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Comedia
Torrente es un policía español, fascista, machista, racista, alcohólico y del Atleti. Tiene un vecino llamado Rafi, al que le gustan las películas de acción y las pistolas, y que vive con su madre y su prima Amparito, una ninfómana. Juntos, Torrente y Rafi, patrullarán por la noche las calles de la ciudad. (FILMAFFINITY)
2 de diciembre de 2012
2 de diciembre de 2012
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Santiago Segura me cae muy bien. El hecho de que un tipo de Carabanchel, feo, gordo y alopécico triunfe, a uno le gusta y se agradece. Me alegra muchísimo que Segura haya encontrado en este ya casi mítico Torrente un filón de éxito que, eso sí que debe darse ya cuenta, está agotado prácticamente.
Segura es un tipo que en su cinismo y sentido práctico de la vida, denota bastante inteligencia. Por eso se ha lanzado al díficil ruedo de ser cineasta con una comedia de efecto inmediato, hábil y entretenida, astuta, chistosa, que sin ser ni quererlo una obra maestra ni una película para demostrar abrumadoras virtudes ofrece no pocos aspectos interesantes en su condición de gamberrada a lo "Airbag".
Es la historia de un ex-policía guarro, gordo, fascista, machista y del Atlético de Madrid. Todas las noches callejea el Madrid más sórdido y oscuro y actúa a base de heterodoxos métodos (se nos ofrece una colección de freaks realmente variada y divertida). El argumento es lo de menos, pues este carece de altura, pero en Torrente sí hay una visión del Madrid de su tiempo harto interesante que bebe del Almódovar primerizo, de Álex de la Iglesia y su "El día de la bestia", y del fascinante mundo del cómic, para ofrecer un retrato sociocostumbrista que camuflado en la comedia de acceso inmediato y popular resulta mucho más profunda y atinada de lo que parece. Así, este personajillo de Torrente es una especie de Bond castizo y cochambroso, mugriento y abiertamente aborrecible y desenfadado. Hay en este personaje madera de más cine digno, de más entretenimiento burro, gamberro.
Segura es un tipo que en su cinismo y sentido práctico de la vida, denota bastante inteligencia. Por eso se ha lanzado al díficil ruedo de ser cineasta con una comedia de efecto inmediato, hábil y entretenida, astuta, chistosa, que sin ser ni quererlo una obra maestra ni una película para demostrar abrumadoras virtudes ofrece no pocos aspectos interesantes en su condición de gamberrada a lo "Airbag".
Es la historia de un ex-policía guarro, gordo, fascista, machista y del Atlético de Madrid. Todas las noches callejea el Madrid más sórdido y oscuro y actúa a base de heterodoxos métodos (se nos ofrece una colección de freaks realmente variada y divertida). El argumento es lo de menos, pues este carece de altura, pero en Torrente sí hay una visión del Madrid de su tiempo harto interesante que bebe del Almódovar primerizo, de Álex de la Iglesia y su "El día de la bestia", y del fascinante mundo del cómic, para ofrecer un retrato sociocostumbrista que camuflado en la comedia de acceso inmediato y popular resulta mucho más profunda y atinada de lo que parece. Así, este personajillo de Torrente es una especie de Bond castizo y cochambroso, mugriento y abiertamente aborrecible y desenfadado. Hay en este personaje madera de más cine digno, de más entretenimiento burro, gamberro.

Tony Leblanc
Estamos ante una comedia esperpéntica, urbana, que tiene astucia y gracia propias. Deliberadamente cutre en su plano estético y conceptual (aquí deriva un homenaje de Segura a su querida serie B y Z, al fanzine, al gore, cine porno y demás), cuenta con un sinfín de simpáticos cameos y tiene un valor ya innegociable y de una altura espléndidas: la recuperación para el cine de Tony Leblanc. Semejante monstuo de la comedia recientemente fallecido, estaba sepultado en base a no sé que oscuros preceptos, siendo uno de los más flagrantes intentos de secuestro/asesinato que sobre una figura artística se hayan hecho en España. Leblanc está espléndido y su presencia engrandece el film en un plano actoral del que el campechano Torrente/Segura y Cámara no le van a la zaga junto al resto de secundarios. Además, ha permitido a Leblanc un reconocimiento en vida nada gratuito y justísimo, algo de un valor incalculable.
No es esta una película para sacar sesudas conclusiones equivocadas, pero baste decir que estamos, sin duda, y mal que les pese a multitud de puristas, ante un clásico del cine español, que mantiene una frescura, buen hacer y una conexión perdurable con todo tipo de público. ¿Cuántos pueden decir eso?.
No es esta una película para sacar sesudas conclusiones equivocadas, pero baste decir que estamos, sin duda, y mal que les pese a multitud de puristas, ante un clásico del cine español, que mantiene una frescura, buen hacer y una conexión perdurable con todo tipo de público. ¿Cuántos pueden decir eso?.
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