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La bruja novataAnimación

Fantástico. Comedia. Infantil. Animación. Aventuras La excéntrica Eglantine Price (Angela Lansbury) es una bruja aficionada que tiene que hacerse cargo, muy a su pesar, de tres niños londinenses que han sido evacuados al pequeño pueblo costero donde ella vive. Juntos lucharán contra el invasor alemán, empleando para ello un truco magistral de Eglantine.
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7
26 de agosto de 2016 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se dicen pronto, dos términos tan antagónicos como "brujería" y "guerra".
Casi siempre la magia exhibida en películas cuenta con sus propias reglas y cuida mucho de mezclarse con el mundo real, porque lo que nos interesa es lo fantasioso, lo irreal, nadie quiere volver a la realidad. De la misma manera, la guerra, sus crueldades, sus durezas, pocas veces revisten algún tipo de amabilidad.
Mezclar ambos conceptos sin medias tintas podría dar lugar a una genialidad, o una salida de tiesto considerable.

Y eso es justo lo que 'La Bruja Novata' propone.
Al principio de la 2º Guerra Mundial, su protagonista Ms Prince se presenta como la última esperanza de unos niños desencajados de su entorno, los clásicos londinenses que debían huir de unos bombardeos de Londres que nunca les tuvieron en cuenta. Su ilusión está marchita, porque no se les ha dado la oportunidad de ser niños, hasta donde ellos saben solo son nómadas de un lugar a otro, transportados por adultos que están a otras cosas.
La señorita Prince, de hecho, también está a otras cosas: concretamente, a un curso de brujería por correspondencia por el Doctor Emilius Brown, con el ánimo de convertirse en una hechicera decente. Los niños solo estorbarían en su aprendizaje, pero aún así le cargan con ellos, como se cargaba a todos los niños de entonces a alguien.

Será más tarde cuando Charlie, Carrie y Paul descubran la asombrosa verdad de que su nueva anfitriona es una bruja, pero no reaccionan con incredulidad o maravilla como se esperaría de unos niños corrientes, sino con desconfianza, queriendo chantajearla para que les proporcione comodidades. Toda una declaración de intenciones de qué lugar tiene el sentido de la maravilla en esta historia: abajo, al fondo del barril, de donde hay que rescatarlo antes de nazis y bombas lo sepulten para siempre.
La aventura de convertirse en bruja lleva a la señorita Prince y los niños a las narices del doctor Emilius Brown, y es entonces cuando la cosa se complica, pues el propio doctor no cree en lo que predica, y al contrario, se dedica a hacer negocio de ello malamente, como si fuera disculpable un robo menor en albores de guerra. Pero sin embargo se puede tomar nota de su carácter: el de alegre timador que concibe la vida como una fiesta, con al mal tiempo buena cara por bandera, que incluso vive en una casa en perpetuo estado de alarma por la bomba que tiene incrustada en el jardín. Nadie sabe cuándo explotará, pero por qué debería importar.
Será él quien lleve a la novata bruja y a los niños a Portobello Road, ejemplo de convivencia y alegría, donde todos los soldados de cualquier lugar olvidan sus armas y deberes, arrancándose a bailar con las chicas del lugar, y los niños pueden entretenerse con todo tipo de artilugios que encuentran en sus puestecillos callejeros. Un ejemplo, medianamente largo, de que incluso con el temor sobre la cabeza la diversión no tiene por qué acabar.

La búsqueda de un medallón por parte de la señorita Prince y Emilius es lo de menos: no importa tanto como que los niños a su cargo, por primera vez, se sienten niños. Jugando, riendo, fantaseando y teniendo cualquier solución al alcance de un hechizo, capaz de transformar cualquier temible enemigo en inofensivo conejo.
Pero tras otro viaje a la isla de Naboombo, hogar de animales jugadores de fútbol, toca volver a casa y darse cuenta de una realidad palpable: la guerra sigue en marcha, amenazando las cosas buenas que a la fantasía le cuesta tanto trabajo construir (sobre todo cuando topa con incrédulos como Charlie), y ni siquiera un reino animado es capaz de dar las soluciones que se necesitan. Hasta Emilius recuerda que él siempre fue un cobarde, cosa de la que se había olvidado en su baile por el fondo del mar.
Entonces, la historia se toma la licencia fantástica más bonita de todas: la de un ejército de otros tiempos, espectral e imparable, haciendo retroceder a las fuerzas armadas nazis, tornando una situación desesperada en victoria, nunca dejando que la realidad le gane espacio a la imaginación.

Y solo por eso, por hacernos sentir niños junto a Charlie, Carrie y Paul, dejándonos que imaginemos las soluciones que queramos a un conflicto muy real, ha merecido la pena acompañar a la señorita Prince en su aprendizaje.
Aunque sepamos que la magia no lo arregla todo, que las guerras seguirán en el horizonte: saber que la magia existe ya es una razón para sonreír.
7
20 de septiembre de 2020 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando era pequeño nunca me dio más por esta película, la veía como una Mary Poppins más floja. Tenía esa combinación de imagen real con animación, también estaba el señor Banks, también había niños, también aparecía Londres, también era una peli antigua hablando de una época aún más antigua, también había canciones...

Ahora me doy cuenta de que está a años luz de Mary Poppins pero no por ello dejo de verla con cierto cariño. Es cierto que nunca fue ni será una de las de primera línea de Disney, pero es un clásico recomendable para los más pequeños. Puede que La bruja novata no tenga la más entretenida y apasionante de las historias, pero tiene un encanto especial, tiene ese maravilloso Portobello de los 40, ese sidecar, esa isla de Nabumbu y esa cama voladora (eso sí que me flipaba).
9
9 de octubre de 2020 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mary Poppins posiblemente, colmó al estudio de estatuillas de oro. Y eso hizo que otras películas, de este talento que fue Stevenson, no pudieran brillar como debíeran. Hablando sin muchos velos de nostalgia, (que la produce) no dejamos de ver un film, con el sello indudable de su director: Ritmo y frescura en el guión, cierto tono dramático, muy buena fotografía y ambientación (que aún embelesan más con la nueva calidad de formatos), buenas coreografías y actos musicales en su justa medida (impuestos por producción) y un doblaje excepcional, como abundaba en esas épocas.

Pero ya vista tanto desde mi infancia, como hasta hoy, como espectador que la ve en su contexto histórico y de producción de efectos, debo decir, que te abre nuevas perspectivas, y te descubre cosas que no viste en su día. El film es "una caja de música" que vas disfrutando desde que la abres, hasta el fin, dónde un inocente niño va a conectar enseguida y sentirse protagonista.
Para mi, fue ese legado de Disney el de sus mejores producciones de su historia ,casi en medio del conflicto de la guerra del Vietnam y casi todas fueron vástagos de este prolífico director, que ya me había dejado maravillado aquella memorable tarde, con
"La Isla Del Fin Del Mundo".

Volviendo a la película, ésta, da lecciones de buena narrativa a producciones muy posteriores como la (en mi opinión) soporifera "Las Crónicas De Narnia" aunque no dudo, que Stevenson o la novelista de esa adaptación, pudieran haber plagiado dicha obra literaria. Pero quien sepa mirar con buenos ojos de cinéfilo, puede ver como de influyente fue "La Bruja Novata" en la infáncia de directores del cine del ocaso del s.XX y el nacimiento del s.XXI como por ejemplo "El Espinazo Del Diablo". Y es que eso, es lo que hace tan emocionante, el viaje entre ocultismo, azañas belicas, humor y personajes animados entrañables, que serían rescatados, para otros éxitos futuros de la franquicia.

En resumen, de las mejores producciones clásicas Disney, (muy pocas veces emitida en tv) teniéndolo todo, para que no te canses nunca de experimentar sensaciones pasadas, disfrutando de las interpretaciones, con los que quieres.
Un largometraje que deja huella para siempre.
También es obligado poner algún pero, que es extrapolable a muchas películas de ésas décadas, que es una falta de normalización racial, que Disney entendió casi antes de ayer. Pero el "mensaje anti fascista", compensa en parte ese bache.

"No pasa el tiempo por ud Sra Lansbury" Y gracias por aquellas clases tan útiles de inglés en el Colégio ;)
10
20 de agosto de 2021 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dirigida por Robert Stevenson, cuenta con la misma estructura que "Mary Poppins I" (fue el mismo director de aquel gran film que nos trajo, trae y traerá magia por un tubo, desde el minuto 1 en adelante).

En este film de "La bruja novata", Angela Lansbury, en papel de la Señorita Price te ofrece su mano para hacer un viaje maravilloso que va desde una campiña inglesa cerca del mar, pasando por Portobello Road de Londres, una isla animada llamada Astoroth y un final imprevisible que NADIE se espera.

A todo esto, NO hay que olvidar a los niños (que son adorbales, cada uno en su estilo) y al grande y único David Tomlinson (Señor Banks en "Mary Poppins I" y Señor Brown en este film) que aporta, esta vez, un tono divertido, menos solemne, desordenado, pero cariñoso y con un gran corazón).

Esta película les llegará al corazón de los magos y aventureros.
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