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Black Mirror: Caída en picadaEpisodio

Drama. Comedia Lacie (Bryce Dallas Howard) trabaja en una oficina y vive en un mundo aparentemente ideal donde cualquier interacción humana, por pequeña que sea, se evalúa en redes sociales, y donde predomina la obsesión por tener una buena imagen pública. Su amiga del colegio, Naomi (Alicia Eve), está muy bien posicionada en la escala social, y Lacie está desesperada por unirse a ella. (FILMAFFINITY)
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10
26 de octubre de 2016
32 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Historia personal: cuando hace un par de años empecé a ver episodios de 'Black Mirror' casi me sentí asfixiado, con gran ansiedad, ante lo que veía.
Eran solo material audiovisual, pero tenían algo que a día de hoy es muy difícil de encontrar: visión actual, inmediata y milimétrica. Charlie Brooker hablaba del presente y del futuro, pero hablaba tanto, tan bien, tan acertadamente, que pensar en la idea de que los relatos imperfectos de la pantalla fueran a hacerse realidad me daba cierta angustia. Y tan posible sigue siendo que se vayan a hacer realidad que tan solo una mirada a nuestras redes sociales nos lo confirma.
Una clase de sentimiento que solo libros como '1984' o 'Un Mundo Feliz' comparten con esta serie.

¿Qué a qué viene esta historia personal sin significado para cualquiera que la lea? (aparte de para establecer un vínculo emocional y que me votes en positivo, muchas gracias)
Viene a que este capítulo es el único de su nueva tercera temporada que me ha causado la misma impresión que aquellos.
'Nosedive' es la clase de historia que me hace sentir tonto por puntuarla.
Porque nos refleja tan bien, en nuestra ansia de compartir las cosas que nos gustan y nos disgustan, que cualquiera que empiece a divagar sobre la nota que le va a dar enseguida va a tener segundos pensamientos. No somos como los bobos superficiales que aparecen aquí... ¿o sí?

Lacie Page es una de esos bobos.
Ya desde la primera escena, en su triste actitud fingida, la odiamos por lo repelente que resulta.
Pero en el fondo no hace nada diferente a lo que hacemos en Tripadvisor o aquí mismo en Filmaffinity: puntúa cosas, en este caso personas, y se encarga de que todo el mundo vea lo que ha puntuado.
Esas puntuaciones son las que mueven este mundo color pastel, hasta el punto de que determinan el estatus social de cada uno. Un 4 o más es el éxito social y el alivio personal. Pero más abajo de un 3... mal, muy mal, mejor te quedas apartado donde no puedas molestar a los que claramente son mejores personas que tú; lo dice tu nota que debe ser así.
¿En principio todo bien, no? Los alabados se quedan y los indeseables se van, como parece que debe ser.
Pero me encanta el bisturí afilado que mete el director Joe Wright, con Brooker como perverso jefe de cirujanos: todo estaría bien, si no fuera por el ser humano.
Ese ser que necesita fotografiar el batido de frutas que se ha tomado esta mañana, para demostrar que es más sano que nadie. Ese ser que necesita poner los kilómetros recorridos en el ejercicio matutino, porque así demuestra lo mucho que se cuida, aunque hayan sido recorridos mirando el móvil. Ese ser que se agarra a los "likes" y muestras de afecto digital, como un drogadicto se agarraría al último chute que necesita.
Ese ser que no tiene problema en confundir vida personal con la social, y si ve a un semejante separarse de su pareja enseguida debe tomar partido por uno de los dos. El ser que no tiene problema en compartir risas con alguien, para al segundo después clavar cuchillos en su espalda. El mismo ser que trata a sus amigos como objetos desechables según si quedan bien en su propia boda o no.

De repente, el nuevo terror es que te miren por encima del hombro en el trabajo, o que te pongan una nota negativa hasta por no sonreír suficiente.
El ser humano, extraordinario: el mismo que cree que cualquier cosa se puede cuantificar en estrellitas, cinco concretamente, y está deseoso de hacer llegar su mala opinión a todo aquel que se encuentre a tiro.
Por lo tanto, el futuro pasará a ser esto: una interminable broma donde nunca podremos demostrar ninguna emoción, donde cada vez seamos más muñecos intercambiables, asfixiándonos en el propio estado carcelario que hemos erigido desde nuestros móviles.

Horrible futuro. Pero posible futuro, también.
Por eso es de agradecer que el mismo Brooker nos cuente lo que de verdad vale, que es que te la sude tu nota y la opinión de los demás.
Que cojas todos los prejuicios, todas las decepciones, todos los rechazos y todos los que sencillamente se aburren votándote en negativo, y los condenses en un hermoso y grande...

¡¡FUCK YOU!!

Puede que, entre la rabia del desahogo, se filtre la sonrisa del alivio.
Aquella que sabe muchísimo mejor cuando no depende de "likes" ajenos.
8
24 de octubre de 2016
27 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace poco terminaron mis vacaciones. Mucha gente me preguntaba, casi afirmando, si no había hecho gran cosa este verano. Yo les corregía, pues ha sido uno de mis veranos más divertidos. A los pocos días caí en la cuenta: si no lo publicas en Facebook, no es real.

La principal crítica de este episodio es la felicidad artificial de la que muchos presumen subiendo mil fotos y vídeos a sus redes sociales: parece que demostrar a los demás que te diviertes y obtener su aprobación a modo de likes es más importante que vivir el momento. Aunque en el fondo sepamos que no ha sido la noche de nuestras vidas, una foto alegre lo arreglará todo, y engañará a nuestros seguidores y a nosotros mismos.

Otra crítica, que pasa algo más desapercibida pese a estar delante de nuestras narices, es la manía que tenemos de valorar todo. Y lo escribo desde FILMAFFINITY, una página en la que nos empeñamos en ponerles nota a las películas, en decir que una es mejor que otra, en demostrar nuestros gustos y esperar que los demás los compartan. Traspasad esto a la vida real y viviréis en este episodio de Black Mirror.
Tan real que asusta.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me gustó desde el principio, pero el final baja un poco el nivel: el ataque de locura en la boda es largo y aburrido. Sí se arregla en la última escena, cuando su libertad está en la cárcel y la protagonista esboza una sonrisa.
5
24 de octubre de 2016
37 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vivimos en una sociedad donde se ha impuesto el postureo por encima de la sinceridad y en la que subimos cualquier cosa que hacemos a redes sociales, quedando pendientes del móvil y subiendo la autoestima por cada "me gusta". En "caída en picado" van un paso más allá, a una sociedad en la que no sólo es una cuestión de ego personal o enfados con los que te dan más o menos me gustas, sino que directamente valoras a los demás 24h y la puntuación media que tiene influye en el estatus social y a todo lo que puedes optar, desde trabajos a transportes o servicios médicos. El concepto como tal es interesante. Algo con lo que sentirse identificado desde el minuto 1, una mezcla de como pasaba con otros episodios de la serie, un futuro próximo y factible sumado a los clasismos de siempre.

Pero una bonita melodía de fondo parece susurrarte todo el rato: "ves que reflexion tan profunda". La poesia y sutileza de anteriores temporadas la transformado en este episodio en algo demasiado obvio, reiterativo, sobreactuado, exagerado y predecible. Parece la imagen viral de Facebook por todos vista de Einstein diciendo que todos nos íbamos a convertir en idiotas con la tecnología, alargado durante una hora, algo a lo que le falta mucho para ser tan profundo y reflexivo como se cree. Bien en el concepto, algo pobre en el desarrollo.
Pero que tampoco se me malentienda. No es malo, no es una basura. Para un episodio de tv random está bien, pero para Black Mirror, es flojo.

Nota: 5'2
10
21 de octubre de 2016
20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Primer capítulo que veo de la nueva temporada de Black Mirror. Quizá por ser el referente, según he leído en la crítica, por tener a las caras más reconocidas, y por venir el primero ubicado en la lista de Netflix. HAbía que elegir, ya que en esta atípica serie los capítulos son independientes y no vienen numerados con un orden (ni tan siquiera de emisión como en pasadas temporadas, pues han sido estrenados 6 de golpe en la plataforma online).

Y no empezamos bien, sino de maravilla. Estos 60 minutos están a la altura de anteriores temporadas, e incluso lo sitúo por encima de la media a la que nos tiene acostumbrados Black Mirror. Trata básicamente del uso masivo y generalizado de una ficticia red social, que vendría a ser una fusión de las que ya conocemos hoy en día (Facebook, Instagram, Badoo, etc), la cual cuenta con el añadido de una puntuación, que puede ir desde 0 a 5 estrellas, y que marca la reputación de la vida de cada persona. Esta puntuación sube o baja dependiendo de los votos del resto del mundo con el que te vas cruzando en tu vida, y que pueden puntuar tanto a la persona en conjunto, como a las fotos o vídeos que suba. Además, la gente lleva unas lentillas implantadas que permiten conocer al instante la puntuación global de cualquiera con solo mirarle.
Me ha impresionado en primer lugar el enorme grado de verosimilitud del escenario planteado, frente a anteriores historias, que si bien eran factibles y la mayoría pensábamos que podrían darse en un futuro no tan lejano, también se introducían elementos demasiado alejados de nuestro mundo actual (recordemos simplemente la cárcel de "15 millones de méritos" o los clones de conciencias encerrados en cápsulas del tiempo de "Blanca Navidad"), o bien se daban situaciones que cuesta un poquito más figurarse fuera de la pantalla: un Presidente del Gobierno tirándose a un cerdo; una persecución tan angustiosa como la de "Oso Blanco" grabada a lo Gran Hermano; o un peluche ganando las elecciones, con permiso de Trump. Sin embargo, en "Caída en Picado" no hablamos del futuro, sino del presente. Yo mismo me he visto imbuido muchas veces en las redes sociales, dándoles una importancia que cabe preguntarse hasta dónde es sana para el sujeto. Me he reconocido en sus personajes, y he reconocido a gente de mi círculo entre ellos. Basta que te guste demandar cierta atención, seas un poco competitivo (por el tema de los números puntuando) y sientas esa curiosidad innata por los demás también conocida como cotilleo para que caigas profundamente en sus redes.
Bryce Dallas Howard
Pero el episodio va bastante más allá: la sociedad está totalmente jerarquizada en base a tu puntuación en la red social, hasta el punto de parecer el sustituto del actual dinero. Dilema moral (que actualmente se da igual con el patrimonio que posees): como se supone que a mayor puntuación en la red, quiere decir que recibes mejores impresiones de los demás, se deduce que eres una persona más "apta", por así decirlo, para moverte en sociedad, que serás más interesante, más agradable, encantador... y todo ello en un mundo idealizado y distópico (¡cómo no, es Black Mirror!) en el que impera la sonrisa, la superficialidad, el fingimiento, en el que está imperante una represión de las bajas pasiones, del insulto, del grito, de las malas caras...

En definitva, Black Mirror 100% en estado puro. Un clasicazo. Rabiosa actualidad. Dilemas morales, reflexión sobre el comportamiento humano, y cómo nos etiquetamos unos a otros en base a un número. No te la puedes perder. Ni dejarla de puntuar con 5 estrellas :)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Como toda distopía, el episodio se articula en torno a dos paradigmas: el negativo, asociado al mundo distópico, y el positivo, asociado a su ruptura.

El paradigma negativo que nos presenta "Caída en Picado", como siempre en Black Mirror, viene asociado al uso desmedido de una nueva tecnología como son las redes sociales. Este paradigma (representado por la protagonista al principio, y por su amiga de la infancia y su novio durante todo el capítulo) es la aparente "vida feliz" que llevan en ese mundo, adaptados a él, en la élite de la sociedad (tienen más de 4/5 estrellas). No parecen tener motivos para mirar más allá. Siempre viven con una sonrisa, aunque sea postiza, reprimen gran parte de sus sentimientos más profundos, no se permiten nada que no vaya a agradar a los demás, por miedo a perder su puntuación. En realidad el miedo es el motor de este paradigma.

Hasta que el mundo supra-4-estrellas de la protagonista se tambalea, y entonces empieza a entrar en el paradigma positivo del episodio.

El paradigma positivo viene a ser la ruptura con el sistema establecido por la red social, con sus puntuaciones, y por tanto con la necesidad constante de agradar a todo el mundo, fingir lo que no se siente y estar atado de pies y manos. Representado por el hermano de la protagonista, y por la camionera que la recoge haciendo auto-stop para llevarla a la boda de su amiga. Esta mujer, con poco más de 1/5 estrellas, está en las cloacas de la sociedad. Sin embargo, el ligero maniqueísmo del capítulo hace que el espectador rápidamente conecte con ella y abra los ojos ipso facto. Lástima que en un caso real no nos fuera tan fácil abrirlos...

Por su parte la protagonista va mutando de un paradigma al otro a lo largo de la cinta, aunque el punto de inflexión más claro se produce al conocer a la camionera. Sin embargo, el detonante ya se había producido antes, cuando pierde el vuelo y como consecuencia de esto pierde los estribos y con ellos parte de sus estrellas. Esto le lleva a quedar más y más excluida en una sociedad que mide todo en base a estrellas, lo que retroalimenta su frustración y desesperación, que de nuevo le hacen quedar como políticamente incorrecta delante de los demás, perdiendo aún más puntuación.

Por poner un pero al capítulo, diré que el final no me termina de convencer. Se veía venir el discursito en la boda, pero, precisamente por ya esperarlo, deseaba algo aún más grandioso, que me quitara el aliento. En cambio sus frases deshilachadas en estado de embriaguez no me terminan de redondear el capítulo. Menos aún lo hace la escena final en la cárcel, donde se reencuentra con el que parece ser un pobre desahuciado antiguo compañero de trabajo, que también cayó en desgracia ante los demás perdiendo puntuación hasta acabar ahí. Ambos se desahogan a insultos y gritos, pues esa liberación sin presas del torrente de emociones humanas es lo que nos hace sentirnos vivos. No digo que sea mal final, pero para un episodio tan sumamente bueno, esperaba un final épico. Quizá, sin más, deja abierta la mente del espectador a divagar sin descanso sobre todos estos asuntos, sin entrar en más detalles.

Y la verdad que esta distopía me ha dado para mucho que reflexionar. Grande Black Mirror, gran nueva temporada.
10
24 de octubre de 2016
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Black Mirror: Nosedive" la deberían poner en los colegios, en los institutos, en la Universidad, en los centros de trabajo, en las consultas de los psicólogos... Y lo digo yo, que soy uno de ellos.

Como en los demás historias de esta imprescindible serie, "Nosedive" nos presenta una realidad alternativa, pero demasiado parecida a la nuestra. De hecho, aterra cuánto se asemejan los personajes a nosotros mismos. Aunque finalmente, no resulta un ejercicio de instrucción mediante el autocastigo, sino una experiencia de aprendizaje vital totalmente liberadora.

"Nosedive" es terapéutica, sanadora y pedagogica. Delante del "Espejo Negro" vemos reflejados nuestros puntos más débiles y oscuros, aquéllos que ahora las RRSS han expuesto más, pero que siempre han estado ahí. En esta ocasión, esa maldita y falsa necesidad de encontrar la aprobación de los demás, los "Me gusta", los opresivos y enfermizos "siempres": siempre tengo que caer bien a todo el mundo, siempre tengo que hacer lo que se espera de mí, siempre tengo que hacer lo correcto... La dictadura de la presión social anula nuestra personalidad individual y nos vuelve finalmente locos. Sacrificamos "lo que queremos ser" por "lo que debemos ser para que los demás me quieran". Es una enfermedad colectiva. Un virus, que está por todas partes. Por eso...

"Black Mirror: Nosedive" la deberían poner en los colegios, en los institutos, en la Universidad, en los centros de trabajo, en las consultas de los psicólogos, en todos los hogares... Y lo digo yo, que soy uno de vosotros.
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