El cuerpo que habito
Drama
Adrzej vive con su familia en una pequeña ciudad de Polonia. Se esfuerza por ser un buen padre y marido, pero se siente cada vez más incómodo en un cuerpo que no refleja su verdadera identidad. En un momento en que Polonia vive su transición del comunismo al capitalismo, la película acompaña a Aniela Wesoly en su viaje en busca de la libertad personal como mujer trans.
29 de octubre de 2024
29 de octubre de 2024
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Explora la identidad y la transformación en un marco de profundas alteraciones sociales y políticas. La historia sigue a Andrzej, un hombre que, mientras cumple con los roles tradicionales de padre y esposo en una pequeña ciudad polaca, lucha silenciosamente con su identidad de género. Ambientada en un momento de cambio abrupto de una Polonia comunista hacia el capitalismo, la película expone cómo los valores y normas sociales afectan el autoconocimiento de Andrzej y amplifica su conflicto interno. La dirección nos presenta una historia conmovedora y llena de matices, que ilumina la complejidad de la identidad en una sociedad que se adapta lentamente al cambio.
La dirección de Szumowska y Englert se centra en la autenticidad de la experiencia de Andrzej. A través de un estilo visual crudo y sincero, los directores construyen un ambiente claustrofóbico en el hogar y en la ciudad, reflejando la sensación de aprisionamiento que siente el protagonista. La cámara sigue de cerca los momentos de silencio y los detalles de la vida cotidiana, lo que permite que el público experimente las tensiones y las pequeñas victorias personales de Andrzej. La narrativa se enriquece con sutiles elementos que representan la evolución de Polonia, sin perder nunca el enfoque en el viaje íntimo y emocional del personaje principal.
El protagonista logra transmitir tanto la rigidez externa como la vulnerabilidad interna, brindando una actuación que resuena con los dilemas de identidad y pertenencia. La química con el resto del elenco, en especial con su esposa y sus hijos, subraya la desconexión emocional que siente Andrzej y la distancia creciente entre su vida familiar y su verdadero yo. La humanidad que se expresa en cada interacción añade profundidad y autenticidad a la historia, y se convierte en un pilar fundamental para el desarrollo de la trama.
La cinematografía y el diseño de sonido están en sintonía con el tono de la película. Los tonos apagados y la iluminación tenue reflejan el peso de la identidad oculta de Andrzej y su angustia. Los entornos son cuidadosamente diseñados para ilustrar el contraste entre el mundo exterior, que se moderniza rápidamente, y el mundo interno de Andrzej, que está atrapado en un estancamiento emocional. La música, utilizada de manera sutil, destaca los momentos más emotivos sin distraer del enfoque en el personaje y su entorno opresivo.
Es una exploración íntima y visualmente impactante de la vida de una persona que desafía las convenciones sociales para perseguir su verdad interior, logrando que el espectador reflexione sobre la naturaleza del cambio personal y social.
La dirección de Szumowska y Englert se centra en la autenticidad de la experiencia de Andrzej. A través de un estilo visual crudo y sincero, los directores construyen un ambiente claustrofóbico en el hogar y en la ciudad, reflejando la sensación de aprisionamiento que siente el protagonista. La cámara sigue de cerca los momentos de silencio y los detalles de la vida cotidiana, lo que permite que el público experimente las tensiones y las pequeñas victorias personales de Andrzej. La narrativa se enriquece con sutiles elementos que representan la evolución de Polonia, sin perder nunca el enfoque en el viaje íntimo y emocional del personaje principal.
El protagonista logra transmitir tanto la rigidez externa como la vulnerabilidad interna, brindando una actuación que resuena con los dilemas de identidad y pertenencia. La química con el resto del elenco, en especial con su esposa y sus hijos, subraya la desconexión emocional que siente Andrzej y la distancia creciente entre su vida familiar y su verdadero yo. La humanidad que se expresa en cada interacción añade profundidad y autenticidad a la historia, y se convierte en un pilar fundamental para el desarrollo de la trama.
La cinematografía y el diseño de sonido están en sintonía con el tono de la película. Los tonos apagados y la iluminación tenue reflejan el peso de la identidad oculta de Andrzej y su angustia. Los entornos son cuidadosamente diseñados para ilustrar el contraste entre el mundo exterior, que se moderniza rápidamente, y el mundo interno de Andrzej, que está atrapado en un estancamiento emocional. La música, utilizada de manera sutil, destaca los momentos más emotivos sin distraer del enfoque en el personaje y su entorno opresivo.
Es una exploración íntima y visualmente impactante de la vida de una persona que desafía las convenciones sociales para perseguir su verdad interior, logrando que el espectador reflexione sobre la naturaleza del cambio personal y social.
4 de mayo de 2026
4 de mayo de 2026
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El viaje de Adrzej hasta llegar a ser Aniela, aunque culmina en los inicios de la última década del siglo XX, se inicia realmente cuando en su desarrollo sexual advierte que piensa como una mujer, las admira, envidia sus vestidos y tiene poco, o nada, en común con el carácter masculino.
Consigue zafarse del ejército y se casa por amor con una muchacha que le adora. Con el tiempo será consciente de que a pesar de ser un buen marido y un buen padre, está traicionando su verdadera identidad al no poder vivirla con plenitud.
Entre recuerdos y realidades la historia registra 45 años que abarcan la transición política de Polonia, pasando del comunismo al capitalismo; y la metamorfosis del protagonista.
El tacto y la sensibilidad con que Małgorzata Szumowska y Michał Englert abordan una cuestión tan delicada convierten el tema, en general abrupto y espinoso, en un ejercicio de empatía absoluto con todas las personas que sufren injustamente una situación tan compleja para ellas; y tan poco lesiva para el resto de la sociedad que, paradójicamente, reacciona en plan víctima apaleada.
Woman of..., es la típica película que por sus valores didácticos debería mostrarse en los colegios; para que los jóvenes abandonaran todos los prejuicios, tuvieran conceptos educacionales certeros y trasladaran a sus mayores conciencia humanística. Porque el problema lo padece solo el colectivo, y a estas alturas de la historia no se entienden las insolidarias reticencias de una mayoría, nada despreciable, de juristas, políticos, deportistas y otras gentes que enarbolan la bandera de la intransigencia.
No debería haber debate, al menos en sociedades como la española donde los tratamientos hormonales para personas trans están cubiertos por la Seguridad Social y se cuenta con una avanzada protección: (Ley Trans 4/2023).
Consigue zafarse del ejército y se casa por amor con una muchacha que le adora. Con el tiempo será consciente de que a pesar de ser un buen marido y un buen padre, está traicionando su verdadera identidad al no poder vivirla con plenitud.
Entre recuerdos y realidades la historia registra 45 años que abarcan la transición política de Polonia, pasando del comunismo al capitalismo; y la metamorfosis del protagonista.
El tacto y la sensibilidad con que Małgorzata Szumowska y Michał Englert abordan una cuestión tan delicada convierten el tema, en general abrupto y espinoso, en un ejercicio de empatía absoluto con todas las personas que sufren injustamente una situación tan compleja para ellas; y tan poco lesiva para el resto de la sociedad que, paradójicamente, reacciona en plan víctima apaleada.
Woman of..., es la típica película que por sus valores didácticos debería mostrarse en los colegios; para que los jóvenes abandonaran todos los prejuicios, tuvieran conceptos educacionales certeros y trasladaran a sus mayores conciencia humanística. Porque el problema lo padece solo el colectivo, y a estas alturas de la historia no se entienden las insolidarias reticencias de una mayoría, nada despreciable, de juristas, políticos, deportistas y otras gentes que enarbolan la bandera de la intransigencia.
No debería haber debate, al menos en sociedades como la española donde los tratamientos hormonales para personas trans están cubiertos por la Seguridad Social y se cuenta con una avanzada protección: (Ley Trans 4/2023).
27 de octubre de 2024
27 de octubre de 2024
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se estrena en nuestros cines este magnífico film polaco que pudo verse en el pasado Festival de Málaga, un conmovedor viaje de una mujer trans que ha vivido casi toda su vida ocultando su verdadera identidad en un contexto histórico y social marcado por la transición de Polonia del comunismo al capitalismo.
Andrzej, desde joven, siente que es una mujer en el cuerpo de un hombre, tras años de represión en un país durante la etapa comunista polaca donde no existían los derechos LGBTQ+, se transforma en Aniela, así durante 45 años seguiremos a nuestra protagonista en una vida de lucha personal y social por conseguir vivir como ella desea.
La actriz Małgorzata Hajewska-Krzysztofik interpreta magistralmente a Aniela Wesoly, logrando transmitir su desasosiego durante décadas, así como su dolor y aceptación por los demás de una manera muy personal y conmovedora.
Todo un viaje emocional dirigido por Małgorzata Szumowska y Michał Englert, dos directores con unas carreras que van desde producciones polacas a algunas internacionales con títulos muy interesantes como «The other lamb», «Mug», «Ellas, «Nunca volverá a nevar». Los dos logran hábilmente, sin caer en estereotipos marcados, un buen retrato sobre la identidad de género, la libertad y los cambios sociopolíticos con el paso del tiempo.
La dureza de la vida y la represión es muy real, pero también tiene grandes momentos de esperanza. Una gran película que hay que ver.
Destino Arrakis.com
Andrzej, desde joven, siente que es una mujer en el cuerpo de un hombre, tras años de represión en un país durante la etapa comunista polaca donde no existían los derechos LGBTQ+, se transforma en Aniela, así durante 45 años seguiremos a nuestra protagonista en una vida de lucha personal y social por conseguir vivir como ella desea.
La actriz Małgorzata Hajewska-Krzysztofik interpreta magistralmente a Aniela Wesoly, logrando transmitir su desasosiego durante décadas, así como su dolor y aceptación por los demás de una manera muy personal y conmovedora.
Todo un viaje emocional dirigido por Małgorzata Szumowska y Michał Englert, dos directores con unas carreras que van desde producciones polacas a algunas internacionales con títulos muy interesantes como «The other lamb», «Mug», «Ellas, «Nunca volverá a nevar». Los dos logran hábilmente, sin caer en estereotipos marcados, un buen retrato sobre la identidad de género, la libertad y los cambios sociopolíticos con el paso del tiempo.
La dureza de la vida y la represión es muy real, pero también tiene grandes momentos de esperanza. Una gran película que hay que ver.
Destino Arrakis.com
28 de abril de 2024
28 de abril de 2024
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Junto con "La casa" y "Radical", la película del 27 Festival de Málaga 2024, que más me ha gustado.
Una cinta coproducida entre Polonia y Suecia, que tanto en forma y fondo son magníficas.
Se relata la vida real de una persona nacida hombre, que se enamora, se casa, tiene hijos, pero su cuerpo no corresponde con el que tiene.
Se narra su lucha para ir cambiando poco a poco, ante el rechazo de la sociedad (años 80 del siglo XX), que no comprende lo que le sucede.
Una mujer trans, en una época anterior a la actual, donde se comprende mejor y las personas como ella reciben más ayuda, aunque todavía se las rechace mayoritariamente.
Se trata de una excelente película, que utiliza los silencios como pocas veces se ha visto, como se comprueba en los primeros minutos, donde, sin palabras, vemos al protagonista de niño, joven y un poco más adulto, cuando conoce a su mujer.
Dura pero sensible, rezuma ternura y cariño hacia sus personajes principales, con un personaje precioso, como el de la esposa del protagonista, deliciosamente encarnado por Joanna Kulig, quien trata de entender en todo momento a su esposo y sufre sin dejarle de amar.
Cine biográfico, social y político, donde vemos la transformación de Europa Central y sus habitantes, siendo un canto contra el reduccionismo.
Como curiosidad, de gran importancia pues, en contra de lo que se pudiera pensar en un primer instante, lo considero una decisión valiente y acertada, el papel protagonista lo encarna una actriz no trans, muy conocida en Polonia.
Un gran guion, completo y concienzudo, una inteligente y dinámica realización y unas soberbias interpretaciones, junto a elementos técnicos de primera, como la extraordinaria fotografía de Michal Englert, logran que la película, a pesar de su larga duración, resulte extremadamente interesante e incluso apasionante.
Totalmente recomendable.
https://filmsencajatonta.blogspot.com/
Una cinta coproducida entre Polonia y Suecia, que tanto en forma y fondo son magníficas.
Se relata la vida real de una persona nacida hombre, que se enamora, se casa, tiene hijos, pero su cuerpo no corresponde con el que tiene.
Se narra su lucha para ir cambiando poco a poco, ante el rechazo de la sociedad (años 80 del siglo XX), que no comprende lo que le sucede.
Una mujer trans, en una época anterior a la actual, donde se comprende mejor y las personas como ella reciben más ayuda, aunque todavía se las rechace mayoritariamente.
Se trata de una excelente película, que utiliza los silencios como pocas veces se ha visto, como se comprueba en los primeros minutos, donde, sin palabras, vemos al protagonista de niño, joven y un poco más adulto, cuando conoce a su mujer.
Dura pero sensible, rezuma ternura y cariño hacia sus personajes principales, con un personaje precioso, como el de la esposa del protagonista, deliciosamente encarnado por Joanna Kulig, quien trata de entender en todo momento a su esposo y sufre sin dejarle de amar.
Cine biográfico, social y político, donde vemos la transformación de Europa Central y sus habitantes, siendo un canto contra el reduccionismo.
Como curiosidad, de gran importancia pues, en contra de lo que se pudiera pensar en un primer instante, lo considero una decisión valiente y acertada, el papel protagonista lo encarna una actriz no trans, muy conocida en Polonia.
Un gran guion, completo y concienzudo, una inteligente y dinámica realización y unas soberbias interpretaciones, junto a elementos técnicos de primera, como la extraordinaria fotografía de Michal Englert, logran que la película, a pesar de su larga duración, resulte extremadamente interesante e incluso apasionante.
Totalmente recomendable.
https://filmsencajatonta.blogspot.com/
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