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Lobo

Terror. Fantástico Will Randall es un ejecutivo de mediana edad, un tanto apocado, que trabaja en una importante editorial. Conduciendo su coche, en una noche de luna llena, se ve obligado a pararse a causa de la nieve. Al bajarse del vehículo, un lobo le muerde una mano. Pronto empieza a notar extrañas transformaciones en su cuerpo coincidiendo con las fases de luna llena. (FILMAFFINITY)
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4
23 de agosto de 2012
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras el éxito del Dracula de Bram Stoker dirigido por Francis Ford Coppola, se instauró a principios de los noventa la moda de que directores procedentes del considerado cine más serio se pasaran al fantástico para revivir los mitos clásicos del cine de terror. Así, en 1994 llegarían Frankenstein de Mary Shelley (dirigida por Kenneth Branagh) y Lobo, de Mike Nichols, el oscarizado realizador de El Graduado y ¿Quién Teme a Virginia Woolf? A diferencia de Dracula y Frankenstein, Nichols y el guión de Wesley Strick y Jim Harrison reviven a los licántropos para traerlos a la época contemporánea, con equipo artístico y técnico plagado de estrellas para poner la guinda al pastel a un proyecto que pintaba a peliculón memorable.

A Mike Nichols director, sumar intérpretes como Jack Nicholson, Michelle Pfeiffer, James Spader, Christopher Plummer, David Hyde Pierce, Richard Jenkins, la banda sonora de Ennio Morricone, el maquillaje del oscarizado Rick Baker, y para rematar, un presupuesto de 70 millones.
Jack Nicholson & Michelle Pfeiffer
Will Randall (Nicholson), hombre de negocios en una empresa editorial, es atacado por un lobo en medio de la carretera, momento desde el cual empieza a sufrir de manera gradual una transformación física y de actitud, que le lleva a transformarse en hombre lobo. Tal cambio le servirá, por otra parte, a subir enteros en una empresa donde ha sido degradado por su jefe (Plummer) en beneficio del 'pelota' de Steward Swinton (Spader). Will incluso tendrá tiempo para ligar con una bella joven (Pfeiffer), que casualmente es hija del jefe.

De entrada se puede cometer el error de pensar que Lobo pertenece al género de terror, para nada. Lobo es una combinación de drama y thriller sobre un señor en plena decadencia (trabajo y amor), y como a raíz de la mordedura del animal su vida da un vuelco de 180º para coger las riendas de su vida y convertirse en un ganador. Es en esta parte de la película, la que ocupa la primera hora, la más acertada del trabajo de un Nichols que muestra la competencia en un mundo plagado de animales feroces capaces de cualquier cosa por ascender en una empresa. Son los momentos más terroríficos de Lobo, y lo son más como metáfora del mundo laboral animal en el que se desenvuelven sus personajes que como película de hombres lobo físicos.
Jack Nicholson
En esta primera hora se encuentran los momentos plausibles, todos aquellos relacionados con los cambios que sufre el personaje de Nicholson (le crece pelo, aumenta su oído, el olfato...) y como se aprovecha de ellos para recuperar su puesto de trabajo. A retener en la memoria la escena con Nicholson orinando en los zapatos de James Spader para marcar territorio.

Como la película se llama Lobo y no Éxito a Cualquier Precio, en la segunda hora se olvida todo lo que sucede en la primera (muchos personajes incluidos) y pasamos a una trama romántica que viene de la mano con lo que es la película de hombres lobo propiamente dicha. Es a partir de que la Pfeiffer se lía con Nicholson cuando Lobo pierde el norte y se vuelve melosa, con un romance algo difícil de digerir, solo evitado ocasionalmente para ver un transformado Nicholson atacar unos chicos en un parque, o para verle torturarse por la maldición que le ha caído encima. Parece que la puesta al día de los clásicos del terror tuviera que venir incorporada la inevitable historia de amor.

Si bien en su tercer acto Lobo trata de reflotar con la aparición del cuerpo de policía investigando una serie de asesinatos cometido por lo que parece ser un animal, este tramo solo sirve para presentar el presumible villano al que el prota se enfrentará en el clímax en pos de defender a su amada. En este caso, retener el cara a cara entre los dos hombres lobo, más por la pésima realización y su abuso del slow-motion que por la calidad del mismo.

Mike Nichols no está del todo acertado en Lobo. Se nota que no se encuentra a gusto en el cine de terror, de ahí que parezca rehuir las escenas violentas (la del parque, que ni se ve) y en las que es más explicito (el citado clímax) demuestra no ser el hombre adecuado para llevar a buen puerto este proyecto. Si él no está atinado, lo mismo se puede decir de los que le acompañan, mención especial para la desigual música de Ennio Morricone, y sobre todo el maquillaje de un Rick Baker, especialista maquillador en el cine de licántropos (Un Hombre Lobo Americano en Londres, Aullidos, El Hombre Lobo), aquí cubriéndose de gloria con unos hombres lobo con patillas, lentillas, colmillos y poco más.

No solo el gran Rick Baker es culpable. Siempre se ha dicho que tales caracterizaciones son idea del estudio, que quiso aprovechar las facciones lobunas de su estrella principal, un Jack Nicholson de lo poco salvable junto al par de intérpretes que hacen de sus secretarios, David Hyde Pierce y Eileen Atkins. No así una Michelle Pfeiffer guapa pero florero y con protagonismo en la parte más aburrida de la película, y un James Spader que va de más a menos para acabar dando pena, si bien, las divagaciones de un guión que toca un exceso de géneros y la sarta de chorradas que les hacen decir no ayudan.

Recuerdo cuando vi de estreno Lobo en el cine Florida, un lunes de 1994 y lo poco que me convenció en su momento. Dieciocho años después he querido echarle un segundo vistazo para ver cuánto estaba de equivocado. Y no, no lo estaba, Lobo en 2012 es tan floja como cuando la vi por primera vez, lo que no quita que tenga alguna cosilla interesante en sus dos horas de duración, faltaba más, con todos los talentos involucrados en su creación.
5
25 de mayo de 2014 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Decepcionante película sobre el hombre Lobo.

Pese ha estar protagonizada por un actor venerado por muchos como Jack Nicholson el film nuca termina de despegar y se queda en un intento fallido de película de terror

La película tiene un look demasiado televisivo y pobre. El desarrollo es demasiado lento y hace que perdamos el interés antes incluso de que Nicholson se transforme en hombre lobo. Y cuando lo hace su aspecto es demasiado simplón, demasiado humano, no convence.

Como puntos a favor diré que: Nicholson, pese ha lo dicho anteriormente hace bastante bien su papel, pues es un actor con un aire bastante salvaje, y encaja perfectamente en el papel, aparece Michelle Pfeiffer, mas guapa que nunca y con una buena química con Nicholson y que la película ofrece una interesante parábola sobre la competitividad en el mundo de los negocios, donde los ejecutivos se comportan a veces mas como animales salvajes que como personas.

Por lo demás es un film bastante fallido y olvidable, sobre uno de los personajes mas míticos del cine de terror de todos los tiempos.
4
30 de octubre de 2012 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya que se nos presenta más hombre que lobo.
Tenemos a Nicholson, que no lo hace mal del todo pero cuanto más lupino se vuelve peor interpreta ( Pocas veces se ve tan claramente al doble de las escenas de riesgo ).
Pfeiifer. Pocas mujeres han sido, son y serán tan seductoras. En este caso el papel le queda como un guante.
Spader sin duda el más ridículo. Te abro la "Stargate" y te mando a otra galaxia.
Pero tiene cosas buenas como un punto de vista algo diferente de los lobos, más ahora que estos son musculosos o enamoradizos. Además se hace entretenida de ver.
Pero no es suficiente para conseguir el aprobado.
Una obra que intentó marcar su territorio al estilo lobo y se quedó en cachorro juguetón.
7
19 de mayo de 2024 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lobo (1994, Mike Nicols) está protagonizada por Jack Nicholson, un actor con dotes únicas para la interpretación, que en este filme borda su papel con creces aunando su personalidad y sus clásicos rasgos de persona carismática y vivaz. Nuestro prota Will Randal, será mordido por un animal salvaje en mitad de la nada, que paso a paso irá teniendo síntomas y agudizando sus sentidos, para bien o para mal según la situación o emplazamiento. La película contiene un gran reparto de primeros y secundarios, entre ellos a Michelle Pfeiffer o James Spader, que actúan sin defectos y responden con lo esperado en esta cinta prolífica de dentelladas, pero quien se lleva la palma es realmente Nicholson en un papel hecho a su medida donde poder interpretar su pérdida de juicio y razón. Su lúgubre ambientación, cuando es necesaria, se ve lo suficiente tétrica y siniestra para obtener unos planos convincentes dentro del lienzo fílmico. Lobo de Nicols cumple con la expectativa de someternos en un viaje de angustioso ensueño, que rememora las pelis de corte clásico del licántropo y con una fija precisión nos envuelve en la naturaleza del tradicional animal que llevamos dentro. La película encierra un deseo sexual como manifestación de un romance entre la bella y la bestia, una apoteosis de lubricidad que gustará al sector femenino y masculino, gracias en parte porque lo que aquí se da no es nada chicloso y se reservan grandes momentos de suspense más que devaneos o coqueterías. Es un film que gustará a propios y extraños de vasto conocimiento cinematográfico, que aunque el filme sea extenso se pasará volando y dejará indelebles imágenes en nuestro cerebro para recordar, que admiraremos con empeño y agrado.
2
11 de diciembre de 2010
7 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Forma esta nimia, artificiosa y ofensiva película un triángulo especialmente desastroso que en el cine USA de los 90 ha buscado resucitar, en producciones generosas, a probablemente los tres grandes mitos del cine de terror: 1) Coppola y su "Drácula de Bram Stoker", que es más de sí mismo, de su propia condición de "Autor", de su despistada creatividad que de nadie y resulta una película espantosa; 2) Branagh y su "Frankenstein de Mary Shelley", una muy poco inteligente y erroneamente enfebrecida adaptación del "autor" ególatra Branagh, aquí también víctima de sí mismo; 3) este "Lobo" (de nadie), porque aparte que Nichols no tiene la consideración de autor nadie querría este hijo malnacido. "Lobo" es una película que descarta la rigurosidad en la adaptación de sus compañeras, para adoptar otra postura quizás más rígida: es una película rigurosísimamente inverosímil. De cabo a rabo. Resulta chistoso ver a Nicholson mutarse en lobo apenas poniéndole cuatro pelos por la barba (pues él ya tiene físico de lobo voraz, ávido y seductor); resulta increíble que la fiera, magnética e irresistible belleza de Pfeiffer conjugue con este lobezno Nicholson; resulta el argumento propiamente dicho de una inverosimilitud suprema que va degenerando hasta un final patético en todos los aspectos (singularmente horrible la interpretación de James Spader).
Jack Nicholson & Michelle Pfeiffer
Mike Nichols no tiene ni la personalidad suficiente ni las ganas (su condición de cineasta de comedias deja entrever en el final cierto recochineo y farsa en lo contado, mejor así pues si nos lo tomamos en serio podemos cuasiexpoliar a Nichols) para hacer de la película un film minimamente de horror y devanea en una indefinición genérica lamentable, que acaba en el típico y rebuscado thriller basura del cine hollywoodiense actual. Mala.
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