La cena
4.4
1,445
Intriga. Drama
Paul y Claire Lohman son un matrimonio con dos hijos que deben asistir a una cena en un restaurante de lujo organizada por Stan, el hermano de Paul. Stan es candidato a gobernador y quiere aprovechar esa cena para tratar un trágico incidente que les incumbe muy directamente, y poner así fin al oscuro secreto que esconde la familia de su hermano y que está relacionado con sus hijos. ¿Hasta dónde llegará el matrimonio Lohman por defender ... [+]
24 de diciembre de 2017
24 de diciembre de 2017
32 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
La locura (en general y en particular: bipolaridad, maniaco depresivo y ciclotímico), el arte de la guerra, la guerra civil norteamericana, la batalla de Gettisburg, la educación, la falta de atención y concentración de los alumnos, la Historia (como enseñanza y estudio), la política (y la vida, que es lo mismo: estrategia), la paternidad, la fraternidad (Abel y Caín reloaded), la falsedad, la amabilidad, el club de las nuevas esposas, la diferencia de edad en la pareja cuando es grande y el dinero y los niños de otras madres y diversos orígenes están de por medio, recaudación de fondos, campañas, jefa de prensa, ayudanta o secretaria, las exesposas, la adopción, el racismo, la riqueza, la pobreza, la indigencia, la peligrosidad de los cajeros de dinero, lo jóvenes mastuerzos (y asesinos, bestias y malnacidos), internet y la infinita estupidez (youtube, facebook, twitter, instagram... ), los móviles y sus cámaras criminales o portátiles, los hijos necios y los padres débiles, el egoísmo, la cobardía, los roles sexuales (las mujeres fuertes, despiadadas y manipuladoras y pacientes y valientes; los hombres superfluos, dubitativos y ensimismados y manipulables y contemplativos), la gastronomía (pija y ridícula y lastimosa y humillada), la hostelería, los camareros, los metres, la enfermedad (el cáncer, siempre el cáncer), la muerte, el frío, la noche, el fuego, el pasado, el presente, la pérdida de valores en Occidente, las familias (opresivas, grotescas y espantosas), Freud, Edipo y Electra, misantropía, genes como huéspedes desagradables y ciegos (negados).... y muchos más temas en aluvión y generosa proporción que ahora me olvido porque mi pobre memoria ya no retiene.

Todos. Cógelos. Júntalos. Échalos (a una bolsa). Revuélvelos durante un buen rato. Sin prisa pero sin pausa.
Abre la bolsa. Tira a lo lejos el contenido. Recoge los trozos, los restos. Vuelve a juntarlos y espárcelos sobre una mesa (redonda).
Ese es el orden. Lo que quede. Ahora pégalos. Haz una historia.
Ponle musiquita (como de jazz, molona, intelectual). Una fotografía pintona (rojiza, luciferina).
Alíñala con una ración sutil de métafora culinaria, que para eso están cenando, coño.
Contrata a Richard Gere, a Laura Linney, a Steve Coogan y a una bella muchacha (Rebecca Hall, la recuerdo por primera vez en "Vicky Cristina Barcelona"). Diles, si no pican, que es nada menos que la adaptación de una novela prestigiosa y reconocida (por todos) que desmenuza la sociedad actual con mano maestra, satíricos modos y quirúrgico humor. Añade que es una certera visión de la contemporánea desolación/disolución. Cítales a grandes autores, a los mejores, a Shakespeare, Sartre, a Cioran, a Beckett. Promételes que suya será la gloria, que tan solo eres el mediador, el humilde artífice.
Abre la bolsa. Tira a lo lejos el contenido. Recoge los trozos, los restos. Vuelve a juntarlos y espárcelos sobre una mesa (redonda).
Ese es el orden. Lo que quede. Ahora pégalos. Haz una historia.
Ponle musiquita (como de jazz, molona, intelectual). Una fotografía pintona (rojiza, luciferina).
Alíñala con una ración sutil de métafora culinaria, que para eso están cenando, coño.
Contrata a Richard Gere, a Laura Linney, a Steve Coogan y a una bella muchacha (Rebecca Hall, la recuerdo por primera vez en "Vicky Cristina Barcelona"). Diles, si no pican, que es nada menos que la adaptación de una novela prestigiosa y reconocida (por todos) que desmenuza la sociedad actual con mano maestra, satíricos modos y quirúrgico humor. Añade que es una certera visión de la contemporánea desolación/disolución. Cítales a grandes autores, a los mejores, a Shakespeare, Sartre, a Cioran, a Beckett. Promételes que suya será la gloria, que tan solo eres el mediador, el humilde artífice.

Steve Coogan & Laura Linney
No les pagues mucho. Eres pobre, es una película independiente. Cultural, transgresora, muy irreverente, de las que ya no quedan.
Irán corriendo. Con el culo (y la lengua) fuera.
Para que parezca más grande o interesante y con algún posible sentido, mezcla los tiempos a través de unos cuantos flashbacks (incluso podría parecer que los personajes actúan movidos por causas lógicas, inmersos de lleno en una cadena de sucesos con cierto contenido y sustancia).
Y ya está. Ahora reza. Para que no se enteren. Para que la estrenen. Para que la vean. Para que crean.
O mejor. Para que finjan. Eso casi siempre funciona. Hablas del target. Conoces la psicología de tu espectador medio. Sabes de su miedo al ridículo, de su esnobismo, de su afán por quedar bien y demostrar que es un perro fiel, bien instruido y amaestrado. Moriría sin dudarlo antes que reconocer que se ha equivocado, no la ha entendido (para este buen ciudadano siempre hay algo que entender, descifrar y des/codificar, no es concebible el hipotético caso de la negación de esa información o código, ya sea por incapacidad o apuesta radical del supuesto creador, prestidigitador o gran timador) o no le ha gustado (vade retro).
Y si esta vez no cuela, échale la culpa al empedrado. A la degeneración de la raza y el fin del mundo. A la omnímoda censura. Seguro. Al truco del almendruco. Al barullo.
A mí me sirvió. Estuve traspuesto el tiempo suficiente como para que mi alma y mi cuerpo tan cansados por/tras un día largo de mucho ajetreo tanto intelectual como físico recobraran las fuerzas necesarias para poder acabar este interesante ejercicio de vacío y, lo mejor, para poder/tratar de cerrar el día en las mejores condiciones posibles, que ya sabéis que las últimas horas, las po(s)treras, son siempre las más apetecibles, fecundas y traicioneras o peligrosas.
Irán corriendo. Con el culo (y la lengua) fuera.
Para que parezca más grande o interesante y con algún posible sentido, mezcla los tiempos a través de unos cuantos flashbacks (incluso podría parecer que los personajes actúan movidos por causas lógicas, inmersos de lleno en una cadena de sucesos con cierto contenido y sustancia).
Y ya está. Ahora reza. Para que no se enteren. Para que la estrenen. Para que la vean. Para que crean.
O mejor. Para que finjan. Eso casi siempre funciona. Hablas del target. Conoces la psicología de tu espectador medio. Sabes de su miedo al ridículo, de su esnobismo, de su afán por quedar bien y demostrar que es un perro fiel, bien instruido y amaestrado. Moriría sin dudarlo antes que reconocer que se ha equivocado, no la ha entendido (para este buen ciudadano siempre hay algo que entender, descifrar y des/codificar, no es concebible el hipotético caso de la negación de esa información o código, ya sea por incapacidad o apuesta radical del supuesto creador, prestidigitador o gran timador) o no le ha gustado (vade retro).
Y si esta vez no cuela, échale la culpa al empedrado. A la degeneración de la raza y el fin del mundo. A la omnímoda censura. Seguro. Al truco del almendruco. Al barullo.
A mí me sirvió. Estuve traspuesto el tiempo suficiente como para que mi alma y mi cuerpo tan cansados por/tras un día largo de mucho ajetreo tanto intelectual como físico recobraran las fuerzas necesarias para poder acabar este interesante ejercicio de vacío y, lo mejor, para poder/tratar de cerrar el día en las mejores condiciones posibles, que ya sabéis que las últimas horas, las po(s)treras, son siempre las más apetecibles, fecundas y traicioneras o peligrosas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Todos son malos, tontos y locos. A ratos. O todo junto. Pero en general, y resumiendo finamente, son unos grandísimos hijos de puta. Tanto los servidos como los serviles, los hombres como las mujeres, los infantes (muy especialmente) como los más primates.
Simios con móvil.
Simios con móvil.
9 de diciembre de 2017
9 de diciembre de 2017
25 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
De las cuatro películas que ha dirigido el israelí Oren Moverman tengo que decir que no me ha gustado ninguna "Rampart", Invisibles","The Messenger"y esta "The Dinner" creo que es la peor.
Basada en una novela de Herman Koch que es la tercera vez que se adapta al cine, hay una versión holandesa de 2013 y otra italiana en 2014. De estas dos versiones Koch está conforme, pero cuando vio esta última en el estreno en el Festival de Berlín, salió del cine totalmente enfadado por el guión de Moverman cambiado a su antojo. En entrevistas dijo que no le gustaba la película en absoluto, sobre todo por el guión que creía que había transformado su historia cínica en una historia moral.
Richard Gere, Rebecca Hall, Laura Linney y Steve Coogan se esfuerzan en hacer una historia creíble, pero un montaje caótico con flashbacks innecesarios y subtramas sin sentido hacen que la película se convierta en un desorden totalmente aburrido.
Basada en una novela de Herman Koch que es la tercera vez que se adapta al cine, hay una versión holandesa de 2013 y otra italiana en 2014. De estas dos versiones Koch está conforme, pero cuando vio esta última en el estreno en el Festival de Berlín, salió del cine totalmente enfadado por el guión de Moverman cambiado a su antojo. En entrevistas dijo que no le gustaba la película en absoluto, sobre todo por el guión que creía que había transformado su historia cínica en una historia moral.
Richard Gere, Rebecca Hall, Laura Linney y Steve Coogan se esfuerzan en hacer una historia creíble, pero un montaje caótico con flashbacks innecesarios y subtramas sin sentido hacen que la película se convierta en un desorden totalmente aburrido.
Dos horas de tiempo perdido, eso sí se aprende mucho de la historia de Gettysburg y de platos culinarios
Destino arrakis.com
Destino arrakis.com
5 de agosto de 2017
5 de agosto de 2017
17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Confusa, con muchas vueltas sin sentido, solo mi nota es porque a pesar de todo y con ese guion casi sin lógica los 4 actores principales realmente cumplen. El eje del guion es la convocatoria a una cena de dos hermanos uno político prominente, otro profesor retirado y con serios problemas mentales, con sus esposas. Una vez allí empezaran las idas y vueltas, recuerdos, subtramas y de tantas uno se olvida casi cual era el hilo del guion. Bien Richard Gere alejado por su edad del carilindo de otras épocas y aunque sigue con sus habituales gestos y mohines compensa todo con una evolución como actor, también Steve Coogan se destaca en un papel antipático pero no por ello carente de credibilidad. Sinceramente si no fuera porque vi que trabajaba Gere ni siquiera me hubiera dispuesto a verla y ahora que la vi creo que perdí dos horas de mi vida que no voy a recuperar jamas.
25 de febrero de 2018
25 de febrero de 2018
12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
La cena
Un crimen horripilante ocurrido en la ciudad de Barcelona en el año 2010 y protagonizado por unos adolescentes de clase alta, estupidizados hasta la náusea, insensibles al dolor humano, carentes de compasión y ensoberbecidos por la incomprensible molicie de una deplorable educación, inspiraron al escritor holandés Herman Koch para novelar "La cena". Con este mismo título el director Oren Moverman ha realizado una versión -existen otras dos anteriores, lo que indica el gran interés que suscitó la novela-, quien formó parte de las fuerzas militares israelíes, ejerció como periodista en aquel país y, posteriormente, se hizo ciudadano estadounidense.
Conocemos a Moverman ("The Messenger" e "Invisibles" son dos de sus realizaciones) por una marcada tendencia redentora y su vehementemente compromiso con la denuncia social. "La cena" no traiciona la línea que lo caracteriza, ya que aquí se muestra igualmente irreductible, absolutamente entregado a la causa. Consigue atraparte desde el primer minuto a través de un inteligente guion cuya mejor virtud es la de mantenerte vivamente intrigado durante una buena primera parte, sin saber cuál es la verdadera razón por la que dos matrimonios se citan urgentemente para cenar en uno de esos exclusivos y elegantes restaurantes al que los más venerados y exigentes paladares del mundo gastronómico han elevado a la categoría de templo sagrado.
Un crimen horripilante ocurrido en la ciudad de Barcelona en el año 2010 y protagonizado por unos adolescentes de clase alta, estupidizados hasta la náusea, insensibles al dolor humano, carentes de compasión y ensoberbecidos por la incomprensible molicie de una deplorable educación, inspiraron al escritor holandés Herman Koch para novelar "La cena". Con este mismo título el director Oren Moverman ha realizado una versión -existen otras dos anteriores, lo que indica el gran interés que suscitó la novela-, quien formó parte de las fuerzas militares israelíes, ejerció como periodista en aquel país y, posteriormente, se hizo ciudadano estadounidense.
Conocemos a Moverman ("The Messenger" e "Invisibles" son dos de sus realizaciones) por una marcada tendencia redentora y su vehementemente compromiso con la denuncia social. "La cena" no traiciona la línea que lo caracteriza, ya que aquí se muestra igualmente irreductible, absolutamente entregado a la causa. Consigue atraparte desde el primer minuto a través de un inteligente guion cuya mejor virtud es la de mantenerte vivamente intrigado durante una buena primera parte, sin saber cuál es la verdadera razón por la que dos matrimonios se citan urgentemente para cenar en uno de esos exclusivos y elegantes restaurantes al que los más venerados y exigentes paladares del mundo gastronómico han elevado a la categoría de templo sagrado.

Steve Coogan, Laura Linney y Rebbeca Hall están sencillamente colosales, rabiosamente convincentes, defendiendo sus respectivos papeles, mientras, Richard Gere, un actor que jamás -espero no me crucifique su ejercito de admiradoras- ha gozado de mis preferencias, cumple correctamente pero se muestra algo frío, acartonado y distante como ya es habitual en él.
Repito, la película no te permite evadirte, logra envolverte hasta inmovilizarte, transmite infinita angustia y el dilema ético que plantea, cargado de complejidad y agobiantes dudas, te somete a una ineludible reflexión. Pero, y esta es una opinión miy personal, me sobran algunas imágenes de relleno, ciertas disquisiciones tan petulantes como pretendidamente trascendentales que, además de alargar innecesariamente el metraje, poco o nada contribuyen a su desarrollo. En su afán de abarcarlo todo, Moverman introduce demasiados elementos discursivos que bien podrían haber merecido capítulo aparte. Ah, y hubiera agradecido un ritmo más pausado en esa frenética y endiablada velocidad que imprime a sus diálogos impidiendo al espectador la mejor digestión de una cena que resulta ser cualquier cosa menos distendida y apacible. No se la pierdan.
Repito, la película no te permite evadirte, logra envolverte hasta inmovilizarte, transmite infinita angustia y el dilema ético que plantea, cargado de complejidad y agobiantes dudas, te somete a una ineludible reflexión. Pero, y esta es una opinión miy personal, me sobran algunas imágenes de relleno, ciertas disquisiciones tan petulantes como pretendidamente trascendentales que, además de alargar innecesariamente el metraje, poco o nada contribuyen a su desarrollo. En su afán de abarcarlo todo, Moverman introduce demasiados elementos discursivos que bien podrían haber merecido capítulo aparte. Ah, y hubiera agradecido un ritmo más pausado en esa frenética y endiablada velocidad que imprime a sus diálogos impidiendo al espectador la mejor digestión de una cena que resulta ser cualquier cosa menos distendida y apacible. No se la pierdan.
Emilio Castelló Barreneche
25 de diciembre de 2017
25 de diciembre de 2017
11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
El planteamiento de las historias cruzadas y los saltos en el tiempo me encanta, pero en esta película está muy mal estructurado. Uno se pierde entre tantos saltos y cuesta de seguir la trama principal. Yo hasta me dormí en el cine. Además, no tiene final. Se acaba de una forma totalmente abrupta, enmedio del meollo argumental. Una pena porque la idea, el reparto y la ambientación son muy buenos.
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