Sabrina
7.5
35,071
Romance. Comedia
La joven Sabrina, hija del chofer británico de los poderosos Larrabee, está enamorada del hijo menor de la familia, que coquetea con ella por puro entretenimiento. El padre la envía a Paris, de donde vuelve convertida en una mujer elegante y seductora que trastorna a los dos hermanos Larrabee, tanto al frívolo David como al hermético y adusto Linus. (FILMAFFINITY)
14 de enero de 2009
14 de enero de 2009
11 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que no pasteles, ¿eh? No caer en la confusión. Una cosa son las típicas cursiladas imbéciles "guerra entre novias, mis novios y yo, recién divorciados" y toda suerte de insultantes títulos que nos hacen echar la pota cuando las vemos anunciar en los trailers (ya que nunca en nuestro sano juicio pagaríamos por ver esos bodrios), y otra muy diferente esta elegante, dulce y bien conducida historia de amor, en la que destacan el carisma inmenso de sus personajes, especialmente cómo no, de los interpretados por Bogart y por Audrey, que para mí son el paradigma de "pareja conflictiva" en el cine.
Muy agradecida, muy hermosa.
Muy agradecida, muy hermosa.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me gustaría destacar el hecho interesante de cómo Sabrina, una niña supuestamente carente de atractivo, al regresar de su periplo en París ya hecha una mujer, despierta la atención de su enamorado William Holden, y ella EN VEZ DE MANDARLO A PASEO como se merece, continúa enamorada de él y contenta de haber conseguido posibilidades de conquistarlo. Un conflicto que no había visto retratado en un filme hasta ahora.
11 de octubre de 2010
11 de octubre de 2010
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con toda justicia, uno de los clásicos de la comedia romántica en la historia del cine, una de las obras maestras del insuperable Wilder, una película, en fin, maravillosa.
Sabrina es la hija de un chófer de una multimillonaria familia. Está perdidamente enamorada del hijo pequeño de esta familia (Holden) quién la ignora totalmente enfrascado en sus líos con otras mujeres, en sus fiestas y en su materialismo. Sabrina irá a París a aprender el oficio de cocinera y regresará absolutamente cambiada lo que hará que el vanidoso David comience a fijarse en ella. Sin embargo, las circunstancias harán que deba convivir más con el hermano mayor (Bogart), un hombre aparentemente frío e insensible, embutido hasta la médula en el mundo de los negocios...
Es un cuento de hadas de final feliz y formalmente tan tópico como previsible, pero en medio se desarrolla un guión ingenioso, con momentos memorables de comedia sofisticada, loca y romántica (un grupo de secretarias saltando junto a Holden sobre un plástico irrompible bajo la mirada de Bogart, por ejemplo). La película es el triunfo del amor por encima del dinero y de las convenciones sociales y toda ella es un encanto, con excelentes interpretaciones del trío protagonista (especialmente Holden y la frágil e irresistible Audrey Hepburn).
Sabrina es la hija de un chófer de una multimillonaria familia. Está perdidamente enamorada del hijo pequeño de esta familia (Holden) quién la ignora totalmente enfrascado en sus líos con otras mujeres, en sus fiestas y en su materialismo. Sabrina irá a París a aprender el oficio de cocinera y regresará absolutamente cambiada lo que hará que el vanidoso David comience a fijarse en ella. Sin embargo, las circunstancias harán que deba convivir más con el hermano mayor (Bogart), un hombre aparentemente frío e insensible, embutido hasta la médula en el mundo de los negocios...
Es un cuento de hadas de final feliz y formalmente tan tópico como previsible, pero en medio se desarrolla un guión ingenioso, con momentos memorables de comedia sofisticada, loca y romántica (un grupo de secretarias saltando junto a Holden sobre un plástico irrompible bajo la mirada de Bogart, por ejemplo). La película es el triunfo del amor por encima del dinero y de las convenciones sociales y toda ella es un encanto, con excelentes interpretaciones del trío protagonista (especialmente Holden y la frágil e irresistible Audrey Hepburn).
Lo cierto es que las películas con nombre de mujer en el cine han sido bien afortunadas: "Rebeca", "Laura"...
17 de octubre de 2014
17 de octubre de 2014
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al parecer, Bogart no estaba demasiado contento con esta película y convirtió su rodaje en una expericencia poco grata para el director y para sus coprotagonistas. De hecho, había presionado, sin éxito, para que la protagonista femenina fuese Lauren Bacall. No me cabe duda de que la Bacall hubiese aportado "chic" y clase, pero no la veo como inocente hija de un chofer "colgada" del señorito. Despues de la escena de las cerillas de "Tener y no tener", con sus miradas incendiarias, nadie podría creerse a Lauren en el papel de ingenua.
Audrey había tenido un debut fulgurante, oscar incluido, interpretando a la princesita de "Vacaciones en Roma". "Sabrina" fue su siguiente personaje, una moderna Cenicienta que madura y acaba encontrando vacuo e insustancial a su adorado Príncipe Azul. No puedo imaginarme estas películas protagonizadas por otra actriz. La idea que tenía Capote de la Holly de "Desayuno con diamantes" estaba más cerca del tipo Marylin ¿Os lo imaginais? Holly siempre será Audrey, o viceversa. ¿Podría pasar Julie Andrews por una princesa húngara en el baile de la embajada?
Audrey había tenido un debut fulgurante, oscar incluido, interpretando a la princesita de "Vacaciones en Roma". "Sabrina" fue su siguiente personaje, una moderna Cenicienta que madura y acaba encontrando vacuo e insustancial a su adorado Príncipe Azul. No puedo imaginarme estas películas protagonizadas por otra actriz. La idea que tenía Capote de la Holly de "Desayuno con diamantes" estaba más cerca del tipo Marylin ¿Os lo imaginais? Holly siempre será Audrey, o viceversa. ¿Podría pasar Julie Andrews por una princesa húngara en el baile de la embajada?

Audrey Hepburn & William Holden
Gran parte de las películas que protagonizó Audrey Hepburn son inconcebibles sin ella. Tal vez no fuese la actriz más versátil, pero brilló como nadie volverá a hacerlo, como demuestran los ociosos remakes de "Charada" ("La verdad sobre Charlie", Jonathan Demme, 2002) o de la propia "Sabrina" (Sidney Pollack, 1995). Trabajó con los más grandes (Wyler, Wilder, Donen, Cukor) y dejó una filmografía de una calidad media más que notable, pero su sola presencia era la que llenaba la pantalla y atraía todas las miradas. Audrey era un género en sí misma.
27 de octubre de 2025
27 de octubre de 2025
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Billy Wilder logró con Sabrina (1954) un equilibrio perfecto entre romance, comedia y glamour hollywoodiense.
Audrey Hepburn, radiante y juvenil, encarna a Sabrina Fairchild, la hija del chófer que sueña con la sofisticación y el amor verdadero. Humphrey Bogart interpreta al hermano mayor, Linus Larrabee, serio, racional y escéptico del amor, mientras William Holden da vida a David Larrabee, carismático, impulsivo y un tanto irresponsable: ambos atrapados por el magnetismo de Sabrina, pero reaccionando de manera completamente distinta ante su encanto.
La ciudad y los jardines de Long Island, con sus mansiones y paisajes cuidadosamente fotografiados, aportan un escenario de ensueño donde la diferencia de clases se hace visible sin acidez, pero sin perder gracia ni ligereza. Cada encuentro entre Sabrina y los dos hermanos Larrabee es un delicado juego de ironía, deseo contenido y descubrimiento mutuo.
Hepburn deslumbra por su naturalidad y su capacidad para combinar timidez, encanto y determinación, mientras Wilder dirige con precisión la comedia, la tensión romántica y el humor sutil que nunca degrada la historia ni a sus personajes.
Audrey Hepburn, radiante y juvenil, encarna a Sabrina Fairchild, la hija del chófer que sueña con la sofisticación y el amor verdadero. Humphrey Bogart interpreta al hermano mayor, Linus Larrabee, serio, racional y escéptico del amor, mientras William Holden da vida a David Larrabee, carismático, impulsivo y un tanto irresponsable: ambos atrapados por el magnetismo de Sabrina, pero reaccionando de manera completamente distinta ante su encanto.
La ciudad y los jardines de Long Island, con sus mansiones y paisajes cuidadosamente fotografiados, aportan un escenario de ensueño donde la diferencia de clases se hace visible sin acidez, pero sin perder gracia ni ligereza. Cada encuentro entre Sabrina y los dos hermanos Larrabee es un delicado juego de ironía, deseo contenido y descubrimiento mutuo.
Hepburn deslumbra por su naturalidad y su capacidad para combinar timidez, encanto y determinación, mientras Wilder dirige con precisión la comedia, la tensión romántica y el humor sutil que nunca degrada la historia ni a sus personajes.

Audrey Hepburn & Humphrey Bogart
Décadas más tarde, Sydney Pollack rodó un remake en 1996 con Julia Ormond y Harrison Ford, trasladando la historia a un contexto moderno y manteniendo la esencia romántica y sofisticada, aunque con un tono más ligero y contemporáneo, demostrando la vigencia de un clásico atemporal.
Sabrina no es solo una historia de amor: es una lección de elegancia, encanto y paciencia de orfebre, un recordatorio de que el corazón, a veces, no puede acelerarse, simplemente necesita esperar el momento exacto para encontrar su verdadero lugar en el
mundo, como Sabrina lo encontró al lado de uno de los hermanos Larrabee.
Sabrina no es solo una historia de amor: es una lección de elegancia, encanto y paciencia de orfebre, un recordatorio de que el corazón, a veces, no puede acelerarse, simplemente necesita esperar el momento exacto para encontrar su verdadero lugar en el
mundo, como Sabrina lo encontró al lado de uno de los hermanos Larrabee.
13 de julio de 2021
13 de julio de 2021
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
La hija del chófer. Soy nadie. Cola de caballo. Bazooka. Tócame el ukelele.
Prólogo. Trepa tonta, caprichosa (o me salgo con la mía o me enfado, me pongo muy triste y ya no juego) e increíblemente egoísta (lo que le pase a mi padre, toda su gran soledad e inmenso sufrimiento venidero si perpetro esto, me importan un bledo, es lo que tengo) hace importante ridículo entre gases y coches. Empezamos fuerte.
Nudo:
- El chófer, que durante sus muchos años de duro trabajo ha acumulado una fortuna que ni Aristóteles Onassis, la manda a París con todos los gastos pagados durante dos años para que aprenda cocina, antes se decía así, y, ya de paso, se haga una mujer, valga el eufemismo, es decir, para que aprenda a romper muchos huevos, mediante conde.
- La trepa tonta, caprichosa e increíblemente egoísta no se da por vencida a la vuelta e insiste la muy puñetera, no puede con el hermano más lerdo, se lo quitan de en medio, y ahora lo intenta con el otro, el que parece que, este sí, tiene dos dedos de frente y que, claro, canta demasiado, se ha dado inmediatamente cuenta de la poca vergüenza de la cazafortunas tan preciosa, se la quiere quitar de encima. A ella le da igual ocho que ochenta, no se da por aludida, continúa.
Prólogo. Trepa tonta, caprichosa (o me salgo con la mía o me enfado, me pongo muy triste y ya no juego) e increíblemente egoísta (lo que le pase a mi padre, toda su gran soledad e inmenso sufrimiento venidero si perpetro esto, me importan un bledo, es lo que tengo) hace importante ridículo entre gases y coches. Empezamos fuerte.
Nudo:
- El chófer, que durante sus muchos años de duro trabajo ha acumulado una fortuna que ni Aristóteles Onassis, la manda a París con todos los gastos pagados durante dos años para que aprenda cocina, antes se decía así, y, ya de paso, se haga una mujer, valga el eufemismo, es decir, para que aprenda a romper muchos huevos, mediante conde.
- La trepa tonta, caprichosa e increíblemente egoísta no se da por vencida a la vuelta e insiste la muy puñetera, no puede con el hermano más lerdo, se lo quitan de en medio, y ahora lo intenta con el otro, el que parece que, este sí, tiene dos dedos de frente y que, claro, canta demasiado, se ha dado inmediatamente cuenta de la poca vergüenza de la cazafortunas tan preciosa, se la quiere quitar de encima. A ella le da igual ocho que ochenta, no se da por aludida, continúa.

Humphrey Bogart & Audrey Hepburn
- El chófer, ya dijimos que riquísimo, aunque de vida tan humilde, aparentemente pobre, mantiene a su niña a cuerpo de rey, sin ninguna necesidad de que pegue un palo al agua, haga algo, trabaje o siquiera disimule, a la sopa boba, el tiempo le sobra, el dinero nunca es problema, el padre la cuida, la mima, le permite todo, pero toda la pasta tampoco le suelta, él, la mayoría, tanta, se la queda, y la dedica, seguramente, dios no lo quiera, vete a saber tú a qué terribles y secretos vicios, esas malditas cosas tan oscuras.
- El hermano serio la humilla repetidas y variadas veces, de todas las maneras imaginables, se ríe de ella en su cara, todo queda en familia le comenta innumerables veces para herirla y espantarla, puro sarcasmo ofensivo, para que huya, frase horriblemente sórdida y cínica, nada vales, usar y tirar, pero ella ni se inmuta, ahí me las den todas, doña erre que erre, ni padece ni siente, resiste como gata panza arriba, todo sea por un sueño.
- El chófer contempla el espectáculo pavoroso, tanta afrenta, despavorido, pero tampoco mueve un dedo, nada hace para evitarlo, consiente, es permisivo, se echa a un lado, deja que siga el juego prostituido, su ponzoñoso curso, mientras el resto de sirvientes jalea como si estuviera en un partido de fútbol, embrutecidos, sedientos de miseria.
- El hermano serio la humilla repetidas y variadas veces, de todas las maneras imaginables, se ríe de ella en su cara, todo queda en familia le comenta innumerables veces para herirla y espantarla, puro sarcasmo ofensivo, para que huya, frase horriblemente sórdida y cínica, nada vales, usar y tirar, pero ella ni se inmuta, ahí me las den todas, doña erre que erre, ni padece ni siente, resiste como gata panza arriba, todo sea por un sueño.
- El chófer contempla el espectáculo pavoroso, tanta afrenta, despavorido, pero tampoco mueve un dedo, nada hace para evitarlo, consiente, es permisivo, se echa a un lado, deja que siga el juego prostituido, su ponzoñoso curso, mientras el resto de sirvientes jalea como si estuviera en un partido de fútbol, embrutecidos, sedientos de miseria.

Audrey Hepburn
- El padre, el verdadero dueño del imperio, el más majo de todos, es el único decente o que vale algo en comparación con todos los demás, tanto engendro, horroroso ser humano, da igual los de arriba que los de abajo, un de vileza infierno, y sin parar el pobre, todo el santo día, a cada rato fuma y bebe, otra cosa no hace, no se puede, es demasiado el escarnio, la vida a la intemperie.
- El hermano viejo, Bogart estaba hecho polvo, daba un poco de pena verlo, la entretiene, de aquí para allá la lleva o pasea, la invita y enseña, la baila y marea, se ha convertido, de un día para otro, en su niñera, a falta de otra cosa, a ver si así ella, esta vez por las más buenas, de una vez por todas se cansa, se desespera, se rinde, se larga, saca de paz la blanca bandera, pero es imposible, no hay manera, aguanta la tía, qué santa paciencia hay que tener con ella, no le valen ni las sutilezas ni las indirectas, es impermeable como una lona.
- El hermano viejo, Bogart estaba hecho polvo, daba un poco de pena verlo, la entretiene, de aquí para allá la lleva o pasea, la invita y enseña, la baila y marea, se ha convertido, de un día para otro, en su niñera, a falta de otra cosa, a ver si así ella, esta vez por las más buenas, de una vez por todas se cansa, se desespera, se rinde, se larga, saca de paz la blanca bandera, pero es imposible, no hay manera, aguanta la tía, qué santa paciencia hay que tener con ella, no le valen ni las sutilezas ni las indirectas, es impermeable como una lona.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Desenlace. Al final se van a París. El hermano maquiavélico ha triunfado por todo lo alto, ha logrado todo lo que pretendía o más se proponía y por lo que tanto había luchado; ha alejado de la familia el peligro lo más lejos posible utilizando todo tipo de bajezas y sucias artimañas, ella no entiende otro lenguaje, que avergonzarían hasta a un político señero de los nuestros, nada menos que a Europa ha mandado a la trepa tonta, caprichosa e increíblemente egoísta, a la que además se beneficiará a modo, exhaustivamente ahora, los dos por fin solos, durante un tiempo, unos cuantos días, hasta que se canse o aburra de ella y le diga hasta luego, si te he visto, ya no me acuerdo, ha cerrado el negocio soñado con los plásticos mágicos y, para colmo y remate feliz de la fiesta, se ha librado de un plumazo de su grotesco hermano con el ridículo casamiento, esa de boda tanta conveniencia.
Cierre casi perfecto, ella tampoco ha quedado tan mal como pueda parecer, en París y hasta es posible que, dependiendo de posibles acuerdos futuros carnales/comerciales y, sobre todo, de la generosidad del hermano más estupendo que, una vez ganado por goleada el encuentro, estará más relajado y hará probablemente algún obsequio, quizás piso y algún dinero como dijo en su momento, lo que ella tanto quería, más o menos, o no tanto, cuarto y mitad, no consiguió boda, sí mucho entretenimiento y las mejores cartas de recomendación para así tratar de seguir pelando la pava hasta el final de los tiempos, no haremos nada, mirar las musarañas, cambiar de peinado de vez en cuando, tener perros pequeños, conocer más hermanos maravillosos, pasar el rato, eso esperamos o creemos, somos buenos.
Estas películas del clásico Jólivud siempre acaban bien, solo hay que aguantar hasta el final, todo esfuerzo tiene su merecido reconocimiento. En definitiva, un cuento de hadas edificante y lleno de grandes enseñanzas y enormes moralejas enriquecedoras para el alma humana.
Nota: Wilder conocía muy bien a su público, el de antes y el de ahora, a la raza humana entera, sabía lo que les gustan las verdades como puños, las historias sinceras y auténticas, la vida en sí misma, sin edulcorantes, qué bonita, y eso es lo que les/nos da/ba a todas horas, y por ello le fue tan bien y tanto se le añora y quiere.
Cierre casi perfecto, ella tampoco ha quedado tan mal como pueda parecer, en París y hasta es posible que, dependiendo de posibles acuerdos futuros carnales/comerciales y, sobre todo, de la generosidad del hermano más estupendo que, una vez ganado por goleada el encuentro, estará más relajado y hará probablemente algún obsequio, quizás piso y algún dinero como dijo en su momento, lo que ella tanto quería, más o menos, o no tanto, cuarto y mitad, no consiguió boda, sí mucho entretenimiento y las mejores cartas de recomendación para así tratar de seguir pelando la pava hasta el final de los tiempos, no haremos nada, mirar las musarañas, cambiar de peinado de vez en cuando, tener perros pequeños, conocer más hermanos maravillosos, pasar el rato, eso esperamos o creemos, somos buenos.
Estas películas del clásico Jólivud siempre acaban bien, solo hay que aguantar hasta el final, todo esfuerzo tiene su merecido reconocimiento. En definitiva, un cuento de hadas edificante y lleno de grandes enseñanzas y enormes moralejas enriquecedoras para el alma humana.
Nota: Wilder conocía muy bien a su público, el de antes y el de ahora, a la raza humana entera, sabía lo que les gustan las verdades como puños, las historias sinceras y auténticas, la vida en sí misma, sin edulcorantes, qué bonita, y eso es lo que les/nos da/ba a todas horas, y por ello le fue tan bien y tanto se le añora y quiere.
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