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El muñeco diabólico

Terror Una madre le regala a su hijo un muñeco por su cumpleaños, sin ser consciente de la naturaleza maligna que esconde en su interior. (FILMAFFINITY)
Críticas 78
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6
11 de septiembre de 2019 Sé el primero en valorar esta crítica
Es un sacacuartos, sí, porque ya son ocho las películas del muñeco diabólico (supuestamente se viene una serie en los próximos meses), y la fórmula parece agotada. Hemos visto a Chucky "encarnando" el terror más psicológico y clásico, lo hemos visto en secuelas decentes y menos decentes, en comedias de terror, algunas más paródicas e incluso haciendo cine dentro de cine.

De la original ya no queda nada, ni su inocencia ni su encanto. Evidentemente estamos en una época distinta y a los responsables de esta película no les pareció adecuado retomar los conceptos diabólicos del personaje de Don Mancini). ¿Quizá porque sería abusar teniendo a Annabelle paseándose por las carteleras? La cuestión es que a pesar de que no hay apenas un intento de hacer de esta nueva versión de 'Muñeco diabólico' un producto memorable como sí lo era la original, sí que hay una intención clara en querer ofrecer al menos una cinta decente, entretenida, divertida incluso.
Gabriel Bateman
Le falta mala leche, le falta unos quince minutos más de sangre y de desarrollo en algunos de los personajes. Sorprendentemente, que el personaje de Andy sea más mayor en esta versión no desentona con la trama, al igual que esos amigos que vemos durante la película. El motivo puede ser que precisamente la película encaja perfectamente en estos nuevos tiempos, con chavales que, más que adorar los juguetes, adoran la tecnología y las modas más efímeras. Nuestro nuevo Chucky (que bien es cierto que lo del nombre no viene a cuento) ni siquiera es nuevo en este remake, es una versión obsoleta y además estropeada. La justificación de su maldad no romperá la mente del espectador, por ser de una simpleza casi de mal gusto, pero al fin y al cabo esta película propone no un relato sobre ritos, vudú y magia negra sino uno sobre los peligros de la tecnología más sofisticada.

Podría definirse como un capítulo gore y extendido de la serie Black Mirror, lo cual casa con lo anterior ya que Black Mirror no deja de ser una serie que, sin menospreciar su calidad, ofrece una visión morbosa de un presente y futuro del que nos deberíamos preocupar, a modo de entretenimiento rápido y sencillo, con alguna reflexión de por medio.
Aubrey Plaza & Gabriel Bateman
Como aspectos positivos nos encontramos un Andy más sólido que el de Alex Vincent, una pandilla de amigos interesante aunque desaprovechada, un buen ritmo, y una genial recreación del muñeco dentro de la película (curiosa escena la de Chucky arrepentido por haber herido a Andy).

Como aspectos negativos, hay personajes que habrían necesitado algo más de desarrollo, como el detective, y falta ingenio en la película, algo más de violencia y un final que jugase, nunca mejor dicho, con el espectador.
4
12 de septiembre de 2019 Sé el primero en valorar esta crítica
Para ser un reboot tiene su propia personalidad, se arriesga, sobre todo en la primera parte ya que acá Chucky no está poseído por el espíritu de un criminal como en la original, sino que se obsesiona con Andy, que tampoco es un niño sino un adolescente.
El resto es lo que se puede esperar de un slasher, aunque por lo menos las victimas son algo más que carne de cañón, los llegamos a conocer, tienen una vida, significan algo.
Hacia el final todo se vuelve genérico y cliché.
3
13 de septiembre de 2019 Sé el primero en valorar esta crítica
Las épocas han cambiado, y ahora, Chucky en vez de estar poseído por un chamán asesino, es un juguete con inteligencia artificial, que se maneja a través de un celular, y que fue programado para ser malo por un empleado en venganza de su laburo, porque su jefe lo trataba mal.

La premisa es ridícula, entiendo que por la época, quizás la nueva generación se sienta identificada con la tecnología, pero es ridículo, la trama no tiene ni pies ni cabeza, y te dejan mil preguntas sin respuestas porque está llena de huecos en el guión.

Ni la voz de Mark Hamill en Chucky puede levantar la cinta, las actuaciones menos, el terror es nulo, quiere ser graciosa y no le sale, es predecible, y nefasta.

Puntos positivos, alguna que otra fotografía y dirección, ambientación, sobre todo en escenas nocturnas. La parte que matan al tipo disfrazado de Buddy y le salta sangre a la pendejita, su grito es genial. Los créditos con Hamill cantando esa musiquita de mierda, no tiene desperdicio., aunque esto último no es muy positivo.
La saga del muñeco diabólico está muerte desde la segunda peli, no hay vuelta atrás, acá por lo menos se jugaron un poquito más con el presupuesto, y se animaro a un reinicio con temas actuales, pero no alcanza.

Plus, el diseño del muñeco es horrible, se podrían haber esmerado un poquito más. Que Chucky maneje otros dispositivos con el dedo vía WI-FI… dejáte de joder.
3
17 de septiembre de 2019 Sé el primero en valorar esta crítica
Si la primera entrega en 1998 fue algo divertido, genial que incluso llevó a creador Don Mancini a exprimir su gallina de los huevos de oro haciendo varias secuelas pero que ninguna funcionó como la original, y ahora veinte años después la idea ya no funciona, se ve desgastada, tonta y sin sentido.

Y he aquí que vuelve Chucky, bueno Buddi, pero el muñeco se pondrá Chucky. Cuyo muñeco programado para ser inteligente y muy feo por cierto, que con solo verlo no lo querrás comprar. La cosa es que el muñeco se adapta a los nuevos tiempos y funciona por medio de una aplicación y este se conecta con tu casa, con todo, hasta le faltaba con tu perro. Osea un muñeco que es la inversión más grande de la puta historia.

Pero de pronto un empleado con depresión, y cansado de su vida, cambia un muñeco y le pone más vida que un humano… ¡Voilà! Tenemos a Buddi, perdón Chucky, que por una que otra cae en casa de Karen madre de Andy.

Ya lo demás es historia, Buddi aprende el encanto de la amistad, las malas palabras, matar y así; cosas. Pero el punto es que nunca logró entender por qué putas nunca apagan al muñeco cuando sedan cuenta desde el primer momento que hace algo malo. Simplemente lo encierran en un armario.
Aquí, lo que más asusta es el argumento narrativo, se pierde, no hay sentido, sustos fáciles. En fin una película literalmente de segunda.

Aubrey Plaza es un encanto verla, no se por qué, pero es de esas actrices que brillan aunque la función este de la fregada. La voz de Mark Hamill es lo mejor de todo.
7
28 de octubre de 2019 Sé el primero en valorar esta crítica
La nueva versión de Chucky el muñeco diabólico, es en sí un nuevo envase que nada tiene que ver con la versión de 1988, esta nueva entrega es mucho más light hablando de manufactura terrorífica, pero su horror está en sí dentro de los personajes de Andy y sus amigos Falyn y Pugg que producen espanto dentro de un muñeco programado.

Lars Klevberg plantea con un humor negro como esos angelitos no son lo que aparenta ser en el seno familiar, básicamente en la etapa de la adolescencia tal como lo demuestra cuando deciden deshabilitar a Chucky y deshacerse de él en la basura.

Como diversión Chucky El Muñeco Asesino 2019 es un producto de terror light, muy al estilo de Joe Dante en GREMLINS de 1984, no hay posesión en él, aderezada con la mezquindad humana la cual quebranta todo tipo de reglas, sin medir las consecuencias que pueda ocasionar, algo de lo cual todos estamos expuesto a vivirlo terroríficamente en nuestra economía.
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