Al otro lado del puente
6.6
89
Thriller. Cine negro
Un importante financiero huye a México con fondos de su compañía. Para burlar a las autoridades, previamente, ha adoptado la identidad de una persona muerta. Pero pronto descubre que su situación no es nada segura, pues al difunto lo busca con mucho interés la justicia. (FILMAFFINITY)
10 de mayo de 2024
10 de mayo de 2024
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Intrigante película en la que seguramente tomarás partido por el hombre que huye. Ese hombre huye a Méjico con un montón de pasta que se ha llevado de su empresa, pero Bernard Lee (aquel sargento de El tercer hombre), agente del gobierno inglés, no está dispuesto a que se escape tan contento. Rod Steiger hace un papelón increíble y los apuros por los que pasa ya serían motivo suficiente para ponerse a ver la película. Como inciso para quien haya leído El hombre en la calle de George Simenon (un relato corto que por lo visto le encantó al tonto de Gabriel García Márquez) encontrará cierto paralelismo en la historia: perseguidor acosando al malhechor que se convierte en víctima agotando sus recursos.
La frontera con Méjico será el punto crucial del argumento y tanto la policía mejicana como el pueblo en la linde, la gente y el paisaje urbano que nos lleva a estampas españolas, y el resto de personajes, tienen un protagonismo y una vitalidad que dotan de un ritmo impresionante a la acción. Después además está el perro, Colores, y ya con eso se han ganado definitivamente al espectador. De verdad que uno no sabe (sin saber el final), si ese hombre no merece salirse con la suya sólo por lo empeñado que está en conseguirlo.
La frontera con Méjico será el punto crucial del argumento y tanto la policía mejicana como el pueblo en la linde, la gente y el paisaje urbano que nos lleva a estampas españolas, y el resto de personajes, tienen un protagonismo y una vitalidad que dotan de un ritmo impresionante a la acción. Después además está el perro, Colores, y ya con eso se han ganado definitivamente al espectador. De verdad que uno no sabe (sin saber el final), si ese hombre no merece salirse con la suya sólo por lo empeñado que está en conseguirlo.
6 de diciembre de 2025
6 de diciembre de 2025
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película está supuestamente basada en un relato corto de Graham Greene. En el mismo, su protagonista es un británico de pura cepa, de los de paraguas y bombín, que atiende por Joseph Calloway, pero, por algún motivo probablemente espurio, sus guionistas (con la bendición de Ken Annakin) decidieron que no, que mejor le hacían alemán con pasaporte de la Gran Bretaña y le cambiaban el nombre por el más apropiado a su nacionalidad de Carl Schaffner. De este modo, dadas las fechas de producción, los anglocabrones, como no teníamos bastante, se sacan de la manga otra más de casi casi seguro antiguo nazi mal encarado, perverso y estafador infiltrado entre las filas de los buenos, al estilo de "El extraño" y tantas y tantas otras.
Naturalmente, el tramposo de Annakin, apolo-geta como el que más de los modos y maneras de los súbditos de la pérfida Albión, como se infiere de su trilogía de los Huggett o de sus filmes de aventuras, consigue sin esfuerzo salvar una vez más el pundonor de sus compatriotas, los cuales son incapaces de ser tan encarados, perversos y estafadores como esos cochinos alemanes, vamos, que no.
Naturalmente, el tramposo de Annakin, apolo-geta como el que más de los modos y maneras de los súbditos de la pérfida Albión, como se infiere de su trilogía de los Huggett o de sus filmes de aventuras, consigue sin esfuerzo salvar una vez más el pundonor de sus compatriotas, los cuales son incapaces de ser tan encarados, perversos y estafadores como esos cochinos alemanes, vamos, que no.

Rod Steiger & Noel Willman
No es esa la única alteración que se hace del texto de Greene, ya que, por ejemplo, prácticamente todo el metraje inicial hasta la llegada de Schaffner a Méjico, incluyendo el intento de asesinato de su compañero de compartimento con propósitos de cambio de identidad, así como mucho de lo que pasa después, son añadiduras, que generalmente no le sientan mal a la historia, la cual está más o menos bien resuelta y tratada con ágil ritmo en su conversión de intriga psicológica a un thriller con mucho de noir, en el que solo en los minutos finales se vuelve a recuperar el espíritu reflexivo y existencial pretendido por el autor.
Para representar la ficticia población mejicana de Katrina y sus alrededores, los responsables eligieron ni más ni menos que la muy andaluza Lora del Río y las campiñas de sus alrededores, especialmente dos lugares clave: el céntrico bulevar conformado en sus laterales por la calle Bailén y la llamada plaza de Santa Ana, coronados en su extremo por la ermita del mismo nombre (hoy biblioteca municipal), que es donde se encuentra la posada donde se aloja Schaffner y en donde la cámara se explaya a su sabor, logrando a veces un aire cercano al de "Sed de mal"; y el cercano y muy bello Puente de Hierro sobre el río Guadalquivir (en realidad un puente carretero), el cual hace las veces de puente fronterizo entre Méjico y USA.
Para representar la ficticia población mejicana de Katrina y sus alrededores, los responsables eligieron ni más ni menos que la muy andaluza Lora del Río y las campiñas de sus alrededores, especialmente dos lugares clave: el céntrico bulevar conformado en sus laterales por la calle Bailén y la llamada plaza de Santa Ana, coronados en su extremo por la ermita del mismo nombre (hoy biblioteca municipal), que es donde se encuentra la posada donde se aloja Schaffner y en donde la cámara se explaya a su sabor, logrando a veces un aire cercano al de "Sed de mal"; y el cercano y muy bello Puente de Hierro sobre el río Guadalquivir (en realidad un puente carretero), el cual hace las veces de puente fronterizo entre Méjico y USA.

Rod Steiger
Aunque se emplea profusamente lugareños como extras en una porción de secuencias, los yanquis y europeos de diversas nacionalidades, excepto mejicana o al menos española, dan bastante el cante queriendo representar a personajes de ese país; tampoco es que los vestidos de lunares y faralaes que exhiben en algún momento las indígenas consigan exactamente situar al espectador en el ambiente pretendido.
Rod Steiger hace gala de su peculiar estilo interpretativo, en el que cabe la mayor de las introspecciones para pasar en la siguiente toma al histrionismo y la exageración, aunque en conjunto se muestra convincente en un papel al que progresivamente se le van incrementando las vejaciones (como es alemán no pasa nada), en la búsqueda por parte de los buenos de que ceda y vuelva al otro lado de la frontera, donde le espera una condena de diez años por malversación. Tan solo le queda un amigo en el mundo, la perra Dolores, de mirada tan melancólica como cinematográfica, que en un momento dado le salva de la picadura de un alacrán y a la que por ello convierte en su compañera inseparable, a pesar de, o puede que debido a, su extrema misantropía.
En definitiva, un título de cierta calidad que, aún con sus trampas, pérdidas de fuelle aquí y allá y ocasionales artificiosidades, resulta razonablemente entretenido y merecedor de un vistazo, aunque solo sea por saber porqué su director la consideraba su mejor película.
Rod Steiger hace gala de su peculiar estilo interpretativo, en el que cabe la mayor de las introspecciones para pasar en la siguiente toma al histrionismo y la exageración, aunque en conjunto se muestra convincente en un papel al que progresivamente se le van incrementando las vejaciones (como es alemán no pasa nada), en la búsqueda por parte de los buenos de que ceda y vuelva al otro lado de la frontera, donde le espera una condena de diez años por malversación. Tan solo le queda un amigo en el mundo, la perra Dolores, de mirada tan melancólica como cinematográfica, que en un momento dado le salva de la picadura de un alacrán y a la que por ello convierte en su compañera inseparable, a pesar de, o puede que debido a, su extrema misantropía.
En definitiva, un título de cierta calidad que, aún con sus trampas, pérdidas de fuelle aquí y allá y ocasionales artificiosidades, resulta razonablemente entretenido y merecedor de un vistazo, aunque solo sea por saber porqué su director la consideraba su mejor película.
2 de enero de 2026
2 de enero de 2026
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Across the Bridge" es una película británica de suspense dirigida por Ken Annakin y basada en el cuento homónimo de Graham Greene, de 1938. No he leído el cuento y, por tanto, desconozco si la película es una adaptación fiel o si se ha permitido ciertas licencias. Lo que sí es de conocimiento general es que Annakin pretendía que la segunda mitad del guión se apartara de la historia de Greene, pero el productor John Stafford, cercano al escritor, insistió en una adaptación más fiel .
Carl Schaffner, un arrogante financiero internacional, está en problemas en Nueva York porque Scotland Yard descubrió que faltan tres millones de libras de su empresa. Huye en tren para ir a México, creyéndose muy listo para engañar a la policía pero no lo suficientemente rápido como para evitar que la noticia de su fuga aparezca en los periódicos mientras está en camino. La solución aparece inesperadamente cuando conoce a Paul Scarff, un pasajero del tren que se parece a él y que, por casualidad, tiene un pasaporte mexicano.
Carl Schaffner, un arrogante financiero internacional, está en problemas en Nueva York porque Scotland Yard descubrió que faltan tres millones de libras de su empresa. Huye en tren para ir a México, creyéndose muy listo para engañar a la policía pero no lo suficientemente rápido como para evitar que la noticia de su fuga aparezca en los periódicos mientras está en camino. La solución aparece inesperadamente cuando conoce a Paul Scarff, un pasajero del tren que se parece a él y que, por casualidad, tiene un pasaporte mexicano.

Rod Steiger
Graham Green es un autor que a menudo crea personajes atrapados en complejos dilemas morales o político-legales que los confinan entre países y estados de gracia y la película lleva la inconfundible huella de su autor en su énfasis en la miseria y la desesperación humanas. En este caso, el protagonista Carl Schaffner está atrapado entre tres países y dos identidades, ambos perseguidos por la ley. Estados Unidos e Inglaterra buscan a Schaffner por un fraude corporativo a gran escala y México busca a Paul Scarff por asesinato. Cada vez que cae en una trampa insólita, Carl urde astutas estrategias para escapar.
La dirección de Ken Annakin mantiene un ritmo constante, y Rod Steiger ofrece una actuación correcta y efectiva, logrando capturar la perturbadora fascinación que produce el despiadado Carl Schaffner. La película es más impactante y equilibrada al enfocarse en el estudio del personaje de este financiero fugitivo y asesino. Sin embargo, la película carece de un punto central definido y hay demasiados giros de guión que no resultan del todo convincentes. En la primera parte, Schaffner es el protagonista y el interés está en ver cuánto puede hacer para evitar ser capturado pero una vez que cruza el puente y cae en la trampa que él mismo creó, se transforma en la víctima, un paria humilde y aislado que vive en la inmundicia. Los demás personajes tampoco destacan por su catadura moral y sólo podemos empatizar con Dolores, una perra de mirada lánguida que fue encontrada en una perrera en Liverpool y cuyo entrenador obtuvo suficiente publicidad gracias a la película como para fundar la Perrera Dolores.
La dirección de Ken Annakin mantiene un ritmo constante, y Rod Steiger ofrece una actuación correcta y efectiva, logrando capturar la perturbadora fascinación que produce el despiadado Carl Schaffner. La película es más impactante y equilibrada al enfocarse en el estudio del personaje de este financiero fugitivo y asesino. Sin embargo, la película carece de un punto central definido y hay demasiados giros de guión que no resultan del todo convincentes. En la primera parte, Schaffner es el protagonista y el interés está en ver cuánto puede hacer para evitar ser capturado pero una vez que cruza el puente y cae en la trampa que él mismo creó, se transforma en la víctima, un paria humilde y aislado que vive en la inmundicia. Los demás personajes tampoco destacan por su catadura moral y sólo podemos empatizar con Dolores, una perra de mirada lánguida que fue encontrada en una perrera en Liverpool y cuyo entrenador obtuvo suficiente publicidad gracias a la película como para fundar la Perrera Dolores.

Rod Steiger
Aunque está ambientada en Estados Unidos, la película se filmó íntegramente en Inglaterra para los interiores y en Lora del Río (España), haciendo las veces de México, para los exteriores aunque esto último no resulta demasiado creíble ni en la pronunciación del español que se puede oír en algunas escenas ni en el vestuario y las calles del supuesto pueblo mejicano.
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