Black Mirror: Caída en picadaEpisodio
2016 

7.4
26,452
Drama. Comedia
Lacie (Bryce Dallas Howard) trabaja en una oficina y vive en un mundo aparentemente ideal donde cualquier interacción humana, por pequeña que sea, se evalúa en redes sociales, y donde predomina la obsesión por tener una buena imagen pública. Su amiga del colegio, Naomi (Alicia Eve), está muy bien posicionada en la escala social, y Lacie está desesperada por unirse a ella. (FILMAFFINITY)
18 de febrero de 2017
18 de febrero de 2017
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras la adquisición por parte de Netflix de los derechos para producir Black Mirror, se comenzó a trabajar en la nueva entrega de esta serie nacida en 2011 de la mano de Charlie Brooker. Con un concepto sumamente interesante de futuros distópicos donde la tecnología reina en la vida de las personas.
El contexto de Nosedive se basa en una sociedad donde existe una red social similar a Facebook, donde se puede puntuar las publicaciones de los demás con cinco estrellas, pero además, se puede hacer esto mismo en las interacciones con las personas, cuando se encuentran en la calle, es así como cada ser humano tiene una puntuación sobre cinco.
Este criterio tan nefasto y poco creíble para calificar, hace que la humanidad se fraccione entre quienes tienen un puntaje de 4 o superior, y quienes tienen un puntaje más bajo. Lo que genera esto además de un contexto fragmentado, una sociedad superficial e hipócrita, donde valen más las apariencias que expresar lo que de verdad se siente.
El contexto de Nosedive se basa en una sociedad donde existe una red social similar a Facebook, donde se puede puntuar las publicaciones de los demás con cinco estrellas, pero además, se puede hacer esto mismo en las interacciones con las personas, cuando se encuentran en la calle, es así como cada ser humano tiene una puntuación sobre cinco.
Este criterio tan nefasto y poco creíble para calificar, hace que la humanidad se fraccione entre quienes tienen un puntaje de 4 o superior, y quienes tienen un puntaje más bajo. Lo que genera esto además de un contexto fragmentado, una sociedad superficial e hipócrita, donde valen más las apariencias que expresar lo que de verdad se siente.

Bryce Dallas Howard
Lacie (Bryce Dallas Howard) es una mujer obsesionada con “ascender” socialmente para poder comprar una lujosa casa que desea adquirir, para esto intentará sacarle provecho a la boda de su “amiga” Naomie (Alice Eve), una mujer con múltiples influencias. El día de este evento sufrirá múltiples problemas para llegar, lo que finalmente la hará reflexionar respecto a su situación personal, y el de este mundo.
Nosedive cuenta en la dirección con el experimentado Joe Wright, quien junto a Seamus McGarvey en la dirección de fotografía, tejen un aspecto visual sobresaliente que logra diferenciar estas “dos sociedades” existentes. El guion a cargo de Michael Schur y Rashida Jones, logra concretar muy bien la historia, aunque el cierre sí resulta ser predecible respecto a lo que esta mujer hace.
Un buen inicio para esta tercera temporada, que como siempre deja reflexiones respecto al camino que puede tomar la colectividad mundial, donde la popularidad y la buena posición se basa en la cantidad de “me gusta” y demás elementos similares, que no está mal, el problema es cuando esto se consigue a base de cosas tontas que no enriquecen nada.
Nosedive cuenta en la dirección con el experimentado Joe Wright, quien junto a Seamus McGarvey en la dirección de fotografía, tejen un aspecto visual sobresaliente que logra diferenciar estas “dos sociedades” existentes. El guion a cargo de Michael Schur y Rashida Jones, logra concretar muy bien la historia, aunque el cierre sí resulta ser predecible respecto a lo que esta mujer hace.
Un buen inicio para esta tercera temporada, que como siempre deja reflexiones respecto al camino que puede tomar la colectividad mundial, donde la popularidad y la buena posición se basa en la cantidad de “me gusta” y demás elementos similares, que no está mal, el problema es cuando esto se consigue a base de cosas tontas que no enriquecen nada.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Más cine en: https://www.facebook.com/10P24H/
25 de octubre de 2016
25 de octubre de 2016
10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
En los '90 un futbolista decidió ponerse unas tiras de plástico en la nariz porque supuestamente ganaba mayor resistencia pulmonar, al poco la práctica totalidad de ellos salían al terreno de juego con estas tiras, el futbolista medio es conocido por su escaso nivel cultural, y ojo, que tampoco es algo que necesiten, pero estas tiras no eran más que un reclamo fraudulento y meramente estético de efecto placebo.
Llámalo moda si quieres, poca determinación personal o esclavo de la manada social. El problema no radica en que con su escaso nivel intelectual los futbolistas caigan en esos derroteros tan patéticos, sino que la sociedad contemporánea abraza cualquier cliché establecido y consensuado, sin importar cánones sociales, culturales, etc. El que hace fotos a cada plato en una cena de empresa no está haciendo nada más que alinearse con las tendencias actuales y proclamando la imperial necesidad de ser aprobado, por muy lamentables que sean estos cultos, supongo que la vida de muchos será tan vacía y programática, que el simple hecho de que te sirvan una taza de café con una cara sonriente ya es demasiado estímulo en su día a día como para celebrarlo. Pero una cosa es obvia, los dogmas básicos del nihilismo son una utopía en un estado social común.
Llámalo moda si quieres, poca determinación personal o esclavo de la manada social. El problema no radica en que con su escaso nivel intelectual los futbolistas caigan en esos derroteros tan patéticos, sino que la sociedad contemporánea abraza cualquier cliché establecido y consensuado, sin importar cánones sociales, culturales, etc. El que hace fotos a cada plato en una cena de empresa no está haciendo nada más que alinearse con las tendencias actuales y proclamando la imperial necesidad de ser aprobado, por muy lamentables que sean estos cultos, supongo que la vida de muchos será tan vacía y programática, que el simple hecho de que te sirvan una taza de café con una cara sonriente ya es demasiado estímulo en su día a día como para celebrarlo. Pero una cosa es obvia, los dogmas básicos del nihilismo son una utopía en un estado social común.
De esto trata el nuevo capítulo de la genial serie Black Mirror. Enhorabuena.
31 de octubre de 2016
31 de octubre de 2016
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
198/15(24/10/16) Charlie Brooker y su serie estrella vuelven, y lo hace con tremenda fuerza, han cambiado de cadena, de la británica Channel 4 a la estadounidense Netflix, pero su mordacidad, ironía, acidez y visión inquieta sobre el impacto de las nuevas tecnologías en nuestra sociedad sigue intacto, por lo menos en lo que se refiere a su primer capítulo “caída en picado”. Para el que no la conozca, es una serie de antología, capítulos independientes autoconclusivos, con diferentes tramas, diferentes géneros, diferentes actores y personajes, diferente ambientación, e incluso abordando diferente franjas temporales, pero todas con el nexo de unión de cómo la nueva era tecnológica puede ser pervertida haciéndonos menos humanos. En este caso la dirección corre a cargo del prestigioso Joe Wright (“Orgullo y prejuicio” o “Anna Karenina”), con guión de Rashida Jones (“Parks and recreation” o “La red social”) y Michael Schur (“Parks and recreation” o “Saturday night live”), sobre una historia de Brooker, se centra en una distopía, un mundo puede que cercano, en el tiempo en que una red social se incrustado de modo patético en nuestra sociedad, cada persona, en función de su modo de comportarse con los demás, o de la información que cuelga en la red pública es puntuada por los demás, cuanta más puntuación tienes, más posibilidades tienes de conseguir lo que desees, cuanta menos tengas, más cerca estas de convertirte en un paria social, esto produce un cosmos de personajes hipócritas que lucen sonrisas más falsas que una moneda de 3 euros, donde si no te gusta el café siempre puedes echarle un foto divertida y parecer feliz (esa es la palabra clave, parecer). Resulta una comedia fresca, ingeniosa, que aunque previsible su desarrollo, consigue engancharte durante todo su metraje por lo bien explotados que están sus recursos, por lo en muchos casos cercana que esta la situación de la obsesión por los “likes” (en instagram, twitter, facebook, snapchat,...), por sus impresionantes actuaciones (magnífica Bryce Dallas Howard), por su muy creíble puesta en escena, y por un final catarquico que te deja un buen sabor de boca.

Notable sátira social que posee un ritmo que va de menos a más y cuando despega la road-movie que es el núcleo del relato la acción se vuelve trepidante, con su sucesión de encuentros de la protagonista con todo tipo de personas que la harán evolucionar, crecer, en lo que se convierte en un viaje del despertar, travesía iniciática, una odisea que paradójicamente cuanto peor este, más humana será. La historia tiene, como siempre en la serie, el componente de que el argumento es muy cercano a lo que vivimos, gente mimetizada con su móvil y por ende a las redes sociales, y no puede vivir sin publicar todo lo que hacen, y mediante ello quieren proyectar una vida de felicidad, de alegría constante, de sofisticación y glamurización de lo ordinario, donde predominan las apariencias, creando un mundo artificioso y falso, solo pareces feliz pregonándolo por la red social, aunque sea mentira. Y esto es lo que ocurre en esta distopía donde la gente en su “escaparate” todo es supuesta felicidad, buenas maneras, sonrisas de plástico, y en realidad en la trastienda personal se esconde la verdadera personalidad, la de aristas, la envidia, la arrogancia, las penas, los anhelos, la rabia. Una sociedad de castas cibernéticas, superficial hasta límites hirientes, donde los puntos por ser aceptado te abre puertas, y viceversa, donde la tristeza te resta puntos, donde el discutir te resta puntos, tropezarte con alguien te resta puntos, enfadarte resta puntos, creándose alrededor de esta clasificación una jerarquía de élites vacuas, y una clase baja marginada, llegan a ser estos unos inadaptados o disidentes, unos rebeldes. Es el mundo de lo políticamente correcto, del postureo, de las apariencias, del exhibicionismo social, de cómo no debería afectarte la opinión de gente que ni conoces, ni te conocen (y aún así te puede afectar), hablándonos con saña sobre nuestro inherente narcisismo y ganas que nos digan que “buenos” somos, cuando en realidad lo que debería primar es la integridad personal, la autenticidad, y no importarnos tanto la imagen que proyectamos como lo que en realidad somos.

También otra vertiente es el modo artero en que llegamos a simplificar aquello con lo que nos encontramos, lo reducimos a puntuarlo, películas, libros, la belleza, los pueblos, las playas, e incluso las series (como esta que voy a puntuar muy bien), todo lo simplificamos y etiquetamos, anulando la complejidad de las personas, el arte u otros aspectos, todo reducido a un ranking de estrellitas para así facilitarnos nuestra percepción simplista del mundo.
Bryce Dallas Howard está sensacional como la protagonista Lacie, su arco de desarrollo es fascinante, desde esa primera imagen fingiendo una sonrisa frente al espejo hasta la final en la vemos transformada por el despertar, soporta todo el peso de la trama, y lo hace de modo excepcional, aguantando primeros planos de forma extraordinaria (brillando sus resplandecientes ojos azules), emitiendo su mundo interior preso de su escaparate físico, sus inseguridades, temores, frustraciones sutiles, siempre mesurada, contenida, y ello lo hace desbordando empatía, el espectadfor conecta con ella por sus aristas, sus defectos, ello la hacen humana, maravillosa. El resto de secundarios tienen mucho menos peso, aunque destacaría una Cherry Jones fabulosa, de carácter, emitiendo seguridad en sí misma, y sobre todo un enorme carisma como la camionera.
Bryce Dallas Howard está sensacional como la protagonista Lacie, su arco de desarrollo es fascinante, desde esa primera imagen fingiendo una sonrisa frente al espejo hasta la final en la vemos transformada por el despertar, soporta todo el peso de la trama, y lo hace de modo excepcional, aguantando primeros planos de forma extraordinaria (brillando sus resplandecientes ojos azules), emitiendo su mundo interior preso de su escaparate físico, sus inseguridades, temores, frustraciones sutiles, siempre mesurada, contenida, y ello lo hace desbordando empatía, el espectadfor conecta con ella por sus aristas, sus defectos, ello la hacen humana, maravillosa. El resto de secundarios tienen mucho menos peso, aunque destacaría una Cherry Jones fabulosa, de carácter, emitiendo seguridad en sí misma, y sobre todo un enorme carisma como la camionera.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La puesta en escena resulta notable para transmitir este mundo impostado, con escenarios diáfanos, con un apreciable diseño de producción de Joel Collins (“Guía del autoestopista galáctico”) y James Foster (“El Reino de los Cielos”), con la creación de singulares vehículos, con vestuario pomposo, atomizados los lares por la excelente fotografía de Seamus McGarvey (“Expiación”, “Las horas” o “Godzilla”), pastelosa, con predominancia de tonos rosas y blancos, con sensación de estar ante una galería de fotos de instagram. Destacar la inquietante música de Max Richter (“Shutter Island” o “Leftovers”).
Momentos recordables: El principio con Lacie ensayando la (falsa) sonrisa frente al espejo, lo que es su superficial escaparate; La caída del tipo de color en la empresa que trabaja Lacie, de cómo intenta hacerles la pelota y al final cae; El asesor de redes (Hansen Davis, de la empresa Reputelligent), jocoso, no me extrañaría que en futuro (no lejano); El tramo en que Lacie se encuentra con una camionera (Cherry Jones) que la recoge, auténtica apertura de ojos ante su hueco mundo; La imagen patética de Lacie en la boda, toda mugrienta, con el vestido rosa destrozado, despeinada, y sin embargo es cuando mejor se siente.
Momentos recordables: El principio con Lacie ensayando la (falsa) sonrisa frente al espejo, lo que es su superficial escaparate; La caída del tipo de color en la empresa que trabaja Lacie, de cómo intenta hacerles la pelota y al final cae; El asesor de redes (Hansen Davis, de la empresa Reputelligent), jocoso, no me extrañaría que en futuro (no lejano); El tramo en que Lacie se encuentra con una camionera (Cherry Jones) que la recoge, auténtica apertura de ojos ante su hueco mundo; La imagen patética de Lacie en la boda, toda mugrienta, con el vestido rosa destrozado, despeinada, y sin embargo es cuando mejor se siente.

Le pongo la tara de que su esperado y previsible clímax final, con el discurso de Lacie en la boda de la “amiga”, lo que debía ser algo apoteósico que nos dejara extasiados, se convierte en algo blandito, un pellizco de ursulina sin la mordacidad requerida, es anticlimático. Lo bueno es que en parte es compensado por su electrizante epílogo en la prisión. Lacie ya ha perdido toda su puntaje, se siente liberada y decide liberar toda la rabia e ira que lleva dentro, y que todo el postureo en el que vivía le impedía soltar, desprendiéndose del lastre que la hacía una hipócrita social, explota frente al tipo de enfrente, ingeniando insultos delirantes, homérico el que hace referencia a Picasso.
Estupenda puerta de entrada a la tercera temporada de la ya icónica serie de Charlie Brooker. Fuerza y honor!!!
Estupenda puerta de entrada a la tercera temporada de la ya icónica serie de Charlie Brooker. Fuerza y honor!!!
23 de octubre de 2016
23 de octubre de 2016
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Te atrapa y entretiene. Brooker vuelve a hacerlo. Te narra una historia de una forma única, de manera entretenida, donde los sucesos van removiendo tus ideas y emociones. Sabes que estás oyendo un grito a nuestra forma de vida, viendo una ácida crítica a la sociedad, como su creador lo llama "ficción especulativa". El reparto es bueno (sin excepciones). La música (max ritcher, the leftovers), la escenografía y la historia en si, tienen una inestimable colaboración, que cierran uno de los mejores capítulos de la serie. ¿8/10 y no más? quizás porque no se acerca a la elocuencia de "15 millones de méritos" y nos repite moraleja intrínseca en la saga.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Todo el capítulo presenta una estética similar a la de un filtro de instagram. Las escenas de la alta esfera (mas de 4,5 estrellas), apestan a nenuco, a tarta de boda, a chicle de fresa. Las escenas de la baja sociedad, consiguen sumergirte en los suburbios y la pobreza económica y ética del ser humano. Sin duda podemos intercambiar el concepto de "valoración en la red social" por "riqueza económica" y el capítulo aun sería mas esclarecedor.
2 de noviembre de 2016
2 de noviembre de 2016
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es curioso cómo cada vez estamos más cerca de que este capítulo de Black Mirror no sea más que un documental que muestra una loca realidad. Tan solo necesita una hora para introducirnos en un entorno que nos suena más que familiar, y en el que pasamos de pensar en que la pobre está enganchada a su teléfono y sus likes, a vernos más que reflejados en ciertas situaciones ridículas que a diario vivimos con nuestros smartphones.
Sin ánimo de entrar a valorar cómo las redes sociales y otras apps se han apoderado de nuestras mentes a día de hoy (de manera consentida), me gustaría resaltar la forma exquisita de contarlo manteniéndonos totalmente enganchados (tanto como la protagonista) a esta historia. La actriz principal está maravillosa, al igual que su amiga... un rol (vidas perfectas en mundos perfectos) que vemos a diario presente en nuestros timelines.
Una gran forma de arrancar la nueva etapa de Black Mirror en Netflix provocando que le demos más de una vuelta a mirar el móvil cuando termina el capítulo.
Sin ánimo de entrar a valorar cómo las redes sociales y otras apps se han apoderado de nuestras mentes a día de hoy (de manera consentida), me gustaría resaltar la forma exquisita de contarlo manteniéndonos totalmente enganchados (tanto como la protagonista) a esta historia. La actriz principal está maravillosa, al igual que su amiga... un rol (vidas perfectas en mundos perfectos) que vemos a diario presente en nuestros timelines.
Una gran forma de arrancar la nueva etapa de Black Mirror en Netflix provocando que le demos más de una vuelta a mirar el móvil cuando termina el capítulo.
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