Megalodon Rising
3.0
28
7 de septiembre de 2021
7 de septiembre de 2021
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quienes sin ningún tipo de vergüenza consumimos productos de la productora Asylum o similares, sabemos qué esperar. Y es justamente por esa esperanza de diversión reidera involuntaria, por la búsqueda de estridentes carcajadas ante los indescriptibles bodrios que se nos presentan, es que los amantes del género —que supongo somos muchos más de los que lo confiesan— no dejamos pasar un solo título sin verlo.
Pero hay momentos, como en esta “Megalodon Rising” en que la magia del ridículo, de los diálogos cursis, de las pésimas actuaciones y de los disparatados efectos especiales faltan a la cita.
Parece mentira, Asylum se supera a sí misma. Pero sin garbo, amacheteando la diversión de lo estrafalario, del bizarrismo y del puro esperpento. No da para hacer un análisis cinematográfico como otras veces (en forma irónica y en tono de humorada, claro) porque, entre otras cosas, es muy aburrida. La trama argumental, generalmente lo más gracioso de estos bodrios aquí llega a ser muy confusa. Uno cree que se centrará en esos improbables bichos prehistóricos pero el libreto se inclina a insinuar que el tema es una probable III Guerra Mundial iniciada por los yanquis y por los chinos. Pero sin gran explicación de por qué ocurriría eso lo que, justamente, por esa falta de claridad, se pierde la oportunidad de gozar de dialogados y situaciones estúpidas que son las que provocan la diversión.
Las actuaciones (¿?) como es habitual son chatas pero al personaje principal, la capitana del acorazado yanqui, está siempre con una permanente sonrisa, con cara de dulzura, de ensueño, de paz y tranquilidad interior que nada tiene que ver con el drama que está viviendo. En tanto, un aliado y amigo que comanda un submarino está constantemente recitando parlamentos grandilocuentes con un rostro siempre muy sudoroso y como haciendo gran fuerza para contener (o para aflojar) los esfínteres como si estuviera haciendo sus necesidades de purificación fisiológica.
Dentro de este desastre es bien ridículo escribir algo de la utilería. Pues bien, como el ridículo faltó a la cita en la película, me permito introducirlo yo comentando dos perlitas. 1) En una sala de un acorazado de guerra de última generación, hay una oficial china experta en informática hackeando un satélite para menesteres que no vienen al caso, y ese lugar no cuenta con una computadora acorde a la tecnología de semejante buque, es apenas una pequeña y miserable… laptop, pero además al lado de la misma se encuentra una llave inglesa (de esas que usan los sanitarios para aflojar caños). 2) El secreto de espionaje que permite ese hackeo está contenido en una cajita de madera, que tiene adosado un circuito impreso y cables pegados con cinta adhesiva.
Los efectos especiales (no pude desentrañarlo bien en los créditos) pero seguramente fueron realizados por niños pre-escolares usando el querido y viejo Paint-Brush de los inicios de Windows. Los animatronics de esos gigantes tiburones están hechos con lona y los dientes con acrílico reluciente.
En fin, nadie es inocente consumiendo bodrios como este porque también todos tenemos el derecho a gozar de lo espantoso y del esperpento. Sin embargo finalizaré con una analogía; encontré puntos de contactos con Sor Juana Inés de la Cruz y Assumpta Serna. ¿Qué extraña relación puede hacerse entre estos dos personajes y "Megalodon Rising"? El único contacto posible es parafrasear la película que en 1990 María Luisa Bemberg hizo con esa gran actriz española y que intituló "Yo, la Peor de Todas". Bien, de los bodrios que he traducido en los últimos años este es "El Peor de Todos".
Pero hay momentos, como en esta “Megalodon Rising” en que la magia del ridículo, de los diálogos cursis, de las pésimas actuaciones y de los disparatados efectos especiales faltan a la cita.
Parece mentira, Asylum se supera a sí misma. Pero sin garbo, amacheteando la diversión de lo estrafalario, del bizarrismo y del puro esperpento. No da para hacer un análisis cinematográfico como otras veces (en forma irónica y en tono de humorada, claro) porque, entre otras cosas, es muy aburrida. La trama argumental, generalmente lo más gracioso de estos bodrios aquí llega a ser muy confusa. Uno cree que se centrará en esos improbables bichos prehistóricos pero el libreto se inclina a insinuar que el tema es una probable III Guerra Mundial iniciada por los yanquis y por los chinos. Pero sin gran explicación de por qué ocurriría eso lo que, justamente, por esa falta de claridad, se pierde la oportunidad de gozar de dialogados y situaciones estúpidas que son las que provocan la diversión.
Las actuaciones (¿?) como es habitual son chatas pero al personaje principal, la capitana del acorazado yanqui, está siempre con una permanente sonrisa, con cara de dulzura, de ensueño, de paz y tranquilidad interior que nada tiene que ver con el drama que está viviendo. En tanto, un aliado y amigo que comanda un submarino está constantemente recitando parlamentos grandilocuentes con un rostro siempre muy sudoroso y como haciendo gran fuerza para contener (o para aflojar) los esfínteres como si estuviera haciendo sus necesidades de purificación fisiológica.
Dentro de este desastre es bien ridículo escribir algo de la utilería. Pues bien, como el ridículo faltó a la cita en la película, me permito introducirlo yo comentando dos perlitas. 1) En una sala de un acorazado de guerra de última generación, hay una oficial china experta en informática hackeando un satélite para menesteres que no vienen al caso, y ese lugar no cuenta con una computadora acorde a la tecnología de semejante buque, es apenas una pequeña y miserable… laptop, pero además al lado de la misma se encuentra una llave inglesa (de esas que usan los sanitarios para aflojar caños). 2) El secreto de espionaje que permite ese hackeo está contenido en una cajita de madera, que tiene adosado un circuito impreso y cables pegados con cinta adhesiva.
Los efectos especiales (no pude desentrañarlo bien en los créditos) pero seguramente fueron realizados por niños pre-escolares usando el querido y viejo Paint-Brush de los inicios de Windows. Los animatronics de esos gigantes tiburones están hechos con lona y los dientes con acrílico reluciente.
En fin, nadie es inocente consumiendo bodrios como este porque también todos tenemos el derecho a gozar de lo espantoso y del esperpento. Sin embargo finalizaré con una analogía; encontré puntos de contactos con Sor Juana Inés de la Cruz y Assumpta Serna. ¿Qué extraña relación puede hacerse entre estos dos personajes y "Megalodon Rising"? El único contacto posible es parafrasear la película que en 1990 María Luisa Bemberg hizo con esa gran actriz española y que intituló "Yo, la Peor de Todas". Bien, de los bodrios que he traducido en los últimos años este es "El Peor de Todos".
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana


