Los indeseables
6.1
1,233
Drama
Tras la repentina muerte del alcalde de la ciudad, Pierre, un joven médico idealista, es nombrado para sustituirle. Pretende continuar la política de su predecesor, que soñaba con rehabilitar el barrio obrero del que procedía. Por otro lado, Haby, una joven francesa de origen maliense que vive en uno de sus bloques de pisos en ruinas, se niega a que su familia sea expulsada de ese empobrecido barrio de los suburbios donde creció.
18 de octubre de 2024
18 de octubre de 2024
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Muy bien rodada, con algunas escenas brillantes, pero se queda escasa ante la magnitud y gravedad de los problemas que plantea: inmigración, multietnicidad, chanchullos municipales, viviendas infrahumanas, xenofobia… El tema, los temas darían para una buena serie hecha con el saber hacer de Ladj Ly. Pero lo que se ofrece aquí deja todos los cabos sueltos y algunas incongruencias en algunos personajes.
Hay escenas, como la inicial, lo de bajar el ataúd por las escaleras que se podría haber ahorrado y reservar ese tiempo para una mayor coherencia en la trama.
En conjunto, interesante, pero no me ha dejado el,sabor de una película bien acabada.
Hay escenas, como la inicial, lo de bajar el ataúd por las escaleras que se podría haber ahorrado y reservar ese tiempo para una mayor coherencia en la trama.
En conjunto, interesante, pero no me ha dejado el,sabor de una película bien acabada.
23 de diciembre de 2024
23 de diciembre de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ladj Ly sorprendió al mundo con “Los miserables”, aquel fantástico y comprometido thriller social sobre corrupciones políticas en barrios marginales parisinos. El cineasta francés ha sido capaz de superarse a sí mismo y con creces en una joya del cine contemporáneo, “Los indeseables”, desde mi prisma, mejor y más perfecta que su predecesora manteniendo el mismo nivel de compromiso social máximo.
En esta ocasión, el valiente Ladj Ly sustituye las tramas policiales por las políticas y nos muestra el racismo, la corrupción, la falta de ética y la nauseabunda política conservadora francesa capaz de vender su alma al diablo del fascismo por alcanzar sus propósitos y, si se puede, de paso, dar un pelotazo urbanístico a costa del proletariado migrante. Todo comienza con el repentino acceso a la Alcaldía de un médico pediatra (tras la muerte del anterior regidor municipal) sin escrúpulos y con unas tendencias xenófobas incontrolables, tan de moda y tan vendibles en la sociedad actual.
En esta ocasión, el valiente Ladj Ly sustituye las tramas policiales por las políticas y nos muestra el racismo, la corrupción, la falta de ética y la nauseabunda política conservadora francesa capaz de vender su alma al diablo del fascismo por alcanzar sus propósitos y, si se puede, de paso, dar un pelotazo urbanístico a costa del proletariado migrante. Todo comienza con el repentino acceso a la Alcaldía de un médico pediatra (tras la muerte del anterior regidor municipal) sin escrúpulos y con unas tendencias xenófobas incontrolables, tan de moda y tan vendibles en la sociedad actual.

Fija su objetivo en el control de los edificios del barrio marginal de la ciudad a corto plazo y en el desalojo especulativo de los mismos a medio para conformar un pelotazo urbanístico por un lado, pero sobre todo, para quitarse de encima a las personas de diferentes etnias que los habitan. La vida misma que está asolando y destruyendo nuestras democracias desde dentro a través del virus fascista.
Ladj Ly no se corta lo más mínimo a la hora de mostrar el cáncer del fascismo que asola Francia, que nos asfixia por todas las regiones del planeta y que se ceba con los más humildes y mucho más si son de color. El guión del propio Ladj Ly y de Giordano Gederlini gestiona un crescendo constante para conformar un film que va de menos a más hasta su paroxismo final, siempre perfectamente dosificado para otorgarle verosimilitud y capacidad de perturbación en el indignado espectador que ve al tiburón blanco político comerse a los indefensos pececitos de color.
Ladj Ly no se corta lo más mínimo a la hora de mostrar el cáncer del fascismo que asola Francia, que nos asfixia por todas las regiones del planeta y que se ceba con los más humildes y mucho más si son de color. El guión del propio Ladj Ly y de Giordano Gederlini gestiona un crescendo constante para conformar un film que va de menos a más hasta su paroxismo final, siempre perfectamente dosificado para otorgarle verosimilitud y capacidad de perturbación en el indignado espectador que ve al tiburón blanco político comerse a los indefensos pececitos de color.
Visualmente resulta brillante y refulgente en la misma medida, con esa capacidad hipnótica en la creación de imágenes aéreas que derrocha el director galo, que sabe utilizar un dron como nadie para hacer cine. Impresionante un plano secuencia que comienza por encima del edificio, va bajando, acompaña a la policía y se cuela dentro del inmueble con ella, un trabajo excepcional que me ha dejado la boca abierta gracias, además, a una preciosista y esteticista dirección de fotografía de Julien Poupard. ¿Quién dijo que el cine social tenía que fotografiarse de forma verista y feísta necesariamente? La belleza visual se cuela en las situaciones más sórdidas en esta gozosa maravilla.
También incomoda, cumpliendo con su función, la música de Pink Noise, que acompasa las extraordinarias interpretaciones de su elenco actoral, entre las que destacan las de sus dos jóvenes protagonistas, Anta Diaw y Aristote Luyindula. 105 minutos de metraje que dejan ganas de mucho más y que hacen tomar conciencia social y política de la situación, “Cum laude” para Ladj Ly.
También incomoda, cumpliendo con su función, la música de Pink Noise, que acompasa las extraordinarias interpretaciones de su elenco actoral, entre las que destacan las de sus dos jóvenes protagonistas, Anta Diaw y Aristote Luyindula. 105 minutos de metraje que dejan ganas de mucho más y que hacen tomar conciencia social y política de la situación, “Cum laude” para Ladj Ly.
26 de junio de 2024
26 de junio de 2024
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
No soy yo un habitual de este género, pero por lo poco que he visto, Francia sí que sabe hacer cine social, no cómo en España, donde se confunde social con costumbrismo. Los indeseables se sumerge en una complicada realidad social y la retrata de una manera puramente cinematográfica: Ladj Ly tiene un pulso envidiable para la tensión y el dramatismo que hacen de la cinta una experiencia cinematográfica igual de buena que las reflexiones que propone. No aburres, no desconectas, porque el director entiende que tú has venido a ver una película al fin y al cabo, y se puede equilibrar tenerte al borde del asiento con contar una historia muy real.
Ahora tengo muchas ganas de echar un vistazo a Los miserables y otras cintas de este director.
Ahora tengo muchas ganas de echar un vistazo a Los miserables y otras cintas de este director.
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