La maternal
6.7
4,623
Drama
Carla tiene 14 años y es una joven desafiante y rebelde. Vive en un viejo restaurante de carretera en las afueras de un pueblo con su joven madre soltera mientras falta a clase y pasa las horas con su amigo Efraín. Cuando la trabajadora social se da cuenta de que está embarazada de cinco meses, Carla ingresa en 'La Maternal', un centro para madres menores de edad donde comparte su día a día con otras jóvenes como ella. Juntas con sus ... [+]
22 de noviembre de 2022
22 de noviembre de 2022
26 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
La premisa es irresistible: una violenta pero carismática niña lucha por hacerse a la idea de ser madre con solo 14 años. Pero el desarrollo es tramposo: todo el mundo la ayuda y está rodeada de santos descendidos a la Tierra, pese a que ella es borde hasta la exasperación. ¿Resultado?: Una película muy bien intencionada pero poco creíble porque las tragedias suelen venir acompañadas de más tragedias. Además, Pilar Palomero no añade vertientes a un guion bastante lineal. Si la niña no es capaz de hacerse cargo de su bebé cuando este llora no hace falta repetirlo 45 veces. Y así casi todo. Pese a ello, buena película muy necesaria en estos tiempos de ego y vanidad.
20 de julio de 2023
20 de julio de 2023
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pilar Palomero vuelve a conmoverme en cuerpo y alma con su segunda película, “La maternal”, exactamente igual que como lo hizo con la primera, “Las niñas”. De la misma forma, por el mismo cauce, con el mismo estilo, con idénticos objetivos y con resultados excelsos en ambos supuestos. “La maternal” embelesa y conmueve, emociona y divierte, se rasga la piel para enseñarnos los entresijos de sus personajes, es puro cine, igual que ocurría con “Las niñas”.
Y de nuevo Pilar Palomero lo logra a través de una portentosa interpretación histórica de una joven adolescente. En esta ocasión, Carla Quílez. Su trabajo en “La maternal” debería mostrarse de forma obligatoria en todas las instituciones educativas de interpretación, porque lo que logra esta chica va mucho más allá del bien absoluto, dado que logra transformarse en su personaje de tal manera que acaba resultando imposible discernir la actriz que se esconde tras el mismo. Su interpretación es “cum laude” y referencia actoral de nuestro tiempo.
Y de nuevo Pilar Palomero lo logra a través de una portentosa interpretación histórica de una joven adolescente. En esta ocasión, Carla Quílez. Su trabajo en “La maternal” debería mostrarse de forma obligatoria en todas las instituciones educativas de interpretación, porque lo que logra esta chica va mucho más allá del bien absoluto, dado que logra transformarse en su personaje de tal manera que acaba resultando imposible discernir la actriz que se esconde tras el mismo. Su interpretación es “cum laude” y referencia actoral de nuestro tiempo.

Pero el resto del mérito corre a cargo de Pilar Palomero, con un guión portentoso que brilla y emociona de principio a fin y, por cierto, que contiene un uso de la elipsis brillante (un recurso narrativo desgraciadamente poco utilizado en el hipertrofiado cine contemporáneo y que a mí me fascina). Sus elipsis son épicas y ayudan al impulso narrativo de forma magistral.
También me apasiona su ritmo lento de largas secuencias, huyendo de todo lo frenético que ha invadido el cine actual, sin montajes cocainómanos ni estridencias de rapidez. Cine pausado que permite respirar y vivir los acontecimientos con sus personajes, porque llega a la maternidad sin haber dejado de ser ella misma aún otra niña. Un terrible drama.
Y después está el argumento, la temática del film, absolutamente imprescindible, afrontando sin tapujos el terrible drama de la maternidad en adolescentes, una tragedia insondable que el sistema nos oculta para que culpabilicemos a las niñas que optan por el aborto. Lo que le ocurre a la joven Carla, su protagonista, es muchísimo peor que someterse a un aborto. Y de consecuencias perpetuas.
También me apasiona su ritmo lento de largas secuencias, huyendo de todo lo frenético que ha invadido el cine actual, sin montajes cocainómanos ni estridencias de rapidez. Cine pausado que permite respirar y vivir los acontecimientos con sus personajes, porque llega a la maternidad sin haber dejado de ser ella misma aún otra niña. Un terrible drama.
Y después está el argumento, la temática del film, absolutamente imprescindible, afrontando sin tapujos el terrible drama de la maternidad en adolescentes, una tragedia insondable que el sistema nos oculta para que culpabilicemos a las niñas que optan por el aborto. Lo que le ocurre a la joven Carla, su protagonista, es muchísimo peor que someterse a un aborto. Y de consecuencias perpetuas.

Dicho sea de paso, otro acierto épico del guión de Pilar Palomero es que no nos enfrenta a una dulce niña protagonista, sino todo lo contrario. Carla es una rebelde imposible de barajar, violenta, encarada contra el mundo, chula, rozando la delincuencia en todo momento… hasta que la vida la pone en su sitio a base de golpes. Muy interesante también el personaje de la madre de Carla, interpretada por la gran Ángela Cervantes, y que está tan bien definido en el guión que lo explica todo entre líneas.
Completa el acierto de casting el elenco de actrices secundarias, creíbles, veraces, honestas, perfectamente reales, que elevan el film conforme acompañan y señalan el camino a la desorientada Carla.
Y ojo al “leit motiv” musical de la película a través de las canciones de Estopa. Puro caviar.
Completa el acierto de casting el elenco de actrices secundarias, creíbles, veraces, honestas, perfectamente reales, que elevan el film conforme acompañan y señalan el camino a la desorientada Carla.
Y ojo al “leit motiv” musical de la película a través de las canciones de Estopa. Puro caviar.
25 de noviembre de 2022
25 de noviembre de 2022
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Carla es una adolescente de 14 años en riesgo de exclusión social, hija de una madre soltera con debilidad por el alcohol, con la cual tiene una relación complicada. La asistenta social de la familia descubre que Carla está embarazada de 5 meses y la envía a un centro de acogida para jóvenes como ella. Allí es acompañada durante el embarazo, el parto y los primeros meses del bebé. A este dificilísimo reto se suma la necesidad de aprender a convivir con sus compañeras y de sanar, poco a poco, la relación con su madre.
Tras obtener cuatro Goya por Las niñas el año pasado, Pilar Palomero regresa con una crónica dura en la que no faltan momentos de luz. Están, por supuesto, las noches sin dormir a causa de los llantos, la inestabilidad emocional de las jóvenes madres y las dificultades económicas. Pero también está la camaradería entre las chicas –que acaban siendo hermanas, más que compañeras–, el vínculo de amor irrompible entre bebés y madres, y la figura luminosa de los trabajadores sociales que, con su justa y difícil mezcla de cariño y exigencia, se alzan como los verdaderos héroes de la cinta.
La maternal nos hace pensar en la paradoja que supone hacerse cargo de un niño cuando aún se es una niña. Esto se manifiesta de forma especial en algunas secuencias, como la del viernes noche en el que Carla, deseosa de salir a divertirse, no entiende por qué debe quedarse en casa cuidando de su bebé con fiebre. La película nos deja también el temor de “si la historia se repetirá”, o bien Carla –hija y nieta de madres solteras– conseguirá romper el círculo vicioso de la precariedad laboral y las relaciones tóxicas en el seno de la familia.
Los personajes derrochan naturalidad, algo esperable en las madres de la casa de acogida (que, de hecho, no son actrices profesionales) pero que en el caso de la joven Carla Quílez, la protagonista, resulta encantador y desgarrador al mismo tiempo. A esto contribuye también el lenguaje vulgar –en consonancia con el marco del relato– y una tensión que se construye a base de diálogos (algunos duros sobre abusos), sin más música que el reggaeton que a Carla le apasiona bailar y que utiliza para evadirse.
En definitiva, es un film de luces y sombras que hace reflexionar al espectador sobre dos temas en los que quizá no se detiene a menudo: la maternidad adolescente y las familias que viven en el umbral de la pobreza.
www.contraste.info
Tras obtener cuatro Goya por Las niñas el año pasado, Pilar Palomero regresa con una crónica dura en la que no faltan momentos de luz. Están, por supuesto, las noches sin dormir a causa de los llantos, la inestabilidad emocional de las jóvenes madres y las dificultades económicas. Pero también está la camaradería entre las chicas –que acaban siendo hermanas, más que compañeras–, el vínculo de amor irrompible entre bebés y madres, y la figura luminosa de los trabajadores sociales que, con su justa y difícil mezcla de cariño y exigencia, se alzan como los verdaderos héroes de la cinta.
La maternal nos hace pensar en la paradoja que supone hacerse cargo de un niño cuando aún se es una niña. Esto se manifiesta de forma especial en algunas secuencias, como la del viernes noche en el que Carla, deseosa de salir a divertirse, no entiende por qué debe quedarse en casa cuidando de su bebé con fiebre. La película nos deja también el temor de “si la historia se repetirá”, o bien Carla –hija y nieta de madres solteras– conseguirá romper el círculo vicioso de la precariedad laboral y las relaciones tóxicas en el seno de la familia.
Los personajes derrochan naturalidad, algo esperable en las madres de la casa de acogida (que, de hecho, no son actrices profesionales) pero que en el caso de la joven Carla Quílez, la protagonista, resulta encantador y desgarrador al mismo tiempo. A esto contribuye también el lenguaje vulgar –en consonancia con el marco del relato– y una tensión que se construye a base de diálogos (algunos duros sobre abusos), sin más música que el reggaeton que a Carla le apasiona bailar y que utiliza para evadirse.
En definitiva, es un film de luces y sombras que hace reflexionar al espectador sobre dos temas en los que quizá no se detiene a menudo: la maternidad adolescente y las familias que viven en el umbral de la pobreza.
www.contraste.info
24 de noviembre de 2022
24 de noviembre de 2022
15 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Podía haber sido muy buena película con 40 minutos menos. Pero se alarga innecesariamente porque es redundante en lo que muestra hasta el punto de convertir lo excepcional de la experiencia de la protagonista en un devenir de cotidianidad que le resta épica y gracia. Y eso que la protagonista está estupenda, pero la reiteración aburre.
4 de enero de 2023
4 de enero de 2023
14 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si "Las Niñas", la anterior película de Pilar Palomero era una obra maestra, "La maternal" es una película muy inferior, que pretende más de lo que consigue. Solo la interpretación de Carla Quilez,y también de Ángela Cervantes, la salva de ser una película incluso cansina. Larga para lo que cuenta y, para mí, un entusiasta del cine anterior de Palomero, una decepción, lo mismo que para el público de la sala cuyas caras al final reflejaban cansancio y deseo de que acabara la proyección. Siento ir en contra de algunas críticas pero en mi carrera de crítico de cine siempre he tratado de evitar el papanatismo y ser honesto. Lo siento, de verdad, dada mi absoluta devoción por "Las niñas".
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