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Elena

Drama Una mujer de avanzada edad debe elegir entre un saludable marido y un hijo alcohólico cuya enfermedad está llevando a la familia directamente a la pobreza. (FILMAFFINITY)
Críticas 27
Críticas ordenadas por utilidad
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7
15 de mayo de 2013 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película de apariencia sobria, al igual que sus interpretaciones, meticulosa y de buena fotografía.

El director, Andrei Zvyagintsev, nos expone la maldad de la condición humana dentro de un matrimonio, de edad ya madura, y los hijos anteriores de ambos cónyuges. Familias poco fuera de lo común.

La avaricia y la falta de escrúpulos morales nos son mostrados con gran habilidad por parte del director, como un comportamiento normal del que no cabe sorprenderse.

Cinta cargada de ironía llevada con la máxima naturalidad, donde los buenos no existen o no se muestran, salvo el bebé. El destrozarse unos a otros, dentro de la unidad familiar, es el único plan de vida de los personajes cuyo único motor existencial es el egoismo.
7
17 de octubre de 2020 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cria cuervos y te sacaran los ojos. Así reza el famoso refrán que en esta película tiene más sentido que nunca. El director Andrey Zvyagintsev saca a la palestra una historia de lo más incitadora que se va cociendo poco a poco y en la que el dinero es el gran protagonista. El dinero cuando te sobra, y el dinero cuando te falta. Pero también es gran protagonista la justicia, y con ello no me refiero a la justicia universal o la que se practica en las salas con magistrados, sino más bien esa justicia particular que todos sentimos en algún momento creer que está por encima del resto. Esa justicia subjetiva que sale de nuestro corazón o intelecto y que decide que sería lo mejor desde nuestro punto de vista.
Con esta premisa, el director Zvyagintsev saca jugo a la trama, ya que nuestra protagonista, llamada Elena y que también da nombre al film, es una mujer ya de edad algo avanzada que vive con un hombre rico que conoce desde hace algunos años y con el que está casada, pero tiene también un hijo con problemas de alcohol que no tiene el más mínimo interés en trabajar. Su marido por su parte, tiene una hija que él mismo califica como “hedonista”, y que se dedica tan solo a vivir sin querer tener muchas preocupaciones, ni siquiera en cuanto a la salud de su padre se refiere. Con estos ingredientes, pueden salir muchos cócteles, y el que sale, es el más desconcertante de todos.
Andrey Zvyagintsev
Es digno de elogio creo yo, que un director con no demasiadas películas a sus espaldas como es Zvyagintsev, haya filmado tantos títulos notables como ha realizado hasta el momento. Ha dirigido películas de la talla de El regreso (2003), El destierro (2007), Leviatán (2014) o Sin amor (Loveless) (2017). Todas ellas de gran calidad fílmica y un estilo propio, que se va haciendo cada vez más reconocible para deleite de los cinéfilos más exigentes que siempre tratan de buscar realizadores originales o con sello propio.
Aunque los detalles técnicos de la película están por debajo de la calidad de su trama, cabe la pena destacar las interpretaciones de los protagonistas, incluso de los secundarios. Cuenta con las interpretaciones de Nadezhda Markina, Elena Lyadova, Aleksey Rozin, Andrey Smirnov y Evgeniya Konushkina entre otros. También merece especial atención la música, que es usada hábilmente según el momento de la trama, la fotografía lumínica y los planos y movimientos de cámara que en algunas escenas parece recordar -salvando las distancias-, al famoso director ruso Andrei Tarkovski.
Por tanto, considero Elena un trabajo digno de elogio, como el resto de cintas que hasta el momento ha realizado el director. Por tener en su interior una historia insidiosa y repleta de detalles que la hacen sencilla pero a la vez turbadora, para disfrute de todos esos cinéfilos ávidos de un cine propio y bien trabajado que ofrece un producto llamativo que no dejará a nadie indiferente tras su visionado, ya que incluso sin ser una obra maestra, cumple ampliamente con su cometido y deja la sensación tras verla de haber visualizado un cine particular que no te deja en absoluto indiferente.
8
31 de octubre de 2013 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gran realización, con la ventaja de que los actores no son conocidos, al menos por mí, y da todo un tono de realidad, de finura de sentimientos. Unos caracteres bien dibujados. Por ejemplo, el de toda una familia de gorrones. Un guión algo premioso, pero que avanza a buen ritmo. Diálogos precisos e inteligentes, sin perder naturalidad.
Un inteligente uso de la Viagra..
El personaje de Elena es espléndido, con una variedad de matices que roza la genialidad.
Si alguien quiere ver algo distinto al cine habitual -al americano y no digamos al español- esta es su película. Eso sí, abstenerse sí se prefiere el cine de acción.
7
5 de diciembre de 2015 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué decir de esta película, salvo que estamos hablando de cine con mayúsculas. Tras El Regreso, anterior película de Zvyagintsev, muchas fueron las comparaciones del director con el maestro Tarkovsky. Qué duda cabe que en muchas de las secuencias de la cinta está implícita la herencia del artífice de Sacrificio, Andrei Rublev o Solaris, entre otras. Ejemplos encontramos en la secuencia inicial, donde la cámara fija se convierte en observadora serena y neutral de un amanecer; o en la escena en la que la cámara observa desde fuera de la cocina a una Elena absorta ante el programa televisivo hasta que Vladimir entra en la estancia (recordando -salvando siempre las diferencias- a la escena de Sacrificio en la que los protagonistas observan en el televisor la noticia del comienzo de la III Guerra Mundial mientras algunos personajes van entrando y saliendo). No obstante, y pese a lo comentado, es justo decir que cualquier legado que Tarkovsky hubiera dejado en la formación académica de Zvyagintsev, habría quedado aquí ya asimilado bajo su firma y sello personal.

La película es lenta, que no aburrida. Todo lo contrario, pues la cámara pausada nos convierte en observadores, en voyeurs, de la vida de los personajes, haciéndonos cómplices de pequeños, pero significativos momentos de su vida. Así, asistimos minuciosamente a la cotidianidad de su día a día. Nos despertamos y desayunamos con ellos, acompañamos a Elena durante el largo trayecto hasta la casa de su hijo o pasamos una mañana de gimnasio con Vladimir. Esta naturalidad nos acerca a los personajes, creando un ambiente íntimo y de complicidad que favorece el desarrollo y comprensión de los hechos. Es pausada, sí, pero también intensa. Zvyagintsev consigue dotar a la película de una atmósfera de expectación nacida inicialmente de esa complicidad y aderezada con un elemento discordante: las diferencias sociales y la interposición material del dinero.

A este respecto, cabe decir que mucho se ha hablado de la analogía entre la contraposición de clases sociales de la película y la dualidad comunismo-capitalismo. Así, el barrio donde vive el hijo de Elena vendría a representar un comunismo decadente y abandonado que contrastaría con el acomodamiento de la zona adinerada en la que vive Vladimir. Este contraste se manifiesta también desde un punto de vista sociológico: la vacía relación entre Vladimir y su hija reflejaría la deshumanización que produce el materialismo capitalista en comparación con la fraternidad que desprende la familia de Elena. Se erige Elena, pues, como un nexo de unión entre ambos mundos, un puente de lenta transición que deja patente la complicada, por no decir utópica, conciliación de ambas naturalezas sociales.

Si te ha gustado esta crítica y tu cine de referencia es aquel que se aleja de las grandes pantallas, no dudes en visitarnos en www.hoyhevistocine.blogspot.com.es y compartir tus comentarios y recomendaciones.
6
12 de agosto de 2019 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película que abusa de planos largos (algunos me parecieron bellos, pero la acumulación es notoria) y de un desarrollo moroso, sin embargo da impresión de ser necesaria para llevar a cabo el relato pretendido.

La sensación final imperante es la indiferencia por parte de los individuos de la sociedad hacia la falta de moral de sus propios familiares, la conducta errónea no parece nada que se salga de lo esperado, y en vez de ponerle frente se opta por adoptar la cómoda postura de la desidia y no hacer nada.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Inquietante el brote de violencia vandálico del acto final, una crítica hacia la juventud contemporánea, que parece que tan solo encuentran su razón de ser matándose como bestias. Y a nadie le importa. Ni siquiera a la abuela, que precipitó la muerte de su reciente esposo para conseguir dinero para que el negado nieto pueda entrar así en un centro educativo de pago y así evitar el servicio militar. Lo hacía por una especie de código de obligación de hacer lo posible para ayudar a los suyos, casi como un trámite ineludible al que por inercia hay que ceñirse dentro de la cultura de valores eslava. Extraigo dicha conclusión porque el chico ha venido con la cara partida, pero entre todos los miembros de la familia impera un ambiente de tranquilidad, todos reunidos frente al televisor (medio visto por este autor como constante fuente de contenido banal, pernicioso, hipócrita y sensacionalista; tanto en esta como en otras obras suyas) y el padre degustando una botella de cerveza, como cada tarde.
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