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Voto de KRIVO:
8
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8
Drama Un periodista deportivo irlandés está convencido de que las victorias del ciclista Lance Armstrong en el Tour de Francia se deben al dopping. Con esta convicción, empieza a investigar y a buscar pruebas que sacarán a la luz la verdad sobre Armstrong. (FILMAFFINITY)
10 de julio de 2023 0 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La primera sensación que me produce el ver The Program, como aficionado al ciclismo hace décadas, es que la película me entretiene desde el minuto uno hasta los créditos finales. La he visto unas cuantas veces y probablemente volveré a verla de vez en cuando. Por lo tanto, mi apreciación tiene una dosis de subjetividad.

Cuenta una historia apasionante y reveladora, que todos los aficionados al deporte del pedal obviamente conocíamos (y bien). Pero como hay y se realizan pocas películas sobre ciclismo, sobre todo modalidad de ruta, bienvenida sea ésta, con sus fortalezas y debilidades.
Muestra la cruda realidad del doping, pero además de eso, es una historia sobre el poder y la manera de conservar ese poder. Cuando llega Armstrong al ciclismo, evidentemente el doping era una práctica histórica. Sólo que él y su equipo empezaron a hacerlo mucho mejor.
Esa manera finalmente fue develada a través de una investigación judicial y periodística y la posterior confesión de los propios ciclistas implicados.
Ben Foster
¿Algunos reparos como película? Puede ser cuestionable que se pretenda mostrar o quede la sensación de que el deporte de las dos ruedas silenciosas, sea el único o el más contaminado con el flagelo del doping, cuando, en realidad, son muchas las disciplinas deportivas que recurren a sustancias químicas para incrementar el alto rendimiento. De eso hay abundante evidencia y bullados casos. Al respecto véase el excelente documental "Icarus".
Pero ese es un tema más de fondo, y que dice relación con los múltiples intereses que giran en torno a las competiciones deportivas de nivel mundial, la obsesión por el triunfo y la institucionalización de ciertas formas de alcanzar victorias y medallas. Es todo el deporte comercial y los contratos millonarios de insumos deportivos, de bicicletas, zapatillas, vestuario, equipamiento, accesorios, etc. que están asociados al rendimiento y a la televisión. Esto seguirá ocurriendo y es imparable.
En la cinta de Frears, sólo tangencialmente se hace esa reflexión conceptual, para centrarse más bien en el denominado “programa de doping más sofisticado en la historia del deporte mundial”, con un tono de denuncia y algunos elementos de documental. Y respecto a cierta hipocresía sobre el tema de las drogas en el ciclismo (y el deporte de alto rendimiento en general), cito la mítica frase del antiguo ganador de 5 Tour de Francia, el francés Jacques Anquetil: "El Tour no se gana sólo con agua mineral".
Puede también cuestionarse la poca profundidad que se da a la vida privada de Armstrong, previa a su enfermedad de cáncer y a su primer triunfo en el Tour de Francia. Su infancia y adolescencia sin padre, su formación a cargo de una madre participativa y motivadora, lo cual marcó su personalidad.
Puede uno, finalmente, tener reservas con el poco énfasis que se da a la causa que, en rigor, desencadenó el descubrimiento de todo el minucioso y elaborado plan que Armstrong había desarrollado para ganar sus 7 Tours. Esa causa no es otra que el retorno de la estrella estadounidense a la carrera francesa en 2009. Impulsado por su desmesurada ambición, quiso demostrar al mundo que podía volver a ganarla, estando “limpio”. El propio Lance confesó años después, que ese fue su principal y fatal error. El regreso, cuando no tenía ninguna necesidad de hacerlo.
Pero también debo señalar que, de haber considerado o profundizado en todo lo anterior, resultaría una película de más de 3 horas de duración.

Dentro de lo cinematográfico propiamente tal, destaco de inmediato la brillante y carismática interpretación de Ben Foster. Su aplomo, sus silencios, sus sonrisas decidoras, su discurso manipulador, su ejercicio de autoridad y poder en el pelotón, incluso su habilidad arriba de la bicicleta, le dan un enorme verismo a su rol de Lance Armstrong. Para premiarlo. Su performance eleva notoriamente la puntuación de la película.
Del mismo modo, Chris O'Dowd está muy convincente como el agudo y pertinaz periodista que no le pierde pisada al campeón. Jesse Plemons está notable como el ciclista estadounidense Floyd Landis y Guillaume Canet se ve muy metido en su papel como el médico Michele Ferrari (un genio de la fisiología del ejercicio), líder de todo el proceso, el cual es llevado desde un enfoque rigurosamente científico, lo que explica su enorme efectividad. Denis Menochet está muy creíble como el entrenador del equipo. ¿Dustin Hoffman? Episódico, con su acostumbrado oficio, pero su pequeño rol no da para el lucimiento.

Con un comienzo espectacular, y que deja en claro para el público general cuál es el evento deportivo más duro del planeta, la película tiene gran ritmo, una dirección ágil, alterna imágenes reales de archivo (que son una delicia para los aficionados al ciclismo) con otras recreadas con magnífica interpretación actoral. Presenta a los personajes de manera dinámica y va creando interés, en una trama bien urdida que va in crescendo, con algunos giros interesantes. Muestra adecuadamente el mundo interior del ciclismo de élite profesional, sus códigos, sus prácticas, sus mitos y el entusiasmo desbordante de los aficionados por un deporte que tiene mucho de épica. También hay espacio para el drama, la emotividad y el lado humano de los corredores y especialmente de Armstrong (al frente de su Fundación, cómo enfrenta su enfermedad, etc.), mostrando una ambivalencia que puede parecer desconcertante.
Me gustó también la música, contribuye a crear un clima atractivo reforzando el notable ritmo de la película.

En resumen, un buen producto en general, considerando que no es nada sencillo hacer una película que tenga al ciclismo profesional como foco (y en realidad, a cualquier deporte de alto nivel, recreando a los deportistas con actores), sin caer en el documental puro y duro.

Trama y desarrollo = 7.0
Guión = 7.0
Protagonista principal = 10
Protagonistas secundarios = 8.0
Fotografía = 9.0
Música = 8.0
PROMEDIO = 8.1
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Ocupo esta columna por falta de espacio, sólo para decir que Lance Armstrong, antes de ganar el Tour de Francia por primera vez en 1999, ya había sido Campeón del Mundo en Ruta además de otros importantes logros. Por lo tanto, no era ningún advenedizo en el ciclismo de élite mundial. Sólo que se propuso ir a competirle (y ganarle) a los europeos en su propio terreno, procediendo de un país (EEUU) que muy poca historia tenía en el ciclismo mundial.

Entonces se involucra en el tema del doping como un proceso científicamente planificado a cargo de especialistas. Porque triunfar en el evento deportivo más exigente del mundo, con un rigor casi sobre humano, sin ayuda es prácticamente imposible. Eso el estadounidense lo sabía y la ha sabido el pelotón de corredores desde siempre. Obviamente, no es una práctica nueva, al contrario. Sólo que Armstrong empezó a hacerlo de una manera mucho más eficiente. Demoledoramente efectiva.
Hay que tener en consideración que los estimulantes y sustancias químicas para mejorar el rendimiento en el ciclismo, lo hacen en un 10 % aproximadamente. Cifra que, para los ciclistas "normales", es decir, aficionados, incluso avanzados, pero no profesionales, es poco. Muy poco. Pero para los pedaleros profesionales, y especialmente los de punta, un 10 % es mucho. Demasiado. Simplemente es la diferencia entre ganar o perder. Entre estar o no estar en el podio.
Por otra parte, no cualquier ciclista de élite estaba capacitado (aún con el programa de dopaje) de llegar a la cima del Tour y mantenerse ahí varios años. Armstrong era físicamente un portento de la naturaleza (no en vano pudo superar una enfermedad devastadora) y reunía unas condiciones extraordinarias para el ciclismo de alto nivel, en términos de fortaleza y elasticidad muscular, generación de potencia (medida en vatios), capacidad pulmonar, consumo de oxígeno, irrigación sanguínea, tolerancia y recuperación frente al esfuerzo, etc. Todo aquello era la impresionante materia prima de la que dispuso el médico Ferrari, para aplicar sus teorías fisiológicas del ejercicio, extender los límites de la capacidad humana (como era su obsesión científica) y construir un fenómeno deportivo de laboratorio. Fue capaz de triunfar no una, sino varias veces (hasta 7, logro inédito) en la más extenuante competencia del ciclismo mundial.

La pregunta es ¿Por qué, después de ser Armstrong despojado de sus 7 títulos, no le dieron las victorias al corredor que salió segundo, al tercero o incluso al cuarto de cada versión del Tour ganada por el texano? Se decía por entonces, que para encontrar un competidor "limpio", había que retroceder unos 10 ó 12 puestos en la clasificación final.
Entonces ¿era Armstrong el villano casi de terror que han pintado? No. Sólo hizo mejor lo que la gran mayoría hacía y que pertenecía a los códigos no escritos de la disciplina y de la competencia.

Su gran falla fue faltar a la verdad y persistir en mantener una mentira por tanto tiempo, enlodar a otras personas y la imagen de su deporte, escudándose en su condición de benefactor social.
The Volunteers (C)
Cortometraje
Francia2018
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Purple Dreams (C)
CortometrajeAnimación
Turquía2017
5.2
24
Song of Horror
Interactivo
España2019
7.2
39
Su-ki-da
Japón2005
6.5
90
Dentro de las SS
Documental
Francia2017
6.6
84
DayZ (C)
Cortometraje
Francia2015
3.7
84
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