Tengo miedo torero
2020 

6.5
533
18 de octubre de 2020
18 de octubre de 2020
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
La "Loca del Frente" (el gran actor chileno Alfredo Castro) luego de una redada conoce a Carlos (Leonardo Ortizgris), un joven mexicano que la protege de ser detenida. La "Loca" es "un travesti viejo" y pobre que vive en un barrio que parece en escombros y que más o menos se las apaña en el Chile bajo la dictadura de Pinochet en 1986 y es visitada poco después por Carlos para solicitarle que le guarde unas cajas con libros. A partir de ahí, la Loca quedará enamoradx de Carlos.
Esta trasposición parcial al cine que hace Rodrigo Sepúlveda de la novela de Pedro Lemebel, esta historia, traen reminiscencias de El beso de la mujer araña de Manuel Puig/Babenco y también de El lugar sin límites de Donoso/Ripstein. Pero en este caso, la puesta es totalmente realista y jamás cae en la sordidez.
La Loca es un personaje muy representativo de su época, con el chongo heterosexual como objeto amoroso ideal y a quien no resulta tan claro aplicarle el "ella" o el "la" según la actual perspectiva de género. Carlos es un revolucionario seductor y con la Loca, no estamos seguros (o no queremos estarlo) de en qué medida corresponde a los sentimientos de ella o si sólo trata de utilizarla como pantalla y aguantadero.. La peripecia, no obstante, le sirve a la Loca como una toma de conciencia política y a la asunción de riesgos, por amor, en un país que siente que, por derecha o por izquierda, siempre excluyó a las "locas".
Esta trasposición parcial al cine que hace Rodrigo Sepúlveda de la novela de Pedro Lemebel, esta historia, traen reminiscencias de El beso de la mujer araña de Manuel Puig/Babenco y también de El lugar sin límites de Donoso/Ripstein. Pero en este caso, la puesta es totalmente realista y jamás cae en la sordidez.
La Loca es un personaje muy representativo de su época, con el chongo heterosexual como objeto amoroso ideal y a quien no resulta tan claro aplicarle el "ella" o el "la" según la actual perspectiva de género. Carlos es un revolucionario seductor y con la Loca, no estamos seguros (o no queremos estarlo) de en qué medida corresponde a los sentimientos de ella o si sólo trata de utilizarla como pantalla y aguantadero.. La peripecia, no obstante, le sirve a la Loca como una toma de conciencia política y a la asunción de riesgos, por amor, en un país que siente que, por derecha o por izquierda, siempre excluyó a las "locas".

Alfredo Castro
Castro compone muy bien a su otoñal personaje de "loca vieja", pero el registro naturalista, más allá de los inserts musicales resulta algo alicaído, tornando al relato entre melancólico y desvaído. Irónicamente, los momentos más logrados y fuertes de la película son los correspondientes a las manifestaciones callejeras y la manera en que las transita su protagonista.
Una película de visión oportuna y necesaria para recordarles a varios desatinados manifestantes actuales lo que es una verdadera dictadura y devolverle su tremendo significado y mostrarles el precio de una verdadera resistencia.
Una película de visión oportuna y necesaria para recordarles a varios desatinados manifestantes actuales lo que es una verdadera dictadura y devolverle su tremendo significado y mostrarles el precio de una verdadera resistencia.
9 de mayo de 2021
9 de mayo de 2021
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película navega por la periferia del libro sin llegar su centro, como queriendo evitar incomodar a alguien, omite lo importante, lo sustancial, el contexto en que los personajes se desenvuelven, minimizando los riesgos de aquello, simplificandola a él no menos importante amor, pero un amor sin un poderoso contexto, lo vuelve algo normal, común.
Esta película que pudo haber entrado a las grandes ligas de las películas chilenas, pero hubo cobardía a mi parecer, de retratar a Pinochet, a su mujer y el chile de la dictadura. Solo pinceladas que un chileno puede entender más profundamente, pero para un extranjero que vea esta película, pistas inconexas.
La mayor parte de la película está bien lograda y es fiel hasta cierto punto al libro, lo cual se agradece mucho, las actuaciones son correctas, siendo Alfredo Castro quien se lleva todo el peso de la película. Pero ni el mejor actor del mundo puede levantar un guión más allá de su calidad.
Esta película que pudo haber entrado a las grandes ligas de las películas chilenas, pero hubo cobardía a mi parecer, de retratar a Pinochet, a su mujer y el chile de la dictadura. Solo pinceladas que un chileno puede entender más profundamente, pero para un extranjero que vea esta película, pistas inconexas.
La mayor parte de la película está bien lograda y es fiel hasta cierto punto al libro, lo cual se agradece mucho, las actuaciones son correctas, siendo Alfredo Castro quien se lleva todo el peso de la película. Pero ni el mejor actor del mundo puede levantar un guión más allá de su calidad.
Un tributo débil y tardío a su autor.
19 de abril de 2021
19 de abril de 2021
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película, es conmovedora desde el comienzo hasta el final. La actuación de Castro fue notable.
La historia nos presenta a un veterano travesti carente de afecto en medio de una sociedad bajo en régimen totalitario en plena dictadura chilena.
Conoce a un guerrillero de nombres Carlos, que le cambiara la vida por completo, juntos forman una dupla de amigos inseparables a pesar de las diferencias sexuales entre ambos.
Un relato conmovedor donde el director Sepúlveda eligió el momento justo para dar esperanzas de que alguna vez se podía terminar todo ese abuso por parte del gobierno militar al frente de una sociedad que reclamaba justicia ante los desaparecidos.
La musicalización de mucha historia de España, y las escenas románticas dejan llevar al espectador a ver que una persona totalmente acabada puede encontrar algo que busco toda su vida, conocer al menos el amor, y que otro nunca lo haya rechazado como persona como hoy la sociedad los trata los gais, travestis y demás.
La historia nos presenta a un veterano travesti carente de afecto en medio de una sociedad bajo en régimen totalitario en plena dictadura chilena.
Conoce a un guerrillero de nombres Carlos, que le cambiara la vida por completo, juntos forman una dupla de amigos inseparables a pesar de las diferencias sexuales entre ambos.
Un relato conmovedor donde el director Sepúlveda eligió el momento justo para dar esperanzas de que alguna vez se podía terminar todo ese abuso por parte del gobierno militar al frente de una sociedad que reclamaba justicia ante los desaparecidos.
La musicalización de mucha historia de España, y las escenas románticas dejan llevar al espectador a ver que una persona totalmente acabada puede encontrar algo que busco toda su vida, conocer al menos el amor, y que otro nunca lo haya rechazado como persona como hoy la sociedad los trata los gais, travestis y demás.

Alfredo Castro
Visualmente hermosa, sin caer en excesos sexuales. Muchas veces actuamos con total brutalidad contra el travesti, pero son seres humanos que tienen sentimiento muchos más profundo que una mujer o un hombre en el momento de jugarse por lo que sienten.
Excelente película que nos trae el cine chileno.
Excelente película que nos trae el cine chileno.
17 de abril de 2021
17 de abril de 2021
5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
La actuación de Alfredo Castro sostiene la película.
La película se encuentra muy lejos de la novela, sin proporcionar nada de contexto a la relación entre los personajes principales, ni menos a lo que ocurría a nivel sociopolítico (salvo un par de protestas muy aisladas y algunas emisiones de radio puntuales).
La actuaciones de Ortizgris y Zylbergerg flojísimas.
La película se encuentra muy lejos de la novela, sin proporcionar nada de contexto a la relación entre los personajes principales, ni menos a lo que ocurría a nivel sociopolítico (salvo un par de protestas muy aisladas y algunas emisiones de radio puntuales).
La actuaciones de Ortizgris y Zylbergerg flojísimas.
27 de abril de 2021
27 de abril de 2021
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tengo miedo torero (2020) es una coproducción entre Chile, Argentina y México, dirigida por Rodrigo Sepúlveda y basada en un libro del escritor Pedro Lemebel. En un país todavía gobernado por el dictador Pinochet un revolucionario y una travesti inician una relación que traspasa la amistad.
Por Nicolás Bianchi
El personaje principal de Tengo miedo torero es La Loca del Frente (Alfredo Castro), una travesti que dice no tener nombre o no quiere decirlo, quizás porque ocupa en la narración un lugar simbólico. Las ‘locas’ o las ‘maricas’, como se llama a sí mismo el personaje más de una vez, no tienen lugar en el país gobernado por la dictadura asesina de Pinochet pero tampoco en los proyectos revolucionarios de izquierda. ‘¿Acaso hay comunistas maricones?’, se pregunta el personaje que representa a los o las desclasadas, a los que no tienen lugar, a las que siempre fueron dejadas de lado.
La Loca huye de una razzia en un pub donde varias travestis interpretan un número musical que es interrumpido, a los tiros, por los militares. En un callejón se topa con Carlos (Leonardo Ortizgris), un revolucionario mexicano que viajó a Chile desde Cuba con una misión que no se va a develar hasta bien entrado el relato. De ese encontronazo, en el que él la salva a ella de ser apresada, surge una relación que se mueve entre el romance, la amistad y el interés.
Por Nicolás Bianchi
El personaje principal de Tengo miedo torero es La Loca del Frente (Alfredo Castro), una travesti que dice no tener nombre o no quiere decirlo, quizás porque ocupa en la narración un lugar simbólico. Las ‘locas’ o las ‘maricas’, como se llama a sí mismo el personaje más de una vez, no tienen lugar en el país gobernado por la dictadura asesina de Pinochet pero tampoco en los proyectos revolucionarios de izquierda. ‘¿Acaso hay comunistas maricones?’, se pregunta el personaje que representa a los o las desclasadas, a los que no tienen lugar, a las que siempre fueron dejadas de lado.
La Loca huye de una razzia en un pub donde varias travestis interpretan un número musical que es interrumpido, a los tiros, por los militares. En un callejón se topa con Carlos (Leonardo Ortizgris), un revolucionario mexicano que viajó a Chile desde Cuba con una misión que no se va a develar hasta bien entrado el relato. De ese encontronazo, en el que él la salva a ella de ser apresada, surge una relación que se mueve entre el romance, la amistad y el interés.

Carlos va a comenzar a utilizar la casa de La Loca como depósito de ‘cajas con libros’, que además de contener textos guardan otro tipo de herramientas. Así las visitas y los encuentros entre ambos se van a suceder, a veces con un propósito específico y a veces no tanto. La esporádica presencia de Laura (Julieta Zylberberg) le recuerda a ella que su historia con Carlos tiene un fin, un objetivo, que es la operación que preparan los revolucionarios.
La Loca es una marginal en todo sentido. Es discriminada explícitamente por los militares y se siente rechazada por el resto de la sociedad. Vive, además, en una casa que tomó luego de un terremoto, al borde del derrumbe y sostenida por unos pilotes de madera. El exceso estético que propone Sepúlveda en la puesta en escena de la película a veces borronea el lugar social del personaje, que vive en un barrio donde no sobra nada. En otras palabras, La Loca no solo es ‘marica’ sino que también es pobre.
La Loca es una marginal en todo sentido. Es discriminada explícitamente por los militares y se siente rechazada por el resto de la sociedad. Vive, además, en una casa que tomó luego de un terremoto, al borde del derrumbe y sostenida por unos pilotes de madera. El exceso estético que propone Sepúlveda en la puesta en escena de la película a veces borronea el lugar social del personaje, que vive en un barrio donde no sobra nada. En otras palabras, La Loca no solo es ‘marica’ sino que también es pobre.
A medida que el film avanza el cuidado estético de las imágenes, que como ejercicio fotográfico es destacable, van en desmedro de la tensión y la intensidad del drama que se presenta en la película. Que sea todo demasiado lindo le quita sangre a una historia que tiene momentos de una oscuridad que acaba demasiado iluminada. Al momento del estreno, el año pasado, hubo también críticas sobre la fidelidad con respecto a la obra original de Lemebel, sobre lo que se puede leer una opinión mejor informada que la nuestra aquí.
Tengo miedo torero tiene sus puntos más altos en el trabajo actoral del experimentado Castro, en la música original compuesta por Pedro Aznar y en una banda de sonido integrada por temas de Chavela Vargas, Lola Torres, Paloma San Basilio y Elis Regina, entre otros intérpretes. Cuando La Loca dice la frase que encabeza la reseña, o sea lo de la revolución inclusiva, la escena aparece forzada dentro de un diálogo mucho más trivial, como la mayoría de los que tienen lugar en la película. En seguida el personaje dice que cuando eso suceda ella estará en primera fila. No es este un film en el que se logre esa densidad crítica que seguramente pervive en las páginas escritas por Lemebel, demasiado edulcoradas en esta trasposición cinematográfica.
Tengo miedo torero tiene sus puntos más altos en el trabajo actoral del experimentado Castro, en la música original compuesta por Pedro Aznar y en una banda de sonido integrada por temas de Chavela Vargas, Lola Torres, Paloma San Basilio y Elis Regina, entre otros intérpretes. Cuando La Loca dice la frase que encabeza la reseña, o sea lo de la revolución inclusiva, la escena aparece forzada dentro de un diálogo mucho más trivial, como la mayoría de los que tienen lugar en la película. En seguida el personaje dice que cuando eso suceda ella estará en primera fila. No es este un film en el que se logre esa densidad crítica que seguramente pervive en las páginas escritas por Lemebel, demasiado edulcoradas en esta trasposición cinematográfica.
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