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Los ríos de color púrpura

Thriller. Acción. Intriga El mismo día, en dos lugares separados por 300 kilómetros de distancia, a dos policías les asignan investigaciones muy particulares. Pierre Niemans (Jean Reno), un hombre con experiencia y un instinto infalible para los casos criminales, viaja a Guernon, una ciudad universitaria de los Alpes, donde se ha cometido un violento asesinato. Mientras tanto, el joven y solitario Max Kerkerian (Vincent Cassel), un antiguo ladrón de coches cuyo ... [+]
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6
6 de septiembre de 2022 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por supuesto, cuando se acerca al cine de género Hollywoodiense, gana. Cuando se acerca más al cine quinqui-franco-europeo, pierde.

La historia es intrincada pero no está muy bien explicada: un historia debe explicarse por sí misma y durante la película demasiadas personas se preguntarán unas a otras al oído: "...pero , a ver, quién es este?" o "me he perdido algo?".

Tiene momentos muy franceses, casi del "vaquilla" como la pelea "contra los nazis": supongo que al verla, Kassovitz pensó que estaba en el Vallecas francés o algo; pobre coreografía... casi quinqui.

Sin embargo, a veces, nos parece ver un toque " autor con talento + férreo control de buen productor de Hollywood" (como el cine de Fincher o en su momento el de Evans-Polanski) y esos momentos son los que atrapan y hacen que el público quiera estar "allí" con los personajes, en la noche, en la nieve nocturna, en....
Vincent Cassel & Jean Reno
En resumen: se puede ver muy bien y, en general los aspectos técnicos, cuando no derivan en alguna secuencia quinqui, están cuidados.
Y Jean Reno está muy bien de inspector y el amigo Vincent sabe hacer muy bien de....poli pelín quinqui.

Lástima de un final lleno de público diciendo "cómo...qué....qué ha pasado?".
9
1 de febrero de 2012 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las novelas de Jean-Christophe Grangé han sido en los últimos tiempos fuente de inspiración para el cine y la televisión franceses..

La punta de lanza la constituyen "Los ríos de color púrpura" y "El imperio de los lobos", obras que reunían sobradamente los requisitos necesarios para dar como resultado otras tantas magníficas películas.

Otras obras suyas han corrido peor suerte, como "La selva de las almas" o "El pasajero", ambas convertidas en miniseries de escasa calidad aunque, sin duda, "La línea negra" y muy especialmente la superlativa "Los esclavos de la oscuridad" merecerían otras tantas adaptaciones a la altura del material escrito por Grangé.

En el caso de "Los ríos de color púrpura", opera prima de este magnífico novelista galo, fue precisamente la brillantez de la adaptación cinematográfica estrenada en 2000 la que me puso tras la pista de la novela y de su autor, al que todavía no conocía por aquel entonces.
Jean Reno & Vincent Cassel
Aunque la película dirigida por Mathieu Kassovitz cuenta con el guión adaptado por el propio Grangé, la novela de éste resulta muy superior pues proporciona mucha información de la que la película prescinde, dificultando la comprensión de toda la trama.

Por supuesto, el texto literario deja mejor atados todos los cabos.

En cualquier caso y dejando al margen el curioso prólogo futbolística de la novela, que involucra al Real Zaragoza y el Arsenal y que desaparece por completo en el guión cinematográfico, lo cierto es que nos encontramos ante un asfixiante y magistral thriller que presenta dos tramas paralelas en otros tantos lugares de Francia –y con ramificaciones en diversas partes del país-, con dos protagonistas diametralmente opuestos que acabarán teniendo que colaborar entre sí.

El film comienza con el hallazgo en las montañas de un cadáver terriblemente mutilado y colgado a considerable altura.

La víctima, se sabrá poco después, trabajaba en la elitista universidad que se erige en un valle próximo. Una institución autárquica y poderosa que gobierna la región e incluso cuenta con su propio hospital.
Para investigar el crimen es enviado desde París el afamado comisario Pierre Niemans (un espléndido Jean Reno) mientras, a cientos de kilómetros de allí, otro policía llamado Max Kerkerian (interpretado por el siempre inencasillable Vincent Cassell) investiga a su vez la profanación de la tumba de una niña fallecida décadas atrás.

En la película, Jean Réno interpreta a Niémans mientras que Vincent Cassell hace lo propio con su colega, que en el film es descendiente de armenios, en lugar de ser el Karim con rastas y ascendencia argelina de la novela.

Si en la novela los personajes estaban magníficamente perfilados -en especial el de Karim, en cuyos orígenes se buceaba convenientemente-, la desaparición del personaje deja en el film únicamente su rol pero convertido en una persona totalmente diferente y de la que se nos escamotean sus antecedentes.

Como curiosidad, la adaptación cinematográfica fue dirigida por Mathieu Kassovitz, realizador francés al igual que Grangé, que es quizás más conocido como actor al haber interpretado el papel de novio de Audrey Tautou en "Amélie".
Una lástima que los trabajos posteriores de Kassovitz en la dirección -casos de "Gothika" o "Babylon"- hayan defraudado las expectativas porque en "Los ríos de color púrpura" firma un gran trabajo que no solo hace justicia a la novela sino que conserva brillantemente su atmósfera, algo siempre delicado a la hora de afrontar el cambio del lenguaje literario al cinematográfico.

Nos encontramos, en cualquier caso, ante un thriller de alto voltaje, que combina la introspección deductiva con el trabajo de campo y mezcla elementos del más puro terror con la acción más desbordante, sin escamotear detalles escabrosos y desagradables, casi tan obvios como en la novela de la que bebe aunque debo advertir que el nivel de crudeza iría in crescendo en las siguientes obras del escritor francés..

Un planteamiento brillante, una atmósfera turbia, una puesta en escena a la altura de la mejor producción estadounidense y una fotografía magistral -a cargo de Thierry Arbogast- que resalta la extraordinaria belleza de las localizaciones aderezan una trama inquietante y truculenta como pocas.
Todo ello dentro de una producción modélica que se inicia ya con los turbadores créditos iniciales y a la que, por achacarle algo, cabría quizás reprocharle su final, demasiado atropellado y abrupto para el gusto de un servidor.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Tanto novela como película dejan para la historia algunas secuencias de esas de las que cuesta librarse: el voto de tinieblas de la monja, los archivos de atropellos en la autopista, la triste fotografía en la tumba profanada, las impresionantes simas que se ocultan en las altas cimas nevadas…

La novela carece de segunda parte pero no así la película, que daría como origen una mediocre secuela –“Los ríos de color púrpura 2”-, con guión de Luc Besson sobre personajes creados por el propio Grangé.

Éste presenta una trama apocalíptica en la que aparecen drogas capaces de proporcionar espectaculares resultados físicos, un siniestro convento, ciertos personajes que son reminiscencia del mismísimo Tercer Reich y víctimas que se relacionan de algún modo con los participantes en la Última Cena de Cristo.

En esta segunda entrega, que no guarda otra relación con la anterior que el hecho de tratarse de otra investigación del comisario Niémans, sigue participando Jean Reno pero con distinto partenaire y también tiene una estelar aparición en el film el elegante Christopher Lee.
7
7 de febrero de 2019 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Así como hay películas que con el tiempo mejoran en su percepción, otras dejan en la memoria un recuerdo que las vuelve perdurables. Bien puede ser el caso de "Los ríos de color púrpura" (2000), donde la historia y ciertas escenas se hacen difíciles de olvidar, algo que dicho sea de paso, en pleno inicio del milenio no cayó bien en todos los paladares.

El atractivo par de protagónicos de peso confluyen como afluentes naturales poco a poco para fortalecer el todo, cayendo en uno que otro lugar común lidiando con los ecos de un Hollywood que tiene por montones material para las cintas sobre crímenes, misterio y detectives, logrando pese a esto contar con el aire propio de la Francia montañesa que incluso pudo hacerla llegar más lejos.

Se le criticó en su momento algo de innecesaria explicitud en ciertas secuencias, cuando en rigor el tiempo no solo le ha dado la razón sino que ha dejado en evidencia lo innecesario de ese sesgo para una película que precisamente habla de crimen, de lo inusual, de una alevosía enfermiza que en su resolución aunque no nos termine de cuajar como quizás sí lo lograba en la novela original, es una estación recurrente en conversaciones sobre la factoría francesa de intriga.

"Los ríos de color púrpura", un nombre presuntuoso para un thriller de misterio francés, no es una película perfecta, puede que ni siquiera roce esa redondez pero es una buena opción para respirar un aire diferente en cintas más oscuras, con protagonistas menos vistos o en este caso en un momento de su carrera menos conocido, con una temática dispar de los típicos policiales hollywoodenses y escenas que muchos pueden descubrir de donde fueron inspiradas para obras posteriores.

Con todas sus imperfecciones, le sugiero ¿por qué no?

Recomendación:
Buena. Tiene varios detalles pero se hace recomendable.

=Cité de Buyinski= www.buyinski.wordpress.com
7
27 de febrero de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tenía la sensación de que había visto hace bastantes años 'Los ríos de color púrpura', pero como no estaba 100% seguro y me apetecía ver una vez más a dos grandes como Jean Reno y Vincent Cassel haciendo lo suyo, que es actuar bastante bien.

Estamos ante un film policíaco que es uno de esos típicos casos de los que la verdad poco a poco irá saliendo a la luz y los protagonistas las pasarán putas de vez en cuando. No quita que si en el guion se establece de forma más o menos sólida los hechos y su desarrollo, el filme puede pasar por encima del aprobado, y de forma holgada. Este es uno de esos casos.

El actor/director Mathieu Kassovitz ('El odio') se sienta en la silla de la dirección, si bien no aparece frente a la cámara en esta ocasión, para dirigir a estos dos cracks en dos casos que, aparentemente, no tienen nada que ver; pero se irá descubriendo que hay puntos comunes. En este punto, los inspectores Pierre Niemans y Max Kerkerian son los encargados de sacar la luz entre tantas dudas que se esconden tras las paredes de la universidad de Guernon (pueblo ficticio de los Alpes franceses). Una combinación de inspectores del que se saca jugo.

El guion firmado por el propio Kassovitz, junto a Jean-Christophe Grangé, y el tándem Reno/Cassel son los puntos fuertes de la película. Es una pena que los actores solamente coincidieran aquí, porque en pantalla se complementan bastante bien como dos inspectores con personalidades diferentes (el cual es un clásico de este género) cuyos casos terminan cruzándose y conociéndose. Como ya digo, el guion no es el culmen del ingenio del género policíaco, mas creo que está presentado y desarrollado de una manera bastante inteligente y va alimentando las ganas de saber más y más.

Seguramente, la irrupción de 'Seven' en 1995 fue un gran acicate para dar luz verde a este filme, pero más que verla como una imitación, puede valerse por sí misma sin recordar demasiado al excelso filme de David Fincher. Hay espacio para los dos.
8
23 de junio de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta ha sido la película más popular del cine francés durante la década de los años 2000. Jean Reno ya era un actor popular y su participación en esta película sirvió para darle impulso. Adaptada de la novela de Jean-Christophe Grangé, la película respeta la historia del libro con él único detalle de que lo simplifica más y deja de lado el desarrollo de los personajes. Lo que diferencia a Les Rivières Pourpres de otras películas francesas conocidas es que está se acerca más al estilo de Hollywood. Se siente más como una película hollywoodense que como una película francesa y de ahí que la película sea menos profunda que él libro. Eso hizo que la película se sienta mucho más accesible y aunque tiene una buena trama, no es una película muy tensa como Se7en o Silence Of The Lamps. La película tiene una trama misteriosa que hace que dos policías crucen sus caminos. Lo que los une son dos casos que parecen diferentes, pero que llevan a un mismo punto con un inesperado giro sorpresa al final de la investigación. Pierre Niemans es un detective muy astuto y profesional que va descubriendo un oscuro secreto en Guernon que se aferra a eugenesia y es algo fascinante que ojalá la película hubiera explorado más a fondo. Una diferencia que tiene Niemans en la película es que no se hace mención a la investigación que sufre por usar violencia excesiva contra un hincha al inicio del libro. Max Kerkerian es un policía muy apasionado por el peligro que no duda en usar métodos poco convencionales para descubrir todo sobre la profanación en el cementerio de Sarzac. Quizás este sea el personaje más exagerado de la película, pero le da un toque a la película más cercano a la acción. Otro detalle es que este personaje es un rediseño de Karim Abdouf que es el segundo protagonista original en la novela y además es de origen árabe. Desde luego hay una buena trama y momentos que mantienen los ojos pegados a la pantallas. Lo único que hace que está película se sienta un poco menor en comparación con otras obras de suspenso es que tiene un tono ligero. El mismo autor de la novela original participó en el guión y no le molesto los cambios con tal de que la película se realizará. No escatima en mostrar los cuerpos de las escenas de los crímenes. Cómo la película se adapta más a algo hecho para el mercado estadounidense, su tono termina siendo igual al de otras películas que son más bien convencionales. Películas que no son malas, pero que son de esas que se ven para disfrutar sin que tengan que ofrecer algo memorable. Eso hace que Les Rivers sea una película de suspenso bastante fácil de seguir sin mucha complejidad y no es difícil de entender. En ese aspecto a algunos les va a poder parecer floja y aburrida porque no tiene un nivel de suspenso bastante alto o no se siente tan completa como la novela original. La intención de los realizadores era claramente hacer una película para el mercado hollywoodense y eso lograron conseguir. En parte ayudó a que la película fuera más conocida en otros territorios y también se diera a conocer la novela original, pero con el tiempo la adaptación cinematográfica ha ido pasando al olvido. Les Rivières Pourpres es otra de esas películas de los años 2000 que han tenido popularidad en su momento, pero fueron olvidadas con el pasar de los años. Es una película de suspenso que está bien y no demanda mucho para entender la historia, pero pudo haber sido mejor. Es opcional para los que quieran iniciarse en el cine de suspenso con algo mucho más fácil. Mi calificación final para esta película es un 8/10.
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