El momento de la verdad
1965 

6.2
216
11 de junio de 2020
11 de junio de 2020
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
EL MOMENTO DE LA VERDAD de FRANCESCO ROSI
Aparentemente EL MOMENTO DE LA VERDAD es una película muy simple, sin alardes en su concepción. Sin embargo, es interesante que este trabajo de Rosi, uno de los más desconocidos sigue presentando alcances actuales pues no solo es una película de un torero, no, es una película sobre España y eso fue lo que Rosi buscaba cuando en los años 60’s llegó a ese país para hacer una película sobre esa tierra que tanto admiraba pero no entendía y le costó trabajo lograr que era lo que quería hacer. Hasta ese momento Francesco Rosi, contaba ya en su filmografía dos obras maestras: “Salvatore Guiliano” y “Manos Sobre la Ciudad”
Muchos creyeron que buscaba algo para irse contra Franco. España seguía bajo la férula del dictador sanguinario y como Rosi ya había sentado su percepción y factura de su cine, estaba definido como un director político. A Rosi lo que le interesaba era hacer un retrato sobre ese país europeo y quería algo que, cuando el futuro espectador viera el film, dijera, ésta es España. Finalmente, después de entablar contactos con amigos e intelectuales y gente de la calle, en los restaurantes, buscando verdades, además de observar y tomar notas se dio cuenta que el asunto que más representaba esa idea que quería, eran los toreros y quizá el arte de la tauromaquia.
Rosi explicó así su deseo: “ Lo que yo quería era hablar de ese país que existía desde antes de Franco y que probablemente existirá después de él. Yo quería comprender más ese país, hablar de él desde un punto de vista más eterno que los incidentes de la Historia contemporánea”. Y, bien, al toreo se le puede amar o detestar (yo lo detesto), pero al escoger a un matador y a la “fiesta” como los motivos de su film, Rosi encontró una manera de entender a España.
El Rosi director se lanzó con su idea y logró en un tono semi-documental una hermosa narración de un joven hijo de campesino, muy pobre, viviendo en las afueras de Jaen, y que se lanza a la gran ciudad a buscar fortuna con el arte del toreo. Rosi selecciona a un joven que en esos momentos era uno de los mejores en España, Miguel Mateo “Miguelín” y le convierte en el gran protagonista del film.
La narración, basada en un guión en que intervino el propio Rosi fue presentada como un melodrama, con un comienzo y que en base al recurso de la elipsis abarca y recorre más de 10 años desde que el joven torero se da a conocer en cosos no de lujo, su alternativa en Madrid hasta que llega el “Momento de la Verdad”. De las críticas todo se espera pero sabiendo lo que Rosi deseó hacer es correcto el recorrido de la historia y Miguelin encarna a esos jóvenes españoles que ven la oportunidad de sus vidas en lanzarse al ruedo en busca de un mejor aliento para paliar su pobreza familiar. A Miguelín no le “interesa el arte del toreo”, su mente apunta a lograr torear bien para tener el dinero con que darles todo a sus padres.El es un tránsfuga del hambre y la identidad pueblerina. En la mayoría de películas sobre o con la figura del toreo siempre aparecen los momentos en que una vez en el pico de la fama el torero tiene todas las hembras a sus pies. El toreo parece ser es además un evento erótico. Esos lances en el ruedo provocadores, moviéndose, tocando e hasta besando al toro así lo sugieren. Aquí la aparición de Linda Christian, la gran figura femenina, es de escasos minutos y no quita ni pone nada a la narración.
La crítica actual a este tipo de cine ya no es definitiva teniendo en cuenta las variopintas películas que se han hecho sobre el este mundo y sus enormes, además, fuerzas que mueven ese espíritu en lo que a lo largo de medio mundo se ha dado en llamar una barbarie y el otro medio lo reconoce como un arte. Esa puede ser la parte más difícil de captar y entender pero Rosi, no divaga por ejemplo, en la fama alrededor de las mujeres que rodean al matador sino que se concentra en que cada oportunidad de enfrentarse a la bestia es algo que no se sabe y por ello ese Momento de la Verdad se decide hasta la estocada final. Otra insistencia en Rosi y su película es el pueblo, ese pueblo de donde sale Miguelín y que acude los fines de semana y feriados para ese sacrificio que es lo que muestra al comienzo de la primera secuencia, el declive pagano de la misa cristiana unido a estos ritos y culturalmente enraizados en el pueblo.
Sin embargo, entender esa dualidad entre arte o brutalidad, el enfrentamiento entre el hombre macho verdadero y la bestia natural está hermosamente desarrollado en el libro que realizó el gran escritor mexicano Carlos Fuentes, El Espejo Enterrado. Fuentes plantea que es “a través de España como las Américas recibieron en toda su fuerza a la tradición mediterránea. Porque si España es no sólo cristiana, sino árabe y judía, también es griega, romana, y tanto gótica como gitana. España es además una proposición genitiva, madre y padre fundidos en uno solo, dándonos su calor a veces opresivo, sofocante mente familiar, meciendo la cuna en la cual descansan como regalos de bautizo, las herencias del mundo mediterráneo, la lengua española, la religión católica, la tradición política autoritaria pero también las posibilidades de identificar una tradición democrática que pueda ser genuinamente nuestra, y no un simple derivado de modelos franceses o angloamericanos”.
Y Fuentes aclara más……” Las posiciones a favor o en contra de España, su cultura y su tradición, han coloreado las discusiones de nuestra vida política. Vista por algunos como una virgen inmaculada, por otros como una sucia ramera, nos ha tomado tiempo darnos cuenta de que nuestra relación con España es conflictiva como nuestra relación con nosotros mismos. Y tan conflictiva como la relación de España con ella misma: irresuelta,enmascarada,intolerante, maniquea, dividida entre el bien y el mal absolutos. UN MUNDO DE SOL Y SOMBRA, COMO EN LA PLAZA DE TOROS”.
Aparentemente EL MOMENTO DE LA VERDAD es una película muy simple, sin alardes en su concepción. Sin embargo, es interesante que este trabajo de Rosi, uno de los más desconocidos sigue presentando alcances actuales pues no solo es una película de un torero, no, es una película sobre España y eso fue lo que Rosi buscaba cuando en los años 60’s llegó a ese país para hacer una película sobre esa tierra que tanto admiraba pero no entendía y le costó trabajo lograr que era lo que quería hacer. Hasta ese momento Francesco Rosi, contaba ya en su filmografía dos obras maestras: “Salvatore Guiliano” y “Manos Sobre la Ciudad”
Muchos creyeron que buscaba algo para irse contra Franco. España seguía bajo la férula del dictador sanguinario y como Rosi ya había sentado su percepción y factura de su cine, estaba definido como un director político. A Rosi lo que le interesaba era hacer un retrato sobre ese país europeo y quería algo que, cuando el futuro espectador viera el film, dijera, ésta es España. Finalmente, después de entablar contactos con amigos e intelectuales y gente de la calle, en los restaurantes, buscando verdades, además de observar y tomar notas se dio cuenta que el asunto que más representaba esa idea que quería, eran los toreros y quizá el arte de la tauromaquia.
Rosi explicó así su deseo: “ Lo que yo quería era hablar de ese país que existía desde antes de Franco y que probablemente existirá después de él. Yo quería comprender más ese país, hablar de él desde un punto de vista más eterno que los incidentes de la Historia contemporánea”. Y, bien, al toreo se le puede amar o detestar (yo lo detesto), pero al escoger a un matador y a la “fiesta” como los motivos de su film, Rosi encontró una manera de entender a España.
El Rosi director se lanzó con su idea y logró en un tono semi-documental una hermosa narración de un joven hijo de campesino, muy pobre, viviendo en las afueras de Jaen, y que se lanza a la gran ciudad a buscar fortuna con el arte del toreo. Rosi selecciona a un joven que en esos momentos era uno de los mejores en España, Miguel Mateo “Miguelín” y le convierte en el gran protagonista del film.
La narración, basada en un guión en que intervino el propio Rosi fue presentada como un melodrama, con un comienzo y que en base al recurso de la elipsis abarca y recorre más de 10 años desde que el joven torero se da a conocer en cosos no de lujo, su alternativa en Madrid hasta que llega el “Momento de la Verdad”. De las críticas todo se espera pero sabiendo lo que Rosi deseó hacer es correcto el recorrido de la historia y Miguelin encarna a esos jóvenes españoles que ven la oportunidad de sus vidas en lanzarse al ruedo en busca de un mejor aliento para paliar su pobreza familiar. A Miguelín no le “interesa el arte del toreo”, su mente apunta a lograr torear bien para tener el dinero con que darles todo a sus padres.El es un tránsfuga del hambre y la identidad pueblerina. En la mayoría de películas sobre o con la figura del toreo siempre aparecen los momentos en que una vez en el pico de la fama el torero tiene todas las hembras a sus pies. El toreo parece ser es además un evento erótico. Esos lances en el ruedo provocadores, moviéndose, tocando e hasta besando al toro así lo sugieren. Aquí la aparición de Linda Christian, la gran figura femenina, es de escasos minutos y no quita ni pone nada a la narración.
La crítica actual a este tipo de cine ya no es definitiva teniendo en cuenta las variopintas películas que se han hecho sobre el este mundo y sus enormes, además, fuerzas que mueven ese espíritu en lo que a lo largo de medio mundo se ha dado en llamar una barbarie y el otro medio lo reconoce como un arte. Esa puede ser la parte más difícil de captar y entender pero Rosi, no divaga por ejemplo, en la fama alrededor de las mujeres que rodean al matador sino que se concentra en que cada oportunidad de enfrentarse a la bestia es algo que no se sabe y por ello ese Momento de la Verdad se decide hasta la estocada final. Otra insistencia en Rosi y su película es el pueblo, ese pueblo de donde sale Miguelín y que acude los fines de semana y feriados para ese sacrificio que es lo que muestra al comienzo de la primera secuencia, el declive pagano de la misa cristiana unido a estos ritos y culturalmente enraizados en el pueblo.
Sin embargo, entender esa dualidad entre arte o brutalidad, el enfrentamiento entre el hombre macho verdadero y la bestia natural está hermosamente desarrollado en el libro que realizó el gran escritor mexicano Carlos Fuentes, El Espejo Enterrado. Fuentes plantea que es “a través de España como las Américas recibieron en toda su fuerza a la tradición mediterránea. Porque si España es no sólo cristiana, sino árabe y judía, también es griega, romana, y tanto gótica como gitana. España es además una proposición genitiva, madre y padre fundidos en uno solo, dándonos su calor a veces opresivo, sofocante mente familiar, meciendo la cuna en la cual descansan como regalos de bautizo, las herencias del mundo mediterráneo, la lengua española, la religión católica, la tradición política autoritaria pero también las posibilidades de identificar una tradición democrática que pueda ser genuinamente nuestra, y no un simple derivado de modelos franceses o angloamericanos”.
Y Fuentes aclara más……” Las posiciones a favor o en contra de España, su cultura y su tradición, han coloreado las discusiones de nuestra vida política. Vista por algunos como una virgen inmaculada, por otros como una sucia ramera, nos ha tomado tiempo darnos cuenta de que nuestra relación con España es conflictiva como nuestra relación con nosotros mismos. Y tan conflictiva como la relación de España con ella misma: irresuelta,enmascarada,intolerante, maniquea, dividida entre el bien y el mal absolutos. UN MUNDO DE SOL Y SOMBRA, COMO EN LA PLAZA DE TOROS”.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
No spoilers.
21 de febrero de 2025
21 de febrero de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace mucho que no veía una película sobre el mundo taurino, y tampoco recuerdo que me hubieran impresionado.
Esta de hoy, película rodada en España y con todos los ingredientes que rodeaban a nuestro país en aquella época, pero la dirigió un director italiano.
El hecho de que el actor fuera, realmente un torero profesional, y de los buenos de aquella época, le dan a las secuencias un realismo muy grande, de hecho es lo mejor del film, sin duda alguna, no solo del torero con el toro, también las del toro ensangrentado y sufriendo con unos primeros planos inverosímiles para la época.
También merece destacar que dicho director se centra, casi exclusivamente, en la necesidad de torero en torear para paliar el hambre de él y de su lejana familia, no por amor al arte, y tampoco hace apenas ostentación de esa fama que rodeaba a los toreros destacados de llevar una vida llena de fiestas, vicio y mujeres. Un 7.
Esta de hoy, película rodada en España y con todos los ingredientes que rodeaban a nuestro país en aquella época, pero la dirigió un director italiano.
El hecho de que el actor fuera, realmente un torero profesional, y de los buenos de aquella época, le dan a las secuencias un realismo muy grande, de hecho es lo mejor del film, sin duda alguna, no solo del torero con el toro, también las del toro ensangrentado y sufriendo con unos primeros planos inverosímiles para la época.
También merece destacar que dicho director se centra, casi exclusivamente, en la necesidad de torero en torear para paliar el hambre de él y de su lejana familia, no por amor al arte, y tampoco hace apenas ostentación de esa fama que rodeaba a los toreros destacados de llevar una vida llena de fiestas, vicio y mujeres. Un 7.
9 de octubre de 2008
9 de octubre de 2008
3 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película antigua, pero que no ha envejecido excesivamente. Al principio parece que va a caer en todos los tópicos de la España profunda y folclórica, pero luego adviertes que se mantiene con dignidad contando una historia humana dentro del mundillo del toreo.
Quizá para el gusto de hoy resulta a veces un poco lenta o reiterativa, abusando de primerísimos planos en secuencias vacías de contenido y premeditadamente largas.
Las escenas taurinas están rodadas con realismo y verosimilitud.
Quizá para el gusto de hoy resulta a veces un poco lenta o reiterativa, abusando de primerísimos planos en secuencias vacías de contenido y premeditadamente largas.
Las escenas taurinas están rodadas con realismo y verosimilitud.
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