Añadir a mi grupo de amigos/usuarios favoritos
Puedes añadirle por nombre de usuario o por email (si él/ella ha accedido a ser encontrado por correo)
También puedes añadir usuarios favoritos desde su perfil o desde sus críticas
Nombre de grupo
Crear nuevo grupo
Crear nuevo grupo
Modificar información del grupo
Aviso
Aviso
Aviso
Aviso
El siguiente(s) usuario(s):
Group actions
- Recomendaciones
- Estadísticas
- Sus votaciones a categorías
- Contacto
-
Compartir su perfil
Voto de OsitoF:
4
Voto de OsitoF:
4
6.2
10,910
Drama
En un intento desesperado por alcanzar Europa y agazapados ante una pista de aterrizaje en Camerún, un niño de seis años y su hermana mayor esperan para colarse en las bodegas de un avión. No demasiado lejos, un activista medioambiental contempla la terrible imagen de un elefante, muerto y sin colmillos. No solo tiene que luchar contra la caza furtiva, sino que también tendrá que reencontrarse con los problemas de su hija recién llegada ... [+]
18 de noviembre de 2025
18 de noviembre de 2025
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Adú” no es la primera película que se construye alrededor del concepto de mezclar cosas, ya sean tramas o temas de actualidad, pero sí que es un caso raro en el que a la mezcla le falta un componente fundamental: la conexión, algo que vincule los elementos dispersos y le ofrezca al espectador una elaboración y no ideas desperdigadas aquí y allá. Alguna vez ha pasado, no digo que no, pero respondiendo a intenciones experimentales del director, del guionista o del productor en busca de un formato novedoso o que involucre al espectador en busca de reflexiones o conclusiones. Vamos, en películas raras. Que “Adú” termine siendo un producto tosco es más fruto de la torpeza o de una notable falta de habilidad, porque hay intención de hilvanar las tramas pero es meramente circunstancial y anecdótica: personajes que se cruzan en el Mercadona sin conocerse; un protagonista que pasea en bici por Monforte de Lemos, provincia de Lugo, mientras otro pasa sobre él a ocho mil metros de altura en un vuelo de Iberia; otro que protagoniza una noticia de la tele que es ignorada por el resto del reparto y cosas así, igual de peregrinas.

Salvador Calvo & Luis Tosar
No sé qué es peor si no conectar las tramas, pretender hacer creer que las tramas están conectadas mediante sobras de guion o no ser capaz de resolver argumentalmente ni una sola de las historias. El caso es que es muy complicado saber de qué va la película por mucho que la realización sea competente y sepa filmar asaltos a la valla de Melilla, mostrar exóticos planos de la selva y el desierto africanos llenos de colorido o dejarnos en la retina impactantes imágenes de cacería furtiva. Tengo que suponer, intuyendo el tono y conociendo el percal, que la cosa va de llamar la atención y remover conciencias sobre temas de actualidad como las políticas migratorias, la evasión fiscal o el ecologismo pero que el mensaje sea que nadie es extranjero en La Tierra y que la humanidad es mala y el hombre blanco, peor, hay que deducirlo por tu cuenta porque la película no te ayuda.
Más bien al contrario. Tenemos una trama de un padre y una hija que da vueltas en torno a un par de lugares comunes antes de desvanecerse en la inanidad más absoluta. Si quitas a Ana Castillo y a Luis Tosar de la película no pasa, literalmente, absolutamente nada salvo que la película duraría media hora menos, ganaría en agilidad y pondría más el foco en lo único que se salva: la historia de Adú, su hermana y su amigo Massar, en la que sí podemos ver una aventura dramática con cierta épica y que sí consigue ablandar el corazón poniendo ojos, cara y lágrimas a la inmigración. El tema está tratado con mucha superficialidad y cierto oportunismo, pero dentro de lo esperable y no viene mal recordar que hay gente que viene a España porque necesita realmente asilo.
Más bien al contrario. Tenemos una trama de un padre y una hija que da vueltas en torno a un par de lugares comunes antes de desvanecerse en la inanidad más absoluta. Si quitas a Ana Castillo y a Luis Tosar de la película no pasa, literalmente, absolutamente nada salvo que la película duraría media hora menos, ganaría en agilidad y pondría más el foco en lo único que se salva: la historia de Adú, su hermana y su amigo Massar, en la que sí podemos ver una aventura dramática con cierta épica y que sí consigue ablandar el corazón poniendo ojos, cara y lágrimas a la inmigración. El tema está tratado con mucha superficialidad y cierto oportunismo, pero dentro de lo esperable y no viene mal recordar que hay gente que viene a España porque necesita realmente asilo.

Anna Castillo & Luis Tosar
Y, finalmente, tenemos la trama de los guardias civiles que os juro que me tiene desconcertado. Está como escrita por varios guionistas que no se hablan entre ellos y un director que coge una escena del material de uno y una frase del material de otro. Es poco metraje pero parece un cuadro de Escher. Lo dejo para el SPOILER, pero solo diré que la película quiere dejar a uno de los agentes como un peligroso racista de ultraderecha y termina diciendo, en mi opinión, una verdad incontestable sobre el cinismo buenista que impera al hablar de inmigración en España por parte, SIEMPRE, de gente que vive en urbanizaciones amuralladas e hiperprotegidas. Una semana después no sé si todo ha sido un troleo de un director de VOX o el fruto del realizador más inútil de Podemos.
En fin. Un formato vistoso para envolver cuatro mensajes trillados y poco más. Carne de streaming. Leed el spoiler si podéis, por favor.
En fin. Un formato vistoso para envolver cuatro mensajes trillados y poco más. Carne de streaming. Leed el spoiler si podéis, por favor.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
SPOILER: La cosa empieza con un asalto a la valla de Ceuta o Melilla donde tres guardias civiles tratan de contener una avalancha de subsaharianos. La escena arranca bien hecha, pero hay muchísima confusión y comportamientos un tanto forzados para hacer que un agente y un inmigrante acaben enzarzados en una lucha que, hasta donde yo puedo ver, está a punto de costarle la vida al guardia civil y, accidentalmente, termina con el inmigrante muerto en una mala caída. Al menos es lo que yo saco de ver la escena dos veces. Los compañeros del difunto se quedan en shock y empiezan a entonar una especie de cántico tribal en el que la realización pone un énfasis que hace pensar que el fallecido era el tal Adú o que tiene alguna relación con él que se desvelará más adelante, pero no, era un señor random saltando la valla.
Escenas posteriores definen a los agentes con los habituales clichés: el que forcejeó con el fallecido es un tío sin escrúpulos, racista de vocación o por hastío tras demasiados años haciendo lo mismo. Otro, el Carlitos de Cuéntame, es el sensible y sensibilizado que intentó reanimar al fallecido con una RCP varios minutos. Y el otro es un beta pusilánime que no quiere líos, no se moja ni debajo del agua y sigue al que lleve la voz cantante.
Hay una investigación interna que desemboca en una confusa conversación entre Carlitos y su jefe. El jefe le envía miradas significativas para algo, supongo que para que diga que no pasó nada, mientras Carlitos se debate entre el deber moral de decir la verdad (que no hubo mala praxis) y… bueno, pues eso, nada, decir la verdad, realmente no hay debate moral. Insisto en que yo no vi nada que me hiciera pensar que la muerte no fue fruto de la casualidad o, incluso de la defensa propia, pero los agentes son denunciados por violencia policial. Una abogada de derechos civiles, a la que la realización trata de presentar como una decente buscadora de justicia trata de convencer a Carlitos de que cuente lo que pasó y amenaza con llevar a testigos (¿que tengo que pensar que va a llevarlos a mentir?). Apela a su conciencia. No se vuelve a saber mucho salvo del juicio que los tres son absueltos y la abogada le manda miradas de reproche a Carlitos, supongo que por no inmolarse o inmolar a sus compañeros inocentes. No entiendo nada.
Termina la película y los tres agentes están de celebración. Carlitos está enfurruñado, a lo mejor se pregunta si tendría que haber mentido para conseguir… no sé, que algo cambie. Su compañero le da un discurso ultraderechista para animarlo con el que la realización pretende dar la prueba final de su racismo. Palabra arriba, palabra abajo le dice: «esa valla no dice ‘iros, no os queremos’ sino ‘arreglad vosotros vuestros asuntos’» que refuerza con un «mi abuelo era rojo y decía que si Francia hubiese hecho una valla igual en los Pirineos, Franco no hubiese muerto en la cama». Dicho así puede sonar duro y ofender a algún tuitero, pero ¿se le puede poner un pero?¿No es acaso una forma chusca de decir que la forma de combatir la inmigración ilegal es inviertiendo en los países en vías de desarrollo y ayudándoles a crecer? De verdad que no entiendo si toda esta trama es un gigantesco troleo de un director de VOX o del tío más torpe de Podemos.
Escenas posteriores definen a los agentes con los habituales clichés: el que forcejeó con el fallecido es un tío sin escrúpulos, racista de vocación o por hastío tras demasiados años haciendo lo mismo. Otro, el Carlitos de Cuéntame, es el sensible y sensibilizado que intentó reanimar al fallecido con una RCP varios minutos. Y el otro es un beta pusilánime que no quiere líos, no se moja ni debajo del agua y sigue al que lleve la voz cantante.
Hay una investigación interna que desemboca en una confusa conversación entre Carlitos y su jefe. El jefe le envía miradas significativas para algo, supongo que para que diga que no pasó nada, mientras Carlitos se debate entre el deber moral de decir la verdad (que no hubo mala praxis) y… bueno, pues eso, nada, decir la verdad, realmente no hay debate moral. Insisto en que yo no vi nada que me hiciera pensar que la muerte no fue fruto de la casualidad o, incluso de la defensa propia, pero los agentes son denunciados por violencia policial. Una abogada de derechos civiles, a la que la realización trata de presentar como una decente buscadora de justicia trata de convencer a Carlitos de que cuente lo que pasó y amenaza con llevar a testigos (¿que tengo que pensar que va a llevarlos a mentir?). Apela a su conciencia. No se vuelve a saber mucho salvo del juicio que los tres son absueltos y la abogada le manda miradas de reproche a Carlitos, supongo que por no inmolarse o inmolar a sus compañeros inocentes. No entiendo nada.
Termina la película y los tres agentes están de celebración. Carlitos está enfurruñado, a lo mejor se pregunta si tendría que haber mentido para conseguir… no sé, que algo cambie. Su compañero le da un discurso ultraderechista para animarlo con el que la realización pretende dar la prueba final de su racismo. Palabra arriba, palabra abajo le dice: «esa valla no dice ‘iros, no os queremos’ sino ‘arreglad vosotros vuestros asuntos’» que refuerza con un «mi abuelo era rojo y decía que si Francia hubiese hecho una valla igual en los Pirineos, Franco no hubiese muerto en la cama». Dicho así puede sonar duro y ofender a algún tuitero, pero ¿se le puede poner un pero?¿No es acaso una forma chusca de decir que la forma de combatir la inmigración ilegal es inviertiendo en los países en vías de desarrollo y ayudándoles a crecer? De verdad que no entiendo si toda esta trama es un gigantesco troleo de un director de VOX o del tío más torpe de Podemos.
Movie added to list
Movie removed from list
An error occurred
Vídeo musical
20246.4
37
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana



