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Sonatine

Drama. Comedia. Thriller Murakawa no es solamente un gángster, sino uno especialmente violento y agresivo. Es todo lo imprudente que uno puede esperarse de un yakuza o incluso más, y ha conseguido buenas influencias. Pero empieza a estar cansado de su estilo de vida, quiere cambiar. Varios yakuzas de Tokio son enviados a Okinawa para ayudar a terminar una guerra entre gángsters. El conflicto se intensificará y Murakawa se convertirá en una pieza fundamental. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 39
Críticas ordenadas por utilidad
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7
9 de abril de 2009 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es la primera vez que veo una película de Kitano. Lo cierto es que quería empezar por una cinta que fuera representativa de su cine, a ser posible de sus primeros trabajos. Me decanté finalmente por Sonatine y me dispuse a verla con elevadas expectativas.

Buena parte de lo que me habían comentado y/o había leído por ahí es cierto.
Se conjugan imágenes y pasajes realmente serenos y hermosos con violencia explícita. Violencia que te sacude de golpe, cual bofetada a mano cambiada. Sobre todo porque surge de sopetón e incluso sin venir a cuento, en ocasiones.
Kitano rueda de forma algo lenta, pero elegante...sin embargo muchos personajes, empezando por el que interpreta él mismo, se muestran demasiado fríos ante la cámara, casi inexpresivos, lo cual se pone especialmente de manifiesto cuando aguanta el plano y se ve la misma cara de palo durante unos segundos.

En cuanto al argumento en sí y su desarrollo, tengo que decir que los comienzos del film, más contextualizadores que interesantes, no son gran cosa. Pero va mejorando progresivamente y todo acaba de forma magnífica. El final es de esos que casi justifican por sí solos el visionado. No es que contenga un giro inesperado o resulte original, sino que da gusto contemplarlo, es tremendamente fatalista, a la par que bello. No podía haber sido diferente.
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spoiler:
No sé si las pretensiones eran realizar un ejercicio poético sobre una base "truculenta", o tratar de humanizar unos personajes que se presentan a priori como miserables y mezquinos (de ahí la escena de la ejecución en el mar, yakuzas despiadados en primer término) para terminar siendo casi como niños aburridos, que, al acecho de distintas posibilidades (guerra abierta y destino terrible, oportuna tregua...) se dedican a matar el tiempo bromeando, cantanto canciones infantiles o, sencillamente, jugando.
7
20 de mayo de 2010 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Drama criminal? ¡Si esto es una comedia! Una comedia trágica, de esas que ya no se ven hoy en día por lo complejas y reveladoras, de esas que son difíciles de captar pues al final no sabes reír o llorar, y puedes mirar al de al lado si quieres, el también te estará mirando de seguro, preguntándose exactamente lo mismo.

Llora, por el poema visual, difícil de leer claro está, que resultan ser los planos en extremo largos y elaborados, y una truculenta trama (algo estereotípica, hay que admitirlo) de desenlace perturbador, tan propio de Kitano. Ríe, por sus descarados guiños al western americano, por el desierto de cemento que conforma la atmosfera del largo, y sobre todo por el extraño y autentico personaje que crea e interpreta de manera genial el mismo director de la peli.

¿Mala o buena? No lo sé, pero a mí me parece increíble, fascinante, indescriptible o como quieran llamarle, que sea más creíble ver al más frío y cruento Yakuza bailando y jugando cual niño en vacaciones de verano, que asesinando a diestra y siniestra a matones de otro clan.
Takeshi Kitano
¿Locura, burla, sátira? Por el contrario, es un mensaje cuerdo, realista, cruel eso sí, pero sobre todo honesto. Un mensaje acerca de la profundidad de la violencia, que siempre hemos visto en la pantalla lejos de nuestra situación personal. Y quizás por eso disgusta, porque a nadie le gusta enfrentarse a esa violencia ridícula que hace parte de nosotros, a ese niño despiadado y asesino juguetón que llevamos todos por dentro.

Sin duda, un paso más en el arte de preguntarnos quiénes somos.
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Pese que el desenlace utilice el mismo recurso de Hana Bi, lo cual le quita impresión, sinceramente un suicidio no puede ser más hermoso, como los son los de Kitano. Se exagera el uso de la sangre, eso sí (cosa que después vemos de manera más sutil y agradable en Hana Bi), pero el sentido completo de la construcción resulta ser arrollador.

Tremendo guiño a Caracol Reed y su “Tercer Hombre” del 49. Consejo: Vean los dos largometrajes, analícenlos y plantéense la interesante pregunta de en dónde queda mejor. Espero que lo hagan, y no puedan responderla pues así se disfrutan más las preguntas, el arte y quizás la vida, sin respuestas absolutas.
6
14 de abril de 2012 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Violenta, y también poética, historia de venganzas y ajustes de cuentas entre clanes rivales de la Yakuza japonesa. Una pequeña banda liderada por Aniki Murakawa (Takeshi Kitano) es enviada a la isla de Okinawa para hacer de mediadora entre otros dos clanes rivales. Aunque sus jefes han trazado otros planes para ellos y más cuando tenía entre sus proyectos futuros de retirarse de su oficio de prestamista y asesino.

Vendido y promocionado en nuestro país como “la respuesta japonesa a Clint Eastwood”, el polifacético y apodado “Beat” Takeshi entró por la puerta grande los festivales cinematográficos con éste impulsivo y algo lento largometraje en que ya da muestras de su retórica cinematográfica (la violencia como inesperada respuesta a cualquier situación comprometida entre poéticas imágenes para realzar la humanidad y el anti-heroismo crepuscular de su repertorio).

Kitano demostró con más superioridad en su posterior “Hana Bi” por dónde quería que fuesen los tiros. Y “Sonatine” es un buen ejemplo que incluso demuestra estar a las antípodas de la bronsoniana “Violent Cop”; un anterior y violento thriller con ingredientes de humor amarillo muy negro.
8
7 de mayo de 2007 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se puede ser violento y al mismo tiempo creer en los juegos de la infancia? Para Kitano la duda no se plantea, los ejecutores de la mafia japonesa, antes que nada y por encima de tod, son humanos, mal que les pese a quienes intentan ver en el crimen y el asesinato una práctica "poco humana". Kitano nos muestra una conjunción quasi onírica entre el matón cruel su vertiente más, no digamos dulce, digamos simplemente, humana... El paseo por la playa como un adolescente enamorado, los juegos en la arena, las bromas a los compañeros forman parte del tiempo libre, de aquello que nos libera de la pesada carga del trabajo rutinario, tanto si este es pegar sellos como si es ajustar cuentas. Sublime Takeshi.
1
6 de diciembre de 2023 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aberración visual pueril, infantil y ridícula. Kitano en su pura esencia.
Un director sobrevalorado cuyo talento y creatividad queda en entredicho en cada una de sus películas, con esos tiempos muertos vacíos de diálogos y de sustancia para luego arrebatadoramente pegar tiros sin ton ni son o meter un chiste malo.
Un thriller en formato western japonés sobre un gángster hastiado y deprimido en el trabajo, con una extensa parte central y desarrollo en la casita de la playa en la que Kitano muestra unas vacaciones de unos yakuzas que no dejan indiferente a nadie: un grupo de bromas ignominiosas y experimentos visuales (juego de sumo a cámara rápida, danzas tradicionales, hoyos de broma en la arena, asesinato de un joven amante, tiro al plato, una novia en tetas, etc.)
Deleznable cinta, solo se salva la fotografía de exteriores.
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