Love Has Won: El culto a la Madre DiosMiniserieDocumental
6.5
371
Serie de TV. Documental
3 episodios. Documental sobre una pequeña secta de nombre "Love Has Won", adscrita a diversas y singulares creencias (New age, Quanon, ufología, conspiraciones varias), liderada por la mesiánica Amy Carlson, más conocida como "Mother God", una salvadora espiritual que prometía huir del mundo "3D" a través de sus manifiestos y que se declaraba diosa y creadora del universo.
9 de marzo de 2024
9 de marzo de 2024
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
No tengo claro qué valorar: si las hechuras técnicas del documental o la asombrosa capacidad del ser humano para ser ser gilipollas. Vayamos a por ambas, brevemente: el documento está bien montado, aunque es excesivamente largo para la chicha que tiene la historia. Con uno o dos episodios daba más que suficiente. Hay algunas partes que no se entienden bien, aunque en general es correcto.
Respecto a la historia que cuentan: ayuda a entender más y más la capacidad del ser humano medio y, con ello, a comprender más la realidad en que vivimos. En alginos momentos he sentido verdadero deseo de pegar una o dos hostias a diestro y siniestro.
Respecto a la historia que cuentan: ayuda a entender más y más la capacidad del ser humano medio y, con ello, a comprender más la realidad en que vivimos. En alginos momentos he sentido verdadero deseo de pegar una o dos hostias a diestro y siniestro.
4 de abril de 2025
4 de abril de 2025
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Qué es peor que un hippie? Un neohippie.
¿Qué es peor que un neohippie? Un grupo de neohippies.
¿Qué es peor que un grupo de neohippies? Un grupo de neohippies convencidos.
Porque ya lo dice el dicho: nada hay más peligroso que un tonto convencido. O puede que la ley, ya que todos los tontos convencidos que salen en este documental, están en libertad.
Es uno de los mejores True Crime que he visto últimamente, y en cuestión de sectas, uno de los más interesantes. Pero a diferencia de otros tantos en los que simplemente no comprendo el comportamiento humano reflejado en pantalla, aquí no sólo no lo comprendo, sino que se me hace repulsivo. No sólo por la peste a sudor, marihuana y roña de entre los dedos de los pies que destila cada imagen –que también–, sino porque todo lo que se ve aquí sobrepasa cualquier límite de estupidez.
La información clave sobre la vida de Amy Carlson se nos va ofreciendo a cuentagotas de una manera realmente inteligente, hasta que uno deduce fácilmente qué es lo que estamos viendo: la vida de una mujer de naturaleza débil que desde la infancia empezó a forjar una personalidad dependiente y autodestructiva en cuanto a relaciones personales. Una mujer, por lo tanto, magnética; magnética para personas que nadie querría tener cerca, por supuesto. Y así se fue consolidando un cóctel molotov de mentiras y muerte, y además de los más letales: de los disfrazados de paz, amor y "el plus pal' salón"... O en este caso, el Youtube. (Quien entienda la referencia, la entendió).
Amy, llamada así misma Dios Madre –nada menos– cambia de novio como de bragas –bueno, seguramente más de novio–, y según los caprichos sexuales, drogadictos y delirantes que van surgiendo de su cabeza loca, van forjándose los designios de la secta Love Has Won, formada por... pues eso, neohippies que no son otra cosa que niños de papá con demasiado tiempo libre. No pude evitar acordarme de la estupenda película del sueco Lukas Moodysson "Together" y, en concreto, de la escena donde a una de las chicas la expulsan de la comuna y luego llama por teléfono llorando a sus papis preguntando si puede volver a casa.
Pero esto no es ninguna broma, señores, que eran una veintena de personas creyendo que Robin Williams hablaba a través de Dios, que era esta mujer, a la que envenenaban con plata creyendo curarla y a la que apoyaban en su anoréxica decisión de no comer hasta, literalmente, morir. Que estuvieron días seguidos pensando que el cadáver seguía respirando... ¡¿Pero por qué esa gente no está encerrada?!
Mi incredulidad no podía ser más mayúscula. Y lo ¿peor? es que el documental está muy, pero muy bien hecho: la historia engancha, es absolutamente entretenido y da mucho más de lo que promete su singular premisa. Oséase, da lugar para cabrearte muchísimo más de lo que te cabrearías, simplemente, leyendo la historia en un periódico.
Bravo por la directora y todos los implicados. Gracias por confirmar las palabras de Eric Cartman: "Hippies... Hippies... Dicen salvar el mundo, pero sólo saben fumar durante todo el día y oler mal".
¿Qué es peor que un neohippie? Un grupo de neohippies.
¿Qué es peor que un grupo de neohippies? Un grupo de neohippies convencidos.
Porque ya lo dice el dicho: nada hay más peligroso que un tonto convencido. O puede que la ley, ya que todos los tontos convencidos que salen en este documental, están en libertad.
Es uno de los mejores True Crime que he visto últimamente, y en cuestión de sectas, uno de los más interesantes. Pero a diferencia de otros tantos en los que simplemente no comprendo el comportamiento humano reflejado en pantalla, aquí no sólo no lo comprendo, sino que se me hace repulsivo. No sólo por la peste a sudor, marihuana y roña de entre los dedos de los pies que destila cada imagen –que también–, sino porque todo lo que se ve aquí sobrepasa cualquier límite de estupidez.
La información clave sobre la vida de Amy Carlson se nos va ofreciendo a cuentagotas de una manera realmente inteligente, hasta que uno deduce fácilmente qué es lo que estamos viendo: la vida de una mujer de naturaleza débil que desde la infancia empezó a forjar una personalidad dependiente y autodestructiva en cuanto a relaciones personales. Una mujer, por lo tanto, magnética; magnética para personas que nadie querría tener cerca, por supuesto. Y así se fue consolidando un cóctel molotov de mentiras y muerte, y además de los más letales: de los disfrazados de paz, amor y "el plus pal' salón"... O en este caso, el Youtube. (Quien entienda la referencia, la entendió).
Amy, llamada así misma Dios Madre –nada menos– cambia de novio como de bragas –bueno, seguramente más de novio–, y según los caprichos sexuales, drogadictos y delirantes que van surgiendo de su cabeza loca, van forjándose los designios de la secta Love Has Won, formada por... pues eso, neohippies que no son otra cosa que niños de papá con demasiado tiempo libre. No pude evitar acordarme de la estupenda película del sueco Lukas Moodysson "Together" y, en concreto, de la escena donde a una de las chicas la expulsan de la comuna y luego llama por teléfono llorando a sus papis preguntando si puede volver a casa.
Pero esto no es ninguna broma, señores, que eran una veintena de personas creyendo que Robin Williams hablaba a través de Dios, que era esta mujer, a la que envenenaban con plata creyendo curarla y a la que apoyaban en su anoréxica decisión de no comer hasta, literalmente, morir. Que estuvieron días seguidos pensando que el cadáver seguía respirando... ¡¿Pero por qué esa gente no está encerrada?!
Mi incredulidad no podía ser más mayúscula. Y lo ¿peor? es que el documental está muy, pero muy bien hecho: la historia engancha, es absolutamente entretenido y da mucho más de lo que promete su singular premisa. Oséase, da lugar para cabrearte muchísimo más de lo que te cabrearías, simplemente, leyendo la historia en un periódico.
Bravo por la directora y todos los implicados. Gracias por confirmar las palabras de Eric Cartman: "Hippies... Hippies... Dicen salvar el mundo, pero sólo saben fumar durante todo el día y oler mal".
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