Avión presidencial
4.5
28,414
Acción. Thriller
El Presidente de los EE.UU., James Marshall (Harrison Ford), regresa de un viaje oficial a Rusia a bordo del Boing 747 Presidencial, el famoso Air Force One. Un grupo terrorista ruso se apodera del avión y toma como rehenes a la familia y a los miembros del equipo presidencial. (FILMAFFINITY)
22 de septiembre de 2005
22 de septiembre de 2005
191 de 356 usuarios han encontrado esta crítica útil
Recuerdo estar viéndola emporrado con unos amigos. Lo que nos reímos poniéndola a caldo el primer cuarto de hora fue algo insuperable. En esos 15m se nos presenta al subnormal de Harrison Ford subiendo al avión tras un día de muchoooooo currooooooooo... y claro, llega cansado. Quizá había ordenado bombardear alguna república bananera y andaba algo estresado.
Lo que nos reímos no está en los escritos. En solo diez minutos nos presentan al presidente de los USA como: trabajador, preocupado por su familia, bromista, amante del deporte, amigo de sus amigos, con un punto de autoridad que le da la presidencia, un pelo estresado debido a que curra mucho, jovial, despreocupado, disciplinado y, además, amante esposo. JUAAAA... y nos morimos de la risa. Y más adelante cuando el jefe del estado mayor dice que fue uno de sus mejores hombres en Vietnam... rataplannnn...!!! ya fue la hecatombe.
Es posiblemente la película más fascista que se ha filmado nunca. Griffith al lado de Air Force One es un rojeras amargado. No entiendo porqué no se cargaron al cara de perro. Ni porque no violaron a su mujer a su hija y a todos los guays que volaban en él. Luego podían haber aprovechado y haberlo estampado contra la torre sur... o la norte... y haber filmado algo inolvidable y de interés social. En fin... por lo menos no pudimos parar de reír.
Lo que nos reímos no está en los escritos. En solo diez minutos nos presentan al presidente de los USA como: trabajador, preocupado por su familia, bromista, amante del deporte, amigo de sus amigos, con un punto de autoridad que le da la presidencia, un pelo estresado debido a que curra mucho, jovial, despreocupado, disciplinado y, además, amante esposo. JUAAAA... y nos morimos de la risa. Y más adelante cuando el jefe del estado mayor dice que fue uno de sus mejores hombres en Vietnam... rataplannnn...!!! ya fue la hecatombe.
Es posiblemente la película más fascista que se ha filmado nunca. Griffith al lado de Air Force One es un rojeras amargado. No entiendo porqué no se cargaron al cara de perro. Ni porque no violaron a su mujer a su hija y a todos los guays que volaban en él. Luego podían haber aprovechado y haberlo estampado contra la torre sur... o la norte... y haber filmado algo inolvidable y de interés social. En fin... por lo menos no pudimos parar de reír.
Un trabajo absurdo aunque fuese a sueldo del director de el submarino. Quizá lo hizo a posta?
7 de enero de 2016
7 de enero de 2016
20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
El guion de Air Force One es tan fantástico que es digno de contar. Cabría empezar por preguntarse si la idea de la película fue propuesta por el Pentágono, La Asociación Nacional del Rifle o por la misma Casa Blanca.
Fue Condoleezza Rice quien en una reunión señaló algo muy importe que se les estaba escapando del control: la imagen presidencial. Putin goza fama de tío duro que practica pesas en grupo. Sarkozy se había ligado a una modelo que ningún presidente USA se enrollaría ni en sueños.
En cambio ¿qué? El amigo Bush se escondía como un conejo cuando le tiraban zapatos a la palestra en vez de pararlos con la cabeza, como sí hace Rajoy, que pone la cara cuando le quieren romper las gafas de un puñetazo.
Así que había que crear una buena imagen presidencial y, al mismo tiempo, aumentar la conciencia pro patriota; la fórmula: una buena película con un alarde de vistosidad, efectos especiales y heroísmo; todo en plan familiar, buen rollo y con malos de calidad.
Fue Condoleezza Rice quien en una reunión señaló algo muy importe que se les estaba escapando del control: la imagen presidencial. Putin goza fama de tío duro que practica pesas en grupo. Sarkozy se había ligado a una modelo que ningún presidente USA se enrollaría ni en sueños.
En cambio ¿qué? El amigo Bush se escondía como un conejo cuando le tiraban zapatos a la palestra en vez de pararlos con la cabeza, como sí hace Rajoy, que pone la cara cuando le quieren romper las gafas de un puñetazo.
Así que había que crear una buena imagen presidencial y, al mismo tiempo, aumentar la conciencia pro patriota; la fórmula: una buena película con un alarde de vistosidad, efectos especiales y heroísmo; todo en plan familiar, buen rollo y con malos de calidad.

Harrison Ford
Y se acertó. La película es emocionante y cumple sobradamente su objetivo primordial: Saber que el presidente de los EEUU es sagrado. E invencible. Y no es ninguna chorrada lo dicho, para eso está Air Force One.
El coste de vidas humanas debía ser muy alto y el desperdicio de material bélico muy importante, para así demostrar que el país va sobrado de todo.
El protagonista sería Indiana Jones (a falta del idóneo: Charlton Heston) y los demás del elenco serían actores consagrados que dieran visos de credibilidad a la acción.
Pero faltaba el guion. Nadie era capaz de crear un guion que cumpliera con los objetivos propuestos. Se exigía lo máximo. Hasta que un día, Zapatero, que había asistido a las reuniones en calidad de invitado, propuso: ¡Que lo haga el Pájaro Loco!
Y así fue. La propuesta fue aplaudida y el Pájaro Loco aceptó la idea; realizó el guion en un pis pas y así nació Air Force One.
El presidente de los Estados Unidos de América, después de visionar la película en primicia (lógicamente) se puso tan eufórico que se desmadró. Le encantó. De hecho, se creyó la película a pies juntillas. Se puso tan insoportable a hacer el indio por la Casa Blanca que la gente terminó por huirle. Exigía que los mandos militares dieran su vida por él y pararan disparos con el pecho, y ordenaba que los funcionarios practicaran el salto con tirolinas por las compuertas para cambiarse de avión en pleno vuelo. Todos los aviones del Ejército tenían que llevar tirolinas. Ni qué decir que terminó en el manicomio.
El coste de vidas humanas debía ser muy alto y el desperdicio de material bélico muy importante, para así demostrar que el país va sobrado de todo.
El protagonista sería Indiana Jones (a falta del idóneo: Charlton Heston) y los demás del elenco serían actores consagrados que dieran visos de credibilidad a la acción.
Pero faltaba el guion. Nadie era capaz de crear un guion que cumpliera con los objetivos propuestos. Se exigía lo máximo. Hasta que un día, Zapatero, que había asistido a las reuniones en calidad de invitado, propuso: ¡Que lo haga el Pájaro Loco!
Y así fue. La propuesta fue aplaudida y el Pájaro Loco aceptó la idea; realizó el guion en un pis pas y así nació Air Force One.
El presidente de los Estados Unidos de América, después de visionar la película en primicia (lógicamente) se puso tan eufórico que se desmadró. Le encantó. De hecho, se creyó la película a pies juntillas. Se puso tan insoportable a hacer el indio por la Casa Blanca que la gente terminó por huirle. Exigía que los mandos militares dieran su vida por él y pararan disparos con el pecho, y ordenaba que los funcionarios practicaran el salto con tirolinas por las compuertas para cambiarse de avión en pleno vuelo. Todos los aviones del Ejército tenían que llevar tirolinas. Ni qué decir que terminó en el manicomio.

Harrison Ford
Una vez que salió al recreo, un periodista quiso preguntarle sobre sus hazañas en el Air Force One:
-Señor, Presidente, Señor: ¿Volverá al Air Force One?
-Caballero, se confunde, yo no soy el Presidente. Yo soy Popeye el marino, pi pi.
-Señor, Presidente, Señor: ¿Volverá al Air Force One?
-Caballero, se confunde, yo no soy el Presidente. Yo soy Popeye el marino, pi pi.
14 de junio de 2009
14 de junio de 2009
21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película fijo que fue, y es, tan criticada porque se esperaban una intriga creíble y llena de suspense; pero lo que de verdad era; una convencional película de acción, sí, mucha fantasía y poca credibilidad, sí, pero realmente entretenida y con unas escenas de acción magníficamente labradas.
Quizás se preguntarán por qué la doy tan alta nota: pues porque a mí me gusta tal cual es: un magnífico entretenimiento de altos vuelos, que mantiene la adrenalina durante todo el metraje, nos demuestra a un Harrison Ford en estado de gracia físico y las secuencias de acción y la música te deja sin aliento.
Te la recomiendo, pero para que no te la tomes en serio.
Quizás se preguntarán por qué la doy tan alta nota: pues porque a mí me gusta tal cual es: un magnífico entretenimiento de altos vuelos, que mantiene la adrenalina durante todo el metraje, nos demuestra a un Harrison Ford en estado de gracia físico y las secuencias de acción y la música te deja sin aliento.
Te la recomiendo, pero para que no te la tomes en serio.
8 de abril de 2007
8 de abril de 2007
75 de 138 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esto no es una película.
Es un insulto.
No merece ni siquiera tu desprecio.
Es un insulto.
No merece ni siquiera tu desprecio.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¡Y encima sale Glenn Close!
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