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Ruega por nosotras

Drama Año 1974. Ana tiene 19 años, vive en Barcelona y es -a ojos de su acomodada familia- una chica rebelde. Tras una fuga nocturna, su padre decide ponerla en manos del Patronato de protección a la Mujer, institución especializada en “mujeres caídas o en riesgo de caer”. Ana es trasladada a Madrid para ser internada en un reformatorio regentado por monjas y sometida a un brutal régimen disciplinario. Allí tratará de sobrevivir ... [+]
Críticas 6
Críticas ordenadas por utilidad
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2
30 de septiembre de 2026
20 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Ruega por nosotras" convierte una historia que debería resultar insoportable en un melodrama sorprendentemente plano. Daniel Monzón, que ya había abordado la memoria reciente española en la cutre pero superior "Las leyes de la frontera", se acerca al Patronato de Protección a la Mujer con la intención evidente de denunciar sus abusos, pero su puesta en escena rara vez encuentra una forma cinematográfica que esté a la altura de la gravedad de aquello que cuenta. El resultado, además, se extiende durante 136 minutos que parecen empeñados en subrayar una y otra vez lo mismo: las chicas sufren, las monjas son crueles y la amistad entre Ana y Sole representa su única vía de escape.

El principal problema está en un guion de Monzón y Jorge Guerricaechevarría que confunde acumulación de desgracias con profundidad dramática. La película encadena humillaciones, castigos y episodios de violencia sin conseguir que sus personajes dejen de funcionar como piezas de una tesis previamente escrita. La denuncia del Patronato —una institución real que ejerció durante décadas una forma de represión y violencia contra mujeres jóvenes— queda así reducida a una narración excesivamente didáctica, en la que apenas hay espacio para la ambigüedad, la contradicción o una mirada propia sobre el trauma.
Zoe Bonafonte, Manuela Calle & Daniel Monzón
También resulta decepcionante que Monzón recurra a soluciones tan convencionales para abordar un material tan incómodo. Allí donde cabría esperar una película capaz de explorar las complejidades de la violencia institucional y sus mecanismos de sometimiento, encontramos un drama histórico de trazo grueso, con villanas inequívocas, víctimas ejemplares y emociones cuidadosamente administradas. Zoe Bonafonte y Manuela Calle sostienen cuanto pueden una película que parece confiar más en la importancia de los hechos que cuenta que en la capacidad del cine para transformarlos en una experiencia verdaderamente perturbadora. Que aquello sucediera es, por supuesto, una razón para contar esta historia; no necesariamente una razón suficiente para que el resultado cinematográfico deje de ser rutinario.
9
31 de octubre de 2026
9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Daniel Monzón toca la fibra ignorada hasta ahora en el cine español sobre las relaciones institucionales peligrosas entre política, dinero, religión y educación. En este conjunto enmarañado se enredan a menudo conceptos como decencia, honestidad, polarización de bondad y maldad y alguna que otra crueldad socialmente asumida, que dan lugar a la formación de creencias erróneas, disonancia cognitiva e indefensión aprendida.

Si bien existen buenas películas y series sobre los casos de niños robados, estaba pendiente denunciar centros religiosos de "protección de mujeres adolescentes" (chicas internadas alli por sus padres con el objetivo de curar su rebeldía y consolidar una obediencia que la criatura parecía haber perdido).

Las actrices: Zoe Bonafonte, Manuela Calle y Adelfa Calvo interpretan los personajes protagonistas como si hubieran vivido la experiencia real, pulsando la cuerda adecuada del corazón de los espectadores, logrando un nivel de emociones necesario para procesar que lo que vemos, formó parte de nuestra historia, que estuvo alrededor nuestro, quizás demasiado cerca.
Ruega por nosotras sería una triste ironía si no fuera porque fue real durante demasiado tiempo.

Dios nos libre de nacer en el seno de una familia decente, porque resulta que "por tu bien" te encarcelan, te torturan, te castigan, te niegan el derecho a querer, amar, bailar, divertirte; te impiden vivir como una persona normal porque consideran a cualidad suficiente para conducir a un adolescente al pecado, a la vergüenza y sobre todo a la libertad, sin duda mucho más peligrosa que cualquier otra arma o veneno .

Obedece y serás su esclava, es fecir: serás decente. Obedece , sé su esclava y trabaja gratis y sin rechistar para que ellos ganen dinero de las grandes empresas.

Aquel Patronato de protección a la mujer, gue sostenido por el estado hasta 1985.

Dios nos libre de volver al pasado, pero sobre todo de depender de una familia que en lugar de darte libertad para elegir tu felicidad, se empeñe en "hacer lo mejor para tu futuro". Hay que huir rápido de tales perversiones, pero ¿Cómo y con qué?
¿Se pueden desarrollar conductas masoquistas as esa edad y en esas instituciones?, ¿se puede convertir a la víctima en sádica en nombre de Dios?

La película "Ruega por nosotros", que recomiendo y voto con 9/10, nos muestra el proceso sin ningún tipo de morbosidad, con gran sutileza, respeto, acierto e insinuación.

Soy Susana Gómez Lages, vi la película en preestreno en la Facultad de Ciencias de la Información y soy autora del blog "Amando Cine"
6
4 de octubre de 2026
7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ambientada un año antes de la muerte de Franco, la película aborda uno de los episodios más tristes y vergonzosos de la historia de España, que, sin embargo, se prolongó hasta 1985, diez años después de la muerte del dictador. Se trata del llamado Patronato de Protección a la Mujer, una institución regentada por religiosas donde se recluía a chicas que se habían quedado embarazadas, habían mantenido relaciones sexuales antes del matrimonio o, simplemente, llevaban una vida que no encajaba con la moral conservadora de la época.

Estamos en Barcelona, en 1974. Ana tiene 19 años, es algo rebelde y vive en un ambiente acomodado, bajo la estricta vigilancia de un padre autoritario que la tiene atada en corto. Un día, después de escaparse sin permiso para asistir a un concierto de música, su padre toma una drástica decisión para intentar encauzar a esta joven disoluta: entregarla al Patronato para que consigan reeducarla y quitarle de encima esa supuesta inmoralidad.
La película tiene ciertas similitudes con Las hermanas de la Magdalena, de Peter Mullan, que retrataba unas instituciones irlandesas con prácticas muy parecidas y que proliferaron en distintos lugares de Europa. Resulta estremecedor comprobar que estos centros estuvieran regentados por religiosas que, lejos de proteger a las jóvenes, se dedicaban en muchos casos a someterlas a castigos, humillaciones y vejaciones. También resulta especialmente inquietante recordar los abusos cometidos contra mujeres y niños en instituciones de este tipo, incluidos casos de separación de madres e hijos y adopciones irregulares. Se supone que quienes predican la bondad y el amor al prójimo deberían dar ejemplo, pero la realidad demuestra que, en ocasiones, el fanatismo y la hipocresía pueden esconderse detrás de una fachada de virtud religiosa.

Son páginas vergonzosas de nuestro pasado que Daniel Monzón recupera con esta película. El director nos ha ofrecido títulos muy interesantes como Celda 211, El niño o Las leyes de la frontera, y aquí se aleja del thriller criminal de algunos de sus trabajos anteriores para centrarse en un drama social que denuncia una maquinaria represiva en la que el castigo y el sometimiento se utilizaban como métodos para «educar» a unas chicas cuyo único delito era no ajustarse a las normas morales impuestas por la sociedad.
Ana no ha cometido ningún delito, pero su padre está convencido de que su rebeldía debe corregirse de la forma más contundente posible. La madre, mucho más comprensiva, apenas tiene capacidad de decisión frente a un marido de mentalidad profundamente machista. La situación familiar refleja una época en la que muchas mujeres carecían de autonomía y en la que la autoridad masculina se imponía incluso cuando estaban en juego la libertad y el futuro de sus propias hijas.

En el Patronato, Ana conocerá a Sole, otra joven recluida con la que acabará formando una pareja inseparable. La solidaridad entre ambas y su manera de afrontar las dificultades se convierten en el corazón de la historia. Frente a una institución que pretende doblegarlas y arrebatarles su personalidad, la amistad les proporciona un refugio y una pequeña vía de escape. Para interpretar a estas dos jóvenes contamos con Zoe Bonafonte y Manuela Calle, que aportan carisma y frescura a sus personajes. En el lado opuesto encontramos a Adelfa Calvo, que encarna la férrea autoridad de la institución.
La represión de estas supuestas «descarriadas», ejercida paradójicamente por otras mujeres que decían actuar por su bien, constituye uno de los aspectos más incómodos de la película. La denuncia resulta contundente al mostrar cómo la religión y la moral podían utilizarse para justificar comportamientos crueles y deshumanizadores. La falta de compasión de quienes tenían la responsabilidad de cuidar a estas jóvenes provoca indignación y nos recuerda que ninguna ideología, creencia o autoridad debería servir de excusa para pisotear los derechos fundamentales de una persona.

Daniel Monzón reconstruye este universo opresivo y nos enfrenta a una realidad que durante demasiado tiempo permaneció silenciada. Es importante recordar que detrás de las cifras y de los testimonios históricos hubo mujeres reales, con sus sueños, sus miedos y sus vidas destrozadas por decisiones que otros tomaron por ellas. Por eso considero que estamos ante una película necesaria, que nos recuerda que la libertad individual no debería quedar nunca supeditada a una moral religiosa impuesta por la fuerza.
Es cierto que en algunos momentos el relato puede resultar algo maniqueo, con una división demasiado marcada entre víctimas y verdugos, pero tampoco hay que olvidar que estamos ante una película que pretende denunciar unos hechos reales sin renunciar a su vocación de llegar al gran público. Ruega por nosotras busca emocionar, indignar y, al mismo tiempo, ofrecer una historia de amistad y resistencia que permita al espectador disfrutar de una tarde de cine sin olvidar aquello que está viendo.

En definitiva, una película que recupera una parte oscura de nuestra historia y que nos recuerda que, bajo la excusa de proteger y educar, se pueden cometer auténticas barbaridades. Porque la libertad no debería perderse nunca en nombre de una supuesta moralidad, y mucho menos cuando quienes dicen defenderla son precisamente los que se encargan de pisotearla.
Ricar - Destino Arrakis.com
5
22 de septiembre de 2026
8 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director Monzón y el guionista Guerricaechevarría son bastante peliculeros. En el sentido de que saben estructurar, construir, tramar y armar el aparataje de una peli tal y como se esperaría de un modelo de eficiencia hollywoodiense para géneros como el thriller o las películas de cárceles y fugas. Para mí esas son las virtudes y a la vez los defectos de esta peli.

Virtudes porque se mueve y crece constantemente, al lado de una protagonista que pasa de rebelde sin causa a rebelde con cabeza con un arco interesantísimo. Adelfa Calvo tiene el cielo ganado (no pun intended) cómo la némesis, la alcaide con hábito.

Defectos porque priman el espectáculo y el mecanismo sobre otros aspectos que siento que podrían ser más interesantes, rugosos, terribles y complejos sobre esa institución correctiva franquista que fue el Patronato de Protección a la Mujer. Hay amagos de temas como el silenciamiento de la mujer o los conflictos de clase (no es lo mismo estar encerrada y tutelada para la "privilegiada" protagonista que para una chica cuya laalternativa es la calle) que aparecen como elementos acumulativos y sobretramados en lugar de como una exploración profunda. Hay detalles que desafían mi suspensión de la incredulidad, como las escenas de fuga casi rollo Alcatraz (a las monjas les faltan los perros rabiosos con correa), la compañera de la prota en el "hoyo" (chiscón en este caso) gritando a modo de protesta 'Fin de semana' de Los Diablos (curiosa elección de grupo donde el villano es la iglesia), o el uso que se hace del bollodrama.

Creo que hay más interés por sacar un drama carcelario efectivo y con factura que por ahondar en la problemática que hay aquí, pero per se tampoco me parece mal.
5
30 de septiembre de 2026
6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues, en lo que a mí respecta, una decepción.

Vista en el reciente festival internacional de cine de Donostia/San Sebastián, veo que tiene todos los ingredientes como para haber sido una buena película, pero creo que no lo logran sus creadores.

Me parece interesante el punto de partida, no original, pero sí con el suficiente enganche para haberme gustado mucho más.

Me encuentro con una película exagerada, muy larga para lo que cuenta y con algunos personajes excesivos, que no resultan creíbles, como "la mala de la película" (bueno, o la peor), que interpreta Adelfa Calvo, una buena actriz, sin duda, pero que, aunque tiene una perfecta dicción, no logra convencer.

Visualmente es competente, la banda sonora (con simpáticos homenajes a exitosos films anteriores) es de recibo, pero la narración es muy irregular, con picos de interés y otros que simplemente no me los creo.

Esfuerzo interpretativo de las chavalas, buena ambientación de la época y un pequeño regusto amargo al finalizar la proyección.

No, no es lo que esperaba.

https://filmsencajatonta2.blogspot.com
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