Todo el mundo tiene a alguien menos yo
Romance. Drama
Es la historia de Alejandra, una mujer de treinta y tantos años que conoce a María, una hermosa adolescente de dieciséis. Se enamoran y viven un tórrido romance. El problema es que Alejandra es una persona sumamente aprensiva y fuertemente convencida de cómo deberían ser las cosas. Quiere transformar a María en una especie de espejo de ella misma, pero María es una adolescente curiosa y de alguna manera quiere vivir su propia vida. (FILMAFFINITY) [+]
21 de abril de 2014
21 de abril de 2014
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La ópera prima de Raúl Fuentes cuenta la historia de Alejandra (Andrea Portal)], una mujer que ronda los 30 años, soltera y solitaria, con un alto nivel de vida, tanto económico como cultural. Pronto conocerá a María (Naian Daeva), una chica alegre y sensual, estudiante y que vive con sus padres, con la que habrá de iniciar una relación amorosa.
Las dos son muy diferentes entre sí, tanto físicamente (una es morena y la otra rubia), como en su carácter, en su personalidad, en su forma de ver y vivir la vida, y el choque no se hará esperar, y así la relación entrará en un tramo complicado, la compleja personalidad de Alejandra, un tanto histérica, celosa y manipuladora, más la diferencia en la edad, entre otras cosas, lo que las llevará a una ruptura que parecía inevitable.
La película se cuenta desde el punto de vista de Alejandra, la mayor de la relación, un personaje poco simpático, y con el que cuesta lograr empatía, ya que por momentos dicta ciertos discursos aleccionadores y rimbombantes que se sienten un tanto fuera del relato.
De ahí en más brillan los aciertos en el film; una interesante fotografía en blanco y negro, las actuaciones de Portal y Daeva y ese cierto aire al cine de la nouvelle vague tan pocas veces visitado por el cine mexicano.
Las dos son muy diferentes entre sí, tanto físicamente (una es morena y la otra rubia), como en su carácter, en su personalidad, en su forma de ver y vivir la vida, y el choque no se hará esperar, y así la relación entrará en un tramo complicado, la compleja personalidad de Alejandra, un tanto histérica, celosa y manipuladora, más la diferencia en la edad, entre otras cosas, lo que las llevará a una ruptura que parecía inevitable.
La película se cuenta desde el punto de vista de Alejandra, la mayor de la relación, un personaje poco simpático, y con el que cuesta lograr empatía, ya que por momentos dicta ciertos discursos aleccionadores y rimbombantes que se sienten un tanto fuera del relato.
De ahí en más brillan los aciertos en el film; una interesante fotografía en blanco y negro, las actuaciones de Portal y Daeva y ese cierto aire al cine de la nouvelle vague tan pocas veces visitado por el cine mexicano.
17 de septiembre de 2015
17 de septiembre de 2015
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un choque generacional entre una quinceañera y otra que ronda los treinta es un tópico nada habitual, donde Raúl Fuentes, director y guionista, explorará la relación que entablan una formadora editorial con una estudiante destrampada en la formación de su propio criterio. Una historia de amor lesbico donde la pareja encuentra plenitud en la intimidad, mas en la habitual convivencia Alejandra, la mayor, se encuentra ajena e indispuesta a inmiscuirse en una etapa que ella ya vivió y que su actual affaire vive sin mucha preocupación precisamente por ser 15 años menor que ella.
La propuesta argumental queda en una nueva forma para abordar el tema de amores con ruptura, esta vez desde las perspectiva gay, aunque aquí todo es tratado con suficiente naturalidad que el espectador olvidará
que sus protagonistas son chicas.Visualmente y gracias al trabajo de fotografía y maquillaje vemos otro trabajo en blanco y negro con distintos escenarios bien iluminados y contrastados, que revelan sobre todo el que concierne al de la profesionista, a la que innumerables ocasiones se le hacen acercamientos de cámara para entonar ese disgusto por lo ordinario y vulgar, y proyectar una imagen inquebrantable, que a base de lecturas se forja, pero que mina las posibilidades de interacción con la adolescente y otras mujeres que eventualmente aparecen en su deambular.
Con título algo lastimero, la película deja en claro que el ser humano es responsable de sus circunstancias...
La propuesta argumental queda en una nueva forma para abordar el tema de amores con ruptura, esta vez desde las perspectiva gay, aunque aquí todo es tratado con suficiente naturalidad que el espectador olvidará
que sus protagonistas son chicas.Visualmente y gracias al trabajo de fotografía y maquillaje vemos otro trabajo en blanco y negro con distintos escenarios bien iluminados y contrastados, que revelan sobre todo el que concierne al de la profesionista, a la que innumerables ocasiones se le hacen acercamientos de cámara para entonar ese disgusto por lo ordinario y vulgar, y proyectar una imagen inquebrantable, que a base de lecturas se forja, pero que mina las posibilidades de interacción con la adolescente y otras mujeres que eventualmente aparecen en su deambular.
Con título algo lastimero, la película deja en claro que el ser humano es responsable de sus circunstancias...
26 de enero de 2016
26 de enero de 2016
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película tiene algunas cosas que valen la pena. La primera es la naturalidad con la que trata el romance entre dos chicas, que en ningún momento se presenta como algo prohibido ni fuera de lo común. Esto no sólo me parece acertado, sino necesario, ya que logra que nunca se distraiga la atención de la pasión que existe entre ellas.
Otro punto que resalta es la fotografía en blanco y negro, que está bien hecha y le da una estética particular.
FInalmente se le reconoce mucho al director que este logro sea su ópera prima.
En realidad la película empieza muy bien, de modo muy inesperado, suave y sorpresivo, que logra mantener el interés del espectador. Sin embargo, esto va decayendo poco a poco.
Algo que le falla un poco a este filme es una mayor naturalidad en los diálogos que en ocasiones suenan un poco falsos. Quizá el director quiso enmendar esta falla de su propio guión dando cierta libertad de improvisación a las actrices, lo que en lugar de restaurar al naturalidad, más bien les impidió adentrarse en sus personajes y terminaron actuando como ellas mismas (o sea, como Andrea y Naian, no como Alejandra y María). Esa es una falla que con mayor frecuencia hemos apreciado en otros trabajos de Naian Daeva, a quien aún le hace falta profesionalizarse como actriz y que posiblemente no obtendría papeles protagónicos si no fuera por los contactos que tiene. Además de que su belleza y carisma, le ayudan bastante.
Algo que sobra un poco en esta película son las frases que aparecen en forma de letreros a media película, que no siempre tienen que ver con la trama ni ayudan a entender mejor a los personajes.
Pero a pesar de esto, no es una mala película y seguro a más de uno le gustará verla.
Otro punto que resalta es la fotografía en blanco y negro, que está bien hecha y le da una estética particular.
FInalmente se le reconoce mucho al director que este logro sea su ópera prima.
En realidad la película empieza muy bien, de modo muy inesperado, suave y sorpresivo, que logra mantener el interés del espectador. Sin embargo, esto va decayendo poco a poco.
Algo que le falla un poco a este filme es una mayor naturalidad en los diálogos que en ocasiones suenan un poco falsos. Quizá el director quiso enmendar esta falla de su propio guión dando cierta libertad de improvisación a las actrices, lo que en lugar de restaurar al naturalidad, más bien les impidió adentrarse en sus personajes y terminaron actuando como ellas mismas (o sea, como Andrea y Naian, no como Alejandra y María). Esa es una falla que con mayor frecuencia hemos apreciado en otros trabajos de Naian Daeva, a quien aún le hace falta profesionalizarse como actriz y que posiblemente no obtendría papeles protagónicos si no fuera por los contactos que tiene. Además de que su belleza y carisma, le ayudan bastante.
Algo que sobra un poco en esta película son las frases que aparecen en forma de letreros a media película, que no siempre tienen que ver con la trama ni ayudan a entender mejor a los personajes.
Pero a pesar de esto, no es una mala película y seguro a más de uno le gustará verla.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Alejandra y María tienen un romance intenso a pesar de la diferencia de edad que las separa. María, que ronda los 17 años, es inocente, alegre y hasta cierto punto ignorante, mientras que Alejandra es una profesionista con tintes intelectuales, amante del arte y la lectura. La situación que describe la película no es tanto el romance sino la incapacidad de la mayor de las protagonistas para adaptarse a situaciones nuevas. Las cosas son como ella las cree y nadie puede contradecirla. Todo le aburre, todo le fastidia. Porque en realidad la aburrida y fastidiosa, es ella. Está harta de su vida y no lo sabe y no consigue abrirse al mundo de María. María le acomoda bien en su vida, pero hasta cierto punto.
El guión falla un poco en profundizar en torno a estas discrepancias.
Por otro lado, es un poco absurdo que las chicas se conozcan en un boliche. Realmente es un sitio muy fuera de lugar para que alguien como Alejandra vaya sola. La gente va sola al cine, a comer, a los bares, pero no a jugar boliche. Es casi como ir a jugar futbolito sin acompañante. Empiezan a charlar sobre Platón y de súbito, María propone que se vuelvan a ver. Eso no tiene razón de ser, sobre todo tomando en cuenta la edad de la niña. Todavía si Alejandra hubiera sido su maestra, o la hubiera conocido en alguna situación donde su sensualidad la hubiera seducido, sería más creíble.
Al final María se cansa de la amargura de Alejandra y termina la relación. La otra hace lo posible por volver con ella, pero no lo consigue. La va a buscar a la escuela y la encuentra cambiada, con el cabello corto. En ese momento, Alejandra intenta regalarle un libro y María no lo acepta. Le dice que ya no lo necesita y que además ya no le gusta leer. Eso es un poco extraño y quizá lo dijo para ponerse al nivel de sus amigos del colegio o simplemente para quitársela de encima.
El guión falla un poco en profundizar en torno a estas discrepancias.
Por otro lado, es un poco absurdo que las chicas se conozcan en un boliche. Realmente es un sitio muy fuera de lugar para que alguien como Alejandra vaya sola. La gente va sola al cine, a comer, a los bares, pero no a jugar boliche. Es casi como ir a jugar futbolito sin acompañante. Empiezan a charlar sobre Platón y de súbito, María propone que se vuelvan a ver. Eso no tiene razón de ser, sobre todo tomando en cuenta la edad de la niña. Todavía si Alejandra hubiera sido su maestra, o la hubiera conocido en alguna situación donde su sensualidad la hubiera seducido, sería más creíble.
Al final María se cansa de la amargura de Alejandra y termina la relación. La otra hace lo posible por volver con ella, pero no lo consigue. La va a buscar a la escuela y la encuentra cambiada, con el cabello corto. En ese momento, Alejandra intenta regalarle un libro y María no lo acepta. Le dice que ya no lo necesita y que además ya no le gusta leer. Eso es un poco extraño y quizá lo dijo para ponerse al nivel de sus amigos del colegio o simplemente para quitársela de encima.
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