, y que continúa sobreviviendo para nuestra desgracia a día de hoy, donde todo el mundo se cree capaz de triunfar y hacerse rico.
Jude Law & Carrie Coon
La cinta tiene ecos de la magistral “Revolutionary Road” de Sam Mendes y ha querido recordarme en determinados momentos, por su ácida crítica familiar, a otra película que idolatro, “La tormenta de hielo” de Ang Lee, ambas, eso sí, notablemente superiores a ésta. La dirección de Durkin es inteligente, primando los primeros planos para dejar hacer a su magnífico elenco actoral y mezclándolos sabiamente con planos generales que nos permiten respirar aprovechando el marco de la campiña inglesa.

Jude Law interpreta magistralmente a un trepa, a un ilusionista, a un agente bursátil y asesor de inversiones que llega a creerse las mentiras zafias con las que embauca a sus clientes, viviendo siempre por encima de sus posibilidades, en el mundo de las apariencias y de la ostentación vacua, en el materialismo capitalista más superficial, jugando a ser rico sin serlo, caminando en el alambre en un ejercicio constante de funambulismo suicida.

Con este marco, el equilibrio familiar resulta complejo y lo padece especialmente su cónyuge (soberbia Carrie Coon, la eterna Nora Durst de The Leftovers), que no es capaz de seguirle económicamente la pista a su marido pero que siempre paga las consecuencias cuando las cosas vienen mal dadas. Completa la estampa familiar una adolescente (hija de un primer matrimonio de la madre) y un menor de 10 años que sí es hijo de esta pareja, para su desgracia.
En esa vorágine de fantasmales ascensos y posibles negocios redondos con los que dar el campanazo, el padre hace mudarse a toda la familia desde Nueva York hasta Londres, donde alquila una mansión fastuosa en el campo que no se pueden permitir. La tragedia está servida, y Sean Durkin sabe travestirla con aroma de thriller.

No es una gran película, pero es un entretenimiento de nivel para pasar un buen rato entre fotogramas de calidad.
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