Blackbird Blackbird Blackberry
Drama. Romance
Etero regenta un modesto ultramarinos en los páramos georgianos. Virgen a sus 48 años, es por ello víctima del cotilleo y las burlas. A ella no podrían importarle menos, pero repentinamente descubre el amor, el primer amor, y aunque la sacude hasta los huesos, tampoco está dispuesta a romper su insobornable independencia.
1 de agosto de 2024
1 de agosto de 2024
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es difícil tener acceso a cierto tipo de cine realizado en países a los que no estamos acostumbrados a verlos estrenados en cine. Recuerdo que en 2017 nos llegaba en cines “Rehenes” de Gigineishvili, de nacionalidad georgiana, y que resultó interesante. Ahora en 2024, y también de Georgia, nos llega a través de plataforma, “Blackbird, Blackberry”, de Elene Naveriani, que cuenta con mejor prensa que la anteriormente mencionada.
Aunque parte del comentario irá en el espacio del “spoiler”, señalaré lo más positivo del film: sus actores, que están bien, sobre todo el actor protagonista masculino, Temiko Cichinadze y por supuesto la estupenda actriz de rostro nada común Eka Chavleishvili en el papel de Etero y en torno a la cual gira toda la trama. Gracias a su notable trabajo, consiguió ser nominada en los Premios del Cine Europeo, entre otros reconocimientos.
La parte técnica está cuidada, destacando la buena fotografía de Agnesh Pakozdi. Y la dirección que corre a cargo de la joven Elene Naveriani, aunque sea sin alardes, ya que tampoco era necesario, es correcta.
Aunque parte del comentario irá en el espacio del “spoiler”, señalaré lo más positivo del film: sus actores, que están bien, sobre todo el actor protagonista masculino, Temiko Cichinadze y por supuesto la estupenda actriz de rostro nada común Eka Chavleishvili en el papel de Etero y en torno a la cual gira toda la trama. Gracias a su notable trabajo, consiguió ser nominada en los Premios del Cine Europeo, entre otros reconocimientos.
La parte técnica está cuidada, destacando la buena fotografía de Agnesh Pakozdi. Y la dirección que corre a cargo de la joven Elene Naveriani, aunque sea sin alardes, ya que tampoco era necesario, es correcta.

Por eso creo que no estamos ante una película desechable pero en ningún momento ante lo que muchos nos han pretendido vender como notable, o como señalan Allan Hunter de “Screendaily”: “Iguala el romanticismo romántico de Aki Käurismaki...” (nada que ver), o como reza Marya E. Gates de “The Playlist” que esto sea: “Una impactante oda a la independencia femenina”. Me llama la atención que sean muchas mujeres las que la ensalcen. A saber qué mentalidades tienen o lo que entenderán ellas por romanticismo, porque Jessica Klang de “Variety” dice que es: “Socarrona y divertida”. Socarrona poco pero divertida menos. A todos ellos les recomendaría que vieran (porque dudo que la hayan visto) “Rachel, Rachel” de Paul Newman, de 1968, con la que he visto algunos parecidos en su historia. El film de Newman, con más de medio siglo a cuestas, sí que era más rompedor, además de una oda a la feminidad y a la independencia.
Y ahora pasamos al espacio del “spoiler”.
Y ahora pasamos al espacio del “spoiler”.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
SPOILER
Desconozco la novela de Tamta Melashvili, pero el mayor lastre de la película es el guion de Nicoloz Mdivani y la directora, Elene Naveriani. Ya lo hemos dicho muchas veces, y este es otro ejemplo, que no siempre los que dirigen o las que dirigen saben escribir guiones. Podrán dirigir con cierta efectividad, pero eso no significa que están preparados para hacer el guion.
Hay cosas que de ella no entiendo, quizás por diferencia cultural aunque no creo que ese sea el motivo, como ese grupo de “amigas”, más cercano al grupo de brujas de “Macbeth” a lo que es una amistad o un simple compañerismo. Más bien se aproximan peligrosamente al “bulling” y son más unas vecinas hijas de puta que un círculo afectuoso.
Que Etero se que se quede al final embarazada responde más bien a una resolución burguesa más que a la necesidad de su personaje, porque a lo largo de la película, el tema de la maternidad ni se toca. Se ha tirado toda su vida cuidando de un padre y un hermano que le han condicionado su vida. Al tener que cuidar de un hijo a destiempo, ¿es justo? ¿No era mejor que se hubiera ganado esa libertad que tanto pregona y planifica? ¿Es porque la soledad era demasiado desoladora como cierre? No lo entiendo, ya que Etero llega a afirmar que eso es lo que ella quería y a lo que no piensa renunciar, ¿o es que se ha ido engañando todo el tiempo? ¿Se siente realizada por ser una madre soltera a los cincuenta años? ¿Al final llora de felicidad porque la idea le encanta o es que es un marrón? Para eso hubiera sido mejor que, por ejemplo, cogiendo moras hubiera rescatado un perro y se lo hubiera quedado.
Son preguntas que no se nos aclaran y que contradicen lo que a lo largo de casi dos horas se nos ha contado.
Aunque estemos en el espacio del “spoiler” y por respeto a quienes no la hayan visto, no contaré el por qué juega más limpio, con los elementos que se barajan, el mencionado film de Newman y, como hemos dicho, guarda ciertos paralelismos con el caso presente: mujer en un entorno rural y con cierta edad que está falta de amor, incluso de sexo. Y hasta vamos a llegar.
Eso sí, “Blackbird, Blackberry” como hemos dicho, tiene una notable actuación de Eka Chavleishvili, pero en el film de Newman podemos ver un trabajo antológico, como era habitual, de la enorme Joanne Woodward rodeada de un más que eficiente reparto. Para lo que nos cuentan aquí me quedo con la de Newman. Esa sí me emocionó.
Desconozco la novela de Tamta Melashvili, pero el mayor lastre de la película es el guion de Nicoloz Mdivani y la directora, Elene Naveriani. Ya lo hemos dicho muchas veces, y este es otro ejemplo, que no siempre los que dirigen o las que dirigen saben escribir guiones. Podrán dirigir con cierta efectividad, pero eso no significa que están preparados para hacer el guion.
Hay cosas que de ella no entiendo, quizás por diferencia cultural aunque no creo que ese sea el motivo, como ese grupo de “amigas”, más cercano al grupo de brujas de “Macbeth” a lo que es una amistad o un simple compañerismo. Más bien se aproximan peligrosamente al “bulling” y son más unas vecinas hijas de puta que un círculo afectuoso.
Que Etero se que se quede al final embarazada responde más bien a una resolución burguesa más que a la necesidad de su personaje, porque a lo largo de la película, el tema de la maternidad ni se toca. Se ha tirado toda su vida cuidando de un padre y un hermano que le han condicionado su vida. Al tener que cuidar de un hijo a destiempo, ¿es justo? ¿No era mejor que se hubiera ganado esa libertad que tanto pregona y planifica? ¿Es porque la soledad era demasiado desoladora como cierre? No lo entiendo, ya que Etero llega a afirmar que eso es lo que ella quería y a lo que no piensa renunciar, ¿o es que se ha ido engañando todo el tiempo? ¿Se siente realizada por ser una madre soltera a los cincuenta años? ¿Al final llora de felicidad porque la idea le encanta o es que es un marrón? Para eso hubiera sido mejor que, por ejemplo, cogiendo moras hubiera rescatado un perro y se lo hubiera quedado.
Son preguntas que no se nos aclaran y que contradicen lo que a lo largo de casi dos horas se nos ha contado.
Aunque estemos en el espacio del “spoiler” y por respeto a quienes no la hayan visto, no contaré el por qué juega más limpio, con los elementos que se barajan, el mencionado film de Newman y, como hemos dicho, guarda ciertos paralelismos con el caso presente: mujer en un entorno rural y con cierta edad que está falta de amor, incluso de sexo. Y hasta vamos a llegar.
Eso sí, “Blackbird, Blackberry” como hemos dicho, tiene una notable actuación de Eka Chavleishvili, pero en el film de Newman podemos ver un trabajo antológico, como era habitual, de la enorme Joanne Woodward rodeada de un más que eficiente reparto. Para lo que nos cuentan aquí me quedo con la de Newman. Esa sí me emocionó.
23 de junio de 2024
23 de junio de 2024
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
La actuación de Eka Chavleishvili es superlativa. La elección de esta actriz para protagonizar el filme es un gran acierto.
La película en sí, me atrapó desde el comienzo con muy poco, pero con mucha fuerza visual, justamente más por lo que se mostraba y se dejaba entrever, que por lo que se decía. Con una historia entre lo simple, lo mundano y lo cotidiano, el guion va tejiendo una trama entre un vacío existencial y lo desgarrador de la soledad, junto con el de no cuajar en los parámetros de cierta sociedad. Todos estos elementos te hacen ir compenetrando con la visión o el padecimiento de la protagonista y cómo debe afrontar la vida cotidiana.
La historia termina siendo llevadera durante las dos horas de duración, lo que a priori podría significar excesivo, pero con el discurrir de la trama uno no se va dando cuenta del paso de los minutos y, eso, es un gran acierto.
La película en sí, me atrapó desde el comienzo con muy poco, pero con mucha fuerza visual, justamente más por lo que se mostraba y se dejaba entrever, que por lo que se decía. Con una historia entre lo simple, lo mundano y lo cotidiano, el guion va tejiendo una trama entre un vacío existencial y lo desgarrador de la soledad, junto con el de no cuajar en los parámetros de cierta sociedad. Todos estos elementos te hacen ir compenetrando con la visión o el padecimiento de la protagonista y cómo debe afrontar la vida cotidiana.
La historia termina siendo llevadera durante las dos horas de duración, lo que a priori podría significar excesivo, pero con el discurrir de la trama uno no se va dando cuenta del paso de los minutos y, eso, es un gran acierto.
25 de julio de 2024
25 de julio de 2024
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Etero (Chavfleishvili) es una mujer provinciana al final de la cuarentena, que regenta una pequeña tienda de productos de limpieza en un pueblito, en los páramos georgianos. No ha conocido varón, pues ha vivido con padres y hermano, hasta la muerte de estos. Ahora vive sola y su virginidad a los 48 años es motivo de cotilleo y de chiste.
Pero Etero es una mujer que va a lo suyo, le gusta pasear por los parajes del lugar y disfrutar de la naturaleza o de la lectura. Le importan poco los chismes. Ella sigue su tranquilo ritmo de vida. No hay nada que arruine esta rutina hasta que un día, su ser da un vuelco.
La directora Elene Naveriani hace un estupendo trabajo con esta cinta sencilla y a la vez profunda. Cuenta con un guion meritorio de Nikoloz Mdivani y Elene Naveriani, adaptación de la novela de la georgiana Tamta Melashvili, que cuenta una historia sobre el amor y la soledad en la mediana edad.
El comienzo: al borde del precipicio
Etero es ante todo una mujer solitaria. Su pasatiempo preferido es caminar hasta el río. Una vez allí se entrega a recolectar deliciosas moras, cuyos sabores la animan y le traen gratos recuerdos. Igualmente disfruta observando a los mirlos que revolotean por la zona.
Estando en esta tesitura, disfrutando del paseo y cuando se dispone a coger unas moras, el suelo de la roca del acantilado cede bajo sus pies y como puede, agarrándose a los matorrales, evita morir por muy poco.
A partir de entonces, una especie de lucecita se le enciende en su interior y decide permitirse hacer cosas que antes no se atrevía.
La entrada en el amor
Etero vive en pueblito gris sin alicientes, pero un buen día, un proveedor de material de limpieza entra en su tienda. Es Murman (Temiko Chichinadze) que trae existencias nuevas. Ella, mientras lo atiende se siente súbitamente atraída por el repartidor.
Etero abiertamente huele los antebrazos, el pecho y la barba del hombre. En un breve lapso ya están teniendo una relación sexual gloriosamente apasionada, sensual y emocionantemente secreta, pues Murman es casado.
Y en los largos períodos de soledad, mientras él está lejos, ahora se llenan de bonitos pensamientos en lugar de aburrimiento. Etero ahora debe asimilar la paradoja: lo que ha terminado no es su vida, sino sus 48 largos años de virginidad. Su vida no ha sido fácil, pero ahora la vida le ha recompensado con un milagro.
Cómo sigue
Estas experiencias de la protagonista, la que la aproximó a la muerte y la que la introdujo en el amor, a pesar de su intensidad, no inspiran un cambio radical en esta mujer distante y abstraída. Lo que sí intensifica es la sensualidad y el deseo.
Hay también la aspiración a resarcirse de las heridas psicológicas que siempre han dominado su relación con las personas, incluido su hogar, donde siempre fue tratada mal.
Pero la directora Naveriani no hace un relato sobre Etero como mujer feliz y enamorada, su visión es la de una mujer solitaria y soltera cuya vida está falta de color y plagada de cierto tedio que sólo remonta con las moras y los tordos, y ahora con el sentimiento pasional recién descubierto.
O sea, lo que seguimos viendo no es una mujer que cae de bruces seducida y encantada por un hombre. Etero se mantiene fiel a sí misma, incluso cuando las mujeres locales se burlan de ella por estar sola y sin hijos.
Vemos cómo ella reafirma su elección por la soledad con cierta acidez venenosa cuando un hombre mayor lujurioso le quiere engatusar y ella le dice que no piensa en el matrimonio y que “si las pollas dieran la felicidad, muchas mujeres serían felices. Pero mira a tu alrededor, ¿quién es feliz aquí? “
Algunos aspectos técnicos y cierre
El reparto es ante todo el expresivo trabajo de Eka Chavfleishvili que interpreta a la imponente Etero con un ingenio seco, una mirada penetrante y una sensibilidad poco común. Junto a ella, un Temiko Chichinadze que hace un trabajo natural, con química y convincente. Con una estupenda y ocre fotografía de Agnesh Pakozdi que acierta a dar el tono justo a la historia.
Lo cierto es que el amante de Etero inicia una nueva vida de camionero que va a viajar a Turquía y a ganar más dinero; pero ella no va con él, se mantiene en llevar la vida independiente y libre de siempre.
Más extenso en revista ENCADENADOS: https://encadenados.org/criticas/blackbird-blackberry-3/
Pero Etero es una mujer que va a lo suyo, le gusta pasear por los parajes del lugar y disfrutar de la naturaleza o de la lectura. Le importan poco los chismes. Ella sigue su tranquilo ritmo de vida. No hay nada que arruine esta rutina hasta que un día, su ser da un vuelco.
La directora Elene Naveriani hace un estupendo trabajo con esta cinta sencilla y a la vez profunda. Cuenta con un guion meritorio de Nikoloz Mdivani y Elene Naveriani, adaptación de la novela de la georgiana Tamta Melashvili, que cuenta una historia sobre el amor y la soledad en la mediana edad.
El comienzo: al borde del precipicio
Etero es ante todo una mujer solitaria. Su pasatiempo preferido es caminar hasta el río. Una vez allí se entrega a recolectar deliciosas moras, cuyos sabores la animan y le traen gratos recuerdos. Igualmente disfruta observando a los mirlos que revolotean por la zona.
Estando en esta tesitura, disfrutando del paseo y cuando se dispone a coger unas moras, el suelo de la roca del acantilado cede bajo sus pies y como puede, agarrándose a los matorrales, evita morir por muy poco.
A partir de entonces, una especie de lucecita se le enciende en su interior y decide permitirse hacer cosas que antes no se atrevía.
La entrada en el amor
Etero vive en pueblito gris sin alicientes, pero un buen día, un proveedor de material de limpieza entra en su tienda. Es Murman (Temiko Chichinadze) que trae existencias nuevas. Ella, mientras lo atiende se siente súbitamente atraída por el repartidor.
Etero abiertamente huele los antebrazos, el pecho y la barba del hombre. En un breve lapso ya están teniendo una relación sexual gloriosamente apasionada, sensual y emocionantemente secreta, pues Murman es casado.
Y en los largos períodos de soledad, mientras él está lejos, ahora se llenan de bonitos pensamientos en lugar de aburrimiento. Etero ahora debe asimilar la paradoja: lo que ha terminado no es su vida, sino sus 48 largos años de virginidad. Su vida no ha sido fácil, pero ahora la vida le ha recompensado con un milagro.
Cómo sigue
Estas experiencias de la protagonista, la que la aproximó a la muerte y la que la introdujo en el amor, a pesar de su intensidad, no inspiran un cambio radical en esta mujer distante y abstraída. Lo que sí intensifica es la sensualidad y el deseo.
Hay también la aspiración a resarcirse de las heridas psicológicas que siempre han dominado su relación con las personas, incluido su hogar, donde siempre fue tratada mal.
Pero la directora Naveriani no hace un relato sobre Etero como mujer feliz y enamorada, su visión es la de una mujer solitaria y soltera cuya vida está falta de color y plagada de cierto tedio que sólo remonta con las moras y los tordos, y ahora con el sentimiento pasional recién descubierto.
O sea, lo que seguimos viendo no es una mujer que cae de bruces seducida y encantada por un hombre. Etero se mantiene fiel a sí misma, incluso cuando las mujeres locales se burlan de ella por estar sola y sin hijos.
Vemos cómo ella reafirma su elección por la soledad con cierta acidez venenosa cuando un hombre mayor lujurioso le quiere engatusar y ella le dice que no piensa en el matrimonio y que “si las pollas dieran la felicidad, muchas mujeres serían felices. Pero mira a tu alrededor, ¿quién es feliz aquí? “
Algunos aspectos técnicos y cierre
El reparto es ante todo el expresivo trabajo de Eka Chavfleishvili que interpreta a la imponente Etero con un ingenio seco, una mirada penetrante y una sensibilidad poco común. Junto a ella, un Temiko Chichinadze que hace un trabajo natural, con química y convincente. Con una estupenda y ocre fotografía de Agnesh Pakozdi que acierta a dar el tono justo a la historia.
Lo cierto es que el amante de Etero inicia una nueva vida de camionero que va a viajar a Turquía y a ganar más dinero; pero ella no va con él, se mantiene en llevar la vida independiente y libre de siempre.
Más extenso en revista ENCADENADOS: https://encadenados.org/criticas/blackbird-blackberry-3/
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Tras unos momentos de tensión y drama potencial, el plano final de la película concluye en una escena feliz, escena que impacta y que parece situarse en un espacio entre los sueños frustrados y los anhelos alcanzados. Una nueva oportunidad de vida y el final no deseado de un capítulo.
2 de noviembre de 2024
2 de noviembre de 2024
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se afianza a través de Eka Chavleisihvili, actriz que encaja de manera precisa en la composición de Etero, una mujer de 48 años, extraña y compleja, que deja de ser virgen y comienza a vivir experiencias cotidianas a las que ahora se enfrenta de manera diferente. La opacidad que presenta por momentos, no es un lastre; curiosamente aporta elementos necesarios.
La escasa repercusión de Etero en la pequeña población en que vive, no ha hecho mella en ella, aprendiendo a transitar en su propio y pequeño universo. A través de su mirada observadora y desconfiada, muestra un submundo propio que no comparte con nadie. Casi no existe verdad entre la gente con la que distribuye su tiempo, a los cuales no podría llamar amigos.
En todo instante se rodeada de esa elocuencia en lo silencios, que aporta una autenticidad discreta y sincera.
La escasa repercusión de Etero en la pequeña población en que vive, no ha hecho mella en ella, aprendiendo a transitar en su propio y pequeño universo. A través de su mirada observadora y desconfiada, muestra un submundo propio que no comparte con nadie. Casi no existe verdad entre la gente con la que distribuye su tiempo, a los cuales no podría llamar amigos.
En todo instante se rodeada de esa elocuencia en lo silencios, que aporta una autenticidad discreta y sincera.
13 de agosto de 2024
13 de agosto de 2024
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Blackbird, Blackberry es una mezcla de naturalidad e recursos artísticos que casi constituyen un oxímoron en sí misma.
¿Qué es la protagonista? ¿Bella o lo atractiva? ¿Y su amante? Pocas películas ya podemos disfrutar con bellezas naturales y personajes, paisajes o escenas con las que nos podamos identificar. Y aunque no le sobran recursos y artificios que no vemos posibles en el contexto que se nos exponen, te puedes adentrar con credibilidad en la historia.
Quizás es predecible, nos van dejando datos claros a lo largo del film, pero considero que es un fórmula para poder aceptar cada una de las propuestas.
Los temas tratados son directos, de esta forma de imponer sin que importe todo el que difiera.
No siendo la octava maravilla, tiene varias cualidades por las que podemos darle una oportunidad.
¿Qué es la protagonista? ¿Bella o lo atractiva? ¿Y su amante? Pocas películas ya podemos disfrutar con bellezas naturales y personajes, paisajes o escenas con las que nos podamos identificar. Y aunque no le sobran recursos y artificios que no vemos posibles en el contexto que se nos exponen, te puedes adentrar con credibilidad en la historia.
Quizás es predecible, nos van dejando datos claros a lo largo del film, pero considero que es un fórmula para poder aceptar cada una de las propuestas.
Los temas tratados son directos, de esta forma de imponer sin que importe todo el que difiera.
No siendo la octava maravilla, tiene varias cualidades por las que podemos darle una oportunidad.
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