300
7.2
148,428
Acción. Bélico. Aventuras. Fantástico
Adaptación del cómic de Frank Miller (autor del cómic 'Sin City') sobre la famosa batalla de las Termópilas (480 a.C.). El objetivo de Jerjes, emperador de Persia, era la conquista de Grecia, lo que desencadenó las Guerras Médicas. Dada la gravedad de la situación, el rey Leónidas de Esparta (Gerard Butler) y 300 espartanos se enfrentaron a un ejército persa que era inmensamente superior. (FILMAFFINITY)
30 de septiembre de 2007
30 de septiembre de 2007
71 de 105 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo que está claro es que si llevando sólo cinco días a la venta el DVD, y los estantes de los centros comerciales en los que se expone "300" están ya medio vacíos... está claro que eso quiere decir algo.
Y todo esto sin contar con los que no se quieren gastar ni un sólo céntimo en una película y ya la tiene imprimida en su dvd "Princo" (ya por ahorrar, el más barato).
Y todo esto, sin contar con el cuñado coñazo que ni la compra, ni la baja de la red, sino que espera pacientemente a que el hermano de su mujer la compre para pedírsela el mismo día en la que es adquirida (si tienes prisa, alquílala cojones).
Y todo esto, sin contar con los que van al videoclub a convertirse en dueño de una copia durante 24 horas (aprende cuñao).
Y todo esto, sin contar con los que la vieron en cine (muchos).
Y todo esto, sin contar con los que más que sangre en la venas tienen horchata, que ni la ven en cine, ni la compran, ni la piden, ni la alquilan... (este es el grupo que espera pacientemente a que la ponga Telecinco en las navidades del 2009).
Y todo esto sin contar con los que no se quieren gastar ni un sólo céntimo en una película y ya la tiene imprimida en su dvd "Princo" (ya por ahorrar, el más barato).
Y todo esto, sin contar con el cuñado coñazo que ni la compra, ni la baja de la red, sino que espera pacientemente a que el hermano de su mujer la compre para pedírsela el mismo día en la que es adquirida (si tienes prisa, alquílala cojones).
Y todo esto, sin contar con los que van al videoclub a convertirse en dueño de una copia durante 24 horas (aprende cuñao).
Y todo esto, sin contar con los que la vieron en cine (muchos).
Y todo esto, sin contar con los que más que sangre en la venas tienen horchata, que ni la ven en cine, ni la compran, ni la piden, ni la alquilan... (este es el grupo que espera pacientemente a que la ponga Telecinco en las navidades del 2009).

Está claro que si la cara del barbas de "300" está (o estará en breve) en las cajitas de las Playstation 3, en las cajitas del Telepizza, en la caja de los Phosquitos o en las bolsitas de los McDonalds no es solo por puro marketing. Si fuera por marketing también podríamos encontrarnos caras del tipo Jorge Sanz en "El inquilino"; y Sonic, McDonalds y el largo etc jamás lo consentiría. Si al Barba de 300 lo vamos a ver hasta en la sopa será por algo.
Está claro que esto es un peliculón. Y no soy de los que me pongo camisetas del "Star Wars", ni saludo con la mano posición parapléjica "Star trek", ni tengo un amigo gordo flipado, ni nada de nada.
"300" es la polla... No tengo ni idea de lo que se esperaba de ella.
Está claro que esto es un peliculón. Y no soy de los que me pongo camisetas del "Star Wars", ni saludo con la mano posición parapléjica "Star trek", ni tengo un amigo gordo flipado, ni nada de nada.
"300" es la polla... No tengo ni idea de lo que se esperaba de ella.
24 de marzo de 2007
24 de marzo de 2007
426 de 818 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esto que van 300 espartanos ((Spoiler ‡‡‡‡‡)) por la Gloria de mi madre y se encuentran con un jorobado que se movía más que la compresa de una coja.
Y uno de ellos le dice: ‘Te das cuén.’
Y el jorobado salto del susto grita ‘¡Jar!’
Y el soldado que era más chulo que mil espartanos le dice: ‘Por la Gloria de mi madre, te mueves más que un garbanzo en la boca de un viejo.’
Y el jorobado se cabrea mucho, pero que mucho: ‘¡Fistro! ¿Te das cuen de lo que me has llamado? Por la Gloria, Espartano, agárramela con la mano. ¡Fistro! ¡Jar!’
Y el espartano sin inmutarse ni un pelo, ¿te das cuen? le contesta: ‘De pequeño eras un niño tan feo, ¡fistro!, que cuando naciste, ¡jar! tu madre en vez de darte pecho, te daba la espalda.’
==========
Los chistes de Chiquito de la Calzada eran simples, malos, trillados, estúpidos e insignificantes, pero en manos de su labia, aspavientos, movimientos incontrolados, alargados con interlocuciones sin sentido y su experiencia en el cante jondo resultaban finalmente efectivos con una risa generalizada.
Y uno de ellos le dice: ‘Te das cuén.’
Y el jorobado salto del susto grita ‘¡Jar!’
Y el soldado que era más chulo que mil espartanos le dice: ‘Por la Gloria de mi madre, te mueves más que un garbanzo en la boca de un viejo.’
Y el jorobado se cabrea mucho, pero que mucho: ‘¡Fistro! ¿Te das cuen de lo que me has llamado? Por la Gloria, Espartano, agárramela con la mano. ¡Fistro! ¡Jar!’
Y el espartano sin inmutarse ni un pelo, ¿te das cuen? le contesta: ‘De pequeño eras un niño tan feo, ¡fistro!, que cuando naciste, ¡jar! tu madre en vez de darte pecho, te daba la espalda.’
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Los chistes de Chiquito de la Calzada eran simples, malos, trillados, estúpidos e insignificantes, pero en manos de su labia, aspavientos, movimientos incontrolados, alargados con interlocuciones sin sentido y su experiencia en el cante jondo resultaban finalmente efectivos con una risa generalizada.

El público no se reía del chiste, se reía de cómo le habían contado el chiste.
A “300” le sucede lo mismo: la historia es simple (el mérito de la obra de culto de Frank Miller no es precisamente ese sino su poderío pictórico imperecedero) y su fidelidad histórica remite a las declaraciones del propio Zack Snyder: ‘Ni el cómic ni la película pretenden recrear lo que pasó realmente en aquella batalla. Miller nunca quiso dar lecciones de historia antigua. Y yo tampoco. “300” es más bien una fantasía adolescente de extrema fuerza viril, violenta y sin complejos. Es una leyenda, con todos sus elementos de exageración y fabulación’.
Está claro que nos van a vender la fuerza de la imagen ((Spoiler ‡)).
Su fuerza reside en cómo nos van a contar la historia, no en la historia. El interior del filme por lo tanto está hueco y vacío.
Pero el problema es que hay que meter diálogos y añadidos ((Spoiler ‡‡)), referencias a otras películas de éxito recientes para que la bombilla de la cabeza del espectador inocente se encienda ((Spoiler ‡‡‡)) y evitar por todos los medios el ridículo ((Spoiler ‡‡‡‡)) para que un ser despreciable como un servidor cosa a flechas a los responsables de esta obra, que supone una novedad y un éxito (como Chiquito de la Calzada) pero con fecha de caducidad cuando los clones y su repetición de elementos se repitan tanto (veamos como copian su estilo las cuatrocientas películas que vendrán después) que más de uno se preguntará en el 2025 porqué compró el DVD de “300”, como ahora mismo más de uno ha guardado en un cajón (friqui) la obsoleta cinta de chistes de Chiquito de la Calzada.
A “300” le sucede lo mismo: la historia es simple (el mérito de la obra de culto de Frank Miller no es precisamente ese sino su poderío pictórico imperecedero) y su fidelidad histórica remite a las declaraciones del propio Zack Snyder: ‘Ni el cómic ni la película pretenden recrear lo que pasó realmente en aquella batalla. Miller nunca quiso dar lecciones de historia antigua. Y yo tampoco. “300” es más bien una fantasía adolescente de extrema fuerza viril, violenta y sin complejos. Es una leyenda, con todos sus elementos de exageración y fabulación’.
Está claro que nos van a vender la fuerza de la imagen ((Spoiler ‡)).
Su fuerza reside en cómo nos van a contar la historia, no en la historia. El interior del filme por lo tanto está hueco y vacío.
Pero el problema es que hay que meter diálogos y añadidos ((Spoiler ‡‡)), referencias a otras películas de éxito recientes para que la bombilla de la cabeza del espectador inocente se encienda ((Spoiler ‡‡‡)) y evitar por todos los medios el ridículo ((Spoiler ‡‡‡‡)) para que un ser despreciable como un servidor cosa a flechas a los responsables de esta obra, que supone una novedad y un éxito (como Chiquito de la Calzada) pero con fecha de caducidad cuando los clones y su repetición de elementos se repitan tanto (veamos como copian su estilo las cuatrocientas películas que vendrán después) que más de uno se preguntará en el 2025 porqué compró el DVD de “300”, como ahora mismo más de uno ha guardado en un cajón (friqui) la obsoleta cinta de chistes de Chiquito de la Calzada.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
‡: Lo mejor es su perfecta combinación del cine de imagen real y la animación digitalizada. Aunque no es un mérito ya que simplemente se limita a emular las viñetas del material original y ya lo habíamos visto en “Sin City”. Cosa que no sucede en sus títulos de crédito finales: uno de los cinco mejores (por no decir el mejor) que se han visto esta década.
‡‡: El añadido de la trama de la mujer de Leónidas es completamente descartable. Puede que hayan querido incluirla para evitar críticas de los sectores feministas ante tanto paquete, onzas de chocolate y hormonas masculinas, pero resulta imperdonable su monólogo final en el congreso ya que huele a efectismo patriótico.
¿No es su recta final acaso un anuncio para reclutar soldados?
‡‡‡: Recurre mucho a “Gladiator” (los trigales y las figuras de la madre y el hijo), a “Matrix” (esos estupendos planos-secuencia respaldados en el montaje digital con hit combos interminables que agradecerá la cultura friqui), a “LOTR” en las batallas y esos enemigos mutantes y a “Hero” con esa lluvia de flechas final que ensombrecen la pantalla en la muerte de Leónidas.
‡‡: El añadido de la trama de la mujer de Leónidas es completamente descartable. Puede que hayan querido incluirla para evitar críticas de los sectores feministas ante tanto paquete, onzas de chocolate y hormonas masculinas, pero resulta imperdonable su monólogo final en el congreso ya que huele a efectismo patriótico.
¿No es su recta final acaso un anuncio para reclutar soldados?
‡‡‡: Recurre mucho a “Gladiator” (los trigales y las figuras de la madre y el hijo), a “Matrix” (esos estupendos planos-secuencia respaldados en el montaje digital con hit combos interminables que agradecerá la cultura friqui), a “LOTR” en las batallas y esos enemigos mutantes y a “Hero” con esa lluvia de flechas final que ensombrecen la pantalla en la muerte de Leónidas.

‡‡‡‡: El momento de mayor ridículo y bochorno colectivo se produce en el primer encuentro entre Leónidas y Jerjes AKA Dhalsim de Drag Queen. No es que lo diga yo, lo dice una sala repleta de asistentes que se partieron de risa cuando Jerjes se pone detrás de Leónidas y le suelta de una manera demasiado gay: “No temen a mi látigo. Temen mi poder divino.” Espero que se trate del doblaje español… aunque a partir de ese momento es imposible tomarse en serio a ese gigantón repleto de piercings con esas cejas tan mal pintadas.
‡‡‡‡‡:
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†: Pueden fusilar la crítica o esta modesta opinión con su lluvia de flechas (en forma de NO) sobre mi cadáver. Me da lo mismo. Prefiero morir como un valiente Espartano de Filmaffinity a no decir lo que pienso... ¡Argh! ¡Coño! ¡Qué esa flecha ha dolido! ¡No apunteis ahí malvados!
‡‡‡‡‡:
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†: Pueden fusilar la crítica o esta modesta opinión con su lluvia de flechas (en forma de NO) sobre mi cadáver. Me da lo mismo. Prefiero morir como un valiente Espartano de Filmaffinity a no decir lo que pienso... ¡Argh! ¡Coño! ¡Qué esa flecha ha dolido! ¡No apunteis ahí malvados!
9 de abril de 2007
9 de abril de 2007
186 de 345 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fui a ver este videojuego con 7 amigos, y nada más terminar ya supe que mi opinión era minoritaria. Normal, hoy en día hay mucha adicción a la Play. Pero defendí mis posiciones numantinamente. Desde el palco iba echando a patadas al patio de butacas a todo el que disentía de mí, el aforo completo, unos 300. Qué chulo que soy.
Si creéis que esta peli va de la batalla de las Termópilas entre persas y griegos en la antigüedad vais daos. El verdadero argumento de la peli lo descubro en el spoiler no sea que destripe el asombroso y elaborado guión de esta profunda y conmovedora obra maestra
Si creéis que esta peli va de la batalla de las Termópilas entre persas y griegos en la antigüedad vais daos. El verdadero argumento de la peli lo descubro en el spoiler no sea que destripe el asombroso y elaborado guión de esta profunda y conmovedora obra maestra
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Una drag queen muy muy grande está decidida a entrar gratis en la disco Esparta. Para ello envía primero a un negrata a decirle al jefe de los seguratas del antro que o pasan él y sus amigotes por el morro o se va a enterar lo que vale un peine. El segurata boss, que es más chulo que un ocho, de una patada estilo Chuck Norris lo envía a un pozo de esos sin fondo. En Barcelona suelen hacerlo al mar, así que por ahora nada fuera de lo común.
Pero el travelo gigantón es muy suyo también, así que reúne a tropecientos millones de esbirros de lo más variopinto, entre los que hay orcos, guerreros ninja, e incluso aparece Frankenstein y un tío con brazos de cangrejo. Debía ser carnaval supongo. Así que reunida la cuadrilla, deciden entrar a saco en la disco por la puerta más pequeña, vete a saber porqué.
Total, que como al jefe de los seguratas los dueños de la disco le dicen que por ahora no van a llamar a los antidisturbios, pues se dirige con los demás seguratas a la puerta Termópilas, que así se llamaba el acceso. Una vez ahí adoptan la típica táctica de la profesión: hacen de tapón en la entrada, de esos que no entra ni Blas.
Pero el travelo gigantón es muy suyo también, así que reúne a tropecientos millones de esbirros de lo más variopinto, entre los que hay orcos, guerreros ninja, e incluso aparece Frankenstein y un tío con brazos de cangrejo. Debía ser carnaval supongo. Así que reunida la cuadrilla, deciden entrar a saco en la disco por la puerta más pequeña, vete a saber porqué.
Total, que como al jefe de los seguratas los dueños de la disco le dicen que por ahora no van a llamar a los antidisturbios, pues se dirige con los demás seguratas a la puerta Termópilas, que así se llamaba el acceso. Una vez ahí adoptan la típica táctica de la profesión: hacen de tapón en la entrada, de esos que no entra ni Blas.

Mientras tanto la chica del segurata boss, la reina de las go-gós, se cepilla a uno que mueve bastante el cotarro en la disco, con el noble objetivo que convenza a los dueños que llamen de un puñetera vez a los antidisturbios. Naturalmente el del cotarro, que es una víbora, pasa de su promesa, total ya ha mojado. Así que la go-gó, emulando a su amorcito, le da su merecido.
En la puerta los seguratas siguen con su infranqueable tapón. Pero les traiciona una especie de obeso Gollum, rencoroso porque por lo visto quería ser segurata pero el boss le dijo que no daba el pego claro. La mega-loca entra con sus amigotes por otra puerta, coge por la espalda a los porteros de disco y hacen un gruyere con ellos.
De todo esto nos enteramos porque uno de los seguratas, que se ha dado el piro antes que entrasen los que querían pasar sin pagar, se la está contando a los antidisturbios, que ya están en formación para cargar contra la reinona y su carnaval. Pues vale.
En la puerta los seguratas siguen con su infranqueable tapón. Pero les traiciona una especie de obeso Gollum, rencoroso porque por lo visto quería ser segurata pero el boss le dijo que no daba el pego claro. La mega-loca entra con sus amigotes por otra puerta, coge por la espalda a los porteros de disco y hacen un gruyere con ellos.
De todo esto nos enteramos porque uno de los seguratas, que se ha dado el piro antes que entrasen los que querían pasar sin pagar, se la está contando a los antidisturbios, que ya están en formación para cargar contra la reinona y su carnaval. Pues vale.
27 de marzo de 2007
27 de marzo de 2007
67 de 108 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta visto, la gente se empeña en buscarle tres pies al gato.
Poco importa que el director, guionista y demás responsables de la realización de un film hagan una declaración pública sobre cuales son sus intenciones: qué intentan contarnos y cómo. Al final, siempre salimos con aquello de "esto no es lo que yo esperaba", "vaya decepción", etc.
Porque... ¿acaso no se ha inventado el cine para responder a todas las dudas existenciales del ser humano???
Llegará el momento en el que nos creamos semejante idiotez preconizada por intelectuales
de-café-de-las-cuatro, críticos arrogantes y posturitas de pro. Una vez más... no, señores, no, el cine también tiene un propósito de entretenimiento, no se olviden, y no se puede castigar a la audiencia por pagar una entrada esperando encontrar eso, entretenimiento puro y duro.
"300" está basada en la novela gráfica de Frank Miller. Novela gráfica... sí, eso que muchos llaman "comic" - basada en un film del 62 (El León de Esparta) que impresionó a un joven Miller, que decadas después le rendiría tributo.
Snyder & Co. dejaron muy claro desde el principio que su proyecto no era un documental del canal Historia, no pretendía dar lecciones morales ni hacernos reflexionar sobre los conflictos armados de nuestra época. Simplemente era la version "animada" - aunque sea con actores de carne y hueso - de un "comic" que es elemento de referencia para otros profesionales del medio y para aficionados al género, era un versión histriónica, rebosando exceso y testosterona, adolescente, visceral... vamos, lo que es la fuente original, la novela gráfica.
Los responsables prometieron eso, y nos han dado exactamente eso.
Para los que hemos leído y nos gusta el trabajo de Frank Miller (independientemente de su "republicana" visión del mundo), la película es notable. Su concepción visual y su estética son impecables, la interpretación es la requerida (los actores entienden, mejor que muchos en el público - como dar vida a un personaje de comic), la acción es magnífica y brutal (aunque a veces se abuse un poco del slow-motion) y la banda sonora - aunque en ciertos momentos "recuerda" demasiado al "Titus" de Goldenthal o al "Gladiator" de Zimmer - acompaña en una mezcla de orgía épica, ritmos propios del Mediterráneo y Oriente Medio, y rock industrial.
Aquellos que decidan ir a verla están más que advertidos y puede hacerse una idea bastante precisa de lo que les espera.
No vale quejarse después.
Poco importa que el director, guionista y demás responsables de la realización de un film hagan una declaración pública sobre cuales son sus intenciones: qué intentan contarnos y cómo. Al final, siempre salimos con aquello de "esto no es lo que yo esperaba", "vaya decepción", etc.
Porque... ¿acaso no se ha inventado el cine para responder a todas las dudas existenciales del ser humano???
Llegará el momento en el que nos creamos semejante idiotez preconizada por intelectuales
de-café-de-las-cuatro, críticos arrogantes y posturitas de pro. Una vez más... no, señores, no, el cine también tiene un propósito de entretenimiento, no se olviden, y no se puede castigar a la audiencia por pagar una entrada esperando encontrar eso, entretenimiento puro y duro.
"300" está basada en la novela gráfica de Frank Miller. Novela gráfica... sí, eso que muchos llaman "comic" - basada en un film del 62 (El León de Esparta) que impresionó a un joven Miller, que decadas después le rendiría tributo.
Snyder & Co. dejaron muy claro desde el principio que su proyecto no era un documental del canal Historia, no pretendía dar lecciones morales ni hacernos reflexionar sobre los conflictos armados de nuestra época. Simplemente era la version "animada" - aunque sea con actores de carne y hueso - de un "comic" que es elemento de referencia para otros profesionales del medio y para aficionados al género, era un versión histriónica, rebosando exceso y testosterona, adolescente, visceral... vamos, lo que es la fuente original, la novela gráfica.
Los responsables prometieron eso, y nos han dado exactamente eso.
Para los que hemos leído y nos gusta el trabajo de Frank Miller (independientemente de su "republicana" visión del mundo), la película es notable. Su concepción visual y su estética son impecables, la interpretación es la requerida (los actores entienden, mejor que muchos en el público - como dar vida a un personaje de comic), la acción es magnífica y brutal (aunque a veces se abuse un poco del slow-motion) y la banda sonora - aunque en ciertos momentos "recuerda" demasiado al "Titus" de Goldenthal o al "Gladiator" de Zimmer - acompaña en una mezcla de orgía épica, ritmos propios del Mediterráneo y Oriente Medio, y rock industrial.
Aquellos que decidan ir a verla están más que advertidos y puede hacerse una idea bastante precisa de lo que les espera.
No vale quejarse después.
18 de enero de 2008
18 de enero de 2008
89 de 154 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hoy día parece que unos buenos efectos digitales y un objetivo veloz e infatigable bastan para contentar al gran público. El guión, los diálogos, la verisimilitud de lo que se narra, las actuaciones y la planificación del film parecen no preocupar a nadie. Han pasado a segundo plano. No importa lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. 300 es un buen ejemplo.
Basado en un cómic de Frank Miller (siguiendo la estela de la multimillonaria Sin City, de la que esperamos secuela), 300 nos recrea a la "gringa" las famosas Guerras Médicas. Y, ¿cómo se imaginan los norteamericanos la historia? No hace falta casi ni contestar: exportando su imaginario al pasado. Los espartanos pasan a convertirse en marines, todos ellos muy machos, blancos, fuertes y guapos, cargados de frases lapidarias con las que sentencian cualquier situación, especialmente aquellas en la que el diálogo y el raciocinio debiera imponerse. Los persas, pues claro, son malos malísimos, oscuros de piel, degenerados, crueles y afeminados (sin este dualismo maniqueo parece que los yanquis se pierden). Vamos, estereotipos y tópicos donde los haya. Exaltando la violencia feroz (y, en gran medida, ficticia) de la que los espartanos son históricamente repesentantes, 300 esboza un discurso altamente reaccionario y conservador, pro intervencionista y apologético de la agresión valiéndose para ello, eso sí, de una exquisita estética y un trabajo de cámara y técnico más que brillante. No en vano, Zack Snyder ya nos demostró su valía como realizador y constructor de imágenes en Dawn of the Dead. Pero, seamos serios, esto no basta o, al menos, no debería bastar. Una película debe ir más allá de su estética y sus efectos, de una cámara frenética o de sus movimientos a cámara lenta para atraparnos con la coherencia en su propuesta, con la solidez de sus personajes y la de la historia que estos, con sus actos y diálogos, conforman. 300 naufraga en todos estos aspectos cinematográficos e intenta paliarlo con una técnica visual brillante pero, al tiempo, sobradamente manida. Más que como un film de ficción podemos entender 300 como un producto propagandístico norteamericano destinado a un mundo que cada vez es más hostil al intevencionismo estadounidense y su forma violenta de entender las relaciones políticas e internacionales.
En definitiva, que si nos tragamos esto como un ejercicio de (buen) cine es que nos hemos vuelto idiotas. Aunque, nos guste o no, parece que la idiocia vende.
Basado en un cómic de Frank Miller (siguiendo la estela de la multimillonaria Sin City, de la que esperamos secuela), 300 nos recrea a la "gringa" las famosas Guerras Médicas. Y, ¿cómo se imaginan los norteamericanos la historia? No hace falta casi ni contestar: exportando su imaginario al pasado. Los espartanos pasan a convertirse en marines, todos ellos muy machos, blancos, fuertes y guapos, cargados de frases lapidarias con las que sentencian cualquier situación, especialmente aquellas en la que el diálogo y el raciocinio debiera imponerse. Los persas, pues claro, son malos malísimos, oscuros de piel, degenerados, crueles y afeminados (sin este dualismo maniqueo parece que los yanquis se pierden). Vamos, estereotipos y tópicos donde los haya. Exaltando la violencia feroz (y, en gran medida, ficticia) de la que los espartanos son históricamente repesentantes, 300 esboza un discurso altamente reaccionario y conservador, pro intervencionista y apologético de la agresión valiéndose para ello, eso sí, de una exquisita estética y un trabajo de cámara y técnico más que brillante. No en vano, Zack Snyder ya nos demostró su valía como realizador y constructor de imágenes en Dawn of the Dead. Pero, seamos serios, esto no basta o, al menos, no debería bastar. Una película debe ir más allá de su estética y sus efectos, de una cámara frenética o de sus movimientos a cámara lenta para atraparnos con la coherencia en su propuesta, con la solidez de sus personajes y la de la historia que estos, con sus actos y diálogos, conforman. 300 naufraga en todos estos aspectos cinematográficos e intenta paliarlo con una técnica visual brillante pero, al tiempo, sobradamente manida. Más que como un film de ficción podemos entender 300 como un producto propagandístico norteamericano destinado a un mundo que cada vez es más hostil al intevencionismo estadounidense y su forma violenta de entender las relaciones políticas e internacionales.
En definitiva, que si nos tragamos esto como un ejercicio de (buen) cine es que nos hemos vuelto idiotas. Aunque, nos guste o no, parece que la idiocia vende.
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