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Arrástrame al infierno

Terror. Thriller La joven Christine Brown (Alison Lohman) trabaja en un banco de Los Ángeles concediendo préstamos hipotecarios. Un día la señora Ganush, una misteriosa anciana (Lorna Raver), va al banco para pedirle una moratoria, pero Christine se la niega, y la señora Ganush pierde su casa. La anciana decide entonces vengarse lanzándole una maldición que convierte su vida en un infierno. Ante la incomprensión de su escéptico novio Clay Dalton (Justin ... [+]
Críticas 267
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2
26 de agosto de 2012 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me sorprende ver la colección de estrellas que esta película ha obtenido por parte de los asiduos a esta página. El film es una auténtica chapuza creativa, y lo digo acentuando todas y cada una de las sílabas de la palabra "chapuza".
Lo malo de hacer una comedia de terror es que, como le sucede a "Arrástrame al infierno", uno puede quedarse a medias en ambos géneros. La película no produce ni carcajadas ni terror, sino un resoplido de disgusto tras otro. Parece hecha con desgana, resolviendo cada momento "aterrador" de la misma manera, y denotando con ello una absoluta dejadez creativa. Para más detalles, junto a la explicación del título de mi crítica (una pista: en el cartel, se muestra a la protagonista con la boca abierta), leer el spoiler.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Tanto la protagonista como buena parte de los personajes se pasan medio film vomitando y/o tragando toda clase de elementos, a cual más repugnante. Así es como Raimi decide que nos quiere asustar. La primera vez, cuando la vieja (sacada de un cuento de los hermanos Grimm) se aparece en los sueños de la protagonista y le vomita gusanos en la boca, la cosa da asquea. Vale.

Poco después, a la protagonista le da por potar sangre, igualita que el caño de la fuente de mi pueblo, sobre la camisa de su director de banco. Bueeeeno, también lo pasamos. Pero a medida que el film avanza, uno no tarda en descubrir que la mayoría de las escenas de terror terminan de la misma manera. Alguien vomita en la boca de alguien, algo se le mete por la boca a la protagonista, o algo sale de la boca del primero que la abre.

Y así llega un momento, casi al final de la película, en la que el pañuelo de la vieja bruja (animado sin duda por las flemas que ella escupe sobre el mismo cuando espera en el banco) intenta asfixiar a la chica pegándose a su cara. Por un momento, ésta consigue quitárselo del rostro. Da la impresión de que el peligro ha pasado... pero el espectador ya sabe lo que va a suceder, ¿lo adivináis? ¡Premio! Se le mete por la boca.
Cuando se recurre a la misma solución un par de veces en la misma película, se puede hablar de fallo. Si son más de tres, es una chapuza.

Pero claro, ahí no termina la cosa. Tenemos a la santera hispana que lleva toda su vida esperando para dar su merecido al Lamia (el demonio encargado de hacer chirriar verjas). En su juventud, esta buena mujer que lleva 30 años con los mismos pendientes no pudo impedir que un muchacho inocente fuera devorado y arrastrado al infierno, y desea vengarse. Eso sí, cuando le surge una oportunidad, cobra 10.000 dólares. En fin, uno supone que el detalle de los pendientes está para que la identifiquemos al personaje (en el caso de que nos estén tomando por idiotas) y puede aventurar que cobrar por algo así es otra de las bromas con las que el director lleva acosándonos desde el principio. Pero ambos detalles son tan soberanamente malos...

El siervo médium de esta mujer tampoco se apresura presentarle al posible objetivo de su venganza; la protagonista, justo cuando la conoce. ¡Pa qué!, su jefa lleva treinta años esperando, un poco más no la va a hacer daño. En lugar de ello propone el sacrificio de un animal (todos sabemos cual va a ser, por cierto).

Y así nos acercamos al final de la película, en el cual se produce un ritual para machacar al Lamia. Cosas que se mueven, gritos y chillidos, alguien expulsa algo por la boca, magnífica interpretación por parte de una cabra... y el ritual falla.

La chica está consternada "¿Qué me meterán por la boca ahora?", se pregunta sin duda. Pero el médium ayudante de la santera le expone la última fórmula de la maldición: liberarse del botón que la vieja de la casita de chocolate le ha entregado, vil instrumento del maleficio. El espectador se golpea la frente. ¡Claro! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? ¿Será que la maldición, además de visiones horrendas e ingesta de guarrerías, también provoca tontuna severa? Debe ser que sí.

Pero el director nos reserva lo mejor para el final. La chica guarda el botón en un sobre que, ¡ay!, por accidente se mezcla con los papeles de su inocente novio. Eso sí, al poco ella recupera "el sobre auténtico", claaaaro... no, no sabemos lo que ha pasado. Ni siquiera nos vemos venir el final. Qué va...

En conclusión. La película comienza mal, continúa peor, y termina antes de que nos lo muestren. Un desastre de pies a cabeza.
5
30 de octubre de 2012 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo más importante para saber si esta obra te va a gustar es que te gusten "El ejército de las tinieblas" y "Abierto hasta el amanecer".
Es el estilo más o menos acertado según el momento del film que mezcla el humor con el terror. Y las cosas como son, es un género que o gusta mucho o desagrada al máximo.
La historia es entretenida pero tiene lagunas y momentos sin sentido. Suerte que el ritmo consigue que se haga ligero de ver.
Técnicamente está bien en todos los apartados ( los efectos especiales recuerdo que es serie B).
Y con esto tenemos una obra pasable con una preciosa chica pasándolo mal. Nada nuevo en el horizonte.
Para terminar me decepcionó bastante el final ( SPOILER ).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
RING RING. Y no es el timbre de la bicicleta. Una copia descarada eso de pasar la maldición de la obra "The ring" que según OPENING España se traduce por "La señal".
16 de marzo de 2013 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
San Raimi se da un auto homenaje, a él mismo y a sus más aguerridos fans, y es que esta vuelta a sus raíces es del todo una delicia para los fans del género y del director, no el de Spiderman, el de Evil Dead.
La película destila serie b por todos sus poros, tiene terror, humor negro e irónico, situaciones realmente repugnantes, demonios, posesiones, maldiciones, auto parodia... Etc.
Cuando Raimi quiere es uno de los mejores en este campo, y con esta pequeña joya demuestra que para nada se le ha olvidado hacer este tipo de cine entre tanta telaraña.
Muy entretenida de principio a fin.
Imprescindible para los fans del género, repelente anti gafapasta y gamberra a más no poder.
No entiendo esta nota tan baja, pero bueno que le vamos a hacer.
8
20 de septiembre de 2013 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Realmente lo merece todo, porque mezclar terror con humor consiguiendo un buen resultado es muy complicado, pero el director ya ha demostrado en más de una ocasión que es un experto en esta materia. Y es que Arrástrame al infierno es tan divertida como terrorífica.

Las risas y los sustos están muy bien logrados. Lo mismo ocurre con el gore, que aunque no abunde tanto como en otras producciones de Raimi, está muy bien conseguido, por lo que los amantes de la casquería disfrutarán sin lugar a duda.

En cuanto a las interpretaciones, en términos generales todo el reparto cumple, aunque sobresale Lorna Raver, por lo que me pregunto por qué no habrá participado en más largometrajes.

Otro punto positivo es la ambientación. No roza la excelencia como en otras obras del director. A pesar de ello, es bastante satisfactoria.

Ahora bien, no todo serán halagos, puesto que la secuencia del yunque roza lo patético, y a partir de ese instante la película sufre un leve declive en todos los sentidos hasta el final, el cual es predecible y, además, la banda sonora no destaca, aunque aprueba.
En conclusión, supera la media del género. No obstante, no aporta nada nuevo a éste. Muy recomendable, en especial para los fans de las comedias de terror.

Más críticas, citas y curiosidades sobre las mejores películas de terror en sollozosyalaridos.blogspot.com.es
7
8 de julio de 2014 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Arrástrame al infierno es una comedia de terror en la que se ofrece al público nuevo una versión actualizada de un género que pareció desaparecer hace ya algún tiempo.

Sam Raimi vuelve a sus orígenes con Arrástrame al infierno. Desde el primer momento y hasta que la película concluye, su firma está por todas partes. La narración de la historia es pretendidamente atolondrada y Raimi no se preocupa en ningún momento por intentar sorprender al espectador por ahí. En lugar de eso, lo que hace es convertir la película en un exceso absoluto que muestra su buen estado de forma y que este autohomenaje que es Arrástrame al infierno no tiene más pretensión que la de divertir, bien sea con la carcajada más sonora, bien con la imagen más grotesca posible o, por qué no, también con algunos sobresaltos, sustentados mayormente en los efectos de sonido, realmente bien preparados. A nivel visual, nos encontramos con un producto moderno, comercial, cargado de luz y de color incluso cuando hay ambiente sombrío, eso es lo que utiliza Raimi como escaparate para las nuevas generaciones y no le funciona nada mal el experimento. La combinación de un terror físico, explícito y chocante con la imagen cargada de tonos vivos y luces potentes le sirve al director para ser fiel a sus primeros fans y ganarse otros que lo conocían solamente por Spiderman.
Alison Lohman no es la actriz a la que la mayoría contrataríamos para nuestra película. Tiene carencias graves, y es demasiado moderada incluso cuando se le exige exageración. Sin embargo, es mona y eso casa con la apariencia externa que quiere proyectar Raimi y, por extensión, la película entera. Con Justin Long pasa un poco lo mismo y además, aquí, su personaje es casi una cabeza con algunas frases prefabricadas que no tiene la necesidad de pensar por sí misma. Lorna Raver, cuya única función es abrir la boca y lucir el espléndido trabajo que hacen con ella los del equipo de caracterización, es la auténtica estrella de la película y eso, como digo, sin tener casi nada que hacer.

Resumiendo: Arrástrame al infierno es un producto fresco que, gracias a su capacidad para adaptar un género clásico a un tiempo moderno, se gana la etiqueta de original. Si lo que quieres es pasar auténtico miedo, te equivocas de sitio, no es tu película. Sin embargo, si buscas diversión y encontrarte con una parte de tu vida que quedó sepultada cuando este tipo de cine empezó a desaparecer, Arrástrame al infierno es un regalo de la leche.
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