Todo lo que tú quieras
2010 

6.2
3,397
Drama
Leo, Alicia y su hija Dafne, de cuatro años, llevan una vida tranquila en Madrid. Alicia es la que se encarga del cuidado y la educación de la niña. Pero, durante las Navidades, Alicia muere, inesperadamente, tras un ataque de epilepsia. Leo, un hombre conservador, cuida de la pequeña lo mejor que puede, pero la niña reclama continuamente la presencia de su madre. El padre, que sólo desea el bienestar de la niña, llegará a renunciar a ... [+]
26 de septiembre de 2010
26 de septiembre de 2010
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
‘Todo lo que tú quieras’ podría haber sido su primera película buena, pero Achero Mañas vuelve a olvidarse de sus personajes para centrarse en giros de guión efectistas y un sinfín de horteradas políticamente correctas –y de moda-, como le pasó en Noviembre, como en El Bola.
Mañas se encarga todo el rato de sacarte de la película a base de tópicos trillados sobre palizas a travestis –ciertos pero más que explotadísimos en el cine patrio-, una pésima construcción del personaje principal, Juan Diego Botto, que tiene menos consistencia interna que un pastel sin levadura y la búsqueda sempiterna de la lágrima fácil y la total inverosimilitud de toda la cinta.
¿Por qué debería arder?: Porque el tipo ha tardado siete años en hacer otra película tan olvidable como esta. Por el personaje del Juan Diego Botto, por el de Nawja Nimri, porque un poco mejor pensada hubiera podido ser una película cojonuda, pero no.
¿Por qué se puede ver en screener?: Por los rizazos ochenteros de Nawja –y esto es discutible-, por la niña. Por una posible segunda parte en que la hija se haya convertido en una prostituta yonki debido al trauma de haber visto a su padre hacer el mongolo durante su infancia y se vengue de él echándole a comer a unos cerdos homosexuales.
Mañas se encarga todo el rato de sacarte de la película a base de tópicos trillados sobre palizas a travestis –ciertos pero más que explotadísimos en el cine patrio-, una pésima construcción del personaje principal, Juan Diego Botto, que tiene menos consistencia interna que un pastel sin levadura y la búsqueda sempiterna de la lágrima fácil y la total inverosimilitud de toda la cinta.
¿Por qué debería arder?: Porque el tipo ha tardado siete años en hacer otra película tan olvidable como esta. Por el personaje del Juan Diego Botto, por el de Nawja Nimri, porque un poco mejor pensada hubiera podido ser una película cojonuda, pero no.
¿Por qué se puede ver en screener?: Por los rizazos ochenteros de Nawja –y esto es discutible-, por la niña. Por una posible segunda parte en que la hija se haya convertido en una prostituta yonki debido al trauma de haber visto a su padre hacer el mongolo durante su infancia y se vengue de él echándole a comer a unos cerdos homosexuales.
12 de septiembre de 2010
12 de septiembre de 2010
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acabo de salir del cine de ver la película de Achero Mañas que con tantas ansias llevaba durante la semana después de ver el trailer y las sorprendentes críticas hacia la película como excelente. No voy a decir que sea mala ni mucho menos pero tampoco es una gran película y no se me ocurriría recomendarla a nadie, no porque no se pueda ver ni porque no tenga nada que aportar, puesto que yo me he emocionado en ciertas escenas, sino porque es una película totalmente prescindible y os aseguro que me sabe muy mal decirlo puesto que yo era de los que más convencido estaba de que me iba a fascinar esta película. El Bola fue un películón y, aunque no he visto Noviembre todavía, creo que Achero Mañas es un gran director de cine español. Creo que la película tiene sus aciertos: Juan Diego Botto sobresale la pantalla con su belleza y gran interpretación, mucho sentimiento al transmitir, la adorable Lucía Fernández que es una niña de una naturalidad arrebatadora se come toda la película, la música aunque es prácticamente toda igual es bonita, Najwa Nimri que es una de mis actrices fetiche, incluso la breve aparición de Ana Risueño que lo hace muy bien, bastante creíble su escena del ataque epiléptico. Incluso he derramado alguna lágrima con ciertas escenas como el final, la escena del ataque epiléptico...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
y, en general, todas las escenas que muestran el gran cariño que se tienen el padre y la hija. Eso para mí es lo más salvable de la película. Pero, realmente, ¿hay una buena historia que contar para merecer ir a verla? El guión es lo más flojo de la película. No tiene ningún sentido que un padre se vista de mujer para suplantar a la madre de su hija sólo porque a ella se le ocurrió en plan casi broma una noche y sin insistir demasiado. El padre no duda un instante en transformarse. Un padre que hace un minuto hubiera sido incapaz de hacerlo. La hija realmente apenas echa de menos a la madre o no lo demuestra, le da igual que su madre sea Marta o Juanita. Ella claro que quiere una madre, pero le da igual quien sea, por lo cual, la necesidad de recurrir al transformista drag queen para que le ayude a maquillarse exactamente como la madre no era necesario. La niña debe aceptar la muerte de su madre, vivir con ello, y tener a su padre. Lo que él dijo al principio de que debía cerrar los ojos y pensar en ella es lo que hubiera tenido sentido. No es cuestión de que haga el ridículo o deje de hacerlo por vestir de mujer y, además, no sólo hacerlo en casa sino llevarlo a la vida pública hasta el riesgo de poder perder a su hija que supuestamente era lo que no quería, sino que ese planteamiento es totalmente innecesario y fuera de toda lógica. Y creo que se podría haber planteado con mayor logro y emoción esta película si el padre hubiera hecho de verdad por su hija cosas realmente hermosas y valiosas como dar algo importante suyo, su propia vida si hubiera sido necesario, casarse sin amor, pero lo que hace es absurdo. Y la escena del cabaret con el drag queen es absurda, y no por el hecho de que sea gay el personaje, sino porque es larga, tediosa y ridícula, un tío que lo único que hace es fingir un orgasmo con un dedo en la boca de "Dalí" durante más de tres minutos y luego acosar a Juan Diego Botto que se va con prisa, con mirada seria porque su hija se ha cortado, y el viejo tirándose al suelo y suplicándole, ya no es que le llamara maricón de mierda, es que cualquier persona le hubiera dado un puñetazo por pesado. No sé, hay cosas que carecen de sentido. Y Najwa Nimri hubiera podido ser una madre cojonuda para la niña. Yo hubiera llevado la película por otro terreno, que el padre hubiera hecho otro tipo de sacrificio más memorable para la niña. Pero con este guión, una película que podría haber sido de oro se queda en papel cartón. Es una pena.
11 de septiembre de 2010
11 de septiembre de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante una de las películas más emotivas del año, que consigue hacer que sientas empatía hacia el desolado, impotente, desesperado padre, que provoca un nudo en la garganta y en momentos el llanto. No dudo de los excelentes intérpretes, Juan Diego Botto hace creíble lo increíble. Sobrecoge la naturalidad de la niña, sufres con ella. Un drama efectivo, bien resuelto, sin sentimentalismos gratuitos.
Interesante me parece la reflexión que aporta sobre el cambio de roles en la familia en estos tiempos que vivimos, sobre lo versatilidad de lo tradicionalmente masculino y femenino. El modelo cuidador tradicional de abnegación, antes asociado a la mujer, ahora reflejado en el padre. Si estamos de acuerdo que el sacrificio único y total de la madre es en parte una construcción cultural, la construcción del mismo rol en el padre, la igualdad en el cuidado por los hijos, es una reivindicación necesaria. Al padre protagonista no le queda más remedio. Está solo y en su acción de cuidado se da cuenta de todo lo que no hacía pero que es necesario para una persona en crecimiento: dedicarle tiempo, cariño, esfuerzo, paciencia. Ante la igualdad laboral fuera del hogar, es justo el compromiso de padre y madre. El maquillaje de mujer que se quita y se pone, como una máscara, es una bella metáfora.
No obstante, a mi juicio, quedan algunos mensajes muy discutibles, que más que polémicos o arriesgados llamaría peligrosos.
1. La ayuda profesional se ridiculiza. El padre finalmente llega a buen puerto tras ignorar consejos del profesor de escuela que son razonables: la peluca y la cara pintada ayuda en la negación, es una evitación, contraproducente en todo duelo, sólo es efectiva para mostrar el cambio de rol, en un plano fantástico, onírico. Que a nadie se le ocurra obedecer a semejante petición de un niño, aunque sea tu hijo.
2. La sobreprotección como modelo. Es el camino más fácil. Sí, sí y sí. Podemos entender que un padre solo y desbordado lo afronte, pero el titulo mismo de la película , “Todo lo que tú quieras” refuerza una forma de educar contraproducente, la de convertir al niño en un pequeño dictador, la del sacrificio abnegado por la felicidad continua del menor, la mala educación que supone no poner ningún límite. La tolerancia a los contratiempos de la vida se ha de ir desarrollando progresivamente. Seguir los impulsos infantiles con los ojos cerrados (como la niña quiere negar la realidad-y muchos adultos lo hacemos infantilmente-se le sigue el juego hasta las últimas consecuencias). Pero educar también es saber lo que conviene al otro, no dárselo solo porque lo pide.
En cualquier caso es interesante porque en su radicalidad invita a la reflexión, al debate, a mirarnos. Y podemos sacar algo constructivo si sabemos ver las equivocaciones de un padre desesperado. Y además te emociona, lo que hace que perdure en tu memoria.
Interesante me parece la reflexión que aporta sobre el cambio de roles en la familia en estos tiempos que vivimos, sobre lo versatilidad de lo tradicionalmente masculino y femenino. El modelo cuidador tradicional de abnegación, antes asociado a la mujer, ahora reflejado en el padre. Si estamos de acuerdo que el sacrificio único y total de la madre es en parte una construcción cultural, la construcción del mismo rol en el padre, la igualdad en el cuidado por los hijos, es una reivindicación necesaria. Al padre protagonista no le queda más remedio. Está solo y en su acción de cuidado se da cuenta de todo lo que no hacía pero que es necesario para una persona en crecimiento: dedicarle tiempo, cariño, esfuerzo, paciencia. Ante la igualdad laboral fuera del hogar, es justo el compromiso de padre y madre. El maquillaje de mujer que se quita y se pone, como una máscara, es una bella metáfora.
No obstante, a mi juicio, quedan algunos mensajes muy discutibles, que más que polémicos o arriesgados llamaría peligrosos.
1. La ayuda profesional se ridiculiza. El padre finalmente llega a buen puerto tras ignorar consejos del profesor de escuela que son razonables: la peluca y la cara pintada ayuda en la negación, es una evitación, contraproducente en todo duelo, sólo es efectiva para mostrar el cambio de rol, en un plano fantástico, onírico. Que a nadie se le ocurra obedecer a semejante petición de un niño, aunque sea tu hijo.
2. La sobreprotección como modelo. Es el camino más fácil. Sí, sí y sí. Podemos entender que un padre solo y desbordado lo afronte, pero el titulo mismo de la película , “Todo lo que tú quieras” refuerza una forma de educar contraproducente, la de convertir al niño en un pequeño dictador, la del sacrificio abnegado por la felicidad continua del menor, la mala educación que supone no poner ningún límite. La tolerancia a los contratiempos de la vida se ha de ir desarrollando progresivamente. Seguir los impulsos infantiles con los ojos cerrados (como la niña quiere negar la realidad-y muchos adultos lo hacemos infantilmente-se le sigue el juego hasta las últimas consecuencias). Pero educar también es saber lo que conviene al otro, no dárselo solo porque lo pide.
En cualquier caso es interesante porque en su radicalidad invita a la reflexión, al debate, a mirarnos. Y podemos sacar algo constructivo si sabemos ver las equivocaciones de un padre desesperado. Y además te emociona, lo que hace que perdure en tu memoria.
8 de abril de 2017
8 de abril de 2017
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Achero Mañas firma esta curiosa y original película en tanto a argumento, muy española a su manera y también, al parecer, muy polémica.
Lo más destacable de «Todo lo que tú quieras» es la pequeña Lucía Fernández. Por favor, cómo se puede ser tan bonita, tan rica, es un bombón, y además lo hace de miedo, así que cuando te mira con esos ojitos y esa carita redonda hasta podemos comprender que su padre en la ficción, Leo, le dé todo lo que le pida. Aunque ese todo sea la mayor de las locuras.
Porque queda muy bonito eso de «todo lo que tú quieras», pero ¿realmente lo es? ¿Es así, con esa filosofía, con la que debemos vivir y la que hay que transmitir? Ese «todo lo que tú quieras» es un imposible al que las personas tenemos que aprender a renunciar, y en mi opinión es una de las enseñanzas más difíciles y hermosas a la vez. Asumir que hay cosas que no podemos tener, cosas que la vida ni las personas, por mucho que nos quieran, nos las pueden dar. Creo que ahí estaba el verdadero drama de esta película, pero en vez de eso Achero propone un sí a todo lo que uno quiera, sin frustraciones, mientras de paso tira piedras a los conservadores, burgueses, monjas y, sí, a las mujeres; esas pérfidas mujeres que se divorcian de ti, se quedan con tu dinero y no te dejan ejercer tu paternidad en igualdad. Venga, venga.
¿Por qué este padre está tan seguro de que su travestismo beneficia de verdad a su hija? ¿No se toma con demasiada naturalidad que su niña quiera una mamá cualquiera? De hecho, ¿no es un poco frívolo que se sustituya a una madre con una peluca y un pintalabios? No vemos en ningún momento que Dafne eche en falta palabras, gestos, actitudes concretas e individuales de su madre, y la verdad que es bastante triste que te releguen tan rápido.
Juan Diego Botto está bien, pero José Luis Gómez nos da una clase magistral de interpretación. Extraordinario.
El resto ahí, ahí.
Lo más destacable de «Todo lo que tú quieras» es la pequeña Lucía Fernández. Por favor, cómo se puede ser tan bonita, tan rica, es un bombón, y además lo hace de miedo, así que cuando te mira con esos ojitos y esa carita redonda hasta podemos comprender que su padre en la ficción, Leo, le dé todo lo que le pida. Aunque ese todo sea la mayor de las locuras.
Porque queda muy bonito eso de «todo lo que tú quieras», pero ¿realmente lo es? ¿Es así, con esa filosofía, con la que debemos vivir y la que hay que transmitir? Ese «todo lo que tú quieras» es un imposible al que las personas tenemos que aprender a renunciar, y en mi opinión es una de las enseñanzas más difíciles y hermosas a la vez. Asumir que hay cosas que no podemos tener, cosas que la vida ni las personas, por mucho que nos quieran, nos las pueden dar. Creo que ahí estaba el verdadero drama de esta película, pero en vez de eso Achero propone un sí a todo lo que uno quiera, sin frustraciones, mientras de paso tira piedras a los conservadores, burgueses, monjas y, sí, a las mujeres; esas pérfidas mujeres que se divorcian de ti, se quedan con tu dinero y no te dejan ejercer tu paternidad en igualdad. Venga, venga.
¿Por qué este padre está tan seguro de que su travestismo beneficia de verdad a su hija? ¿No se toma con demasiada naturalidad que su niña quiera una mamá cualquiera? De hecho, ¿no es un poco frívolo que se sustituya a una madre con una peluca y un pintalabios? No vemos en ningún momento que Dafne eche en falta palabras, gestos, actitudes concretas e individuales de su madre, y la verdad que es bastante triste que te releguen tan rápido.
Juan Diego Botto está bien, pero José Luis Gómez nos da una clase magistral de interpretación. Extraordinario.
El resto ahí, ahí.
12 de octubre de 2010
12 de octubre de 2010
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Creo que aunque Achero Mañas hace un gran y arriesgado intento por darnos un drama sobre un tema que ya hemos visto en infinidad de ocasiones, como es el de un hogar roto, sea cual sea el motivo, no hace sino naufragar en un mar de trivialidades dentro de una historia mucho más compleja de como se nos plantea aquí. La película, en mi opinión, hace aguas desde el momento que el personaje protagonista, bien interpretado por Juan Diego Botto, muestra un carácter y una forma de ser bastante ambigua de un momento a otro; en un primer momento aparece como una persona muy despegada de su familia y absorbida por su trabajo, sin un apego muy marcado hacia su hija, y apenas existente hacia su mujer. La importancia que tiene la madre en la vida de la niña (ya sabemos que en la vida de su marido es circunstancial, ni siquiera se les ve dándose un beso, y el luto tras su pérdida es prácticamente inexistente) en los primeros compases de la cinta, es ninguneada a continuación cuando el director nos dice que con que el padre, adquiera su apariencia, su hija de cuatro años va a sobrellevar la pérdida de su madre, esa persona que pasaba con ella la mayor parte del día, y todo gracias simplemente a que adquiera su apariencia. ¿Qué fue de los sentimientos de la niña hacia su madre? ¿Dónde queda la forma de querer que tenía la madre hacia su hija? Creo que éstas y otras cuestiones son imposibles de solventar con un poco de pintalabios y una peluca.
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