Nacida para ganar
2016 

4.3
2,613
Comedia
La vida parece anclada en el tiempo para Encarna (Alexandra Jimenez) en Móstoles, su ciudad. El mismo trabajo desde la adolescencia, el mismo novio, y pocas perspectivas de que la cosa pueda cambiar. Al reencontrarse con María Dolores (Cristina Castaño), su inseparable amiga en el instituto, su vida da un vuelco. Le propone entrar en un negocio revolucionario de venta piramidal que le hará rica en muy poco tiempo y la convertirá en la ... [+]
15 de enero de 2023
15 de enero de 2023
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Comedia de reír no es. Puede catalogarse como simpática y, por momentos, valiente, pero poco más, porque el conjunto general resulta francamente mediocre, con la dirección a la cabeza. Vicente Villanueva representa a la perfección la tosquedad típica del cine español medio, esa que está a años luz del francés o del italiano.
Una película debe ser arte y aquí no hay nada de eso, más que en los atuendos que porta Victoria Abril. Se puede rodar en lugares humildes, sobre gente pobre, y hacerlo con gusto. Mira Almodóvar. En "Nacida para ganar" todo es cutre, tanto que no merece la pena pagar por ver eso. Del churro de banda sonora ni del montaje ya ni hablemos. Esos planos aéreos de Móstoles...
El argumento parte de una premisa interesante y punzante, pero pronto se desinfla al estar llevado con tan poca gracia y resultar tan previsible. Los personajes secundarios aportan poco, más bien son una retahíla de gente rara puestos para distraer al espectador más simplón, con las Supremas de Móstoles como bastión. Ni pizca de gracia. Suerte de los tres personajes protagonistas: Alexandra Jiménez sigue sin gustarme pero cumple con corrección, Cristina Castaño funciona con un papel que ya ha hecho y que controla, pero es Victoria Abril la que eleva la cinta de correctita a moderadamente interesante. La manera en la que se auto-parodia es digna de las mejores, más allá de su talento actoral, que sigue en plena forma.
Una película debe ser arte y aquí no hay nada de eso, más que en los atuendos que porta Victoria Abril. Se puede rodar en lugares humildes, sobre gente pobre, y hacerlo con gusto. Mira Almodóvar. En "Nacida para ganar" todo es cutre, tanto que no merece la pena pagar por ver eso. Del churro de banda sonora ni del montaje ya ni hablemos. Esos planos aéreos de Móstoles...
El argumento parte de una premisa interesante y punzante, pero pronto se desinfla al estar llevado con tan poca gracia y resultar tan previsible. Los personajes secundarios aportan poco, más bien son una retahíla de gente rara puestos para distraer al espectador más simplón, con las Supremas de Móstoles como bastión. Ni pizca de gracia. Suerte de los tres personajes protagonistas: Alexandra Jiménez sigue sin gustarme pero cumple con corrección, Cristina Castaño funciona con un papel que ya ha hecho y que controla, pero es Victoria Abril la que eleva la cinta de correctita a moderadamente interesante. La manera en la que se auto-parodia es digna de las mejores, más allá de su talento actoral, que sigue en plena forma.
Sólo por ella, "Nacida para ganar" no ha sido un desperdicio absoluto, porque lo demás es cutre, cutre.
4 de junio de 2017
4 de junio de 2017
3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
La adaptación de lo antes conocido como "españoladas" al siglo XXI.
Y a pesar del gran aprecio que siento por su protagonista, y del tinte absurdo con el que se quire disfrazar la película por momentos...es una autentica cutrez con exceso de minutos en su haber.
De nuevo se me escapa lo benévolo de las criticas y sus argumentos.
Hay actuaciones para directamente olvidar o pasar a los análogos de cómo no se debe hacer.
Una pérdida de tiempo, a pesar de las Terremoto de Alcorcón.
Pena que el humor está tan degradado...
Y a pesar del gran aprecio que siento por su protagonista, y del tinte absurdo con el que se quire disfrazar la película por momentos...es una autentica cutrez con exceso de minutos en su haber.
De nuevo se me escapa lo benévolo de las criticas y sus argumentos.
Hay actuaciones para directamente olvidar o pasar a los análogos de cómo no se debe hacer.
Una pérdida de tiempo, a pesar de las Terremoto de Alcorcón.
Pena que el humor está tan degradado...
4 de septiembre de 2020
4 de septiembre de 2020
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comedia costumbrista y de barrio sobre las no poco frecuentes y muy peligrosas estafas piramidales y la falsa fama con promesa incluida de dinero fácil para incautos que nunca llega. Desigual pero siempre interesante y no poco graciosa, con Victoria Abril entregada a su personaje, para ser irónica consigo misma, está bien llevada por Alexandra Jiménez en uno de sus mejores trabajos. Se pasa un buen rato y el cierre es un buen lazo a la función.
25 de febrero de 2021
25 de febrero de 2021
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es un placer ver que un cineasta mejora y madura de un largometraje a otro, que es capaz de corregir problemas y dar un paso hacia delante con la progresión de su trabajo. Esto, que podría parecer lógico y normal, no sucede en el mundo del cine con la frecuencia que debería. En su segundo largometraje, Vicente Villanueva ha pulido muchas de las aristas que hicieron que su debut, Lo contrario al amor (2011), se quedara sólo en más que aceptable cuando tenía potencial de grandeza. En Nacida para ganar el metraje no es excesivo, las subtramas están todas reguladas como deben y la comedia y el drama de todo lo que sucede están muy bien integrados. Desde su irrupción en el mundo del cortometraje en 2004, Villanueva ha desplegado unas señas de identidad plenamente reconocibles y que le convierten en un estupendo cronista cómico de la España actual, en concreto la del petardeo y el autoengaño.
No es nada casual que la cinta que nos ocupa comience con una familia que ve la célebre Nochevieja de Martes y Trece y las Empanadillas de Móstoles mientras el patriarca está moribundo, que a las Supremas de Móstoles les salga una cuarta hermana coja o que una extraordinaria Victoria Abril se preste a hacer una versión tan sangrante de sí misma (los múltiples guiños a su vida y obra son deliciosos), porque al director y guionista le interesa el mundo del espectáculo por detrás y por delante de las bambalinas, tanto el resultado final del trabajo de maquillaje como los momentos en que los payasos se quitan las pelucas en el camerino. Para ello idea un punto de partida tan alocado como factible, una estafa piramidal que Abril promociona y en la que entra nuestra protagonista Encarna (estupenda Alexandra Jiménez) por mediación de una antigua compañera de clase (magnífica Cristina Castaño), con la promesa de que mejorará su triste vida.
No es nada casual que la cinta que nos ocupa comience con una familia que ve la célebre Nochevieja de Martes y Trece y las Empanadillas de Móstoles mientras el patriarca está moribundo, que a las Supremas de Móstoles les salga una cuarta hermana coja o que una extraordinaria Victoria Abril se preste a hacer una versión tan sangrante de sí misma (los múltiples guiños a su vida y obra son deliciosos), porque al director y guionista le interesa el mundo del espectáculo por detrás y por delante de las bambalinas, tanto el resultado final del trabajo de maquillaje como los momentos en que los payasos se quitan las pelucas en el camerino. Para ello idea un punto de partida tan alocado como factible, una estafa piramidal que Abril promociona y en la que entra nuestra protagonista Encarna (estupenda Alexandra Jiménez) por mediación de una antigua compañera de clase (magnífica Cristina Castaño), con la promesa de que mejorará su triste vida.

Alexandra Jiménez, Cristina Castaño & Victoria Abril
El cineasta se nutre como pocos sabrían de toda esa palabrería vacua para escribir una historia cargada de retranca, que tiene la virtud de ser medularmente española con claras inspiraciones americanas –los títulos de crédito, el tramo final con tono de thriller–, que hace reír a cada paso y cuya mala leche no rebaja la complejidad de lo que está contando. Nacida para ganar trata de la búsqueda de la identidad y cómo la sociedad de consumo trata de explotarla para su beneficio, y lo hace partiendo de una mostoleña que se llama Encarna y ha sufrido por ello. Casi nada. El resto funciona porque hay ritmo, un eficaz uso de la comedia de la humillación y la vergüenza ajena y una exploración de nuestra infelicidad crónica como sociedad. Con su mano maestra para el diálogo cotidiano y un reparto en estado de gracia, Villanueva entrega una película única y muy ocurrente, que termina de sorprendente manera circular y que a pesar de algunos problemas de guión, garantiza 95 minutos de inteligente diversión.
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