El acusado y el espía
6.8
8,918
Drama. Intriga
En 1894, el capitán francés Alfred Dreyfus, un joven oficial judío, es acusado de traición por espiar para Alemania y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa. Entre los testigos que hicieron posible esta humillación se encuentra el coronel Georges Picquart, encargado de liderar la unidad de contrainteligencia que descubrió al espía. Pero cuando Picquart se entera de que se siguen pasando secretos ... [+]
13 de enero de 2020
13 de enero de 2020
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bien hecha, con buena ambientación e interpretaciones, la conocida historia del "Caso Dreyfus", nos es contada una vez más por ese gran cineasta R.Polanski. Dada la fuerza de la historia y la talla del Director, creo que muchos esperábamos un resultado mejor. No sé, más dramático, ya que el tema lo es de principio a fin, más contundente, como denuncia de un sistema que, en lo fundamental, se mantiene hasta nuestros días. Por no hablar del escasísimo papel que se le da a quien fue el alma de todo el asunto, el gran escritor Victor Hugo (apenas le vemos en un par de escenas cortas). Tampoco ayudan nada unos innecesarios flash backs (a veces odio a Orson Welles por haber inventado este recurso, del que tanto se abusa en el cine actual). En fin, que uno sale del cine sin haber llegado ni tan siquiera a emocionarse, a identificarse con el sufrimiento atroz que tuvo que sufrir aquel calumniado oficial francés, fundamentalmente por su origen judío. Y cuando un drama de este calibre no llega a tocarnos, es que algo falla en su entramado.
31 de diciembre de 2019
31 de diciembre de 2019
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es el Festival de Cannes el que presenta la alineación de películas que acaparan el prestigio y el reconocimiento, pero el Festival de Venecia también se apuntó un puñado de títulos que luego tuvieron relevancia mediática. En días de fútiles polémicas diarias y titulares sensacionalistas, muchas son las películas de las que se habla por motivos extra-cinematográficos. El título que nos ocupa en la entrada de hoy ha sido muy comentado por esta circunstancia, a partir de que Lucrecia Martel fomentase un innecesario ruido a su alrededor que, a la postre, resultó muy beneficioso. Su recorrido en galardones ha sido hasta la fecha óptimo, y es razonable intuir que mejorará aún más en los meses venideros. Es cuanto menos curioso que este haya sido el recorrido de una obra de un realizador veterano y respetado cuyo mero apellido tantas veces fue un infalible reclamo. Se estrena con el año nuevo en España El oficial y el espía, nueva película del maestro Roman Polanski galardonada con el León de plata veneciana y multinominada en los últimos Premios de Cine Europeo. Filme recibido, aunque sin entusiasmo, de manera mayoritariamente positiva por la crítica y que nos llega como primer gran estreno de 2020 en cine de autor tras meses siendo anunciada en cines de la capital. Servidor no es creyente de la religión Polanskiana, aunque sabe que es en su mayoría por desconocimiento, pero siempre está abierto a ser sorprendido. Y afirmo convencido de que nos encontramos ante una buena película, un trabajo sobrio y detallado. Un drama histórico de denuncia un tanto maniqueo y frígido, pero de incuestionable rigor y oficio.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Francia, 1894. Alfred Dreyfus, reputado militar, es acusado de alta traición por espionaje a servicio alemán, y por consiguiente condenado al destierro en la Isla del Diablo. Durante los siguientes años, el coronel Picquart, al frente del equipo de contrainteligencia, comienza a discernir que se ha castigado al culpable equivocado. Para poder probar y conseguir la libertad de un inocente Dreyfus, deberá desentrañar y salir indemne de un denso entramado de corrupción y crímenes encubiertos. Intriga de espionaje bien engrasada y estructurada, que implica al espectador con facilidad. Un ejercicio de cine clásico desempeñado con el imponente saber hacer del artesano curtido en décadas de ejercer su oficio, con un guión que aporta el extenso caudal de información necesario para la más plena comprensión del relato sin sacrificar la descripción de personajes ni la construcción de su universo cinematográfico. Largometraje impecablemente producido y ambientado, protagonizada por un Jean Dujardin en plenitud de facultades. Revelaciones y ascenso gradual de la tensión en una película sombría tanto textual como formalmente. Es inevitable la seducción de su fotografía de claroscuros, que casa perfectamente con un tono narrativo pausado pero malsano, enrarecido, de silenciosa calma que capota e intenta desviar la vista de la rabiosa tempestad. Un título de profesionalidad irreprochable que hará las delicias del público maduro y servirá de ejemplo de la habilidad cinematográfica que Polanski aún exhibe.

Jean Dujardin & Louis Garrel
Allí donde el envoltorio técnico de la película es irreprochable, su manera de planificarla a nivel audiovisual y entramarla estéticamente resulta académica, convencional, poco inspirada. Su ensamblaje digital de planos visualmente semejantes como transición entre escenas resulta una solución formal desacertada, y afortunadamente se detienen concluido el primer acto. El recorrido pormenorizado de Picquart se produce en detrimento de un Dreyfus cuyo arco narrativo es abandonado durante la mayor parte del filme, restando impacto dramático al tercer acto. Pero si bien la trama nos inquieta, el filme resulta excesivamente gélido, un tanto acartonado. Una película que agrada y hace pensar, pero que no desafía al espectador ni evoluciona el medio en ningún aspecto posible. Largometraje dotado de las características necesarios para ser mentado y aplaudido en el presente inmediato de su estreno y para pasar con dificultad al acervo del cine memorable a medio plazo.
Severa, competente y noble en su búsqueda de verdad, El oficial y el espía es una propuesta rígida y distante cuya sólida ejecución hará las delicias del público.
Severa, competente y noble en su búsqueda de verdad, El oficial y el espía es una propuesta rígida y distante cuya sólida ejecución hará las delicias del público.
13 de diciembre de 2021
13 de diciembre de 2021
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Roman Polanski se mete a Forense para diseccionar por completo el complejo y terrible Caso Dreyfuss, el cual conmocionó a la sociedad francesa y europea a finales del siglo XIX. Y la verdad es que lo logra con bastante aciero. Interpretaciones pragmáticas, sobrias y serenas. Fotografía y Música cuidadas al máximo para recrear el ambiente de la época. Tal vez demasiado color y mucha limpieza, se echa de menos la suciedad propia del momento, con más grises y marrones, y menos retrato multicolor. Uniformes demasiados limpios y brillantes, siempre recién sacados de fábrica. Pero en general una película muy acertada, a pesar de incluir a la insufrible y mala actriz Emmanuelle Seigner, a la sazón esposa de Roman Polanski y señora de un buen ver espectacular, que en esta cinta, como va tapada de acuerdo al rigor de la época, pues no muestra nada, y claro, entonces te fijas en lo malísima actriz que es.
No obstante la película cuadra en todos los aspectos, y demuestra que Polanski, a pesar de su edad, aún man tine un pulso firme.
No obstante la película cuadra en todos los aspectos, y demuestra que Polanski, a pesar de su edad, aún man tine un pulso firme.
3 de agosto de 2020
3 de agosto de 2020
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película me parece buena por la ambientación, la reconstrucción histórica -aunque aquí habría algunos peros-, la dirección de actores, algunas pocas escenas que recuerdan cuadros de Renoir; en fin, por muchas cosas.
Pero la he visto como quien ve algo muy desde fuera, sin llegar a emocionarme nunca, ni siquiera por la suerte de Dreyfus, quizá porque el personaje es presentado como demasiado frío.
El que Polanski quiera, subrepticiamente, comparar este caso con el suyo (lo que es absurdo porque lo suyo, si es verdad, es de muy otro género), no quita nada a la calidad del film.
Desde el punto de vista del espectador habría que distinguir. Los no muchos que sabrán del caso, por ejemplo habiendo leído el Yo acuso de Zola y algo más de la abundante bibliografía no tendrían aquí mucho más o incluso menos.
Quienes no sepan mucho del caso (que, según los países y culturas pueden ser muchos) verán el caso de un militar judío acusado injustamente y finalmente rehabilitado.
Pero la he visto como quien ve algo muy desde fuera, sin llegar a emocionarme nunca, ni siquiera por la suerte de Dreyfus, quizá porque el personaje es presentado como demasiado frío.
El que Polanski quiera, subrepticiamente, comparar este caso con el suyo (lo que es absurdo porque lo suyo, si es verdad, es de muy otro género), no quita nada a la calidad del film.
Desde el punto de vista del espectador habría que distinguir. Los no muchos que sabrán del caso, por ejemplo habiendo leído el Yo acuso de Zola y algo más de la abundante bibliografía no tendrían aquí mucho más o incluso menos.
Quienes no sepan mucho del caso (que, según los países y culturas pueden ser muchos) verán el caso de un militar judío acusado injustamente y finalmente rehabilitado.
La maestría de Polanski no necesita ser demostrada. Pero esta no me parece una d sus grandes películas.
8 de enero de 2020
8 de enero de 2020
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una relevante y rigurosa película, notable técnicamente, minuciosa en la reconstrucción histórica y en el desarrollo de una trama muy bien explicada pese a su complejidad y al prolongado periodo de tiempo que abarca. Recrea cómo el ejército francés y sus servicios de inteligencia condenan por traición, en los estertores del siglo XIX, a un oficial inocente (Dreyfus). Y sobre todo, cómo la verdad sobre su inocencia se abre paso, aunque con una lentitud exasperante, gracias a la diligencia y honestidad del coronel Georges Picquart, quien originariamente participó en la condena de Dreyfus.
Y lo hace con un tratamiento muy actual, pero capturando la esencia de los valores de la época, de un ejército parapetado en una inflexible e incuestionable jerarquía que sepulta sin compasión la verdad y a cualquiera que la esgrima, que se apropia en exclusividad de valores como el honor o la dignidad para perpetuarse en el poder.
Eso sí, el punto de vista de la cinta (o de su director) se centra más en la culpabilidad que en la inocencia, en las miserias del poder que en la grandeza de los que con denuedo restauran la justicia. No refleja el dolor de los agraviados, ni su evolución psicológica (un claro lunar, al menos en el caso de Picquart). Además, en los dos primeros tercios de la cinta todo parece estar impregnado de una sensación de resignación, cuando no de tristeza, con un tono demasiado seco, incluso áspero. Pero en el último tercio la película se desprende de esa sensación de pesadez, como si recobrara el ánimo, para acabar imbuida de algo parecido a la grandeza. El director Incluso deja sonreír mínimamente a un extraordinario Jean Dujardin, quien consigue brillar en un papel más estoico que carismático.
Y lo hace con un tratamiento muy actual, pero capturando la esencia de los valores de la época, de un ejército parapetado en una inflexible e incuestionable jerarquía que sepulta sin compasión la verdad y a cualquiera que la esgrima, que se apropia en exclusividad de valores como el honor o la dignidad para perpetuarse en el poder.
Eso sí, el punto de vista de la cinta (o de su director) se centra más en la culpabilidad que en la inocencia, en las miserias del poder que en la grandeza de los que con denuedo restauran la justicia. No refleja el dolor de los agraviados, ni su evolución psicológica (un claro lunar, al menos en el caso de Picquart). Además, en los dos primeros tercios de la cinta todo parece estar impregnado de una sensación de resignación, cuando no de tristeza, con un tono demasiado seco, incluso áspero. Pero en el último tercio la película se desprende de esa sensación de pesadez, como si recobrara el ánimo, para acabar imbuida de algo parecido a la grandeza. El director Incluso deja sonreír mínimamente a un extraordinario Jean Dujardin, quien consigue brillar en un papel más estoico que carismático.
Con todo, una película notable, muy por encima de las últimas de Polanski.
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