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La mujer de la fila

Drama. Thriller Andrea, una mujer de clase media, está atrapada en una pesadilla. Su hijo, Gustavo, es encarcelado injustamente. Para visitarlo tiene que hacer la fila fuera del penal, al igual que las demás mujeres, pero ella se siente muy diferente. Comienza a darse cuenta del difícil mundo que padecen los familiares de detenidos y, poco a poco, se va acercando a ellos, que la ayudan a enfrentar y sostenerse durante el tiempo que le lleva sacar a su ... [+]
Críticas 9
Críticas ordenadas por utilidad
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7
12 de octubre de 2025
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Basada en hechos reales. Cuenta las peripecias que atraviesa una madre al visitar a su hijo en una prisión.

Por Nicolás Bianchi

El director y guionista Benjamín Ávila toma una historia real, la de Andrea Casamento, para realizar una película carcelaria desde otro punto de vista. En este sentido, La mujer de la fila transcurre fuera de la cárcel, en la entrada de la misma y, a lo sumo, en la sala destinada a las visitas. Lo que se propone reflejar es el trajín que sufren los familiares de los reclusos. Sobre todo, las madres.

Andrea (Natalia Oreiro) es una madre que está criando tres hijos en soledad. Es de clase media y vive en un barrio de casas bajas. Un día cualquiera del año 2004 un grupo de policías ingresa violentamente a su hogar y se lleva a su hijo mayor Gustavo (Federico Heinrich). Puntualmente, el film cuenta en detalle cada momento de este suceso. En primer lugar, Andrea entra en shock. Después, su vida cotidiana empieza desmoronarse poco a poco.
La película también refleja las primeras visitas que esta madre realiza a la prisión como sesiones de tortura. Tanto Andrea como las demás mujeres que van a ver a sus hijos deben enfrentar un sistema inhumano. Además, la situación de la protagonista se agrava porque debe hacer todo en soledad. Esta es otra dimensión de la historia que también aborda el film.

Todo empieza a ser más vivible cuando Andrea teje lazos con otras personas que están atravesando su misma situación. La primera es La Veintidós (Amparo Noguera), pero después esta amistad se convierte en el punto de partida de un grupo de familiares (en el reparto se incluye a la ex boxeadora Marcela “La Tigresa” Acuña como una de las madres que visitan a sus hijos en prisión). En paralelo, Andrea inicia una relación con el preso Alejo (Alberto Ammann), que la ayuda a cuidar a su hijo puertas adentro del penal.

La película incluye algunos giros dramáticos que no forman parte de la historia de Casamento y que sirven para agregar tensión dramática. Lo que importa, en alguna medida, no es tanto la historia original sino lo que significa. Mostrar a las visitas carcelarias como instancias que forman parte de un sistema que roza la tortura es algo novedoso en el cine argentino. De hecho, en las películas el foco suele estar puesto en los presos y en lo que sucede adentro de los presidios.
La mujer de la fila cuenta con una primera parte muy bien filmada en la que el primer plano a Andrea se emplea de forma recurrente para contar una historia de dolor y opresión. La actuación de Oreiro resulta sólida hasta el final. Si bien en algunos momentos se acentúa demasiado lo que está sucediendo (por ejemplo se usa “La vida sigue igual”, de Sandro, para ilustrar un momento en el que la protagonista, justamente, se da cuenta que su vida ha cambiado de manera irreversible), el film resuelve con solvencia lo que busca contar. En los momentos más difíciles de la vida y cuando la lucha es también contra la crueldad, la salida, según plantea este film, es colectiva y en comunidad.

Está en cines. Llega pronto a Netflix. Contacto: [email protected]
5
18 de septiembre de 2025
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
BASADA EN HECHOS REALES.
Fuerte, cruda, triste y intensa.
Una madre viuda con tres hijos pasa las penurias de ver al mayor de ellos preso, visitándolo y llevándole comida, ropa, y sobretodo, apoyo y afecto, mientras va empapándose en las miserias del ambiente penitenciario, pero encontrando a su paso buenas personas también.
Dramática, dolorosa, pero va tomando luz a medida que transcurren los minutos.
Sencilla pero recomendable para pasar un rato de sentimientos encontrados.
9
9 de noviembre de 2025
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
No me gustan los dramas carcelarios y tampoco me gusta Natalia Oreiro, pero igualmente le di play a la película. Pensé que iba más por el lado del true crime, que es un género que me gusta. Si uno da tiempo a la primera media hora, luego engancha el ritmo y para donde va la cosa. Finalmente, me encontré con una muy buena película que no trata del caso en sí (sobre si el hijo es culpable o no, qué pasó en realidad, etcétera). Con el correr de los minutos se va poniendo de manifiesto que la mirada está puesta en los familiares de los que están privados de la libertad. Y los temas de siempre, amor, muerte, sexo, maternidad, ausencias. Se palpa que hay algo muy genuino en eso que pasa, las conversaciones en las visitas de los privados de su libertad son reales, es como si hubiera una cámara en vivo y en directo que nos muestra un poco de esa realidad. Lleva a una buena reflexión, independientemente de la postura que tenga uno respecto al tipo de condenas que deberían o no deberían tener los ciudadanos que infringen la ley.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Personalmente, la parte que más me gustó fue cuando están todas las mujeres (familiares) reunidas compartiendo sus vivencias acerca de sus familiares detenidos. Me parece muy real, es más, pensé, mientras veía esa parte que, salvo las actrices que yo sabía que eran actrices (además de la Tigresa Acuña) el resto eran personas dando su testimonio real. Al final de la película, antes de los créditos se aclara que es así.
4
18 de noviembre de 2025 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este tipo de relatos basados en hechos reales pueden o no resultar eficaces filmicamente, dependiendo la forma en que se encaran.
En esta oportunidad lo que se cuenta en algo más de hora y media podía haberse resumido a media hora y el resto dedicarlo a lo más interesante del personaje. La película entremezcla escenas bien concebidas con otras repetitivas y hasta aburridoras.
La más que sólida actuación de Oreiro mantiene viva la llama del interés, manchada por algunas flojas actuaciones como la del siempre pobre Ammam.
Figurativa e innecesaria actuación de la Tigresa Acuña y correcta participación de Amparo Noguera.
En fin... va a pasar desapercibida.
5
29 de enero de 2026 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra vez el director Benjamín Ávila, como ya había hecho en su anterior film 'Infancia clandestina', se adentra en un tema complejo, bravo, algo sórdido, pesado. Antes en el terrorismo guerrillero clandestino; ahora la vida carcelaria. En un principio los trata de mostrar abiertamente, con crudeza, un testimonio áspero y duro; pero su mirada ideológica es más fuerte, las ganas de bajar línea lo vencen, y las miradas se van romantizando, embelleciendo, idealizando, hasta que las películas terminan siendo edulcoradas historias con enseñanzas de vida, casi para pasar en las escuelas primarias.

Esta película cuenta con la loable intención de retratar el vía crucis de los familiares de presos. De como deben adecuarse a una nueva y dura realidad, de la crudeza del trato con el personal penitenciario al ingresar a la cárcel en las visitas, de los prejuicios de los cercanos cuando se tiene un familiar preso, entre otras cosas. Pero todo se desdibuja cuando se intenta idealizar, o mejor dicho, 'no estigmatizar' el delito, el comportamiento criminal, las penas merecidas de aquellos que infringieron gravemente la ley.
Así, con la intención de poner el centro en lo que sufren los familiares de los condenados, se pone en boca de los personajes 'mejor no hablar de eso' cuando los hermanos (alter ego de los espectadores) tratan de saber las razones para que el muchacho de 18 años esté preso. La figura de Alejo, está presentada de manera angelical y cándida, impropia para alguien con larga condena de 13 años por robo, no precisamente por robar gallinas. O en el episodio de robo de zapatillas o ropas entre internos, se pone el acento más en la imprudencia de la reacción de mamá Andrea, que en la naturalización de un hecho tan común como deplorable, pasándolo por alto, como justificando la acción de los reclusos por estar en una realidad tan dura y violenta...

Películas que muestran la vida carcelaria hay muchas, desde muy buenas a muy malas. Pero las buenas intenciones de la primera mitad de este film en mostrar de manera original la metamorfosis de una madre profesional de clase media a partir del encarcelamiento de su hijo, y su cambio de mirada, de círculo de amistad, de prioridades, hecho bastante inédito en el cine argentino, se ve muy opacada en la segunda parte del film, donde los personajes se idealizan, hay un toque romántico casi telenovelesco, y adrede no se indaga en las responsabilidades del culpable, que se indigna y le pide a la madre que le deje manejar el asunto a su manera, pero a la vez rogándole como un niño que le lleve comida, ropa, remedios, etc.
En 'Infancia clandestina', los padres guerrilleros eran mostrados por Benjamín Ávila como patriotas comprometidos, honestos, sensibles, casi tipos comunes, dulces, simpáticos, 'familieros', y se justificaba y atemperaba responsabilidades en el accionar de la guerrilla urbana y rural de los 70 desde una mirada ideológica que simpatizaba con ella y que olvidaba el dolor causado a otros, expresando cinematográficamente lo que se llama la ideología de 'la juventud maravillosa'

En 'La mujer de la fila', para Benjamín Ávila los condenados a la cárcel parecieran ser víctimas inocentes del sistema, de la pobreza estructural, destinados fatal e inexorablemente por su contexto sociocultural a la vida ilegal, y al abuso y maltrato policial y penitenciario; además de ser mostrados de manera edulcorada, amable, solo esbozándose algo marginal en el suceso del robo de zapatillas y posterior riña pero que nunca se ve. No se habla de sus responsabilidades y condenas. Y cuando se hace, se le quita importancia (Alejo le dice despreocupadamente a Andrea 'yo también soy ladrón', a Gustavo se lo trata de 'perejil')... Nuevamente la mirada ideológica, esta vez condescendiente con los reclusos, quitándoles responsabilidad, sin tener en cuenta el dolor causado a otros, expresando cinematográficamente lo que se llama 'doctrina garantista'

Una pena que el director privilegie la 'bajada de línea' a la narración cinematográfica.

Lo actoral es aceptable, con una Natalia Oreiro omnipresente y que interpreta varios estados de ánimo, algunos mejor actuados que otros, y buena tarea de 'la 22' como del hijo condenado. Y como se ha dicho, el film trata de abordar por primera vez el drama y las peripecias de los familiares de los reclusos, y eso también es loable y rescatable.

Nota: 5 (cinco)
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