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Voto de LauraBloodMoon:
6
Voto de LauraBloodMoon:
6
Comedia Johnny Gray (Buster Keaton) es maquinista en un estado del Sur y tiene dos grandes amores: una chica (Anabelle Lee) y una locomotora (La General). En 1861, al estallar la Guerra de Secesión, Johnny intenta alistarse, pero el ejército considera que será más útil trabajando en la retaguardia. Sin embargo, Anabelle cree que es un cobarde y lo rechaza. El maquinista sólo podrá demostrar su auténtico valor cuando un comando nordista ... [+]
7 de diciembre de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bueno, es mi primera película de Buster Keaton. Ya he visto cine mudo y sabía más o menos qué esperar, aunque hubo momentos en que vi gestos y actitudes que me recordaron inevitablemente a Chaplin. Y aun así, sigo siendo fiel a Chaplin… pero eso no le quita mérito a Keaton. Al contrario: entiendo por qué es considerado uno de los grandes.

Nos presentan a Johnny Gray, maquinista del Sur y enamorado de dos cosas: su novia Anabelle y su locomotora, “La General”. Cuando estalla la Guerra de Secesión en 1861, todos los hombres corren a alistarse. Johnny también quiere hacerlo, pero el ejército decide que es más útil como maquinista. Su novia lo interpreta como cobardía y lo rechaza de lleno.

Aquí empieza el conflicto de la película: demostrar su valor no con palabras, sino con acción.

La historia avanza entre situaciones cómicas, acrobacias imposibles y esa narrativa muda que, cuando está bien hecha, no necesita absolutamente nada más. Keaton domina el tempo del gag, la acción y el gesto mínimo que lo dice todo.
Lo mejor:
Keaton tiene una precisión física impresionante. Cada salto, cada caída, cada movimiento está calculado al milímetro.

La película mantiene un ritmo constante y la persecución central es una auténtica coreografía mecánica.

A nivel visual, es un espectáculo. Todo práctico, todo real. No hay trampa.

Lo mejorable:
Anabelle está retratada como un personaje muy torpe, excesivamente inútil para la acción. Se nota el rol femenino típico de la época, pero hoy chirría un poco.

Algunas situaciones se alargan más de la cuenta. El humor físico funciona, pero a veces se repite.

Conclusión
Keaton quería contar la historia de un hombre que hace lo correcto incluso cuando nadie confía en él. No es una película sobre la Guerra de Secesión ni sobre política. Es una película sobre persistencia, ingenio y amor (amor por la mujer, pero también por la profesión). Keaton convierte la locomotora en un símbolo: aquello que te define, lo que no estás dispuesto a perder.
Es humor físico, aventura y una demostración de que el valor no siempre viene del músculo, sino de insistir aunque el mundo piense que no puedes.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Johnny intenta alistarse de mil maneras, pero el ejército lo rechaza. Anabelle lo llama cobarde y lo aparta de su vida. Ese desprecio lo acompaña durante toda la película: quiere probar que no es lo que todos creen.

Cuando los soldados del Norte roban “La General” y a Anabelle con ella, Johnny actúa sin pensar. Se sube a otra locomotora y se lanza en una persecución que es, literalmente, todo el corazón de la película.

Aquí empezamos con los momentos memorables:
Las trampas mecánicas de los yanquis: troncos en la vía, vías cruzadas, intentos de descarrilarlo… puro humor físico y creatividad mecánica.

La doble persecución: primero Johnny persiguiendo, luego él siendo perseguido. Keaton domina este juego de espejo a la perfección.

El disfraz de yankee y el rescate de Anabelle: torpe, sí, pero tierno.

El ataque que Johnny descubre por accidente: sin ser soldado, acaba siendo clave para avisar a La Confederación.
Buster Keaton
La escena final besando a Anabelle mientras saluda a los soldados: Keaton remata la comedia sin perder el romanticismo simple y directo.

Aunque ganan la batalla, sabemos que en la historia real ganaron los del Norte. Pero eso es lo de menos: esta historia va de otra cosa.

Curiosidades
La película está inspirada en un hecho real: el Gran Robo de Locomotoras de 1862.

En su estreno fue un fracaso y una de las razones por las que el estudio dejó de confiar en Keaton. Años después se convirtió en una obra maestra reconocida internacionalmente.

Keaton realizó todas las acrobacias él mismo, incluso las que hoy serían imposibles sin dobles.

El descarrilamiento real que aparece en la película fue, en su momento, la escena más cara jamás filmada. Dejaron la locomotora destruida en el valle y se convirtió en atracción turística durante años.

Keaton consideraba esta película una de sus favoritas de toda su carrera.

Reflexión final
Lo que Keaton quería transmitir era sencillo y poderoso:
el valor no lo determina un uniforme, sino tus decisiones.
Johnny no necesita ser soldado para ser valiente. Su coraje nace del amor, la dignidad y la habilidad que ya tenía antes de que nadie la viera. Keaton celebra lo artesanal, lo ingenioso, lo humano. Y lo hace con humor, precisión y una ternura silenciosa.

A nivel personal, Keaton veía la comedia como un ejercicio físico y visual casi matemático. Por eso la película está llena de acrobacias reales, peligros reales y humor construido con precisión quirúrgica. Quería que el espectador sintiera admiración por lo imposible sin dejar de reírse.

Y también dejó un mensaje muy suyo: el amor romántico está bien, pero el amor por tu vocación puede ser igual de grande. De hecho, “La General” tiene casi el mismo protagonismo que Anabelle, y eso es deliberado. Para Keaton, la locomotora representaba el espíritu humano en marcha: si te la quitan, corres detrás de ella hasta la última consecuencia.

En resumen: Keaton quiso filmar una gran aventura cómica donde el ser humano, con sus torpezas y su testarudez, es capaz de enfrentarse a ejércitos enteros… siempre que tenga una locomotora y un propósito.
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