Backrooms: Sin salida
6.4
9,986
Intriga. Terror. Fantástico
Una extraña puerta aparece en el sótano de una tienda de muebles. Cuando el paciente de una terapeuta desaparece en una dimensión más allá de la realidad, ella deberá adentrarse en lo desconocido para intentar rescatarlo. Adaptación de un cortometraje del propio Kane Parsons. (FILMAFFINITY) Existe una versión extendida "Backrooms: Liquidación total" (en inglés "Backrooms: Everything Must Go Edition") que Incluye 16 minutos de metraje ... [+]
21 de julio de 2026
21 de julio de 2026
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de género se nutre en muchas ocasiones de leyendas urbanas que aparecen con las modas. Las “backrooms” es una leyenda bastante reciente que popularizó el mismo Kane Parsons durante el año 2022, subiendo una serie de cortos tipo “metraje encontrado” y creando un lore propio. Este filme es, precisamente, la adaptación de esos cortos a la gran pantalla.
Por si a estas alturas alguien no se ha enterado, las “backrooms” son principalmente una serie de lugares vacíos o con muy poco mobiliario, similares a grandes oficinas, que parecen estar tras el plano de nuestra realidad o sustentarlo. Ese miedo irracional se despierta en nuestro subconsciente y se le añaden elementos propios de cualquier película de terror, como seres extraños que persiguen a los incautos que penetran en esas “habitaciones traseras”. Es el caso del protagonista (Chiwetel Ejiofor), el dueño de una tienda de muebles con problemas psicológicos que se topa con una de esas entradas y vive una extraña y aterradora experiencia.
Por si a estas alturas alguien no se ha enterado, las “backrooms” son principalmente una serie de lugares vacíos o con muy poco mobiliario, similares a grandes oficinas, que parecen estar tras el plano de nuestra realidad o sustentarlo. Ese miedo irracional se despierta en nuestro subconsciente y se le añaden elementos propios de cualquier película de terror, como seres extraños que persiguen a los incautos que penetran en esas “habitaciones traseras”. Es el caso del protagonista (Chiwetel Ejiofor), el dueño de una tienda de muebles con problemas psicológicos que se topa con una de esas entradas y vive una extraña y aterradora experiencia.

Renate Reinsve
Parsons no se queda en la superficie y explora no sólo los recovecos de la realidad subliminal, sino también los de la mente de los protagonistas, tanto los del paciente como los de la terapeuta (Renate Reinsve). Parsons dota así todo el conjunto de una pátina de desorden y la contrasta con tomas de belleza geométrica, de colores vivos frente a los perturbadores tonos sepia de los espacios liminales.
El filme tiene potencial para ser explotado, sobre todo en lo que tiene que ver con su lore, del cual se dan sólo algunas pinceladas. De hecho, Parsons ya trabaja en una secuela a fecha de esta reseña.
El filme tiene potencial para ser explotado, sobre todo en lo que tiene que ver con su lore, del cual se dan sólo algunas pinceladas. De hecho, Parsons ya trabaja en una secuela a fecha de esta reseña.
22 de julio de 2026
22 de julio de 2026
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mi interpretación es que los Backrooms no son simplemente una dimensión paralela, sino un espacio donde se mezclan los sueños, los recuerdos y los traumas de distintas personas.
Cada persona que llega a los Backrooms lo hace por un motivo diferente. La “puerta” por la que entra no es realmente un lugar físico, sino una representación de la herida psicológica o del trauma que carga. Por eso el doctor comenta que la gente entra por sitios distintos: cada uno accede desde su propia experiencia y su propio sufrimiento.
Una vez dentro, los Backrooms actúan como una manifestación de la mente. Los pasillos interminables representan la sensación de estar atrapado en un estado mental del que parece imposible escapar. Los monstruos no son solo criaturas; simbolizan los miedos, la culpa, los recuerdos y los traumas de cada personaje.
La psicóloga no está al margen de todo esto. Su trauma relacionado con su madre también se proyecta en los Backrooms, lo que demuestra que nadie está allí por casualidad. Incluso quienes intentan ayudar a los demás deben enfrentarse primero a sus propios demonios.
Cada persona que llega a los Backrooms lo hace por un motivo diferente. La “puerta” por la que entra no es realmente un lugar físico, sino una representación de la herida psicológica o del trauma que carga. Por eso el doctor comenta que la gente entra por sitios distintos: cada uno accede desde su propia experiencia y su propio sufrimiento.
Una vez dentro, los Backrooms actúan como una manifestación de la mente. Los pasillos interminables representan la sensación de estar atrapado en un estado mental del que parece imposible escapar. Los monstruos no son solo criaturas; simbolizan los miedos, la culpa, los recuerdos y los traumas de cada personaje.
La psicóloga no está al margen de todo esto. Su trauma relacionado con su madre también se proyecta en los Backrooms, lo que demuestra que nadie está allí por casualidad. Incluso quienes intentan ayudar a los demás deben enfrentarse primero a sus propios demonios.

Cuando uno de los personajes dice que se siente a gusto allí y que quiere quedarse, no significa simplemente que prefiera ese lugar. Simboliza que ha dejado de luchar contra su trauma. En ese momento, el monstruo lo consume porque ya ha perdido la voluntad de regresar a la realidad.
Los personajes pueden encontrarse entre sí porque los Backrooms funcionan como un espacio mental compartido, una especie de punto de encuentro entre personas que atraviesan profundas crisis psicológicas. No es el sueño de una sola persona, sino un lugar donde confluyen las experiencias de muchos individuos.
La escena en la que el doctor está en su casa viendo la televisión refuerza esta idea. Al reconocer al otro personaje en el anuncio, comprende que la experiencia que vivió no fue una simple alucinación. Ambos estuvieron en el mismo espacio y conservan el recuerdo de haberse conocido allí.
En definitiva, los Backrooms serían un limbo psicológico compartido donde las personas quedan atrapadas entre la realidad y su mundo interior. Salir de ese lugar no depende únicamente de encontrar una puerta, sino de superar aquello que las llevó hasta allí. Quienes no consiguen enfrentarse a su trauma acaban siendo absorbidos por él, mientras que quienes logran aceptarlo o resolverlo tienen la posibilidad de regresar a la realidad.
Los personajes pueden encontrarse entre sí porque los Backrooms funcionan como un espacio mental compartido, una especie de punto de encuentro entre personas que atraviesan profundas crisis psicológicas. No es el sueño de una sola persona, sino un lugar donde confluyen las experiencias de muchos individuos.
La escena en la que el doctor está en su casa viendo la televisión refuerza esta idea. Al reconocer al otro personaje en el anuncio, comprende que la experiencia que vivió no fue una simple alucinación. Ambos estuvieron en el mismo espacio y conservan el recuerdo de haberse conocido allí.
En definitiva, los Backrooms serían un limbo psicológico compartido donde las personas quedan atrapadas entre la realidad y su mundo interior. Salir de ese lugar no depende únicamente de encontrar una puerta, sino de superar aquello que las llevó hasta allí. Quienes no consiguen enfrentarse a su trauma acaban siendo absorbidos por él, mientras que quienes logran aceptarlo o resolverlo tienen la posibilidad de regresar a la realidad.
9 de junio de 2026
9 de junio de 2026
Sé el primero en valorar esta crítica
Kane Parsons, con solo 20 años, explota el concepto de los espacios liminales y entrega una original cinta de terror. El envoltorio es maravilloso, destacando un minimalista diseño de producción que engendra un mundo laberíntico más allá de la realidad: estimulante, desconcertante, perturbador. ¿Qué es ese lugar? Imposible de describir, como afirman en la película. Un mundo que parece la mente de una IA, en el sentido de que se construye a partir de fagocitar otras; algo que simula vida pero está muerto. La trama es algo esquelética y no parece tener claro adónde ir. Y los personajes te importan lo justo, en gran medida porque su tratamiento resulta aséptico. ¿Por qué se adentran en ese mundo en vez de salir corriendo? Se intenta justificar por lo anodino de sus vidas. Más que aterrorizar, incomoda de la mano de una atmósfera desasosegante: el pánico surge en diáfanas salas amarillas a la luz de unos fluorescentes. Los coqueteos con el ‘found footage’ inquietan, pero esto no es 1999 ni la bruja de Blair acecha. Los seres, claramente inspirados en el universo Lynch, son de lo mejor de la película. ¿Habrá secuela? Cero dudas.
@pildoras_de_cine
11 de junio de 2026
11 de junio de 2026
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La primera hora me parece muy estimulante, dinámica, extraña, pero mínimamente coherente. A partir de cierto punto la cosa se vuelve más enigmática e inaprehensible. Sin embargo, recomiendo su visionado. Me parece una cinta de terror liminal notable.
Me voy al spoiler directamente con mi interpretación de la película, aunque necesitaría un segundo visionado para unir mejor las piezas.
Me voy al spoiler directamente con mi interpretación de la película, aunque necesitaría un segundo visionado para unir mejor las piezas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Un hecho traumático ocurre. Nuestro cerebro lo registra en la memoria con los recursos que tiene a mano. Posteriormente, nuestra mente recuerda el hecho traumático de manera automática en forma de imágenes y sonidos mentales y sensaciones corporales con la intención de neutralizarlo, digerirlo y pasar página (es lo que pasa en los duelos, por ejemplo, en los que hay un periodo de tiempo en el que recordamos a la persona que acabamos de perder una y otra vez, incluso nos parece verla por la calle, soñamos con ella, creemos escuchar su voz en pleno silencio, etc.). Entramos en bucle, un bucle sano, pues son intentos de nuestra mente por procesar el dolor y reconfigurar nuestra realidad. No es algo permanente, al igual que una digestión pesada.
El problema comienza cuando respondemos al recuerdo traumático, añadiendo más y más capas de pensamiento basura: "no debería sentir esto", "esto está mal", "estoy roto", "no entiendo nada", "no tiene sentido", "no hay salida", "espera, y si es por aquí", "y si esto significa esto otro", etc. Entramos en un bucle malsano, donde el siguiente pensamiento tiene forma de solución, pero en el fondo es lo mismo de siempre, por muy sofisticado que parezca (esto es lo que la psicóloga menciona desde el inicio de la peli).
El problema comienza cuando respondemos al recuerdo traumático, añadiendo más y más capas de pensamiento basura: "no debería sentir esto", "esto está mal", "estoy roto", "no entiendo nada", "no tiene sentido", "no hay salida", "espera, y si es por aquí", "y si esto significa esto otro", etc. Entramos en un bucle malsano, donde el siguiente pensamiento tiene forma de solución, pero en el fondo es lo mismo de siempre, por muy sofisticado que parezca (esto es lo que la psicóloga menciona desde el inicio de la peli).

Renate Reinsve
Cuando añadimos más carga al trauma y lo traemos al recuerdo más de la cuenta, obsesionándonos con él, el recuerdo se enquista y se distorsiona una y otra y otra vez, desdibujándolo hasta tal punto que apenas tiene que ver con el recuerdo original. Esto es lo que ocurre con los recuerdos de Clark. Probablemente, en el origen, la experiencia dolorosa de Clark tuviera algo más que ver con una discusión fuerte con su mujer en la cocina que acabó con él fuera de casa. Pero las múltiples copias de esa escena llevan a desfigurar la cara de su mujer y crear una escena grotesca que apenas tiene sentido, pero lo tiene para el inconsciente (las backrooms).
Ahora sabemos que las backrooms no son el problema. Como he mencionado, son ese espacio en la psique donde las cosas dolorosas se digieren para, más tarde, ofrecer un nuevo sentido en la superficie inteligible; en psicología la llamarían "la caja negra". El verdadero poblema reside en la relación que establecemos los seres humanos con ese espacio-proceso enigmático. El problema comienza cuando intentamos introducirnos en ese extraño y, al mismo tiempo, familiar territorio y pretendemos aprehenderlo buscando más a fondo, intentado darle un sentido, con la esperanza de que acabará ofreciéndonos una especie de solución. Esta película nos viene a decir que ese espacio existe, pero no nos corresponde entenderlo. Solo saber que existe.
La empresa dedicada a investigar este espacio, que pone el audio de la NASA de 1977 con diversos idiomas junto con una figura humana a lo largo y ancho de las Backrooms y que pone cámaras aquí y allá es un peligro. Y esto la psicóloga lo sabe en el momento en el que la entrevistan (me gustaría volver a verla para recordar mejor lo que decían). Al igual que otros por ahí, para mí, el final resulta demasiado abrupto. Hay algo muy valioso entre manos, pero se precipita y la escena final en la que aparece la psicologa fotocopiada me resulta gratuita. Sin embargo, el director tiene 20 años. No sé ustedes, pero yo me comía los mocos con 20 años. Así que bravo.
Ahora sabemos que las backrooms no son el problema. Como he mencionado, son ese espacio en la psique donde las cosas dolorosas se digieren para, más tarde, ofrecer un nuevo sentido en la superficie inteligible; en psicología la llamarían "la caja negra". El verdadero poblema reside en la relación que establecemos los seres humanos con ese espacio-proceso enigmático. El problema comienza cuando intentamos introducirnos en ese extraño y, al mismo tiempo, familiar territorio y pretendemos aprehenderlo buscando más a fondo, intentado darle un sentido, con la esperanza de que acabará ofreciéndonos una especie de solución. Esta película nos viene a decir que ese espacio existe, pero no nos corresponde entenderlo. Solo saber que existe.
La empresa dedicada a investigar este espacio, que pone el audio de la NASA de 1977 con diversos idiomas junto con una figura humana a lo largo y ancho de las Backrooms y que pone cámaras aquí y allá es un peligro. Y esto la psicóloga lo sabe en el momento en el que la entrevistan (me gustaría volver a verla para recordar mejor lo que decían). Al igual que otros por ahí, para mí, el final resulta demasiado abrupto. Hay algo muy valioso entre manos, pero se precipita y la escena final en la que aparece la psicologa fotocopiada me resulta gratuita. Sin embargo, el director tiene 20 años. No sé ustedes, pero yo me comía los mocos con 20 años. Así que bravo.
11 de junio de 2026
11 de junio de 2026
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Empezando por lo positivo he de decir que es una película realmente incómoda, consigue que te sientas en un sueño febril y la angustia y desconcierto que provocan en el espectador están muy bien conseguidos. También destacables los actores, que hacen un gran trabajo y contribuyen a la opresión ambiental de manera muy eficaz.
Ahora bien...¿Por qué un 6 entonces? Porque echo realmente de menos cuando las películas tenían un inicio, un nudo y un desenlace. Me gustan las películas que dan que pensar, de verdad, pero tiene que haber algo sobre lo que pensar. Algo que interpretar. Esta película es arte visual, pero como historia no me gana. Creo que deberían haber hecho el esfuerzo de darle una explicación. De dejar que la propia historia se desarrolle. Si no es solo una hermosa cáscara vacía. Está muy bien que esté basado en un fenómeno de internet, pero es que cuando tú ves la película no tienes por qué saberlo, se tiene que sostener por sí sola. Y eso no sucede.
Ahora bien...¿Por qué un 6 entonces? Porque echo realmente de menos cuando las películas tenían un inicio, un nudo y un desenlace. Me gustan las películas que dan que pensar, de verdad, pero tiene que haber algo sobre lo que pensar. Algo que interpretar. Esta película es arte visual, pero como historia no me gana. Creo que deberían haber hecho el esfuerzo de darle una explicación. De dejar que la propia historia se desarrolle. Si no es solo una hermosa cáscara vacía. Está muy bien que esté basado en un fenómeno de internet, pero es que cuando tú ves la película no tienes por qué saberlo, se tiene que sostener por sí sola. Y eso no sucede.
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